Deje sus intenciones para la Santa Misa

Hermosa meditación de Mons. Juan Clá Dias
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martes 10 de noviembre de 2009

¿Quid est veritas? “Que es la verdad”


Diác. Godofredo Salazar, EP

Cuéntase que una vez estaba Santo Tomás de Aquino con los religiosos de su comunidad y estos, para gastarle una broma, comienzan a exclamar: Venid a ver un burro volando. Y esperaron con ansia para ver cómo reaccionaría su hermano de hábito. Éste, llevado de su espíritu observador, comenzó a mirar por todas partes sin divisar tal fenómeno, mientras los presentes estallan en carcajadas y le recriminan: Pero hombre de Dios, como puedes ser tan inocente. Tú que pareces conocerlo todo, deberías saber que es imposible que los burros vuelen. A lo que el “buey mudo”[1] respondió en tono serio: Entre que un burro vuele y que unos religiosos mientan, me parece más imposible lo segundo que lo primero[2]

jesus-e-condenadoEsta sencilla anécdota nos abre las puertas para tejer una serie de consideraciones acerca de un tema apasionante: ¿Qué es la verdad? Es la pregunta cargada de ironía que hará Poncio Pilatos, delante de Aquél que afirmó de Sí mismo: Yo doy testimonio de la verdad, y para esto he nacido y he venido al mundo. Todo el que está del lado de la verdad escucha mi voz.[3]

Pues si consideramos con detenimiento, es ese el problema más elemental que todo ser humano se plantea en lo más íntimo de su ser. En todo momento, en todo lo que observa o escucha, en todo lo que piensa o siente, es llevado por un propensión, un deseo o una inclinación de buscar una certeza, una verdad en que fundarse. Es el famoso porqué” de los niños que quieren saberlo todo; y que, en su inocencia aún no mancillada, se llenan de estupor y admiración delante de un mundo nuevo que ofrece a sus mentes ansiosas de conocer, una infinitud de interrogantes. En esta materia nuestros amables lectores, principalmente papás y mamás, pero también tíos, hermanos, abuelos, maestros y tantos otros que se relacionan con estos “pequeños preguntones” han atesorado una vasta experiencia.

Y ¿qué es, pues, la verdad? Es la misma pregunta que muchos hoy en día se hacen. Y también son muchos los intentos de respuesta que existen. Se acostumbra decir que la verdad es la conformidad entre lo que se piensa o se cree y la realidad. Así lo ha entendido fundamentalmente la filosofía, desde Aristóteles, para quien la verdad consiste en afirmar lo que es y en negar lo que no es, y la Escolástica que la define como la adecuación entre las cosas y el entendimiento: veritas est adaequatio rei et intellectus.[4]

Por su parte, con su estilo tan característico, Santa Teresa de Jesús define la verdad como unida necesariamente a la humildad. Escuchemos lo que la ella misma escribe en su famoso libro de Las Moradas o Castillo interior[5] acerca de la verdad y su estrecha afinidad con la virtud que sirve de fundamento a todas las demás:

También acaece ansí muy de presto, y de manera que no se puede decir, mostrar Dios en sí mesmo una verdad, que parece deja escurecidas todas las que hay en las criaturas, y muy claro dado a entender, que Él solo es verdad, que no puede mentir; y dase bien a entender lo que dice David en un Salmo, que todo hombre es mentiroso, lo que no se entendiera jamás ansí anque muchas veces se oyera; es verdad que no puede faltar. Acuérdaseme de Pilatos, lo mucho que preguntaba a nuestro Señor, cuando en su Pasión le dijo qué era verdad, y lo poco que entendemos acá de esta suma verdad. Yo quisiera poder dar más a entender en este caso, mas no se puede decir.

Saquemos de aquí, hermanas, que para conformarnos con nuestro Dios y Esposo en algo, será bien que estudiemos siempre mucho de andar en esta verdad. No digo sólo que no digamos mentira, que en eso, gloria a Dios, ya veo que traéis gran cuenta en estas casas con no decirla por ninguna cosa, sino que andemos en verdad adelante de Dios y de las gentes, de cuantas maneras pudiéramos; en especial no quiriendo nos tengan por mejores de lo que somos, y en nuestras obras dando a Dios lo que es suyo, y a nosotras lo que es nuestro, y procurando sacar en todo la verdad, y ansí ternemos en poco este mundo, que es todo mentira y falsedad, y como tal no es durable. Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y púsoseme delante, a mi parecer sin considerarlo, sino de presto, esto: que es porque Dios es suma verdad, y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. A quien más lo entiende agrada más a la suma verdad, porque anda en ella. Plega a Dios, hermanas, nos haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento. Amén.

Aquí nos enseña la insigne mística de Ávila la actitud que la criatura humana debe asumir delante de su Dios y Creador, reconociendo su soberanía y omnipotencia. Lo que implica, además, reconocer en nosotros –y en los otros– las cualidades, virtudes o dones que el Creador haya otorgado en su infinita misericordia, al tiempo que reconocemos nuestros pecados, defectos y errores, los cuales debemos no solo detestar sino sobre todo enmendar.

Es célebre esta afirmación del Aquinate: Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Santo est [6] con la cual nos quiere enseñar que aquellas verdades alcanzadas por la razón -en cuanto sean ontológicamente verdaderas- provienen de Dios, que siendo la Suma Verdad no se contradice a Sí mismo. Este infatigable anhelo por la verdad le mereció al Doctor Angélico el reconocimiento de los Sumos Pontífices, es de destacar el del Papa Pablo VI[7]:

Tal afán de buscar la verdad, entregándose a ella sin escatimar ningún esfuerzo -afán que Santo Tomás consideró misión específica de toda su vida y que cumplió egregiamente con su magisterio y con sus escritos- hace que pueda llamársele con todo derecho “apóstol de la verdad y que pueda proponerse como ejemplo a todos los que desempeñan la función de enseñar. Pero brilla también ante nuestros ojos como modelo admirable de erudito cristiano que, para captar las nuevas inquietudes y responder a las exigencias nuevas del progreso cultural, no siente la necesidad de salir fuera del cauce de la fe, de la tradición y del Magisterio, que le proporcionan las riquezas del pasado y el sello de la verdad divina.


[1] Así apodaron sus compañeros al joven Tomás cuando era estudiante porque seguía las lecciones con extrema atención y calma, sin pronunciar palabra, además de que se caracterizaba por ser grande y corpulento. Cierta vez, su maestro San Alberto Magno, sabedor de este mote, profetiza al respecto de su alumno: Algún día los mugidos de este buey se escucharán en el mundo entero. (Cfr. Louis de Wohl. La luz apacible. Ediciones Palabra, Madrid: 2001, p. 208)

[2] Cfr. Pablo da Silveira. Historias de filósofos. Buenos Aires: Ed. Alfaguara, 1997, p. 88.

[3] Jn. 18, 37

[4] cf. De Veritate q. 1a. 1; Summa Theologica I, q. 16, a. 2 ad 2

[5] Sexta morada, cap. X

[6] Toda verdad, quienquiera que la diga, procede del Espíritu Santo. (Sum. Theol., I-II, q. 109, a. 1 ad 1.)

[7] Carta Apostólica Lumen Ecclesiae N°10 (20 de noviembre de 1974) con motivo del VII centenario de la muerte de Santo Tomás de Aquino

lunes 9 de noviembre de 2009

Continua polémica en Italia a causa del retiro de los crucifijos


Roma, (Lunes, 09-11-09, Gaudium Press) El crucifijo que simboliza el amor del Padre hacia sus hijos y el sacrificio de Dios para la salvación del hombre, es uno de los símbolos más representativos e importantes dentro de la religión católica.

La imagen de Cristo en la cruz es reconocida en el mundo entero por millones de fieles que ven en ella cruz la entrega total de Dios a los hombres. Entretanto, recientemente son diversos los pronunciamientos generados frente a la exposición de este símbolo en espacios públicos. Por ejemplo, en España, el colegio público Macías Picavea de Valladolid, se vio envuelto en una discusión frente a la pertinencia de la presencia del crucifijo en las aulas de clases, luego de que se emitiera una sentencia pidiendo que estos fueran retirados.

Fue precisamente esto lo que se desató en Italia, a partir del año 2002, cuando la ciudadana italiana de origen finlandés, Soile Lautsi, solicitará al instituto público Vittorino da Feltre, de Abano Terme (Padua), al que asistían sus hijos, que se retirasen los crucifijos del centro educativo.

Lautsi, tras la negativa por parte del instituto, acudió a los tribunales italianos, y después de varios intentos el recurso llegó a manos de la Corte Europea de Derechos Humanos, la cual emitió la semana pasada un fallo a favor, declarando que la presencia de los crucifijos en las aulas es "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y de "la libertad de religión de los alumnos". Además la corte expresa que "no comprende cómo la exposición del crucifijo puede servir al pluralismo educativo, esencial para la conservación de una sociedad democrática".

Reacciones

Múltiples reacciones ha suscitado la decisión de la corte. El Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, declaró que el fallo es "una verdadera perdida", además porque el crucifijo "es símbolo de amor universal, no de exclusión sino de acogida".
En el mismo sentido, el padre Federico Lombardi, expresó en declaraciones emitidas por Radio Vaticano, que "es grave querer marginar del mundo educativo un signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en la cultura italiana". "Sorprende, además, -continuó el sacerdote- que un tribunal europeo intervenga seriamente en una materia vinculada muy profundamente a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano. No es este el camino adecuado para atraernos a amar y compartir más la idea europea que, como católicos italianos, hemos sostenido fuertemente desde sus orígenes".

No pocos políticos, como Silvio Berlusconi -quien afirmó que la sentencia es un intento por negar las raíces cristianas de Europa- han develado su descontento frente a la decisión.

La Ministra de educación italiana Mariastella Gelmini afirmó, que "la presencia de los crucifijos en las aulas no significa una adhesión al catolicismo, sino que representa nuestra tradición", pues es innegable no reconocer la influencia de la religión católica en la construcción de la historia italiana.

Giuseppe Fiorentino y Francesco M. Valiante, en L'Osservatore Romano han expresado resumiendo el parecer de muchos que, la decisión de los jueces de Estrasburgo parece inspirada en una idea de laicidad del Estado, que lleva a marginar la contribución de la religión a la vida pública.

domingo 8 de noviembre de 2009

Tras la sentencia de la Corte Europea de Estrasburgo: "Nosotros no lo quitamos". Ahora en Italia, crucifijos donde no los había


Roma (Viernes, 06-11-2009, Gaudium Press) En San Remo, ciudad famosa por su festival musical, el alcalde ha ordenado hacer una indagación para poner crucifijos en las escuelas donde no los hay. En Sassuolo, provincia de Módena, la comuna de la ciudad ha comprado 50 para distribuir entre todos los institutos. Lo mismo ha hecho la Junta Provincial de Trapani, que ha ordenado 72, los cuales fueron pagados por el presidente y sus asesores, refiere el cotidiano italiano Avvenire. Numerosas reacciones ha suscitado la decisión de la Corte Europea de Estrasburgo de prohibir el uso de crucifijos en las escuelas de Italia. En las empresas, en la academia, por todas partes, hay repercusiones.

En Montegrotto Terme (Padua), poco después de conocerse la decisión, en los avisos luminosos -que utiliza la administración para comunicarse con los ciudadanos- apareció un crucifijo con el lema ‘Nosotros no lo quitamos'. Por su parte, el alcalde de Trieste asegura: "Mientras esté aquí no se quitará ni siquiera uno." A su vez, el alcalde de Galzignano Terme (Padua), ha emitido una verdadera provocación: obligación de colocar el crucifijo en todos los edificios públicos, tras lo cual se realizarán inspecciones quincenales para garantizar el cumplimiento de la norma y 500 euros de multa para los infractores.

En pocas horas un nuevo grupo en la red social Facebook, "Sì al crocifisso nelle scuole" (Sí al crucifijo en la escuela), recogió más de 24 mil adhesiones y activó una dirección electrónica para enviar comentarios.

No son pocos los que no se quedan en la mera protesta. El alcalde de Asís, además del crucifijo, quiere que en la oficinas públicas se exponga el pesebre, dado que -entre otras cosas- existe una petición para que la Unesco lo reconozca como patrimonio mundial.

De hecho, en el mismo lugar donde se originó la medida, la petición de retiro del crucifijo es un acontecimiento marginal. El decano del Instituto "Vittorino da Feltre", frecuentado por los hijos de la señora que inició el caso ante la Corte Europea, señala que desde el 2002, fecha de la primera acción legal, ninguna familia ha pedido que se retire los crucifijos de las aulas. Esto "demuestra que la integración y la inclusión promovida por la escuela han funcionado".

sábado 7 de noviembre de 2009

Nos hacemos viejos porque desertamos de nuestro ideal.Los años arrugan la piel, renunciar a un ideal arruga el alma


Uno de los grandes temores que angustian a los hombres sin fe , sin duda alguna, es el miedo a envejecer.
El cristianismo, por el contrario,reconoce esta suprema realidad que es el alma y da así , a la existencia del hombre un carácterque trasciende esta tierra y se vuelve para la eternidad.Hay mayores razones para vivir que la propia vida. Con estas vistas sobrenaturales, bien comprendemos como hombres de gran valor humano y espiritual, por ejemplo, San Juan Bosco, San Pío X o San Pío de Pietrelcina , caminaron con tanta seguridad,alegría y hasta ufanía en vías de la ancianidad.En cada uno el cuerpo envejeció, pero el espíritu permaneció joven, al estar siempre ellos vueltos para el supremo ideal que es la gloria de Dios y el bien del prójimo.
Samuel Ullman supo traducir esta cautivante cuestión tan bien solucionada por la enseñanza cristiana:
"La juventud no corresponde a un período de nuestra vida , en cambio sí corresponde a un estado de espíritu , un predicado sobre la imaginación,una intensidad emotiva, una victoria del coraje sobre la timidez , del gusto por la aventura sobre el amor al confort.No envejecemos por haber vivido cierto número de años.Nos hacemos viejos porque desertamos de nuestro ideal.Los años arrugan la piel, renunciar a un ideal arruga el alma.
La preocupaciones, las dudas, los temores y las desesperaciones, ellos son los enemigos que, lentamente , nos hacen inclinarnos hacia la tierra y volvernos polvo antes de la muerte.Joven es aquél que se asombra y se maravilla.
Serás tan joven cuanto lo sea tu fe, tan viejo cuando lo sea tu duda, tan joven cuanto sea tu confianza en si mismo , tan viejo cuanto lo sea tu abatimiento.
Un día en el caso de que tu corazón haya sido picado por el pesimismo y roído por el cinismo , Pueda Dios tener pena de tu pobre alma de anciano!
Padre Fernando Gioia.

jueves 5 de noviembre de 2009

Fenómeno en España: convento de clausura atrae a decenas de jóvenes profesionales

Una religiosa de 43 años, convertida en una de las prioras más jóvenes de su orden religiosa, ha revolucionado un antiguo convento de contemplativas Clarisas en España, convirtiéndolo en un imán para decenas de jóvenes mujeres profesionales.

Sor Verónica ingresó al convento de monjas Clarisas de clausura de la Ascensión fundado en Lerma (España) en 1604, cuando éste se encontraba en una crisis vocacional.

Era el 22 de enero de 1984 y Marijose Berzosa –el nombre de Sor Verónica en el mundo- decidió, a los 18 años, dejar atrás la carrera de medicina, los amigos, las discotecas de los 80 y el baloncesto.

"Nadie me entendió. Hubo apuestas de que no iba a durar nada. Pero ellos no sentían la fuerza del huracán que me arrastraba", cuenta Sor Verónica. "Era la clásica adolescente en busca de una salida... y tomé la decisión en apenas quince días".

Sor Verónica ingresó así a un convento donde hacía 23 años no entraba una novicia.

Sor Pureza de María Lubián, de 70 años, hoy abadesa del convento en Burgos, fue su formadora, y la recuerda como "una chiquilla encantadora. Muy noble y muy buena. Tenía 18 años y un porvenir. Todo lo abandonó. Siguió la llamada de Dios. Tenía una personalidad muy rica. Siempre fue líder. Y, espiritualmente, con una gran vocación. Tuvo luchas y dificultades. Hizo un gran esfuerzo. Pero actuó la gracia del Espíritu. Y ella se dejó hacer".

El diario español El País, uno de los más favorables a la actual campaña socialista contra la Iglesia Católica en España, no pudo resistir publicar un extenso reportaje a Sor Verónica, quien según el diario, "se ha convertido en el mayor fenómeno de la Iglesia desde Teresa de Calcuta"; pues "ha hecho de aquel vetusto convento de Lerma un atractivo banderín de enganche para vocaciones femeninas que cuenta con 135 monjas con carrera y una media de edad de 35 años y un centenar más en lista de espera. Y ya ha abierto una sucursal en la localidad de La Aguilera, a 40 kilómetros de Lerma, en un enorme monasterio cedido por sus hermanos franciscanos."

"Un boom insospechado de vocaciones cuando los jesuitas tienen apenas 20 novicios en toda España; los franciscanos, cinco, y los paúles, dos. En un momento en que se importan monjas de la India, Kenia o Paraguay para evitar el cierre de conventos habitados por ancianitas, y que la mayoría de nuestros sacerdotes superan los 60 años", dice el reportaje.

El convento, durante los fines de semana, se ha convertido en un punto de acogida de centenares de peregrinos: familias numerosas, jóvenes miembros de movimientos eclesiales y grupos parroquiales llegan en autobuses para participar de las oraciones, las obras teatrales y las exhortaciones a una vida cristiana plena.

Según El País, la mayoría de las religiosas jóvenes que se han visto atraídas por la vocación de Sor Verónica "ha tenido pareja y empleo… No son monjitas de escasa teología… han sido educadas en la Iglesia de resistencia de Juan Pablo II. Son militantes… Son urbanas y con estudios. Ninguna es inmigrante. Hay cinco hermanas de la misma familia; 11 parejas de hermanas de sangre y unas gemelas. Abunda la clase media. Y los títulos universitarios. Esta comunidad ofrece un completo catálogo de abogadas, economistas, físicas y químicas; ingenieras de caminos, industriales, agrícolas y aeronáuticas; arquitectas, médicas, farmacéuticas, biólogas y fisioterapeutas; bibliotecarias, filólogas, pedagogas y fotógrafas".

Una de las hermanas de la comunidad entrevistada por El País define su clausura como "una casa abierta a los que llaman a nuestra puerta. Queremos compartir nuestra fe, dar a conocer lo que nos está pasando. Y si ven a Jesús en nosotras, adelante. España está tan pagana que hace falta que compartamos nuestra fe, no que la vivamos a solas. Es el momento de actuar".

El crecimiento del convento desde la llegada de Sor Verónica ha sido explosivo: en 1994, cuando fue nombrada maestra de novicias con sólo 28 años, ingresaron 27 hermanas. En 2002 eran 72; en 2004, 92; en 2005, 105. Y 134 a finales del pasado mes de septiembre. Todas viviendo en un convento del siglo XVI construido para albergar a 32 religiosas.

Pero las religiosas cuentan ahora con un lugar dónde seguir creciendo: los Franciscanos de Lerma han prestado por 30 años el monasterio de La Aguilera, contiguo al santuario y a la tumba de San Pedro Regalado.

El monasterio se encuentra en un acelerado proceso de construcción para proporcionar un espacio moderno, funcional y bien iluminado, con energía obtenida mediante paneles solares.

El nuevo convento cuenta con 100 celdas de 10 metros cuadrados, con cama, mesa y reclinatorio; mientras se construye un locutorio con capacidad para 400 personas, una hospedería, aseos para los visitantes, y una nueva capilla.

Poco tiempo atrás, el P. Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, predicó a las 140 monjas clarisas de Lerma. La visita del Capuchino italiano fue ocasión para un emotivo reportaje emitido por la RAI (Radio y Televisión Italiana) en hora de máxima audiencia, en Italia.

Polacos en Roma celebran onomástico de Juan Pablo II


El onomástico acontece cuando se celebra el día de un santo de quien se es homónimo. Ayer era el día de San Carlos Borromeo, como el Papa Juan Pablo II, cuyo nombre de pila era Karol (Carlos) Wojtyla

Ciudad del Vaticano (Jueves, 05-11-2009, Gaudium Press) Ayer, día de San Carlos Borromeo, se conmemoraba la fiesta del onomástico de Juan Pablo II, cuyo nombre de bautismo era Karol (Carlos) Wojtyla. El onomástico de alguien ocurre el día en que se celebra un santo de quien se es homónimo.

Un grupo de polacos, que vive y trabaja en Roma, se encontraron ayer en las Grutas Vaticanas, bajo la Basílica de San Pedro, para asistir a una misa por Juan Pablo II, la cual fue presidida por Mons. Stefan Wylazek, director de la Fundación Juan Pablo II. La Eucaristía fue concelebrada por Mons. Konrad Krajewski, uno de los ceremoniarios pontificios.

Después de la muerte de Juan Pablo II -y por iniciativa de Mons. Krajewski- todos los jueves se celebra una misa en polaco en el altar central de las Grutas Vaticanas, cerca de la tumba del Papa Wojtyla. Ayer fue celebrada también una misa en la capilla de Nuestra Señora de Czestochowa, advocación de la Virgen María que mayor devoción tiene en Polonia.

Así mismo, en la audiencia general, el Santo Padre recordó el onomástico de Juan Pablo II expresando en Polaco: "En el día de San Carlos Borromeo recordamos a mi predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II. Que su ejemplo de vida y enseñanza nos confirmen en la fe y nos inspiren en el camino de la santidad".

Mientras surgen rumores sobre una probable fecha de beatificación de Juan Pablo II, la Iglesia no confirma ni da detalles sobre el proceso.