lunes, 17 de julio de 2017

Escriben sobre los Heraldos del Evangelio

Este artículo sobre los Heraldos del Evangelio nos llegó desde Quito - Ecuador, fue escrito por el Dr. Ramiro Borja Gallegos, buen observador comenta sobre el polémico artículo del periodista italiano Andrea Tornielli.


LOS HERALDOS DEL EVANGELIO

El 30 de diciembre de 1988, su Santidad Juan Pablo II, emitió la Exhortación Apostólica post-sinodal Christifideles Laici sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Señalando que: “Los fieles laicos han de sentirse parte viva y responsable de una nueva evangelización, de la que el mundo actual tiene una gran necesidad, llamados como están a anunciar y a vivir el Evangelio en el servicio a los valores y a las exigencias de las personas y de la sociedad.”.- “En la vida de cada fiel laico hay además momentos particularmente significativos y decisivos para discernir la llamada de Dios y para acoger la misión que Él confía.” “Esta es la tarea maravillosa y esforzada que espera a todos los fieles laicos, a todos los cristianos, sin pausa alguna: conocer cada vez más las riquezas de la fe y del Bautismo y vivirlas en creciente plenitud. El apóstol Pedro hablando del nacimiento y crecimiento como de dos etapas de la vida cristiana, nos exhorta: «Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que, por ella, crezcáis para la salvación»”

El 22 de febrero del 2001, se funda los Heraldos del Evangelio, como una Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio y, el Santo Padre Juan Pablo II, les dijo: “Sed mensajeros del Evangelio por intercesión del Corazón Inmaculado de María”. Dicha Asociación tiene como finalidad, “el ser instrumento de santidad en la Iglesia, ayudando a sus miembros a responder generosamente al llamamiento a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, favoreciendo y alentando la más íntima unidad entre la vida práctica y la fe”.

El 14 de junio del 2017, el señor Andrea Tornielli, que tiene relación con el Vaticano, publicó en el diario italiano La Stampa un artículo denominado: “La doctrina secreta de los Heraldos”, “Plinio Correa incentiva la muerte del Papa”; documento que es repetido en Brasil en el sitio O Globo: “los Heraldos del Evangelio, es una institución conservadora de sacerdotes exorcistas, ¡”son satanistas”!- “La Folha de Sao Paulo, afirmó que: “deseaban la muerte del Papa” e, “hicieron un pacto con el diablo”

Artículo con un título muy sugestivo, y en el desarrollo del mismo se ve y se puede dar cuenta el lector, que hay una serie de afirmaciones aberrantes, malintencionadas y con el afán exclusivo de causar daño, no es posible que se permita escribir en un medio de comunicación serio, tanta barbaridad, sin haber contrastado, sin realizar una investigación seria y sin apasionamientos.

No es posible, que un articulista que debe tener una formación amplia, ética y honesta, saque de contexto, algunas frases de una reunión realizada entre los miembros de los Heraldos del Evangelio, causando gran revuelo entre la comunidad cristiana y pretendiendo dividir a los cristianos que conocen y siguen, la magnífica obra evangelizadora de dicha Asociación.

En el mencionado artículo se habla mucho del diablo, llevándonos a pensar que, el artículo es una diablura del señor Andrea Tornielli.

El Papa Francisco, tiene que llamarle al indicado señor, para que realice las debidas rectificaciones y pida las correspondientes disculpas, con el fin de lograr la unidad de la Iglesia Católica.

Hay que tener Fe y Esperanza de que aquellos, que realizaron actos y acciones deshonestas, se arrepientan, pidan perdón a los ofendidos y piedad al Creador.

Tenemos que ser valientes ante las amenazas permanentes y apoyarnos con paciencia y con toda la fuerza, ya que al fin el Sagrado Corazón triunfará.


lunes, 15 de mayo de 2017

ACTUALIDAD DE UN MENSAJE, QUE ES: pasado, presente y futuro


“CREO QUE HASTA LA CONMEMORACION DE LOS CIEN AÑOS
DE LAS APARICIONES DE FÁTIMA,
EL SEÑOR NOS TRAERÁ AÚN SORPRESAS
QUE EN ESTE MOMENTO, NI NOS PASAN POR LA MENTE,
NI POR LA IMAGINACIÓN”

El Mensaje de la Virgen en Fátima, transcurrido en el año 1917, no fue dirigido solamente a las generaciones de esos comienzos del Siglo XX. Destacadamente podremos decir, sin temor a ser desmentidos, que fueron palabras dichas para nuestros días, para cada uno de nosotros.
Con el pasar de las décadas - nos estamos aproximando al Centenario -, se han ido confirmando cada vez más las predicciones de la Santísima Virgen transmitidas a los tres pastorcitos, dándole autenticidad a las que aún no se cumplieron.  El Mensaje, no ha concluido su “fuerza profética”, en el decir de San Juan Pablo II. Este Papa, que visitó tres veces durante su Pontificado el Santuario de Fátima, tiene numerosas e impactantes afirmaciones al respecto. En una homilía recalcaba que el contenido fundamental del Mensaje “son la verdad y el llamado del propio Evangelio” (13-5-1982). Alertaba en esos momentos de los intentos de apartar el nombre de Dios del mundo, y firmemente decía que: “la Iglesia se siente interpelada por ese mensaje”. Singularmente invitaba, hace más de treinta años, a releerlo con el corazón amargado, apreciando cómo el pecado adquirió un fuerte derecho de ciudadanía.
En la Misa de Beatificación de los pastorcitos Francisco y Jacinta hacía presente los horrores de las dos guerras mundiales, entre las tantas víctimas habidas en el siglo pasado en: “campos de concentración y exterminio, los gulags, las limpiezas étnicas y las persecuciones, el terrorismo, la droga, los atentados contra los hijos por nacer y contra la familia”. (13-5-2000). No dejaba de destacar, en esta misma homilía, de cómo la Santísima Virgen en Fátima vino a pedir a los hombres que “no ofendieran más a Dios, Nuestro Señor, que ya ha sido muy ofendido’”. Fue una “severa advertencia”, en palabras del entonces Cardenal Ratzinger - después Benedicto XVI - “ante los peligros que se ciernen sobre la humanidad”. (Informe sobre la fe, 1985)
Las apariciones en Fátima fueron las más proféticas de las apariciones modernas; no fue la propia Santa Iglesia que las impuso, sino que, en el decir del antiguo Cardenal Patriarca de Lisboa, Manuel Cerejeira, “fue Fátima que se impuso a la Iglesia”.  
Aproximándonos a nuestros días, escuchemos las palabras del actual obispo de Leiría-Fátima monseñor Antonio Marto (11-10-2007): "Fátima no se cumplió totalmente… tenemos un camino muy abierto para Fátima, en el siglo XXI, sin con todo cerrar puertas a las sorpresas de Dios. Creo que hasta la conmemoración de los cien años de las Apariciones, el Señor nos traerá aún sorpresas que en este momento, ni nos pasan por la mente, ni por la imaginación para descubrir aún más facetas de la belleza y de la riqueza de este mensaje".
Las “sorpresas” que aún nos podrán traer los acontecimientos no las podemos imaginar. Podemos considerar, eso sí, en torno a los textos conocidos del Mensaje y observando el mundo que nos rodea, que desde los tiempos de Fátima, por un lado ha habido un progreso material que impresiona. Pero, tristemente debemos decir que presenciamos un declinar de las costumbres como nunca antes se había visto, encontramos a la humanidad en lo que podríamos calificar un delirio horrible de decadencia. Las modas se degradaron, la institución de la familia sufre una inestabilidad asombrosa, la impiedad y la corrupción moral campean por todos lados. Prodigiosa crisis moral, que es en el fondo una crisis religiosa. Crisis también, en la Santa Iglesia; que el mismo Benedicto XVI, sorprendiendo a no pocos decía a través de Radio Vaticana (10-5-2010): “la persecución más grande a la Iglesia no procede de enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia”.
Un malestar profundo se siente en el momento presente. Es sólo abrir los periódicos de mañana que todo es una sorpresa. Tensiones, desorden, descontentos; guerras y terribles convulsiones sociales de todo tipo recorren el mundo entero.
Es inútil que se intente disfrazar la gravedad de la hora que vivimos. Fátima se presenta ante nosotros como una de las más trascendentales profecías de la Historia. Un Mensaje lleno de advertencias, pero también de misericordia y de esperanza. Son acontecimientos que se están desarrollando, es pasado, presente y futuro.
Muchos de los pedidos de la Santísima Virgen no han sido atendidos, especialmente el que podríamos considerar fundamental, la enmienda de la vida: “No ofendan más a Dios Nuestro Señor que ya está muy ofendido”. No vemos a la humanidad dispuesta, en un acto de humildad, a golpearse el pecho y pedir perdón a Dios por los pecados con que es ofendido. Hay un desprecio al Mensaje de Nuestra Señora. El gran líder católico brasileño Plinio Corrêa de Oliveira, hace bastantes años, recordaba que: “se puede decir que el Mensaje de Fátima es el olvidado por excelencia. Olvido que no es apenas olvido sino somnolencia, indiferencia al respecto del mensaje tal vez más importante de la historia del mundo”. Comprobamos así que un cambio de rumbo de la humanidad pecadora se va tornando cada vez más improbable. La degradación moral no cesa de aumentar. Desde 1917 hasta nuestros días los pecados, tanto individuales, como públicos, como de las naciones e instituciones, no hacen sino crecer. Esto nos acerca a la realización de las previsiones hechas por la Virgen en Fátima: “Si atienden a mis pedidos Rusia se convertirá y tendrán paz. Sino, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas”.
Oración y penitencia, la Comunión Reparadora de los cinco Primeros Sábados, la Consagración de Rusia y del mundo a su Corazón Inmaculado Corazón, fueron las condiciones que la Santísima Virgen puso para evitar los castigos: “si atienden a mis pedidos”. Pero, vemos con tristeza que la ofensa a Dios creció y que el mundo no rectifica su camino hacia una regeneración moral.
Con una luz de esperanza, en medio de los horrores y ofensas que presenciamos, el texto de la llamada Segunda Parte del Secreto de Fátima, después de anunciar una sucesión de calamidades si la humanidad no se convirtiese, concluye categóricamente, sin anteponer condición alguna: “¡Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará!”, perspectiva grandiosa de la universal victoria del Corazón regio y maternal de la Virgen María.
Terrible hora de castigos, admirables momentos de misericordia. Volvamos nuestras miradas a Aquella que es llamada Estrella del Mar, María Santísima, que nos guiará en medio de las tempestades.
La Prensa Gráfica de El Salvador, 12 de mayo de 2017.
P. Fernando Gioia, EP.
Heraldos del Evangelio.

martes, 10 de mayo de 2016

Madre y esposa: la mujer es el “sol de la familia”

En los lejanos tiempos de 1942, los medios de comunicación que poseía el mundo eran bien diferentes. No existía la televisión, menos aún los computadores y celulares, ni que hablar de internet o de transmisiones en directo de un lugar al otro del mundo de grandes acontecimientos, como lo tenemos en los días de hoy. 

Eso daba lugar al uso de los medios existentes, entre ellos la radio, que mismo así no tenía una penetración universal. Era así que el entonces papa Pío XII hacía sus enseñanzas, transmitía sus maravillosos mensajes al mundo, por medio de los llamados “radiomensajes”. 

Uno de ellos viene muy a propósito recordarlo para el Día de la Madre. Fue en un 11 de marzo de 1942, en que el citado pontífice, hablando a recién casados, afirmaba esta impactante frase: “La esposa y madre es el sol de la familia”. Tan hermosos comentarios, sobre el papel de la mujer, siempre los consideré para, en una especial oportunidad, recordarlos. 

Consideraba su generosidad y abnegación, constante prontitud, delicadeza vigilante y previsora en todo cuanto puede alegrar la vida del marido y de sus hijos. ¡Madre! Solo ellas tienen estas bellas virtudes.

Recordando el significado de esposo-“esposas”, cónyuge-“yugo”, comprendemos la enseñanza de la Santa Iglesia, que era manifestada para jóvenes, que a poco de contraer matrimonio se disponían a “hacer feliz al otro y no a sí mismo”. Actitud que corresponde a cada uno de los cónyuges, pero que es una “virtud principal de la mujer, que le nace con las palpitaciones de madre y con la madurez del corazón”. Por eso las madres siempre difunden en torno de sí luz y calor. 

No quedaba apenas en eso Pío XII. Mostrando cómo en los momentos difíciles de la cotidianidad las madres se desenvuelven, aseveraba: “Si recibe amarguras no quiere sino dar alegrías, si recibe humillaciones no quiere devolver sino dignidad y respeto”.

Como una poesía, continuaba diciendo que la esposa y madre, con “su mirada y palabra, penetra dulcemente en el alma”, y que muchas veces, “después de una larga jornada de continuado y fatigoso trabajo”, llevan alegría a la convivencia familiar. Las madres tienen una naturaleza llena de ingenuidad, dignidad y honestidad, resaltándose en ellas “sus delicados y graciosos gestos de rostro, ingenuos silencios y sonrisas, condescendientes señales de cabeza, que le dan la gracia de una flor selecta, y sin embargo sencilla”.

Terminaba el papa exclamando a estas futuras madres: “¡Oh, sí supieseis cuántos sentimientos de amor y de gratitud suscita e imprime en el corazón del padre de familia y de los hijos, semejante imagen de esposa y de madre!”

Al recordar tan bellas palabras nos viene a la memoria el salmo 127: “Tu esposa será como la vid llena de frutos en el interior de tu casa. Tus hijos como retoños de olivo alrededor de tu mesa”. Vislumbramos en él cómo la auténtica felicidad hogareña está cimentada en la madre, que en su tarea, llena del ingenio propio de la naturaleza femenina, es la colaboradora principal de Dios en la procreación de los hijos. Es una reina que ejerce un reinado lleno de amor. “El padre tiene el principado del gobierno, la madre tiene el principado del amor”, decía Pío XI en la Encíclica Casti Connubii. Amor que es el más parecido con el amor de Dios, que ama sin egoísmo, sin esperar correspondencia de parte del otro. 

Sin dejar de ser confidente de su esposo, consejera para toda la familia, llena de consuelos, paciente y dedicada. Educadora por excelencia de sus hijos, a quienes conoce profundamente. 

No podemos concluir estas reflexiones sin recordar a Aquella que es perfecto modelo de las esposas y de las madres, que es –principalmente– Madre por excelencia: María Santísima. Aquella que Dios Padre la llama Hija; que el Espíritu Santo la llama Esposa fidelísima; que Dios Hijo la llama Madre. Aquella que en la humilde casa de Nazaret nos dio ejemplo de esposa y madre. Que la Virgen, pues, bendiga muy especialmente a todas las madres en su día. 

Cierro este artículo con el resumen de una bella oración compuesta por doña Lucilia Ribeiro dos Santos, virtuosa madre brasileña que vivió en el siglo pasado: 

Oh María, Virgen Purísima y sin mancha, Casta Esposa de San José, Madre tiernísima de Jesús, perfecto modelo de las esposas y madres, a Vos recurro e imploro Vuestro socorro. Ved, oh Purísima María, ved mis necesidades y las de mi familia, atended los deseos de mi corazón. 

Espero, por Vuestra intercesión, alcanzar de Jesús la gracia de cumplir, como debo, las obligaciones de esposa y madre. Alcanzadme el santo temor de Dios, el amor al trabajo y a las buenas obras, de las cosas santas y de la oración, la dulzura, la paciencia, la sabiduría, en fin, todas las virtudes que el Apóstol recomienda a las mujeres cristianas, y que hacen la felicidad y el ornamento de las familias. 

Enseñadme a honrar a mi marido, como Vos honraste a San José, y como la Iglesia honra a Jesucristo. Encomiendo también a Vuestro materno Corazón a mis pobres hijos. Inclinad su corazón a la piedad, no permitas que se aparten del camino de la virtud, tornadlos felices, piadosos, caritativos y buenos cristianos, para que su vida, llena de obras buenas, sea coronada por una santa muerte. Así sea. 
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martes, 12 de abril de 2016

"Es prohibido prohibir"

Redacción (Martes, 12-04-2016, Gaudium Press) Un punto de referencia, en la crisis moral del hombre moderno, fue la llamada "revolución de la Sorbonne" de mayo de 1968, en París, que con sus consignas -de una radicalidad toda especial- incitaba a un cambio profundo en la sociedad. Promiscuidad desenfrenada, desorden, explosiones de violencia, era cómo "predicaban" el nacimiento de una nueva era histórica en que los instintos serían liberados después de siglos de "esclavitud".
Su medio de comunicación propagandística fueron las paredes, en las que estampaban eslóganes. Era el instrumento de manifestación utilizado por los estudiantes. Retornaba la antigua técnica de los "graffiti", a través de los cuales transmitían el mensaje de este estallido revolucionario.
El más famoso de los eslóganes escritos fue: "es prohibido prohibir". Reflejaba la idea de que todas las prohibiciones estaban prohibidas, a lo que agregaban, "la libertad comienza con una prohibición". Esta contradictoria frase era un prohibir que invitaba -rechazando todo tipo de prohibición- al libertinaje más completo. Era "prohibido prohibir" toda forma de capricho a ser satisfecho, toda forma de pecado. Lo que querían --está en el trasfondo del propio eslogan- era prohibir la práctica de la virtud, en una actitud de plena intolerancia hacia ella.
Otros "graffitis", incitando a un cambio profundo, hicieron fama: "La imaginación toma cuenta del poder", "Si Dios existiese, sería preciso matarlo", "Ni Dios, ni maestro", "El arte ha muerto". Uno, muy expresivo, escrito en la universidad de Nanterre, fue: "Lo sagrado: ahí está el enemigo".
Aparecía un nuevo modelo trayendo en pos de si una nueva mentalidad. Era una "revolución cultural", llegando con una penetración y radicalidad sorprendente. Emergía un cambio que llevaría a los extremos que hoy estamos viendo y viviendo. Una transformación de la sociedad, un expulsar a Dios de entre los hombres. La anarquía penetraba. Era el despuntar de un mundo en el que cada uno puede hacer lo que quiera. En concreto un cambio inmenso. Nacía una especie de era Histórica nueva, que podríamos llamar "civilización de los instintos", si es que se puede llamar civilización.
Algunos acomodaticios pensaron que las ideas de mayo del 68 no alcanzarían los objetivos reflejados en los eslóganes escritos en las paredes de las universidades de París, por su radicalidad. Se engañaban. La acción de contagio que ejerció esta revolución del 68, dio lugar a que después de ella, el mundo ya no era el mismo.
Si recordamos que esta agitación era hecha por jóvenes de traje y corbata, con zapatos, de cabello corto; la droga era apenas una novedad en esos tiempos, nadie usaba "blue-jeans", nadie aparecía de zapatillas en la calle y mucho menos de bermudas. Sin embargo, esos jóvenes revolucionarios trajeron profundas transformaciones que fueron penetrando en todas las capilaridades de la vida social. Fue como un mar que se hace pequeño entrando en la playa, pero por detrás tiene la fuerza enorme del océano.
Aparecen tipos humanos nuevos en la sociedad, como "símbolos-modelo" entre los hombres de aquella década del 60: desarreglados, con amplias cabelleras, ropas deterioradas, una higiene que parece olvidada; preanunciando grandes alteraciones que no tardarían en venir.
Eran cambios en el sentir, en la forma de actuar, en la formas de vivir. Una profunda metamorfosis social y cultural. Deriva a los pocos en el modelo "hippie". Toda regla, desde lo moral hasta las costumbres, entró en crisis. Músicas, vestimentas, gestos, fueron presentándose como una pseudo-liturgia al mundo.
Herbert Marcuse, considerado el ideólogo de esta revolución, deja correr su pensamiento en su "nueva dimensión revolucionaria", proponiendo un cambio total. Con naturalidad afirmaba que era necesaria la desintegración del sistema de vida de los hombres: "uno puede indudablemente hablar de una revolución cultural, pues la protesta apunta hacia todo el establecimiento cultural, incluyendo la moral de la sociedad existente" (La sociedad carnívora, 1969).
Esta transformación de la vida cotidiana, de los modos sentir y vivir, se fue desarrollando con mayor intensidad en los últimos años, modificando los hábitos de Occidente. Es la "liberación de los instintos", es el relativismo moderno que niega la existencia de un bien y un mal, de una verdad y un error, que objeta que el hombre debe regirse por reglas de conducta.
Este fenómeno penetró en vastos sectores de la sociedad, principalmente en la familia, que aparece como una institución antigua y moribunda. En las vestimentas asistimos a la presentación de jóvenes -y no sólo ellos lamentablemente- de forma extravagante. Al mismo tiempo en el relacionamiento humano, la cortesía, el buen trato, van desapareciendo. Los hombres quedan rodeados de un mundo anárquico, caótico y agresivo.
Lo vulgar toma el lugar de lo ceremonioso. La educación es una cosa del pasado que quita la "libertad" pregonada por los eslóganes de la Sorbonne.
Una presencia agrava más esta circunstancia, surgen los medios electrónicos de comunicación: novedades, impresiones, desaparición del pensamiento, van empujando al hombre moderno a vivir apenas de sensaciones. Juan Pablo II afirmaba a los responsables de las Comunicaciones Sociales que: "la velocidad, la cantidad y el alcance de la comunicación, no favorecen del mismo modo el frágil intercambio entre mente y mente, entre corazón y corazón, que hoy día debe caracterizar toda comunicación al servicio de la solidaridad y del amor" (24-1-2005).
Quedan los hombres atraídos por múltiples solicitaciones. Tienen que elegir entre caminar rumbo a lo sagrado, o dejarse atropellar por el secularismo reinante. En otros tiempos era impensable una situación así, decía Benedicto XVI, "porque se hallaba todavía presente el respeto por la imagen de Dios, mientras que sin ese respeto el hombre se absolutiza a sí mismo y todo le será permitido, volviéndose entonces realmente destructor" (Luz del mundo, 67). En este entrechoque entre lo sagrado y lo no sagrado, aquellos que llevan en sí lo sagrado harán realidad ser la luz de Cristo para el mundo que los rodea. Quiera la Santísima Virgen ayudarnos en estos cruciales momentos que nos han tocado vivir.
Por el P. Fernando Gioia, EP
(Publicado originalmente en www.laprensagrafica.com - 12-04-2016)


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viernes, 24 de julio de 2015

Celebran a la Patrona de Costa Rica bajo el lema "María Madre de la Misericordia"

Cartago (Viernes, 24-07-2015, Gaudium Press) En unión con el próximo Jubileo de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco, comenzaron en Cartago, Costa Rica, los homenajes a Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona del país centroamericano, cuya solemnidad será el próximo 2 de agosto. "María Madre de la Misericordia" es el lema para la conmemoración de este 2015.
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Nuestra Señora de los Ángeles.
"En el contexto del Año de la Vida Consagrada que venimos celebrando y donde nos unimos con los hermanos que de forma particular consagran su vida al Señor y a la Iglesia, así el Papa Francisco también nos ha anunciado que viviremos próximamente el año santo extraordinario para vivir así el Jubileo de la Misericordia; desde lo cual hemos de tener conciencia que desde los distintos tipos de consagración de nuestras vidas, estamos llamados a ser misericordiosos como el Señor lo es con cada uno de nosotros. Y es desde esa óptica de amplia consagración al Señor, que debemos aprender de María como Madre de misericordia, y darle este título es celebrar la bondad de María, la cual ruega incesantemente a su Hijo por la salvación del pueblo que acude a ella confiadamente en sus tribulaciones y peligros. Por tanto, la Santísima Virgen, habiendo experimentado la misericordia de Dios de un modo único y privilegiado, acoge a todos los que en ella se refugian", dicen desde la Diócesis de Cartago y del Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles.
En preparación a la festividad del 2 de agosto, desde el pasado 23 de julio se viene reflexionando estos días en torno a un tema relacionado con el lema de la solemnidad e iniciando con el Rosario de Aurora y una serie de celebraciones Eucarísticas.
"Santa María, Madre del Señor: los privilegios que concurren en María proceden de ser Madre de Cristo, hacia el que nos conduce como único camino, verdad y vida"; "Santa María, la nueva mujer: María puede ser aceptada como modelo y punto de referencia por la mujer cristiana de hoy que se integra en los valores de la modernidad"; "Santa María, esclava del Señor: en María aprendemos a poner las propias cualidades al servicio de Dios y del bien Común"; "La Virgen María, Templo del Señor: desde la contemplación de María como morada de Dios, cobramos conciencia de la dignidad de la persona en cuanto que es albergue del espíritu"; "La Virgen María, Imagen y Madre de la Iglesia: llamar a María Madre de la Iglesia es algo que educa en la fraternidad cristiana y en las experiencias de vida de fe"; "La Virgen María, Reina del Universo: en María glorificada vemos coronarse la esperanza de los que, como ella, se han entregado al servicio de Dios y del prójimo"; "La Virgen María, fuente de salvación: Jesús es el único salvador de nuestras más íntimas aspiraciones y María está asociada a Él como fuente de misericordia que conforta y alienta"; "María, Madre del buen consejo: María nos enseña a hallar, en beneficio del prójimo, la palabra adecuada, la orientación oportuna o el silencio respetuoso para cada circunstancia"; y "La Virgen María, amparo de la fe: María consolida en nosotros esa virtud de la fortaleza en la fe que permite afrontar los peligros y soportar las adversidades", serán los temas de reflexión en preparación a la festividad mariana.
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Réplica de la Patrona de Costa Rica situada en la Capilla de Santa Ana en el Vaticano / Foto: Sonia Trujillo - Gaudium Press.
Mientras tanto, el 1º de agosto, víspera de la solemnidad, se celebrará el día del peregrino, meditando en torno a María como la Madre de la santa esperanza. La jornada comenzará con el Rosario de Aurora a las 5:30 a.m., seguirá con sucesivas misas a las 6:00, 8:00 y 10:00 de la mañana, en ésta última tendrá lugar la conmemoración de la vestición de la sagrada imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, y continuará con varios actos culturales y otras celebraciones Eucarísticas.
El 2 de agosto, que es solemnidad nacional, la Basílica de la patrona de Costa Rica acogerá una Santa Misa concelebrada por los obispos del país, que contará con la presencia de las autoridades nacionales. Este mismo día, a las 6:00 de la tarde tendrá lugar el Rosario de la Luz. Los homenajes continuarán el 3 de agosto con la tradicional pasada con procesión hacia la Catedral de Cartago.
La imagen venerada de Nuestra Señora de los Ángeles es una efigie que se le reveló en una pequeña piedra a la mestiza Juana Pereira hacia el año 1635. En ella se ve a la Madre de Dios sosteniendo en sus brazos al Niño Jesús. Una réplica de esta imagen puede ser hoy venerada en la Iglesia Parroquial de Santa Ana, en el Vaticano. La estatuilla fue entregada a la capilla en acción de gracias por el milagro de la curación de la costarricense Floribeth Mora Díaz que llevó a la canonización del Papa Juan Pablo II (Ver noticia anterior).
Con información de la Diócesis de Cartago y Nuestra Seora de los Ángeles.


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