sábado, 30 de abril de 2011

Juan Pablo II y San Luis María Grignon de Montfort

Juan Pablo II, aun siendo joven, encontró a San Luis Grignon de Montfort y aprendió con él a amar a la Madre de Dios. Los dos se llevaron muy bien. Vea aquí lo que el Beato dice de quien es considerado el mayor devoto de la Virgen Santísima.
Un texto clásico de la espiritualidad mariana
Hace 160 años se publicaba una obra destinada a convertirse en un clásico de la espiritualidad mariana. San Luis María Grignion de Montfort compuso el Tratado de la verdadera devoción a la santísima Virgen a comienzos del año 1700, pero el manuscrito permaneció 1.jpgprácticamente desconocido durante más de un siglo. Finalmente, en 1824 fue descubierto casi por casualidad, y en 1843, cuando se publicó, tuvo un éxito inmediato, revelándose como una obra de extraordinaria eficacia en la difusión de la "verdadera devoción" a la Virgen santísima. A mí personalmente, en los años de mi juventud, me ayudó mucho la lectura de este libro, en el que "encontré la respuesta a mis dudas", debidas al temor de que el culto a María, "si se hace excesivo, acaba por comprometer la supremacía del culto debido a Cristo" (Don y misterio, BAC 1996, p. 43). Bajo la guía sabia de san Luis María comprendí que, si se vive el misterio de María en Cristo, ese peligro no existe. En efecto, el pensamiento mariológico de este santo "está basado en el misterio trinitario y en la verdad de la encarnación del Verbo de Dios  (ibid.).
La Iglesia, desde sus orígenes, y especialmente en los momentos más difíciles, ha contemplado con particular intensidad uno de los acontecimientos de la pasión de Jesucristo referido por san Juan: "Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 25-27). A lo largo de su historia, el pueblo de Dios ha experimentado este don hecho por Jesús crucificado: el don de su Madre. María santísima es verdaderamente Madre nuestra, que nos acompaña en nuestra peregrinación de fe, esperanza y caridad hacia la unión cada vez más intensa con Cristo, único salvador y mediador de la salvación (cf. Lumen gentium, 60 y 62).
Como es sabido, en mi escudo episcopal, que es ilustración simbólica del texto evangélico  recién citado, el lema Totus tuus se inspira en la doctrina de san Luis María Grignion de Montfort (cf. Don y misterio, pp. 43-44; Rosarium Virginis Mariae, 15). Estas dos palabras expresan la pertenencia total a Jesús por medio de María: "Tuus totus ego sum, et omnia mea, tua sunt", escribe san Luis María; y traduce: "Soy todo vuestro, y todo lo que tengo os pertenece, ¡oh mi amable Jesús!, por María vuestra santísima Madre" (Tratado de la verdadera devoción a la santísima Virgen, 233, Editorial Esin, S.A., Barcelona, 1999, p. 150). La doctrina de este santo ha ejercido un profundo influjo en la devoción mariana de muchos fieles y también en mi vida. Se trata de una doctrina vivida, de notable profundidad ascética y mística, expresada con un estilo vivo y ardiente, que utiliza a menudo imágenes y símbolos. Sin embargo, desde el tiempo en que vivió san Luis María en adelante, la teología mariana se ha desarrollado mucho, sobre todo gracias a la decisiva contribución del concilio Vaticano II. Por tanto, a la luz del Concilio se debe releer e interpretar hoy la doctrina monfortana, que, no obstante, conserva su valor fundamental.
En esta carta quisiera compartir con vosotros, religiosos y religiosas de la familia monfortana, la meditación de algunos pasajes de los escritos de san Luis María, que en estos momentos difíciles nos ayuden a alimentar nuestra confianza en la mediación materna de la Madre del Señor.
Ad Iesum per Mariam
San Luis María propone con singular eficacia la contemplación amorosa del misterio de la Encarnación. La verdadera devoción 2.jpgmariana es cristocéntrica. En efecto, como recordó el concilio Vaticano II, "la Iglesia, meditando sobre ella (María) con amor y contemplándola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de veneración, penetra más íntimamente en el misterio supremo de la Encarnación" (Const. Lumen gentium, 65).
El amor a Dios mediante la unión con Jesucristo es la finalidad de toda devoción auténtica, porque -como escribe san Luis María- Cristo "es el único maestro que debe enseñarnos, es nuestro único Señor de quien debemos depender, nuestro único jefe a quien debemos pertenecer, nuestro único modelo al que debemos conformarnos, nuestro único médico que nos debe sanar, nuestro único pastor que debe alimentarnos, nuestro único camino por donde debemos andar, nuestra única verdad que debemos creer, nuestra única vida que debe vivificarnos, y nuestro único todo en todas las cosas que debe bastarnos" (Tratado de la verdadera devoción, 61, o.c., p. 47).
La devoción a la santísima Virgen es un medio privilegiado "para hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y servirle fielmente" (ib., 62, o.c., p. 48). Este deseo central de "amar tiernamente" se dilata enseguida en una ardiente oración a Jesús, pidiendo la gracia de participar en la indecible comunión de amor que existe entre él y su Madre. La orientación total de María a Cristo, y en él a la santísima Trinidad, se experimenta ante todo en esta observación: "Porque no pensaréis jamás en María sin que María, por vosotros, piense en Dios; no alabaréis ni honraréis jamás a María, sin que María alabe y honre a Dios. María es toda relativa a Dios, y me atrevo a llamarla la relación de Dios, pues sólo existe con respecto a él, o el eco de Dios, ya que no dice ni repite otra cosa más que Dios. Si dices María, ella dice Dios. Santa Isabel alabó a María y la llamó bienaventurada por haber creído, y María, el eco fiel de Dios, exclamó: Mi alma glorifica al Señor. Lo que en esta ocasión hizo María, lo hace todos los días; cuando la alabamos, la amamos, la honramos o nos damos a ella, alabamos a Dios, amamos a Dios, honramos a Dios, nos damos a Dios por María y en María" (ib., 225, o.c., p. 146).
También en la oración a la Madre del Señor san Luis María expresa la dimensión trinitaria de su relación con Dios: "Te saludo, María, hija predilecta del Padre eterno. Te saludo, María, Madre admirable del Hijo. Te saludo María, Esposa fidelísima del Espíritu Santo" (El Secreto de María, 68). Esta expresión tradicional, que ya usó san Francisco de Asís (cf. Fuentes franciscanas, 281), aunque contiene niveles heterogéneos de analogía, es sin duda eficaz para expresar de algún modo la peculiar participación de la Virgen en la vida de la santísima Trinidad.
San Luis María contempla todos los misterios a partir de la Encarnación, que se realizó en el momento de la Anunciación. Así, en el Tratado de la verdadera devoción María aparece como "el verdadero paraíso terrenal del nuevo Adán", la "tierra virgen e inmaculada" de la que él fue modelado (n. 261). Ella es también la nueva Eva, asociada al nuevo Adán en la obediencia que repara la desobediencia original del hombre y de la mujer (cf. ib., 53; san Ireneo, Adversus haereses, III, 21, 10-22, 4). Por medio de esta obediencia, el Hijo de Dios entra en el mundo. Incluso la cruz ya está misteriosamente presente en el instante de la Encarnación, en el momento de la concepción de Jesús en el seno de María. En efecto, el ecce venio de la carta a los Hebreos (cf. Hb 10, 5-9) es el acto primordial de obediencia del Hijo al Padre, con el que aceptaba su sacrificio redentor "ya cuando entró en el mundo".
"Toda (...) nuestra perfección -escribe san Luis María Grignion de Montfort- consiste en estar conformes, unidos y consagrados a Jesucristo; la más perfecta de todas las devociones es sin duda alguna la que nos conforma, une y consagra más perfectamente a este 3.jpgacabado modelo de toda santidad; y pues que María es entre todas las criaturas la más conforme a Jesucristo, es consiguiente que, entre todas las devociones, la que consagra y conforma más un alma a nuestro Señor es la devoción a la santísima Virgen, su santa Madre, y cuanto más se consagre un alma a María, más se unirá con Jesucristo" (Tratado de la verdadera devoción, 120, o.c., p. 83). San Luis María, dirigiéndose a Jesús, expresa cuán admirable es la unión entre el Hijo y la Madre: "de tal modo está ella transformada en vos por la gracia, que no vive, no existe, sino que sólo vos, mi Jesús, vivís y reináis en ella... ¡Oh! si fuere conocida la gloria y el amor que recibisteis, Señor, en esta admirable criatura... María os está tan íntimamente unida...; porque ella os ama más ardientemente y os glorifica más perfectamente que todas vuestras criaturas juntas" (ib., 63, o.c., p. 49).
María, miembro eminente del Cuerpo místico y Madre de la Iglesia
Como dice el concilio Vaticano II, María "es también saludada como miembro muy eminente y del todo singular de la Iglesia y como su prototipo y modelo destacadísimo en la fe y en el amor" (Lumen gentium, 53). La Madre del Redentor también ha sido redimida por él, de modo único en su inmaculada concepción, y nos ha precedido en la escucha creyente y amorosa de la palabra de Dios que nos hace felices (cf. ib., 58). También por eso María "está íntimamente unida a la Iglesia.
La Madre de Dios es figura (typus) de la Iglesia, como ya  enseñaba san Ambrosio: en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta con Cristo. Ciertamente, en el misterio de la Iglesia, que también es llamada con razón madre y virgen, la santísima  Virgen  María  fue por delante mostrando en forma eminente y singular el modelo de virgen y madre" (ib., 63). El mismo Concilio contempla a María como Madre de los miembros de Cristo (cf. ib., 53, 62), y así Pablo VI la proclamó Madre de la Iglesia. La doctrina del Cuerpo místico, que expresa del modo más fuerte la unión de Cristo con la Iglesia, es también el fundamento bíblico de esta afirmación. "La cabeza y los miembros nacen de una misma madre" (Tratado de la verdadera devoción, 32, o.c., p. 30), nos recuerda san Luis María. En este sentido, decimos que, por obra del Espíritu Santo, los miembros están unidos y son configurados con Cristo Cabeza, Hijo del Padre y de María, de modo que "todo hijo verdadero de la Iglesia debe tener a Dios por Padre y a María por Madre" (El Secreto de María, 11).
En Cristo, Hijo unigénito, somos realmente hijos del Padre y, al mismo tiempo, hijos de María y de la Iglesia. En el nacimiento virginal de Jesús, renace de algún modo toda la humanidad. A la Madre del Señor "se le pueden aplicar, con más verdad que a san Pablo estas palabras: "¡Hijos míos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros" (Ga 4, 19). Yo doy a luz todos los días hijos de Dios, para que Jesucristo, mi Hijo, se forme en ellos en la plenitud de su edad" (Tratado de la verdadera devoción, 33, o.c., p. 31). Esta doctrina tiene su expresión más bella en la oración: "Oh Espíritu Santo, concédeme una gran devoción y una gran inclinación hacia María, un sólido apoyo en su seno materno y un asiduo recurso a su misericordia, para que en ella tú formes a Jesús dentro de mí" (El Secreto de María, 67).
Una de las expresiones más altas de la espiritualidad de san Luis María Grignion de Montfort se refiere a la identificación del fiel con María en su amor a Jesús, en su servicio a Jesús.
Meditando en el conocido texto de san Ambrosio: "Que el alma de María esté en cada uno para glorificar al Señor; que el espíritu de María esté en cada uno para exultar en Dios" (Expos. in Luc., 12, 26: PL 15, 1561), escribe: "¡Qué dichosa es un alma, cuando... está del 4.jpgtodo poseída y gobernada por el espíritu de María, que es un espíritu suave y fuerte, celoso y prudente, humilde e intrépido, puro y fecundo!" (Tratado de la verdadera devoción, 258, o.c., p. 162). La identificación mística con María está totalmente orientada a Jesús, como se expresa en la oración: "Por último, mi queridísima y amadísima Madre, haz que, si es posible, no tenga yo otro espíritu que el tuyo para conocer a Jesucristo y sus divinos designios; que no tenga otra alma que la tuya para alabar y glorificar al Señor; que no tenga otro corazón que el tuyo para amar a Dios con caridad pura y ardiente como tú" (El Secreto de María, 68).
La santidad, perfección de la caridad
La constitución Lumen gentium afirma también: "La Iglesia en la santísima Virgen llegó ya a la perfección, sin mancha ni arruga (cf. Ef 5, 27). En cambio, los creyentes se esfuerzan todavía en vencer el pecado para crecer en la santidad. Por eso dirigen sus ojos a María, que resplandece ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de todas las virtudes" (n. 65). La santidad es perfección de la caridad, del amor a Dios y al prójimo, que es el objeto del principal mandamiento de Jesús (cf. Mt 22, 38), y es también el don más grande del Espíritu Santo (cf. 1 Co 13, 13). Así, en sus Cánticos, san Luis María presenta sucesivamente a los fieles la excelencia de la caridad (Cántico 5), la luz de la fe (Cántico 6) y la firmeza de la esperanza (Cántico 7).
En la espiritualidad monfortana, el dinamismo de la caridad se expresa especialmente a través del símbolo de la esclavitud de amor a Jesús, según el ejemplo y con la ayuda materna de María. Se trata de la comunión plena en la kénosis de Cristo; comunión vivida con María, íntimamente presente en los misterios de la vida del Hijo: "No hay, asimismo, nada entre los cristianos que nos haga pertenecer tanto a Jesucristo y a su santa Madre como la esclavitud voluntaria, según el ejemplo del mismo Jesucristo, que "tomó la forma de esclavo" (Flp 2, 7) por nuestro amor, y el de la santísima Virgen, que se llamó sierva y esclava del Señor. El apóstol se llama por altísima honra "siervo de Cristo" (Ga 1, 10). Los cristianos son llamados muchas veces en la Escritura sagrada, servi Christi" (Tratado de la verdadera devoción, 72, o.c., p. 55).
En efecto, el Hijo de Dios, que por obediencia al Padre vino al mundo en la Encarnación (cf. Hb 10, 7), se humilló después haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Flp 2, 7-8). María correspondió a la voluntad de Dios con la entrega total de sí misma, en cuerpo y alma, para siempre, desde la Anunciación hasta la cruz, y desde la cruz hasta la Asunción.
Ciertamente, entre la obediencia de Cristo y la obediencia de María hay una asimetría determinada por la diferencia ontológica entre la Persona divina del Hijo y la persona humana de María, de la que se sigue también la exclusividad de la eficacia salvífica fontal de la obediencia de Cristo, de la cual su misma Madre recibió la gracia de poder obedecer de modo total a Dios y colaborar así con la misión de su Hijo.
Por tanto, la esclavitud de amor debe interpretarse a la luz del admirable intercambio entre Dios y la humanidad en el misterio del Verbo encarnado. Es un verdadero intercambio de amor entre Dios y su criatura en la reciprocidad de la entrega total de sí. "El espíritu de 5.jpgesta devoción... consiste en hacer que el alma sea interiormente dependiente y esclava de la santísima Virgen y de Jesús por medio de ella" (El Secreto de María, 44). Paradójicamente, este "vínculo de caridad", esta "esclavitud de amor", hace al hombre plenamente libre, con la verdadera libertad de los hijos de Dios (cf. Tratado de la verdadera devoción, 169). Se trata de entregarse totalmente a Jesús, respondiendo al amor con el que él nos ha amado primero. Todo el que viva en este amor puede decir como san Pablo: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Ga 2, 20).
La "peregrinación de la fe"
En la carta apostólica Novo millennio ineunte escribí que "a Jesús no se llega verdaderamente más que por la fe" (n. 19). Precisamente este fue el camino que  siguió  María  durante toda su vida terrena, y es el camino de la Iglesia peregrinante hasta el fin de los tiempos. El concilio Vaticano II insistió mucho en la fe de María, misteriosamente compartida por la Iglesia, poniendo de relieve el itinerario de la Virgen desde el momento de la Anunciación hasta el de la pasión redentora (cf. Lumen gentium, 57 y 67; Redemptoris Mater, 25-27).
En los escritos de san Luis María encontramos el mismo énfasis en la fe que vivió la Madre de Jesús a lo largo de un camino que va desde la Encarnación hasta la cruz, una fe en la que María es modelo y "tipo" de la Iglesia. San Luis María lo expresa con una gran riqueza de matices cuando expone a su lector los "efectos maravillosos" de la perfecta devoción mariana: "Cuanto más ganéis la benevolencia de esta augusta Princesa y Virgen fiel, más fe verdadera tendréis en toda vuestra conducta; una fe pura, que hará que no os inquietéis de lo sensible y de lo extraordinario; una fe viva y animada por la caridad, que hará que no obréis sino por motivos de puro amor; una fe firme e inquebrantable como una roca, que os mantendrá firmes y constantes en medio de las tempestades y las tormentas; una fe activa y penetrante que, como un divino salvoconducto, proporcionará entrada en todos los misterios de Jesucristo, en los fines últimos del hombre, y en el corazón de Dios mismo; una fe animosa que os animará e inducirá a emprender y llevar a cabo, sin titubear, grandes cosas por la gloria de Dios, y para la salud de las almas; en fin, una fe que será vuestra lumbrera ardiente, vuestra vida divina, vuestro tesoro escondido y rico de la divina sabiduría, y vuestra poderosísima arma, de la que os serviréis para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, para abrasar a los tibios y a los que tienen necesidad de la caridad, para dar vida a los que están muertos por el pecado, para conmover y convertir por vuestras dulces y poderosas palabras los corazones de mármol y arrancar los cedros del Líbano, y en fin, para resistir al demonio y a todos los enemigos de la salvación" (Tratado de la verdadera devoción, 214, o.c., p. 139).
Como san Juan de la Cruz, san Luis María insiste sobre todo en la pureza de la fe, y en su esencial y a menudo dolorosa oscuridad (cf. El Secreto de María, 51-52). Es la fe contemplativa la que, renunciando a las cosas sensibles o extraordinarias, penetra en las misteriosas profundidades de Cristo. Así, en su oración, san Luis María se dirige a la Madre del Señor, diciendo: "No te pido visiones o revelaciones, ni gustos o delicias, aunque fueran espirituales... Aquí en la tierra no quiero para mí otro don, fuera del que tú recibiste, es decir, creer con fe pura, sin gustar ni ver nada" (ib., 69). La cruz es el momento culminante de la fe de María, como escribí en la encíclica Redemptoris Mater: "Por medio de esta fe María está unida perfectamente a Cristo en su despojamiento... Es esta tal vez la más profunda kénosis de la fe en la historia de la humanidad" (n. 18).
Signo de esperanza cierta
El Espíritu Santo invita a María a "reproducirse" en sus elegidos, extendiendo en ellos las raíces de su "fe invencible", pero también de su "firme esperanza" (cf. Tratado de la verdadera devoción, 34). Lo recordó el concilio Vaticano II: "La Madre de Jesús, glorificada ya en los 6.jpgcielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el pueblo de Dios en marcha como señal de esperanza cierta y de consuelo" (Lumen gentium, 68). San Luis María contempla esta dimensión escatológica especialmente cuando habla de los "santos de los últimos tiempos", formados por la santísima Virgen para dar a la Iglesia la victoria de Cristo sobre las fuerzas del mal (cf. Tratado de la verdadera devoción, 49-59). No se trata, en absoluto, de una forma de "milenarismo", sino del sentido profundo de la índole escatológica de la Iglesia, vinculada a la unicidad y universalidad salvífica de Jesucristo. La Iglesia espera la venida gloriosa de Jesús al final de los tiempos. Como María y con María, los santos están en la Iglesia y para la Iglesia, a fin de hacer resplandecer su santidad y extender hasta los confines del mundo y hasta el final de los tiempos la obra de Cristo, único Salvador.
En la antífona Salve Regina, la Iglesia llama a la Madre de Dios "Esperanza nuestra". San Luis María usa esa misma expresión a partir de un texto de san Juan Damasceno, que aplica a María el símbolo bíblico del ancla (cf. Hom. I in Dorm. B.V.M., 14: PG 96, 719): "Unimos (...) las almas a vuestras esperanzas, como a un ancla firme. Los santos se han salvado porque han sido los más unidos a ella, y han servido a los demás para perseverar en la virtud. Dichosos, pues; mil veces dichosos los cristianos que ahora se unen fiel y enteramente a María como a un ancla firme y segura" (Tratado de la verdadera devoción, 175, o.c., p. 116). A través de la devoción a María, Jesús mismo "escuda el corazón con una firme confianza en Dios, haciéndole mirar a Dios como su Padre; le inspira un amor tierno y filial" (ib., 169, o.c., p. 111).
Junto con la santísima Virgen, con el mismo corazón de madre, la Iglesia ora, espera e intercede por la salvación de todos los hombres. Son las últimas palabras de la constitución Lumen gentium: "Todos los cristianos han de ofrecer insistentes súplicas a la Madre de Dios y Madre de los hombres, para que ella, que estuvo presente en los comienzos de la Iglesia con sus oraciones, también ahora en el cielo, exaltada sobre todos los bienaventurados y los ángeles, en comunión con todos los santos, interceda ante su Hijo, hasta el momento en que todos los pueblos, los que se honran con el nombre de cristianos, así como los que todavía no conocen a su Salvador, puedan verse felizmente reunidos en paz y concordia en el único pueblo de Dios para gloria de la santísima e indivisible Trinidad" (n. 69).
Haciendo nuevamente mío este deseo, que juntamente con los demás padres conciliares expresé hace casi cuarenta años, envío a toda la familia monfortiana una especial bendición apostólica.

           CARTA DEL PAPA JUAN PABLO II A LA FAMILIA MONFORTIANA SOBRE LA DOCTRINA DE SU FUNDADOR
  Vaticano, 8 de diciembre de 2003, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

jueves, 28 de abril de 2011

San Luis María Grignion de Montfort

La Divina Providencia preparó a este gran santo y lo dio al mundo al final del S. XVII hasta apenas comenzado el XVIII.

Nacido en 1673 en Francia, recibe su educación en uno de los Colegios de la Compañía de Jesús y en 1700 se ordena sacerdote.

Morirá en 1716, habiendo realizado en tan corta carrera cantidad de misiones populares, echado los cimientos de dos congregaciones religiosas (que no llegó a ver en vida), restaurado templos de la Virgen ruinosos o abandonados y, sobre todo, arrancando las almas de las garras del jansenismo para devolverlas al amor ardiente de Dios, mediante la contemplación tierna de Jesús Crucificado y la verdadera devoción a María Santísima.

El jansenismo apartaba a las almas de la intimidad con Dios, de la relación sencilla y confiada característica del espíritu de filiación que es fruto del Espíritu Santo y la presencia de María en la vida del cristiano, acentuando en forma desmedida la Majestad y Santidad Infinita de Dios y nuestra indignidad.

De ahí la obsesión por interminables preparaciones, exámenes de conciencia más que escrupulosos, vueltas y revueltas sobre sí mismo, como si uno tuviera que lograr cierto grado de perfección previa para recibir los Sacramentos... ¡que son los que, en realidad, nos curan y nos perfeccionan..!

La gracia sería (dentro de este esquema), más bien un premio al propio esfuerzo, tal como Jesús nos lo ilustra en la parábola del fariseo y el publicano, que muchos no comprenden todavía...

Y aún nosotros mismos, cada vez que tememos acercarnos al sacramento de la Confesión ‘’porque tengo demasiadas culpas...’’. ¿Y para qué está el Sacramento? Precisamente porque tenemos demasiadas culpas, necesitamos confesarnos con frecuencia y comulgar, porque sólo Jesucristo nos lava de nuestras culpas y nos fortalece para que las recaídas se vayan extinguiendo, poco a poco.

Luis María Grignion de Montfort reacciona con santa violencia ante el estrago que semejante postura causaba dentro de la Iglesia en ese momento, y ante la difusión de una falsa sabiduría en el ambiente intelectual cristiano, que desdibuja la radicalidad del Evangelio y huye del Camino de la Cruz.

Tanto en sus misiones populares como en sus escritos, planta firmemente a Cristo Crucificado (cumbre de la verdadera sabiduría, la sabiduría Divina), y la devoción a María como medio insustituible y necesario para que Cristo se forme realmente en cada alma bautizada.

El desarrollo de estas ideas lo realiza en su primera obra: ‘’El Amor de la Sabiduría Eterna’’ (1703-1704). El capítulo XVII de este libro es ya un anticipo de lo que explicará largamente acerca del papel de María Santísima en nuestra santificación, en el célebre ‘’Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen’’ (1712, aprox.). Valiosísimos consejos de orden práctico para vivir la dependencia total de María nos son dados en su otra obra: ‘’El Secreto de María’’, como resumen y complemento del ‘’Tratado...’’.

El Hijo de Dios, 2da. Persona de la Santísima Trinidad (o también ‘’Verbo’’, o ‘’Sabiduría Eterna’’), ha querido salvarnos y glorificar al Padre haciéndose hombre y muriendo en la Cruz. Y todo esto lo realizó Por María, Con María, En María y Para María, porque a Ella se entregó primero y para Ella en primer lugar derramó su Sangre Preciosa. No ha querido venir a nosotros directamente, sino a través de María.

Y así lo sigue haciendo, porque ha hecho de su Madre verdadera Madre nuestra, ‘’Mater Gratiae’’, Madre de la Gracia en nuestras almas. El Espíritu Santo realiza cada día el milagro de formar a Cristo en el bautizado en unión con María, tal como lo hizo desde el principio.

lunes, 25 de abril de 2011

Cita de blogueros en el Vaticano será "oportunidad para saber qué espera la Iglesia"

Jorge Enrique Mújica, unos de los blogueros que participará el próximo 2 de mayo en el llamado "Vatican Meeting Blog" explicó a ACI Prensa que esta cita es "una magnífica oportunidad para saber qué espera la Iglesia de la comunidad de blogueros".
El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales publicó el 16 de abril la lista de 150 invitados que participarán en el encuentro. El Vaticano recibió 750 solicitudes para asistir al evento.
En declaraciones a ACI Prensa, Mújica del blog Actualidadyanalisis.blogspot.com, destacó que el congreso se realice "un día después de la beatificación de Juan Pablo II a quien debemos las primeras orientaciones magisteriales sobre internet -Benedicto fue el primero que habló sobre redes sociales-. En este sentido, es un especial motivo de alegría reunirnos en Roma bajo el patrocinio del Papa de la comunicación".
Recordó que este congreso "tiene lugar después de que en noviembre de 2010 se tuviese el de prensa digital católica, donde emergió la necesidad de diálogo eclesial también con bloggers" y añadió que con esta nueva iniciativa "se aprecia el gesto de cercanía y atención pronta por parte de la Iglesia a esta comunidad específica".
La reunión servirá para conocer a otros compañeros, "compartir inquietudes y modos de eventual trabajo en conjunto, desde la diversidad y especificidad de cada blog", para contribuir a la Nueva Evangelización, indicó.
Mújica entiende este encuentro como "un reto", pues "cada blog aborda diversas temáticas: algunos están alojados y cuentan con la financiación de grandes empresas, otros son independientes y de una calidad técnica y de contenido indiscutible, mientras que otros tienen una presentación y calidad más discreta", añadió.
El blog de Mújica está dirigido a "tratar la relación a veces conflictual entre prensa y religión, entre medios de comunicación e Iglesia".
El promotor del encuentro, y responsable del Departamento "Comunicación y lenguajes" del Dicasterio de la Cultura de la Curia Romana, Richard Rouse, explicó en un comunicado que para la selección de bloggers se procedió a un primer baremo para asegurar una presencia diversificada, mientras que para la elección final se realizó un sorteo numerado al azar.
Por otro lado, Rouse aclaró que el haber sido seleccionado no implicará ninguna aprobación de los contenidos de los blogs por parte del Vaticano, y por el contrario, la no selección tampoco significará su desaprobación.

La Maravillosa historia de la Madre del Buen Consejo

La imagen es una pintura realizada sobre una delgada capa de estuco, de 31 cm. de ancho por 42,5 cm. de largo. Una penumbra de misterio y milagro cubre los orígenes del sagrado fresco: nadie sabe cuándo ni por quién fue pintado. 

madreBuenConsejo1.jpgEn las lejanas tierras de Albania, más allá del Adriático, se encuentra la pequeña ciudad de Scútari. Edificada en una escarpada colina a cuyos pies fluyen los ríos Drina y Bojana, desde el siglo XIII tenía en su poder un precioso tesoro: la hermosa imagen de “Santa María de Scútari”. El santuario que la albergaba era el centro de peregrinación más concurrido del país, un importante punto de referencia para los albaneses en materia de gracias y consuelo espiritual. La imagen es una pintura realizada sobre una delgada capa de estuco, de 31 cm. de ancho por 42,5 cm. de largo. Una penumbra de misterio y milagro cubre los orígenes del sagrado fresco: nadie sabe cuándo ni por quién fue pintado.
Intimidad y unión de alma
Detengámonos un poco a contemplar esta maravillosa pintura. Representa a la Santísima Virgen con inefable afecto maternal, amparando en sus brazos al Niño Jesús bajo un sencillo arco iris. Los colores son suaves, y finos los trazos de los admirables semblantes. El Niño Jesús refleja el candor de su corta edad y la sabiduría de quien observa toda la obra de la creación como Señor del pasado, del presente y del futuro. Con indescriptible cariño, el Divino Infante presiona ligeramente su rostro contra el de su Madre. Entre ambos existe una atractiva intimi dad; la unión de almas se trasluce en el intercambio de miradas. La Virgen, en altísimo acto de adoración, parece es­tar ocupada en adivinar lo que sucede en lo íntimo del Hijo. Al mismo tiem­po, toma en consideración al fiel que se arrodilla afligido a sus pies, hacién­dolo partícipe, de alguna manera, en la celestial convivencia que el cuadro nos ofrece. No hace falta decir nada; bas­ta con que el necesitado se aproxime, y sentirá producirse en su alma una acción balsámica.
Scanderbeg, varón providencial
A mediados del siglo XIV Alba­nia atravesaba grandes dificultades. Después de ser disputada durante si­glos entre los pueblos vecinos, era in­vadida entonces por el poderoso impe­rio turco. Sin estructura militar capaz de oponerse al enérgico adversario, el pueblo rezaba con angustia, confián­dose al auxilio del cielo. La respuesta a tales oraciones no se hizo esperar: en la emergencia surgió un varón de Dios, de noble estirpe y devotísimo de Ma­ría, decidido a luchar por la Patrona y por la libertad de su país.
Su nombre fue Juan Castriota, en albanés llama­do Scanderbeg.
A costa de inmensos esfuerzos bé­licos, logró mantener la unidad y la fe de su pueblo. Las crónicas de su tiem­po exaltan las hazañas realizadas por él y por los valerosos albaneses que lu­charon a su lado estimulados por su ardor.
Cuando los combates les daban tre­gua, se arrodillaban todos a los pies de “Santa María de Scútari”, de donde sa­lían fortalecidos y obtenían portento­sas y decisivas victorias contra el ene­migo de la fe. En eso reluce una carac­terística de aquella que el mundo co­nocería en el futuro como Madre del Buen Consejo: fortalecer a todos los que, combatiendo el buen combate, se le aproximan buscando aliento y valor.
Sin embargo… al cabo de 23 años de luchas, Scanderbeg fue llevado de esta vida. La falta del piadoso líder era irreparable. Todos presentían que la derrota estaba próxima. El pueblo se encontraba ante la trágica encrucijada de abandonar la patria o someterse a la esclavitud turca.
Envuelta en una nube luminosa
En esa situación de perplejidad, la Virgen del fresco se aparece en sue­ños a dos valientes soldados de Scan­derbeg, llamados Georgis y De Scla­vis, para ordenarles que la sigan en un largo viaje. La imagen les inspiraba una gran confianza y arrodillarse a sus pies era moti­vo de gran consuelo para ellos. Cierta mañana estando ambos sumidos en fervorosa oración, ven el más grande milagro de sus vidas.
El maravilloso fresco se des­prende de la pared y, llevado por ángeles, envuelto en una blanca y luminosa nube, va retirándose suavemente del recinto. ¡Resulta fácil imaginar la reacción de los buenos hombres! Atónitos, siguen a la Virgen que avanza por los cielos de Scútari. Cuando se dan cuenta, es­tán a orillas del Mar Adriático. ¡Ha­bían recorrido treinta kilómetros sin sentir cansancio!
Siempre rodeada por la blanca nu­be, la milagrosa imagen avanza mar adentro. Perplejos, Georgis y De Scla­vis no quieren dejarla; y entonces ve­rifican, estupefactos y eufóricos, que bajo sus pies las aguas se convierten en sólidos diamantes, regresando al estado líquido tras su paso. ¡Qué mi­lagro! Tal como san Pedro en el lago de Genezaret, estos dos hombres ca­minan sobre el Adriático guiados por la propia “Estrella del Mar”.
Sin saber decir cuánto tiempo ca­minaron, ni cuántos kilómetros deja­ron atrás, los buenos devotos ven nue­vas playas. ¡Estaban en la penínsu­la itálica! Pero… ¿dónde estaba San­ta María de Scútari? Miran a uno y otro lado, escuchan otro idioma, sien­ten un ambiente tan diferente a su Al­bania, pero ya no ven a la Señora de la luminosa nube. Había desapareci­do. ¡Qué gran prueba! Comenzaron entonces una búsqueda infatigable. ¿Dónde estaría Ella?
Petruccia, una mujer de fe
En esa misma época, en la pequeña ciudad de Genazzano, no lejos de Roma, vivía una piadosa viuda llamada Petruccia de Nocera. Para entonces ya era una octogenaria mujer de mucha rectitud, terciaria de la orden agustina, y cuya modesta herencia apenas le alcanzaba para vivir. Petruccia era muy de vota de la Madre del Buen Consejo, venerada en una vieja iglesia de Genazzano. La piadosa señora recibió del Espíritu Santo la siguiente revelación: “María Santísima, en su imagen de Scútari, desea salir de Albania” .
Si la comunicación sobrenatural la sorprendió, todavía más asombro causó en ella recibir de la Virgen misma la orden expresa de levantar el templo que debería recibir su fresco, así como la promesa de ser ayudada en el tiempo oportuno. Comenzó, pues, Petruccia la construcción de la pequeña iglesia. Empleó todos sus recursos… que se terminaron cuando las paredes sólo llegaban al metro de altura. Los escépticos habitantes de la pequeña ciudad convirtieron a la viuda en blanco favorito de sus burlas y sarcasmos, llamándola loca, visionaria, imprudente y anticuada. Pero ella atravesó confiada esta prueba tal como Noé, de quien se mofaban todos mientras construía el arca.
“¡Un milagro! ¡Un milagro!”
Era el día 25 de abril de 1467, fiesta de san Marcos, patrono de Genazzano. A las dos de la tarde, Petruccia parte camino a la iglesia, pasando por la bulliciosa feria donde se ofrece desde tejidos de Génova y Venecia hasta un elixir de eterna juventud o un “poderosísimo” licor contra cualquier tipo de fiebre. En medio del vocerío, el pueblo siente una melodía de singular belleza venida del cielo. Se impone el silencio. Todos notan que la música proviene de una nubecita blanca, tan luminosa que ofusca los propios rayos del sol, la cual baja gradualmente hacia la pared in conclusa de una capilla lateral. La muchedumbre acude estupefacta, ocupa el pequeño recinto y ve deshacerse la nube. Ahí estaba suspendido en el aire, sin ningún soporte visible el sagrado fresco, la Señora del Buen Consejo. “¡Un milagro, un milagro!”, gritan todos. ¡Qué alegría para Petruccia y qué consuelo para Georgis y De Sclavis cuando pudieran llegar allá! Se confirmaba el superior designio de la construcción iniciada, y empezaba en Genazzano un largo e ininterrumpido desfile de milagros y gracias obrados por la Virgen.
El Papa Pablo II, tan pronto como supo de los hechos, envió a dos prelados de confianza para investigarlos. Éstos confirmaron la veracidad de lo que se decía, y atestiguaron diariamente innumerables curaciones, conversiones y prodigios realizados por la Madre del Buen Consejo. En los primeros 110 días después de la llegada, se registraron 161 milagros.
Consejo, corrección, orientación: grandes favores
Entre sus grandes devotos se destacan los papas san Pío V, León XIII –que introdujo a la Madre del Buen Consejo en la letanía lauretana–, san Pío X, Pablo VI y Juan Pablo II; y también numerosos santos como san Pablo de la Cruz, san Juan Bosco, san Alfonso de Ligorio o san Luis Orione.
madreBuenConsejo2.jpgEn el propio Santuario de Genazzano puede venerarse el cuerpo incorrupto del Beato Steffano Bellesini, uno de sus párrocos, gran propagandista de la devoción a la Madre del Buen Consejo. También los Heraldos del Evangelio son devotos suyos. Tienen mucho que agradecerle por favores y gracias más importantes que la cura de enfermedades corporales. Los milagros más grandes María los realiza en el interior del alma, aconsejando, corrigiendo, orientando. Quien pueda venerar el milagroso cuadro de la Madre del Buen Consejo en Genazzano comprobará personalmente el torrente de gracias que brota de su semblante celestial, y comprenderá por qué razón quien haya estado alguna vez allá, sueña con regresar un día a esa sublime intimidad…

domingo, 24 de abril de 2011

En mensaje de Pascua, el Papa llama a los católicos a "caminar y cantar" junto a Jesús

En un emotivo mensaje "Urbi et Orbi" con ocasión del Domingo de Resurrección, el Papa Benedicto XVICielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo". pidió por la paz en el Medio Oriente y las naciones de África afectadas por la violencia, por las víctimas del terremoto en Japón, por los cristianos perseguidos en el mundo, y recordó a los católicos que gracias a la victoria de Jesucristo sobre la muerte,"cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el A continuación el texto íntegro del mensaje del Papa Benedicto XVI
In resurrectione tua, Christe, coeli et terra laetentur. En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra (Lit. Hor.)
Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo:
La mañana de Pascua nos ha traído el anuncio antiguo y siempre nuevo: ¡Cristo ha resucitado! El eco de este acontecimiento, que surgió en Jerusalén hace veinte siglos, continúa resonando en la Iglesia, que lleva en el corazón la fe vibrante de María, la Madre de Jesús, la fe de la Magdalena y las otras mujeres que fueron las primeras en ver el sepulcro vacío, la fe de Pedro y de los otros Apóstoles.
Hasta hoy —incluso en nuestra era de comunicaciones supertecnológicas— la fe de los cristianos se basa en aquel anuncio, en el testimonio de aquellas hermanas y hermanos que vieron primero la losa removida y el sepulcro vacío, después a los mensajeros misteriosos que atestiguaban que Jesús, el Crucificado, había resucitado; y luego, a Él mismo, el Maestro y Señor, vivo y tangible, que se aparece a María Magdalena, a los dos discípulos de Emaús y, finalmente, a los once reunidos en el Cenáculo (cf. Mc 16,9-14).
La resurrección de Cristo no es fruto de una especulación, de una experiencia mística. Es un acontecimiento que sobrepasa ciertamente la historia, pero que sucede en un momento preciso de la historia dejando en ella una huella indeleble. La luz que deslumbró a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha traído al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien.
Así como en primavera los rayos del sol hacen brotar y abrir las yemas en las ramas de los árboles, así también la irradiación que surge de la resurrección de Cristo da fuerza y significado a toda esperanza humana, a toda expectativa, deseo, proyecto. Por eso, todo el universo se alegra hoy, al estar incluido en la primavera de la humanidad, que se hace intérprete del callado himno de alabanza de la creación. El aleluya pascual, que resuena en la Iglesia peregrina en el mundo, expresa la exultación silenciosa del universo y, sobre todo, el anhelo de toda alma humana sinceramente abierta a Dios, más aún, agradecida por su infinita bondad, belleza y verdad.
«En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra». A esta invitación de alabanza que sube hoy del corazón de la Iglesia, los «cielos» responden al completo: La multitud de los ángeles, de los santos y beatos se suman unánimes a nuestro júbilo. En el cielo, todo es paz y regocijo. Pero en la tierra, lamentablemente, no es así. Aquí, en nuestro mundo, el aleluya pascual contrasta todavía con los lamentos y el clamor que provienen de tantas situaciones dolorosas: miseria, hambre, enfermedades, guerras, violencias. Y, sin embargo, Cristo ha muerto y resucitado precisamente por esto. Ha muerto a causa de nuestros pecados de hoy, y ha resucitado también para redimir nuestra historia de hoy. Por eso, mi mensaje quiere llegar a todos y, como anuncio profético, especialmente a los pueblos y las comunidades que están sufriendo un tiempo de pasión, para que Cristo resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz.
Que pueda alegrarse la Tierra que fue la primera a quedar inundada por la luz del Resucitado. Que el fulgor de Cristo llegue también a los pueblos de Oriente Medio, para que la luz de la paz y de la dignidad humana venza a las tinieblas de la división, del odio y la violencia. Que, en Libia, la diplomacia y el diálogo ocupen el lugar de las armas y, en la actual situación de conflicto, se favorezca el acceso a las ayudas humanitarias a cuantos sufren las consecuencias de la contienda. Que, en los Países de África septentrional y de Oriente Medio, todos los ciudadanos, y particularmente los jóvenes, se esfuercen en promover el bien común y construir una sociedad en la que la pobreza sea derrotada y toda decisión política se inspire en el respeto a la persona humana. Que llegue la solidaridad de todos a los numerosos prófugos y refugiados que provienen de diversos países africanos y se han viso obligados a dejar sus afectos más entrañables; que los hombres de buena voluntad se vean iluminados y abran el corazón a la acogida, para que, de manera solidaria y concertada se puedan aliviar las necesidades urgentes de tantos hermanos; y que a todos los que prodigan sus esfuerzos generosos y dan testimonio en este sentido, llegue nuestro aliento y gratitud.
Que se recomponga la convivencia civil entre las poblaciones de Costa de Marfil, donde urge emprender un camino de reconciliación y perdón para curar las profundas heridas provocadas por las recientes violencias. Y que Japón, en estos momentos en que afronta las dramáticas consecuencias del reciente terremoto, encuentre alivio y esperanza, y lo encuentren también aquellos países que en los últimos meses han sido probados por calamidades naturales que han sembrado dolor y angustia.
Se alegren los cielos y la tierra por el testimonio de quienes sufren contrariedades, e incluso persecuciones a causa de la propia fe en el Señor Jesús. Que el anuncio de su resurrección victoriosa les infunda valor y confianza.
Queridos hermanos y hermanas. Cristo resucitado camina delante de nosotros hacia los cielos nuevos y la tierra nueva (cf. Ap 21,1), en la que finalmente viviremos como una sola familia, hijos del mismo Padre. Él está con nosotros hasta el fin de los tiempos. Vayamos tras Él en este mundo lacerado, cantando el Aleluya. En nuestro corazón hay alegría y dolor; en nuestro rostro, sonrisas y lágrimas. Así es nuestra realidad terrena. Pero Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Por eso cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el Cielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo.
Feliz Pascua a todos.

sábado, 23 de abril de 2011

Corona de los siete dolores de Nuestra Señora

A lo largo de su vida, Nuestra Señora tuvo alegrías y dolores. Grandes alegrías, grandes dolores...
La cuaresma y sobre todo la Semana Santa, es una época oportuna para acompañar los dolores de Nuestra Señora. Lo invitamos a usted para estar al lado de la Virgen Dolorosa en los siete dolores que ella tuvo. Aunque los dolores fueron muchos, no solamente siete.
Aquí están los episodios de los Santos Evangelios. Ellos formaron el camino de dolores de la Hija amorosa de Dios Padre que sufrió en su alma padecimientos semejantes a los de la Pasión de su Divino Hijo.
Es imposible comparar los dolores que Ella sufrió junto a Jesús. Ninguna criatura vivió con tanto amor esos dolores. Además, ¡sólo Ella puede ser llamada corredentora! ¡Solo Ella puede ser llamada Omnipotencia Suplicante!
Unamos nuestros dolores imperfectos a los sufrimientos de Ella. Considerando los padecimientos de la Madre Dolorosa, encontraremos la fuerza para soportar las dificultades de nuestro día a día, tendremos fuerza para subir a lo más alto de nuestro propio Calvario.

Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora
La Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora recuerda los principales dolores que la Virgen María sufrió en su vida terrenal, culminando con la pasión, muerte y sepultura de Su Divino Hijo. Y es junto a la Cruz que la Madre de Jesús se torna Madre de todos los hombres y del cuerpo Místico de Cristo: la Iglesia Católica.
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Unirse a los dolores de María es unirse también a los dolores de Nuestro Señor Jesucristo.
Al inicio se reza el Credo, el Padre Nuestro y 3 Ave Marías. Para cada dolor de María debe rezarse 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías y 1 Gloria al Padre.
Primer Dolor de Nuestra Señora: Presentación de Jesús en el Templo y la profecía de Simeón
Al presentar al Niño Jesús en el Templo, Simeón los bendijo y dijo a María su madre: He aquí que éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel y para señal de contradicción, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones. Y una espada traspasará tu misma alma (Lc 2, 34-35)
Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.
Segundo Dolor de Nuestra Señora: La Huída a Egipto
Después que ellos partieron, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José, diciendo: "Levántate; toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.
Entonces José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi hijo. (Mt 2, 13-14).
Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.
Tercer Dolor de Nuestra Señora: La pérdida del Niño Jesús en el Templo
Una vez acabados los días de la fiesta, mientras ellos volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo supieron. Suponiendo que él estaba en la caravana, fueron un día de camino y le buscaban entre los parientes y los conocidos. Como no le encontraron, volvieron a Jerusalén buscándole.
Aconteció que después de tres días, le encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas. Cuando le vieron, se maravillaron, y su madre le dijo:
- Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia.
Entonces él les dijo:
-¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. Descendió con ellos y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. (Lc 2, 43-50)
Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre
Cuarto Dolor de Nuestra Señora: El encuentro con Jesús camino al Calvario
Uno de los momentos más punzantes de la Pasión es el encuentro de Jesús con Su Madre en el camino del Calvario. Las lágrimas que María derramó, el cambio de miradas con su Hijo, la constatación de las crueldades que Él estaba sufriendo, todo ocasionaba un inmenso dolor en Su Corazón de Madre.
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Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre
Quinto Dolor de Nuestra Señora: María queda de pie junto a la Cruz de Jesús
María acompañó de cerca todo el sufrimiento de Jesús en la Cruz y asistía de pie a su muerte: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofás y María Magdalena”. (Juan 19, 25)
Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.
Sexto Dolor de Nuestra Señora: María recibe el cuerpo de Jesús muerto en sus brazos
Nuestra Señora de la Piedad, es así como el pueblo católico invoca a María en este momento de la Pasión. “Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con las especias, de acuerdo con la costumbre judía de sepultar”. (Juan 19, 40)
Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre
Séptimo Dolor de Nuestra Señora: María deposita a Jesús en el Sepulcro
El sepulcro de su Divino Hijo fue el último dolor que María sintió durante la Pasión: “En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto había un sepulcro nuevo, en el cual todavía no se había puesto a nadie. Allí, pues, por causa del día de la Preparación de los judíos y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús”. (Juan 19, 41-42)
Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.
1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.
ORACIÓN FINAL:
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La Madre piadosa estaba
junto a la cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma triste y
llorosa, traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh, cuán triste y afligida se
vio la Madre escogida, de
tantos tormentos llena
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba del Hijo
amado la pena!
¿Y ¿cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y ¿quién no se entristeciera, piadosa Madre, si os viera sujeta a tanto rigor?

¡Oh Madre, fuente de amor, hazme sentir tu dolor para que llore contigo!
Y que por mi Cristo amado mi corazón abrasado más viva en él que conmigo.
Y porque a amarte me anime en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí.
Porque me inflame y me encienda y conmigo me defienda en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte de Cristo cuando en tan fuerte trance vida y alma estén:
Porque cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.


(Extractos del famoso poema Stabat Mater, atribuido a Fray Jacopone de Todi, Siglo XIII)
Privilegios para quien practica esta devoción:
En una revelación particular a Santa Brígida – debidamente aprobada por la Iglesia – Nuestra Señora promete conceder siete gracias para quien, cada día, rece siete Ave Marías en honra de sus dolores y lágrimas:
Aquí están las promesas:
  • Pondré paz en sus familias;
  • Serán iluminados sobre los Divinos Misterios;
  • Serán consolados en sus penas y los acompañaré en sus aflicciones;
  • Todo lo que pidan será concedido, con tal que nada se oponga a la voluntad adorable de Mi Divino Hijo y a la santificación de su alma;
  • Iré a defenderlos en los combates espirituales contra el enemigo infernal y serán protegidos en todos los instantes de su vida;
  • Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Santísima Madre;
  • Obtuve de mi Hijo que, los que propaguen esta devoción (La de Mis Lágrimas y Dolores), sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna, directamente, pues todos sus pecados serán borrados y Mi Hijo y Yo seremos su eterna consolación y alegría.

domingo, 17 de abril de 2011

Domingo de Ramos en Mochiso (Africa)

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Apesar da forte chuva que caiu durante toda a noite e continuou durante o amanhecer, as várias paróquias em Maputo comemoraram o Domingo de Ramos. Na comunidade de Santo Antônio do Mochiso, pertecentes aos frades Carmeltias, a celebração teve a participação dos Arautos do Evangelho.

jueves, 14 de abril de 2011

Costa Rica se unirá a la celebración por la Beatificación de Juan Pablo II en una gran Vigilia

San José (Miércoles, 06-04-2011, Gaudium Press) En la víspera de la beatificación de Juan Pablo II, este 30 de abril, hasta la mañana del 1º de mayo, miles de costarricenses se darán cita en el Estadio Nacional en una gran Vigilia festiva en homenaje al Papa polaco. El escenario también fue lugar de encuentro de los fieles de Costa Rica con el San Padre hace 28 años cuando el Papa Wojtyla visitó este país en marzo de 1983.
La conmemoración, a la cual los fieles podrán ingresar de manera gratuita, comenzará alrededor de las 7:00 de la tarde, hora local, y es una invitación que hace la Arquidiócesis de San José, así como todos los movimientos apostólicos y pastorales del país centroamericano.
Vigilia.jpgLa iniciativa, según cita la Conferencia Episcopal de Costa Rica en una nota de prensa, fue una propuesta de fervor popular que comenzó en la red social Facebook con el nombre “Con Juan Pablo II nuevamente en la Sabana”, que buscaba, precisamente conmemorar la gran noticia de la beatificación del Papa Polaco.
“El Papa viajero, como cariñosamente se le conocía, era un amante de la música, la poesía, la cultura y los artistas. Por eso, la Vigilia será un evento en el que los actos litúrgicos, y los momentos de oración y reflexión, serán acompañados de expresiones artísticas de calidad a cargo de ministerios y movimientos pastorales de nuestro país”; menciona la nota de prensa sobre cómo se realizará el evento.
La celebración, que será ocasión también para conmemorar la fiesta de la Divina Misericordia -la cual coincide justamente con la fecha de la beatificación de Juan Pablo II-, contará con más de 9 horas continuas de actividades, entre ellas -tal como se menciona en el programa del evento- la Santa Misa, el rezo del santo rosario, cantos y danzas, momentos de reflexión y oración, proyección de videos alusivos al Santo Padre, testimonios de personas que en su vida fueron tocadas de forma especial por Juan Pablo II, hora Santa con procesión del Santísimo Sacramento y la transmisión en directo, desde el Vaticano, de la ceremonia de Beatificación.
De forma paralela a esta conmemoración, el domingo 1º de mayo se realizará una segunda actividad en las proximidades de la Nunciatura Apostólica, la cual comenzará con una procesión con Nuestra Señora y el Santísimo Sacramento, que partirá del Estadio Nacional. Hacia las 9:00 de la mañana tendrá lugar una celebración eucarística que presidirá el Nuncio Apostólico en Costa Rica, Pierre Nguyên Van Tot, y culminará con el rezo de la coronilla de la Divina Misericordia, para conmemorar, precisamente, la fiesta del Señor de la Divina Misericordia.
Así, el país centroamericano se une también a la alegría que otros países latinoamericanos han expresado por el gran acontecimiento de la beatificación de Juan Pablo II, tal como ocurrió en Ciudad de México, donde el pasado 2 de abril -en el marco de la conmemoración del 6º aniversario del fallecimiento del Pontífice – rindió un concurrido homenaje a quien también fue conocido como el “Papa mexicano”, con la asistencia de un promedio de 70.000 personas al Estadio Azteca de la ciudad.

Madrid también será la capital de la cultura durante la Jornada Mundial de la Juventud

Un promedio de 300 actividades de diversas expresiones artísticas, procedentes de 37 países, serán protagonistas de la programación cultural que se llevará a cabo para los jóvenes peregrinos que irán a la capital española a la JMJ 

Museo del Prado - Foto por Brian Snelson.jpgMadrid (Jueves, 14-04-2011, Gaudium Press) Una calle sólo de cine, exposiciones que reflejan el espíritu misionero español, una guía histórico cristiana por Madrid, exposiciones vocacionales, muestras diversas del folclore español, entre otras actividades, serán algunas de las más de 300 iniciativas culturales, procedentes de 37 países, que se llevarán a cabo en Madrid, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebrará en agosto en la capital española.
Con el propósito de dar a conocer a Madrid también como la capital de la cultura para los jóvenes durante la JMJ, fue presentada esta semana, en rueda de prensa de los organizadores de este evento mundial, el programa cultural al cual tendrán acceso, desde el 15 hasta 21 de agosto, los peregrinos que por esta fecha llegarán a la capital española para compartir una experiencia de fe junto con jóvenes del mundo entero.
"La belleza es la gran necesidad del hombre que abre el corazón humano al deseo profundo de conocer, de amar, del más allá; por eso queremos que los peregrinos que participen de la JMJ Madrid 2011, a través de los actos culturales, puedan vivir la experiencia de amor de Cristo por cada uno"; es la invitación que hace la organización de la JMJ Madrid 2011 a los jóvenes, a través de un video que se difunde por redes sociales y YouTube, para que también se unan a estos actos culturales.
Precisamente, sobre estas actividades, Carla Diez Rivera, directora técnica del departamento de Cultura de la JMJ, explicó en la rueda de prensa que este programa cultural, luego de los actos centrales donde participa el Santo padre, así como las catequesis que se les dirige a los jóvenes, "es uno de los pilares fundamentales de la Jornada Mundial", puesto que, como añadió, "son una muestra de la riqueza cultural cristiana en su proyección más universal".
Entre las iniciativas culturales que se presentarán, se destacan los diversos homenajes que se le rendirán a Juan Pablo II, quien es ahora patrono de las Jornadas Mundiales: en agosto el centro de Madrid se verá engalanado con una exposición fotográfica sobre él, así como una exposición que muestra su faceta como poeta, también habrá un musical que hablará sobre su vida.
El cine, igualmente, será protagonista de los actos culturales, cuando el 17 de agosto la calle Fuencarral, que es conocida en la capital de España porque es una de las vías donde más teatros de cine hay, sea sede de todo un festival fílmico de la Jornada Mundial. Películas como "Encontrarás Dragones", "De dioses y hombres" y "Cartas a Dios", por mencionar algunas, serán proyectadas para los jóvenes peregrinos. Este encuentro con el séptimo arte también contará con algunos conversatorios con productores, y se realizarán conciertos de bandas sonoras de las películas.
Los museos más reconocidos de la capital española, por esta época, también se unirán a la JMJ, como es el caso del Museo del Prado que ha desarrollado todo un itinerario sobre la imagen de Jesucristo con pinturas sobre el Hijo de Dios. Asimismo, se expondrá "El santo entierro" de Caravaggio, obra que fue cedida especialmente por los Museos Vaticanos para la Jornada Mundial. Por su parte, el Museo Thyssen-Bornemisza, presentará la exposición "Encuentros", en la cual se resaltará la figura de Jesús en los momentos más representativos de su vida pública.
En la parte artística también se destacará el auto sacramental "El año santo en Madrid", una representación de Calderón de la Barca, en la que se mostrará cómo ha sido la presencia del pueblo cristiano a lo largo de la historia madrileña. Igualmente, habrá un recorrido turístico por la ciudad, donde guías voluntarios mostrarán la riqueza arquitectónica y el mensaje evangelizador que quedó marcado en Madrid. La asistencia a estos actos culturales será gratuita para todos los jóvenes oficialmente inscitos en la JMJ.
Con información de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011.
Gaudium Press / Sonia Trujillo

miércoles, 13 de abril de 2011

Electricista desempleado rechaza trabajo en clínica de abortos por convicción pro-vida

El periódico The Catholic Spirit de la Arquidiócesis de Minneapolis (Estados Unidos) recogió el testimonio de un electricista católico que pese a estar desempleado desde julio de 2009 -debido a la crisis económica que aún afecta al país- rechazó una jugosa oferta de trabajo en la construcción de una clínica abortista de la cadena Planned Parenthood. A mediados de febrero, Tim Roach -que tiene dos hijos menores- recibió una llamada del sindicato local sobre un puesto de trabajo. "No podía llegar en un momento mejor. Los beneficios por desempleo de Tim están por acabar. No podía creer que le estaban ofreciendo un trabajo por un plazo de once meses con un salario anual de 65 000 a 70 000 dólares", afirma el periódico.
Tim pensó que el empleo era perfecto pero luego recibió la mala noticia. Se trataba de un puesto en la construcción de la nueva clínica de Planned Parenthood en la avenida University de la ciudad de St. Paul.
"Él (representante del sindicato) no estaba realmente seguro de si se van a practicar abortos allí. El tipo evitó el punto, creo, para tratar de atraerme y que diga que sí. Pero, me dije a mí mismo: 'Espera un minuto. Es una de Planned Parenthood'", la cadena de clínicas abortistas más grande del mundo.
Tim sigue desempleado y sin perspectivas inmediatas de empleo. Afortunadamente, su esposa Nicole, de 37 años, tiene un trabajo a tiempo completo en una escuela primaria. Aunque Tim rechazó la oferta con prontitud - la conversación telefónica duró sólo un minuto - a Nicole le tomó más tiempo plegarse a su decisión, sobre todo porque maneja el presupuesto familiar y se ha ocupado de la tensión financiera del desempleo prolongado de Tim.
"Lo primero que quería hacer era justificar (aceptar el trabajo)", pero luego se dio cuenta que no era "solo una clínica".
"En todo este proceso, nuestra fe se ha profundizado. Nos sentimos como si esto fuera una prueba para nuestra fe. Elegimos mantener nuestra fe", afirma Nicole y asegura estar impresionada por la reacción de su esposo.
"Él tiene esa formación moral que le hace reconocer inmediatamente que esto no es lo correcto", afirma.
La historia de Tim llegó por correo electrónico al Padre Erik Lundgren, pastor asociado de la parroquia Divina Misericordia, a la que asiste Tim, y la incorporó en una de sus homilías.
"Pensé que es un ejemplo inspirador para todos en nuestra parroquia, sobre el celo que es necesario que nosotros los católicos tengamos en el debate pro-vida, la lucha pro-vida", afirma el sacerdote.
"Es inspirador para mí como un sacerdote. Aquí, en la Divina Misericordia, las palabras, 'Jesús, confío en ti' se escriben en nuestra pila bautismal, y eso es de lo que se trata todo esto", agregó.
Según afirma The Catholic Spirit, "Tim continúa buscando un trabajo. En última instancia, su objetivo es poner en marcha su propia empresa, pero tendrá que ganar y ahorrar dinero para que esto suceda. Mientras tanto, está dispuesto a aceptar cualquier trabajo que pueda encontrar".
"En los últimos seis meses, hemos aprendido a tomar nuestros temores y preocupaciones y entregárselos a Dios," dice Nicole. "Nos sentimos orgullosos de ser católicos y orgullosos de tomar una posición contra el aborto", agregó.

lunes, 11 de abril de 2011

Cuerpo del Papa beato Inocencio XI es trasladado al altar de la Transfiguración

Capilla de San Sebastián en la Basílica Vaticana ahora está reservada para la urna de Juan Pablo II, a fin de dar espacio a la multitud para homenajes 

Ciudad del Vaticano (Lunes, 11-04-2010, Gaudium Press) Fue realizada en la noche de este sábado la ceremonia de traslado del cuerpo del Papa beato Inocencio XI de la Capilla de San Sebastián, al altar de la Transfiguración. El vano de la Capilla ahora está listo para recibir el cuerpo del beato Juan Pablo II después de la beatificación del día 1° de mayo.
El rito en la Basílica Vaticana, cerrada al público, fue presidido por el Cardenal Arcipreste, Angelo Comastri, acompañado por Mons. Vittorio Lanzani y Mons. Giuseppe De Andrea y por otros miembros del capítulo y de la Fábrica de San Pedro. La urna del beato Inocencio XI fue retirada del altar de San Sebastián y, en seguida, llevada en procesión con canto de letanías al altar de la Transfiguración, que se encuentra a la izquierda de la nave central da Basílica de San Pedro, atrás del pilar de San Andrés.
La ceremonia concluyó con la oración y la bendición del celebrante y la lectura y la firma del acta notarial sobre la transferencia. La Capilla de San Sebastián fue escogida para la veneración del beato Juan Pablo II por causa del gran interés de las personas. Hasta ahora su cuerpo se encuentra en las Grutas Vaticanas, donde son sepultados los pontífices. Según la tradición, después de la ceremonia de beatificación, el cuerpo es transferido de las Grutas en la Basílica Vaticana.

miércoles, 6 de abril de 2011

Vaticano anuncia detalles de la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II

Entre las novedades, el misal con las oraciones para Juan Pablo II está listo y será usado por primera vez el día 2 de mayo, en la misa de acción de gracias 

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 06-04-2011, Gaudium Press) "Una gigantesca personalidad con fe fuerte y coherente que defendía la dignidad de todos los hombres". Así fue presentada ayer en la mañana por el cardenal vicario Agostino Vallini la figura del próximo beato de la diócesis de Roma, Juan Pablo II, en la rueda de prensa sobre la beatificación del Papa Wojtyla, en la Sala de Prensa vaticana.
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Card. Agostino Vallini
Los puntos auges de la beatificación se darán en tres momentos: la vigilia del día 30 de abril, en el Circo Máximo, la misa de la beatificación del día 1° de mayo, en la Plaza San Pedro, presidida por el Papa en concelebración con los cardenales, y la misa de acción de gracias del día 2 de mayo, también en la Plaza San Pedro, presidida por el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone.

Todas las decisiones sobre los diversos detalles de la ceremonia de beatificación aún no han sido tomadas, como las que dicen respecto a las reliquias, la persona que las llevará, etc. La impresión de la imagen del nuevo beato para el paño que será colocado en la fachada da Basílica vaticana todavía está en curso. La imagen escogida aún se mantiene en reserva.

Probablemente será la misma que fue elegida para el póster de la diócesis de Roma, una foto de Juan Pablo II hecha por el periodista polaco Grzegorz Galazka el día 8 de diciembre de 1989 en la veneración de Nuestra Señora Inmaculada en la Plaza de España, en Roma. La revelación de la imagen del nuevo beato será uno de los momentos más particulares y emocionantes de la ceremonia de beatificación. La fecha de la memoria litúrgica será anunciada por el Santo Padre durante la ceremonia.
La vigilia tendrá un carácter mundial y romano, resaltó el cardenal vicario. En la primera parte, quienes darán testimonios serán el cardenal Stanislaw Dziwisz, que por largos casi 40 años fue secretario personal de Wojtyla; Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede en la época de Juan Pablo II, y Marie Simon Pierre Normand, monja francesa curada por la intercesión del futuro beato. La segunda parte de la vigilia tendrá inicio con el canto "Totus Tuus", y serán recitados los misterios luminosos del rosario, introducidos por el Papa polaco. La oración sucederá en conexión con los cinco santuarios marianos visitados por el pontífice: Lagniewniki en Cracovia (Polonia); Kawekamo - Bugando (Tanzania); Notre Dame du Lebanon en Harissa (Líbano); la Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México, y por último, el Santuario de Fátima, en Portugal. Cada santuario rezará para una particular intención: los jóvenes, la familia, la evangelización, la esperanza y la paz de los pueblos y la Iglesia.
Después de la vigilia, se abrirá el recorrido de las ocho iglesias, las "noches blancas" de las iglesias romanas que estarán abiertas durante toda la noche para la oración individual de los peregrinos. Será expuesto el Santísimo para adoración y será posible confesarse. Las ocho iglesias son: S. Agnese in Agone, en la Piazza Navona; S. Marco, en el Campidoglio; S. Anastasia; Santissimo Nome di Gesù; S. Maria in Vallicella; S. Giovanni dei Fiorentini; S. Andrea della Valle; S. Bartolomeo.
La misa de la beatificación será precedida por una oración de la corona de la Divina Misericordia, de la santa Hermana Faustyna Kowalska, muy querida por Juan Pablo II. La recitación terminará con una invocación de la misericordia y el canto del "Jezu ufam Tobie" (en polaco, "Jesús confío en ti").
Por segunda vez, después de los cambios en la tradición, Benedicto XVI presidirá la ceremonia de la beatificación - la primera vez ocurrió en Inglaterra, donde el Papa hizo beato al cardenal John Henry Newman. Para concelebrar la misa con el pontífice estarán solamente los cardenales. Cuántos, aún no se sabe, pero ciertamente entre ellos estará el cardenal Agostino Vallini, por el hecho de ser obispo de la postulación, y también el cardenal Stanislaw Dziwisz, porque Cracovia es la segunda ciudad del culto.
El canto, sea en la vigilia, sea en la misa, será animado por la Capilla Musical Pontificia, por el Coro de la Diócesis de Roma y por la Orquesta del Conservatorio de Santa Cecilia. En la misa de acción de gracias estará presente el Coro de Varsovia (capital de Polonia) y la Orquesta Sinfónica de Wadowice, ciudad natal de Karol Wojtyla.
La comunión en la Plaza San Pedro y en la Via della Conciliazione será distribuida por 500 sacerdotes, y en el área en torno a San Pedro por otros 300. Para aquellos que no tendrán la posibilidad de recibirla, después acontecerá una misa.
El día 2 de mayo, en la misa de acción de gracias, será usado por primera vez el misal con la oración al nuevo beato. Los textos ya fueron presentados y aprobados por la Congregación para el Culto Divino. Los textos originales son en latín e italiano, pero están previstas las traducciones en varias lenguas. Por el hecho de la universalidad del futuro beato pontífice, todos podrán usar los textos.
El acceso a todas las celebraciones es libre y sin ingresos. Se especula mucho sobre el número de peregrinos. El número real para los organizadores es 300 mil personas. Después del anuncio de la fecha los hoteles romanos elevaron mucho los precios. La Obra Romana de Peregrinaciones (ORP), encargada del aspecto organizativo de la llegada de los peregrinos hizo un acuerdo con los directores de los hoteles para no aumentar en demasía los costos, y todavía hay lugares. "No tengan miedo de invitar a las personas a venir a Roma", alentó durante la Conferencia Mons. Caesar Atuire, Administrador Delegado de la ORP.
Para los peregrinos que vendrán en ómnibus de turismo están previstos estacionamientos. Para el día 30 de abril, 1º y 2 de mayo, la ORP propone el "JPII Pass", un ingreso especial que incluye el acceso para el transporte público para facilitar la llegada de las personas a los lugares de las ceremonias, la comida y visita a los lugares cristianos de la Ciudad Eterna presentes en la oferta de la ORP. La comida está prevista para los peregrinos después de la vigilia y de la misa de beatificación. Con la contribución de los patrocinadores, la ORP ofrecerá a los peregrinos agua y algo de comer.

viernes, 1 de abril de 2011

Sala de Prensa de la Santa Sede presenta intenciones del Papa para el mes de abril

Intenciones de este mes son dirigidas al anuncio del Evangelio para las nuevas generaciones y a todos los que aún no conocen la palabra de Cristo 
Ciudad del Vaticano (Viernes, 01-04-2011, Gaudium Press) La Sala de Prensa de la Santa Sede informó hoy 1, las intenciones del Papa Benedicto XVI para el mes de abril. Como de costumbre, ellas fueron divididas en intención general y misionera.
En la intención general, el Santo Padre pide que a través del anuncio creíble del Evangelio, la Iglesia sepa ofrecer siempre a las nuevas generaciones renovadas razones de vida y esperanza.
Ya en su intención misionera, el Papa desea que por medio de la proclamación del Evangelio y del testimonio de vida, "los misioneros lleven a Cristo a todos los que aún no lo conocen".
Como sucede todos los meses, las intenciones del Pontífice fueron confiadas al Apostolado de la Oración.