domingo, 28 de noviembre de 2010

Unos 200 millones de cristianos son perseguidos en el mundo

El Informe 2010 sobre la libertad religiosa en el mundo, elaborado por la organización internacional con sede en Alemania, Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), una verdadera radiografía del estado de la libertad religiosa en 194 países del mundo, fue presentado, como lo hace cada dos años, esta semana en Roma. El informe llega a la conclusión de que casi 400 millones de creyentes en el mundo son discriminados o perseguidos por su religión, de los cuales 200 millones son cristianos. El 23 de noviembre el informe de AIS fue presentado en Madrid.
El informe de AIS indica que en Europa, los católicos no son perseguidos aunque son objeto de mofa y burla. Desde el anterior informe, la situación no mejoró, según pone de manifiesto esta benemérita organización que presta ayuda a cristianos de todo el mundo, en proyectos de apoyo a Iglesias locales, como becas para sacerdotes, apoyo a la construcción de iglesias, traducción de libros, etc.
AIS sostiene que la tendencia creciente a la persecución y discriminación por la religión que se profesa se debe tanto a la radicalización del mundo islámico, como a la cristianofobia, y a la facilidad con que se ridiculiza a la Iglesia en algunos países desarrollados.
Al presentar el informe, Javier Menéndez Ros, director de AIS en España, y el misionero salesiano en Pakistán, Miguel Ángel Ruiz, citaron lo que dijo Benedicto XVI en la víspera de la beatificación del Cardenal Newman: "En nuestro tiempo, el precio que hay que pagar por la fidelidad al Evangelio ya no es ser ahorcado o descuartizado, sino que frecuentemente implica ser excluido, ridiculizado y objeto de burla".
El informe analiza la situación en 194 países, con problemas en unos noventa, entre ellos varios de los más poblados del mundo: China, India, Indonesia, Rusia y Pakistán. El empeoramiento de la situación, según subrayó Menéndez, se debe especialmente a una mayor radicalización en el ámbito musulmán, con mayor fanatismo, intolerancia y vejaciones a practicantes de otras religiones.
Los países donde mayores violaciones a la libertad religiosa se producen son Arabia Saudita, Bangladesh, Egipto, India, China, Uzbekistán, Eritrea, Nigeria, Vietnam, Yemen y Corea del Norte.
Menéndez subrayó que "donde no existe la libertad religiosa no existe la libertad democrática", y recalcó "la obligación de cualquier ser humano de respetar el derecho al culto, a evangelizar y a vivir de acuerdo con su fe".
En Egipto está en vigencia una ley de libertad religiosa pero los cristianos sufren discriminaciones y ataques, según AIS, permitidos por el gobierno de Hosni Mubarak.
El misionero salesiano Miguel Ángel Ruiz describió la situación en Pakistán. Manifestó que el terrorismo islámico no afecta sólo a los cristianos, sino a "todos los que no piensan como los fundamentalistas". "Si el terrorismo se centrase sólo en los cristianos, lo pasaríamos mucho peor que ahora", afirmó.
En su opinión, tanto Estados Unidos como Europa han fallado mucho: "Si Europa y particularmente España no despiertan, mal vamos", dijo. Y recomendó que los europeos den el siguiente mensaje a los inmigrantes de otras religiones y culturas: Ustedes son bienvenidos aquí, pero respétennos".
El misionero, que dirige un centro de formación profesional para jóvenes en Lahore, reconoció que descubrió "una fe profunda" entre los cristianos paquistaníes, ya que "al final del día, uno se pregunta por qué esta gente no se hace musulmana para evitar una vida de presión y discriminación".
El Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2010 de AIN está en: http://www.libertadreligiosaenelmundo.com/ 

viernes, 26 de noviembre de 2010

Las radios católicas de centroamérica participarán en congreso en Costa Rica

Con el lema “Misión Continental, Radio 24 horas”, el encuentro académico reunirá en San José, Costa Rica, a delegados de comunicación de las Conferencias Episcopales de Centro América, así como productores de radio y locutores de emisoras católicas 
CongresoRadios.jpgSan José (Viernes, 26-11-2010, Gaudium Press) Con el propósito de animar la Pastoral de la Comunicación en la Iglesia en misión, haciendo uso de la radio y desarrollando procesos de formación y evangelización que ayuden a promover la esperanza, el amor y la solidaridad, se llevará cabo en Costa Rica el Congreso Centroamericano de Radios Católicas.
Bajo el lema "Misión Continental, Radio 24 horas", el Congreso, que ocurrirá el 29 y 30 de noviembre en la Casa Pastoral "María Inés Teresa Arias" -de las Hermanas Clarisas situada en Moravia, provincia de San José-, es animado por el Departamento de Comunicación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), y cuenta con el apoyo de la Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (OCLACC).
El encuentro académico tiene por objeto promover procesos de investigación sobre el papel de las radios católicas en América Latina y el Caribe, y, a la luz del documento conclusivo de Aparecida, favorecer iniciativas de integración e intercambio de contenidos relacionados con la promoción de los valores evangélicos entre los pueblos latinoamericanos.
En el evento participarán los delegados de comunicación de las Conferencias Episcopales de Centro América, así como productores de radio, locutores de emisoras católicas y encargados de contenidos. También se harán presentes el Secretario Ejecutivo del Departamento de Comunicaciones del CELAM, el padre Carlos Arturo Quintero; y el Secretario Ejecutivo de la OCLACC, el señor Pedro Sánchez Coronel, comunicador peruano, quien fue invitado por el CELAM.
Entre los temas que se tratarán durante las jornadas académicas está "la Identidad y la Misión de la Radio Católica" y "la Realidad de la Radio Católica en América Latina y el Caribe". Igualmente, se llevará a cabo el taller "Misión Continental: Radio 24 horas", que consiste en una propuesta de producción radiofónica pedagógica, por medio de la cual se producirán cuatro programas sobre la Misión Continental, para las cuatro regionales de América Latina y del Caribe: Región Caribe -Antillas, Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana-, Región Bolivariana -Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela-, Región Centro América y México -Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá-, y Región Cono Sur -Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay-.
Los obispos latinoamericanos con la Radio y demás medios de comunicación social, según Aparecida
Los obispos latinoamericanos en el documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, que se realizó en Aparecida, Brasil, en el 2007, destacaron la labor que la Pastoral de la Comunicación Social -haciendo uso de medios como la radio y la televisión- ha desarrollado favoreciendo el encuentro con Jesucristo vivo: "Se ha desarrollado la pastoral de la comunicación social, y la Iglesia cuenta con más medios que nunca para la evangelización de la cultura, contrarrestando en parte a grupos que ganan constantemente adeptos usando con agudeza la radio y la televisión. Tenemos radios, televisión, cine, prensa, Internet, páginas web y la RIIAL, que nos llenan de esperanza".
De igual modo, y en el mismo documento, los prelados latinoamericanos, en unión con la Misión Continental y la tarea de formar discípulos misioneros -que fue uno de los compromisos, fruto de la V Conferencia- se comprometieron a acompañar a los comunicadores, procurando estar presentes en los medios de comunicación social: radio, prensa, televisión e internet, con el fin de "introducir en ellos el misterio de Cristo".
Con información de la Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (OCLACC).
Gaudium Press / Sonia Trujillo

martes, 23 de noviembre de 2010

"Heraldos del Evangelio, jóvenes llenos de entusiasmo", afirma el Papa en el libro "Luz del Mundo"

En el comentado libro-entrevista del periodista alemán Peter Seewald, presentado hoy en una rueda de prensa en el Vaticano, Benedicto XVI se refiere a los Heraldos como una de las “fuerzas de renacimiento católica” 

Ciudad del Vaticano (Martes, 23-11-2010, Gaudium Press) En el tan comentado libro-entrevista del periodista alemán Peter Seewald con el Papa, lanzado oficialmente hoy en una rueda de prensa en el Vaticano, hay una referencia directa del Pontífice a los Heraldos del Evangelio, como ejemplo de "grandes renacimientos católicos".
La respuesta se encuentra en la primera parte del libro sobre "I segni dei tempi" (Las señales de los tiempos), que versa sobre el tema de la "dictadura del relativismo". Respondiendo a una pregunta sobre un supuesto agotamiento del cristianismo, Benedicto XVI observa que en Brasil, "si de un lado se registra un fuerte crecimiento de las sectas (...); por otro lado, se asiste también a grandes renacimientos católicos, a una dinámica de florecimiento de nuevos movimientos, como por ejemplo los Heraldos del Evangelio, jóvenes llenos de entusiasmo por haber reconocido en Cristo al Hijo de Dios y deseosos de anunciarlo al mundo".
"El obispo de San Pablo - continuó el Santo Padre - me dijo que en aquella ciudad se asiste a un nacimiento de siempre nuevos movimientos católicos. Hay entonces una fuerza de cambio y una nueva vida".
Misión Continental
En el libro de Seewald hay dos referencias a la realidad brasileña y dos a la latinoamericana. Benedicto XVI hace un rápido balance, al periodista alemán, sobre los cinco años de su pontificado, y nota que los viajes no fueron un "espectáculo cualquiera". Como uno de sus éxitos, el Papa incluye la visita al Brasil, donde fue "iniciada la Misión Continental" que ahora es realizada en los programas pastorales en las diócesis.
El Santo Padre recuerda también el encuentro en la "Hacienda Esperanza", un centro de recuperación para tóxico-dependientes, casa que se tornó modelo para muchos otros lugares. Sobre el viaje al Brasil, el Papa observó además la "consciencia" de que "la Iglesia Católica vive y es vigorosa".
El tercer libro de Seewald, con el título "Luce del mondo. il Papa, la Chiesa e i segni dei tempi" ("Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y las señales de los tiempos") sobre Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, está hoy en las librerías italianas en la versión original en alemán y en la traducción italiana, inglesa y española. Es un libro-entrevista con el Pontífice dividido en tres partes: "Las señales de los tiempos", "El pontificado", y "¿Para dónde vamos?". En él, pueden ser encontradas respuestas sobre los aspectos más importantes del pontificado ratzingeriano.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Papa Benedicto XVI no cambió enseñanza de la Iglesia sobre preservativos, precisa vocero vaticano

En una nota dada conocer este domingo, el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, explicó que el Papa Benedicto XVI no ha cambiado la visión católica sobre el uso del preservativo. Éste, reiteró, no resuelve el problema del SIDA: lo que debe hacerse es trabajar por erradicar la banalización de la sexualidad para humanizarla. En el texto que responde a diversas tergiversaciones de los medios de comunicación que informaron erróneamente que el Papa habría "aceptado el condón" en el libro-entrevista "Luz del mundo", de Peter Seewald, que será presentado este martes 23 de noviembre en el Vaticano, el P. Lombardi explica que el lo dicho por el Papa aparece en el capítulo 10 del citado libro, al responder algunas preguntas sobre la lucha contra el SIDA y el preservativo, a raíz de lo dicho en el viaje a África en 2009.
En aquella oportunidad Benedicto XVI expresó claramente, siendo también tergiversado por los medios, que el SIDA no se resuelve con el preservativo sino con la humanización de la sexualidad y una cercanía especial a quienes sufren.
La nota del P. Lombardi señala que en esta ocasión "el Papa reivindica claramente que él entonces (en el viaje a África) no había querido tomar una posición sobre el problema de los preservativos en general, sino que había querido afirmar con fuerza que el problema del SIDA no puede resolverse con la sola distribución de preservativos, porque es necesario hacer mucho más: prevenir, ayudar, aconsejar, estar cercano a las personas, ya sea para que no se enfermen o en el caso de que ya estén enfermas".
Seguidamente señala que "el Papa observa que también en el ámbito no eclesial se ha desarrollado una conciencia análoga, como aparece en la llama teoría ABC (Abstinencia, fidelidad, condones) en la que los primeros dos elementos (abstinencia y fidelidad) son mucho más determinantes y fundamentales para la lucha contra el SIDA, mientras que el preservativo aparece en último lugar como escapatoria, cuando faltan las otras dos. Debe entonces quedar claro que el preservativo no es la solución al problema".
"El Papa extiende luego la mirada e insiste en el hecho de que concentrarse solo en el preservativo equivale a banalizar la sexualidad, que pierde su significado como expresión de amor entre personas y se convierte en una especie de ‘droga’. Luchar contra la banalización de la sexualidad es ‘parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad’", prosigue.
El sacerdote indica además que "a la luz de esta visión amplia y profunda de la sexualidad humana y de su problemática hodierna, el Papa reafirma que ‘naturalmente la Iglesia no considera los preservativos como la solución auténtica y moral’ del problema del SIDA".
Con esto, añade, "el Papa no reforma o cambia la enseñanza de la Iglesia, sino que la reafirma colocándose en la perspectiva del valor y la dignidad de la sexualidad humana como expresión de amor y responsabilidad".
Al mismo tiempo, continúa el vocero vaticano, "el Papa considera una situación excepcional en la que el ejercicio de la sexualidad representa un verdadero riesgo para la vida del otro. En ese caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, sino que considera que el uso del preservativo para disminuir el peligro de contagio es ‘un primer acto de responsabilidad’, ‘un primer paso hacia el camino de una sexualidad más humana’, tomando en cuenta que no usarlo expone al otro a arriesgar la vida".
"Así, el razonamiento del Papa no puede definirse como un cambio revolucionario" precisa.
Muchos teólogos morales y destacadas personalidades eclesiásticas, dice luego el P. Lombardi, "han sostenido y sostienen posiciones análogas. Es cierto sin embargo que no las habíamos escuchado con tanta claridad de la boca de un Papa, aunque dichas en forma coloquial y no magisterial".
Finalmente la nota señala que el Papa Benedicto XVI "nos da entonces con coraje una contribución importante de clarificación y profundización sobre un asunto largamente debatido. Es una contribución original, porque por una parte tiene fidelidad a los principios morales y demuestra lucidez en el rechazo a un camino ilusorio como la ‘confianza en el preservativo’. De otro lado, sin embargo, manifiesta una visión integral y con visión de futuro, atenta a descubrir pequeños pasos –aún solo iniciales y todavía confusos– de una humanidad espiritual y culturalmente, y con frecuencia, pobrísima, hacia un ejercicio más humano y responsable de la sexualidad".

domingo, 21 de noviembre de 2010

Benedicto XVI: Humanización de sexualidad y no preservativos para vencer SIDA

En el libro-entrevista con el periodista Peter Sewald titulado “Luz del Mundo”, que será presentado en el Vaticano este martes 23 de noviembre, el Papa Benedicto XVI señala que el preservativo no es el modo verdadero ni adecuado para vencer al SIDA, sino la humanización de la sexualidad.

En un extracto del libro que lleva como subtítulo “El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos”, dado a conocer ayer por L’Osservatore Romano y presentado erróneamente por diversos medios de comunicación como la “aceptación del condón por parte del Papa”, el Santo Padre reitera lo que dijo en su viaje a África en 2009: el camino para vencer el SIDA no es el preservativo, sino la humanización de la sexualidad.

Benedicto XVI señala que “concentrarse sólo en el profiláctico quiere decir banalizar la sexualidad y esta banalización representa la peligrosa razón por la cual tantas y tantas personas en la sexualidad no ven más la expresión de su amor, sino una especie de droga, que se suministran consigo mismos”.

Por ello, precisa, “también la lucha contra la banalización de la sexualidad es gran parte del esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo en el ser humano en su totalidad”.

El Papa usa luego el ejemplo de una prostituta que usa un preservativo y lo presenta como un primer paso hacia la moralización. En tal caso, afirma, este uso podría considerarse como su primer paso de responsabilidad para “desarrollar de nuevo la conciencia del hecho de que no todo está permitido y que no se puede hacer todo lo que uno quiere. Sin embargo, este no es el modo verdadero y adecuado para vencer la infección del HIV. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad”.

Reitera posición de la Iglesia Lo dicho por Benedicto XVI en este libro refuerza lo ya expresado por él en su viaje a Camerún y Angola en 2009, que le valió duras críticas y que fue dado a conocer por un sector de la prensa de manera sesgada. El Santo Padre explicó que “no se puede superar este problema del SIDA solo con slogans publicitarios. Si no existe el ánimo, si los africanos no se ayudan, no se puede resolver el flagelo con la distribución de preservativos: al contrario, el riesgo que se corre es el de aumentar el problema".

En la entrevista que dio durante el vuelo a Camerún en marzo de 2009 al ser preguntado por la labor de la Iglesia en la lucha contra el SIDA, bastante extensa en todo el mundo especialmente en África, el Papa dijo que el camino para enfrentar esta enfermedad “puede encontrarse solamente en un doble esfuerzo: el primero consiste en una humanización de la sexualidad, es decir una renovación espiritual y humana que lleve consigo un nuevo modo de comportarse el uno con el otro”.

El segundo paso que propuso para esta tarea es el de “una verdadera amistad también y sobre todo con los que sufren, la disponibilidad, también con sacrificios, con renuncias personales, para estar con los sufrientes".

Abusos sexuales y otros temas

En los extractos presentados por L’Osservatore Romano, el Papa se refiere al judaísmo, la relación el Islam, y otros temas como la cobertura de la prensa sobre los abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero. Benedicto XVI advierte que en muchos casos esto se ha usado como una forma de desacreditar a la Iglesia en vez de investigar buscando la verdad.

El Santo Padre explica además que la Iglesia no puede ordenar mujeres al sacerdocio. Sin embargo, precisa, el lugar de las mujeres en Ella es fundamental y esto puede observarse en la importancia de la Virgen María, Madre de Dios y la Iglesia, y en testimonios de santidad como el de la Beata Teresa de Calcuta.

El Papa Benedicto XVI se describe a sí mismo como un mendigo que confía en su amistad con el Señor, la Virgen los santos para vivir su vocación. Su vida sin la alegría cristiana sería insoportable, afirma

martes, 16 de noviembre de 2010

Arzobispo de Nueva York es el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos

archbishop_tim_dolan.jpgBaltimore (Martes, 16-11-2010, Gaudium Press) Mons. Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, se ha convertido en el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, y el arzobispo Joseph Kurtz de Louisville, Kentucky, vicepresidente, durante la reunión anual de otoño de la Asamblea General de ese episcopado, según fue dado a conocer en un boletín de prensa emitido por el episcopado en el día de hoy.
Mons. Timothy Dolan
Mons. Dolan y Mons. Kurtz comenzarán sus funciones de tres años al término de la Asamblea.
Asimismo los obispos americanos eligieron a Mons. Michael Bransfield, de Wheeling-Charleston, West Virginia, como nuevo tesorero de la Conferencia Episcopal.
Igualmente fueron elegidos como presidentes de los seis comités del episcopado americano, los siguientes prelados:
• Mons. Timothy Broglio, ordinario castrense, en el Comité de Asuntos Canónicos y Gobierno Eclesiástico.
• Mons. Joseph McFadden de Harrisburg, Pennsylvania, en el Comité de Educación Católica.
• Mons. Denis J. Madden, Obispo auxiliary de Baltimore, en el Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos.
• Mons. David L. Ricken de Green Bay, Wisconsin, en el Comité de Evangelización y Catequesis.
• Mons. Daniel Conlon de Steubenville, Ohio, en el Comité de Protección de la Niñez y la Juventud..
• Mons. Edwin O'Brien arzobispo de Baltimore, en el Comité Justicia y Paz
Los seis prelados anteriores también cumplirán sus funciones por un periodo de tres años.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El Secretariado Episcopal de América Central se reunirá en Costa Rica

 Los obispos de Centro América se darán cita en la Diócesis costarricense de Alajuela, del 22 al 26 de noviembre. La defensa de la vida humana antes de nacer, será uno de los temas que los prelados discutirán
Alajuela (Viernes, 12-11-2010, Gaudium Press) Con el objeto de analizar la realidad social que enfrenta cada país de la región centroamericana, los Obispos que forman parte del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), se reunirán del 22 al 25 de noviembre en la Diócesis de Alajuela, en Costa Rica.
Asamblea Anual SEDAC - Guatemala 2009.jpgTal como se menciona en un comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), serán varios los temas que los prelados discutirán durante el encuentro, pero se destacan, entre ellos, los relacionados con la defensa de la vida humana antes de nacer y las uniones entre personas del mismo sexo.
Asimismo, los obispos centroamericanos estudiarán y dialogarán sobre algunos temas afines con la Misión Continental en la región. El encuentro tendrá lugar en la Casa Pastoral de La Garita en Alajuela.
El SEDAC, junto con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), nació de la necesidad de coordinar la acción pastoral de los países que forman parte de la región centroamericana.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Exposición y simposio marcan reinauguración de la Biblioteca Apostólica Vaticana

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 10-11-2010, Gaudium Press) Para conmemorar su reapertura -que sucedió hace más de un mes- la Biblioteca Apostólica Vaticana realizará del 11 de noviembre al 31 de enero, una exposición titulada "Conocer la Biblioteca Vaticana: una historia abierta al futuro". El evento, que ocurrirá en el ala Carlomagno, tiene como objeto tornar más accesible las informaciones respecto a los misterios de la "Biblioteca de los Papas".

view.jpg
Además de la muestra, la reapertura de la Biblioteca Apostólica Vaticana será celebrada con un simposio que se llevará a cabo entre el 11 y 13 de este mes. Los participantes del evento harán un balance sobre las investigaciones efectuadas -con el auxilio del patrimonio de impresos y manuscritos de la Biblioteca- en los últimos 60 años. Las conferencias versarán también respecto a los servicios ofrecidos por la biblioteca vaticana hasta los días de hoy.
La responsable por el sector de Impresión y Diseño de la Biblioteca Vaticana, la Dra. Barbara Jatta, quien dirige la exposición, explicó los motivos del evento conmemorativo. "El supuesto es que la Biblioteca Vaticana no es una biblioteca abierta a todos, sino a un núcleo seleccionado de especialistas internacionales en las diferentes disciplinas. Con esta exposición se quiere volverla accesible al gran público. No solo al gran público, sino también al estudioso, que muchas veces no conoce el sector de la biblioteca el cual está estudiando".
Bárbara también explica que la intención es hacer una muestra tradicional, pero también moderna, comprometida con el futuro, como prevé su subtítulo. Por esto, según la organizadora, al lado de las siete secciones tradicionales -la historia de la biblioteca; los manuscritos; los impresos; las impresiones y los diseños; las monedas y las medallas; otros servicios; y los laboratorios- la biblioteca tendrá un recorrido multimedia, auxiliado por videos y computadoras, que harán al público conocer equipamientos tecnológicos ya existentes en la biblioteca desde hace una década.
Con información de la Radio Vaticana.

martes, 9 de noviembre de 2010

Dos jóvenes sacerdotes vuelven a Irak y celebran Misa en Catedral atacada

Exactamente una semana después de la masacre perpetrada por extremistas musulmanes en la Catedral siro-católica de Nuestra Señora de la Salvación en Bagdad que cobró la vida de 58 personas, dos jóvenes sacerdotes interrumpieron sus estudios en Roma y volvieron a Irak para celebrar una Misa en este importante templo.
Acompañados de unos 60 fieles y en medio de los destrozos, los sacerdotes Faadi y Aysar, ambos de unos 30 años, presidieron la Eucaristía en sufragio de quienes murieron en el ataque.
En declaraciones a la organización internacional católica Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), el Arzobispo siro-católico de Mosul, Mons. Georges Casmoussa, elogió a estos dos jóvenes presbíteros y a los fieles que los acompañaron por su "valor y determinación", especialmente cuando Al Qaeda ha declarado que los cristianos son "sus objetivos allí donde se encuentren".
Tras solicitar que se termine la discriminación contra los cristianos y luego de reiterar su pedido para que cese la violencia contra los fieles, el Arzobispo –víctima también del extremismo islámico cuando fue secuestrado en enero de 2005– comentó que "desde la tragedia en Bagdad, muchísimos han condenado aquí en Irak este acto de terrorismo. Si lo hacen en sus declaraciones, tienen que estar dispuestos a tomar las medidas necesarias para evitar que se repita en el futuro".
"Mucha de nuestra gente –continuó– ha perdido la confianza. Pero confío en nuestros vecinos. No es solo la Cristiandad la que no permite que se asesine a la gente. Este principio se aplica a otros incluyendo a los musulmanes".
El Arzobispo también dio a conocer que el P. Raphael Qotaini, de 75 años, Vicario General de la diócesis siro-católica de Bagdad, se está recuperando luego de haber sido baleado en el estómago el día de la masacre. "Todos estamos contentos por él pero es necesario todavía que descanse y siga su tratamiento", agregó.
AIS también informó que el P. Nizar Semaan, capellán siro-católico en Londres, celebra una Misa con el Obispo Auxiliar de Westminster el 12 de noviembre en la 7:00 p.m. en la Iglesia Holy Trinity.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Benedicto XVI en Barcelona – Santa Misa en la Sagrada Familia, dedicación de la iglesia y del altar

Amadísimos Hermanos y Hermanas en el Señor:
Image
«Hoy es un día consagrado a nuestro Dios; no hagáis duelo ni lloréis… El gozo en el Señor es vuestra fortaleza» (Neh 8,9-11). Con estas palabras de la primera lectura que hemos proclamado quiero saludaros a todos los que estáis aquí presentes participando en esta celebración. Dirijo un afectuoso saludo a Sus Majestades los Reyes de España, que han querido cordialmente acompañarnos. Vaya mi saludo agradecido al Señor Cardenal Lluís Martínez Sistach, Arzobispo de Barcelona, por sus palabras de bienvenida y su invitación para la dedicación de esta Iglesia de la Sagrada Familia, admirable suma de técnica, de arte y de fe. Saludo igualmente al Cardenal Ricardo María Carles Gordó, Arzobispo emérito de Barcelona, a los demás Señores Cardenales y Hermanos en el Episcopado, en especial, al Obispo auxiliar de esta Iglesia particular, así como a los numerosos sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y fieles que participan en esta solemne ceremonia. Asimismo, dirijo mi deferente saludo a las Autoridades Nacionales, Autonómicas y Locales, así como a los miembros de otras comunidades cristianas, que se unen a nuestra alegría y alabanza agradecida a Dios.]
Este día es un punto significativo en una larga historia de ilusión, de trabajo y de generosidad, que dura más de un siglo. En estos momentos, quisiera recordar a todos y a cada uno de los que han hecho posible el gozo que a todos nos embarga hoy, desde los promotores hasta los ejecutores de la obra; desde los arquitectos y albañiles de la misma, a todos aquellos que han ofrecido, de una u otra forma, su inestimable aportación para hacer posible la progresión de este edificio.
Y recordamos, sobre todo, al que fue alma y artífice de este proyecto: a Antoni Gaudí, arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta. Este acto es también, de algún modo, el punto cumbre y la desembocadura de una historia de esta tierra catalana que, sobre todo desde finales del siglo XIX, dio una pléyade de santos y de fundadores, de mártires y de poetas cristianos. Historia de santidad, de creación artística y poética, nacidas de la fe, que hoy recogemos y presentamos como ofrenda a Dios en esta Eucaristía.
La alegría que siento de poder presidir esta ceremonia se ha visto incrementada cuando he sabido que este templo, desde sus orígenes, ha estado muy vinculado a la figura de san José. Me ha conmovido especialmente la seguridad con la que Gaudí, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: «San José acabará el templo». Por eso ahora, no deja de ser significativo que sea dedicado por un Papa cuyo nombre de pila es José.
¿Qué hacemos al dedicar este templo? En el corazón del mundo, ante la mirada de Dios y de los hombres, en un humilde y gozoso acto de fe, levantamos una inmensa mole de materia, fruto de la naturaleza y de un inconmensurable esfuerzo de la inteligencia humana, constructora de esta obra de arte. Ella es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma.
En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo.
Hemosdedicado este espacio sagrado a Dios, que se nos ha revelado y entregado en Cristo paraser definitivamente Dios con los hombres. La Palabra revelada, la humanidad de Cristo y su Iglesia son las tres expresiones máximas de su manifestación y entrega a los hombres. «Mire cada cual cómo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, que es Jesucristo» (1 Co 3,10-11), dice San Pablo en la segunda lectura. El Señor Jesús es la piedra que soporta el
peso del mundo, que mantiene la cohesión de la Iglesia y que recoge en unidad final todas las conquistas de la humanidad.
En Él tenemos la Palabra y la presencia de Dios, y de Él recibe la Iglesia su vida, su doctrina y su misión. La Iglesia no tiene consistencia por sí misma; está llamada a ser signo e instrumento de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. El único Cristo funda la única Iglesia; Él es la roca sobre la que se cimienta nuestra fe.
Apoyados en esa fe, busquemos juntos mostrar al mundo el rostro de Dios, que es amor y el único que puede responder al anhelo de plenitud del hombre. Ésa es la gran tarea, mostrar a todos que Dios es Dios de paz y no de violencia, de libertad y no de coacción, de concordia y no de discordia. En este sentido, pienso que la dedicación de este templo de la Sagrada Familia, en una época en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios, como si ya no tuviera nada que decirle, resulta un hecho de gran significado. Gaudí, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre.
Que el secreto de la auténtica originalidad está, como decía él, en volver al origen que es Dios. Él mismo, abriendo así su espíritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Bellezamisma. Así expresaba el arquitecto sus sentimientos: «Un templo [es] la única cosa digna de representar el sentir de un pueblo, ya que la religión es la cosa más elevada en el hombre».
Esa afirmación de Dios lleva consigo la suprema afirmación y tutela de la dignidad de cada hombre y de todos los hombres: «¿No sabéis que sois templo de Dios?... El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros» (1 Co 3,16-17). He aquí unidas la verdad y dignidad de Dios con la verdad y la dignidad del hombre. Al consagrar el altar de este templo, considerando a Cristo como su fundamento, estamos presentando ante el mundo a Dios que es amigo de los hombres e invitando a los hombres a ser amigos de Dios. Como enseña el caso de Zaqueo, del que se habla en el Evangelio de hoy (cf. Lc 19,1-10), si el hombre deja entrar a Dios en su vida y en su mundo, si deja que Cristo viva en su corazón, no se arrepentirá, sino que experimentará la alegría de compartir su misma vida siendo objeto de su amor infinito.
La iniciativa de este templo se debe a la Asociación de amigos de San José, quienes quisieron dedicarlo a la Sagrada Familia de Nazaret. Desde siempre, el hogar formado por Jesús, María y José ha sido considerado como escuela de amor, oración y trabajo. Los patrocinadores de este templo querían mostrar al mundo el amor, el trabajo y el servicio vividos ante Dios, tal como los vivió la Sagrada Familia de Nazaret. Las condiciones de la vida han cambiado mucho y con ellas se ha avanzado enormementeen ámbitos técnicos, sociales y culturales.Nopodemos contentarnos con estos progresos.
Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar.
Al contemplar admirado este recinto santo de asombrosa belleza, con tanta historia de fe, pido a Dios que en esta tierra catalana se multipliquen y consoliden nuevos testimonios de santidad, que presten al mundo el gran servicio que la Iglesia puede y debe prestar a la humanidad: ser icono de la belleza divina, llama ardiente de caridad, cauce para que el mundo crea en Aquel que Dios ha enviado (cf. Jn 6,29).
Queridos hermanos, al dedicar este espléndido templo, suplico igualmente al Señor de nuestras vidas que de este altar, que ahora va a ser ungido con óleo santo y sobre el que se consumará el sacrificio de amor de Cristo, brote un río constante de gracia y caridad sobre esta ciudad de Barcelona y sus gentes, y sobre el mundo entero. Que esta agua fecundas llenen de fe y vitalidad apostólica a esta Iglesia archidiocesana, a sus pastores y fieles.
En catalán:
Desitjo, finalment, confiar a l’amorosa protecció de la Mare de Déu, Maria Santissima, Rosa d’abril, Mare de la Mercè, tots els aquí presents, i tots aquells que amb paraules i obres, silenci o pregària, han fet possible aquest Miracle arquitectònic. Que Ella presenti al seu diví Fill les joies i les penes de tots els qui vinguin en aquest lloc sagrat en el futur, perquè, com prega l’Església en la dedicació dels temples, els pobres trobin misericòrdia, els oprimits assoleixin la llibertat veritable i tots els homes es revesteixin de la dignitat dels fills de Déu. Amén.
[Deseo, finalmente, confiar a la amorosa protección de la Madre de Dios, María Santísima, Rosa de abril, Madre de la Merced, a todos los que estáis aquí, y a todos los que con palabras y obras, silencio u oración, han hecho posible este milagro arquitectónico. Que Ella presente también a su divino Hijo las alegrías y las penas de todos los que lleguen a este lugar sagrado en el futuro, para que, como reza la Iglesia al dedicar los templos, los pobres puedan encontrar misericordia,
los oprimidos alcanzar la libertad verdadera y todos los hombres se revistan de la dignidad de hijos de Dios. Amén.]

sábado, 6 de noviembre de 2010

En España Benedicto XVI alienta a defender y promover raíces cristianas

En su primer discurso en su histórica visita a Santiago de Compostela con motivo del Año Santo Compostelano (Xacobeo), el Papa Benedicto XVI alentó a promover las raíces cristianas de España y Europa y a edificar el presente y el futuro de la sociedad sobre la auténtica verdad del hombre, que la Iglesia siempre defiende.
El Santo Padre recordó en su discurso en el Aeropuerto Internacional de Santiago de Compostela que el ser humano siempre busca la verdad, tarea en la que participa la Iglesia que también "lleva a cabo su propio camino interior, aquél que la conduce a través de la fe, la esperanza y el amor, a hacerse transparencia de Cristo para el mundo. Ésta es su misión y éste es su camino: ser cada vez más, en medio de los hombres, presencia de Cristo, ‘a quien Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención’. Por eso, también yo me he puesto en camino para confirmar en la fe a mis hermanos".
Tras comentar que llega a Santiago de Compostela como peregrino para dejarse transformar por la fe y luego de resaltar que la historia de España marcada "de modo indeleble por el Evangelio", Benedicto XVI señaló que en Barcelona también alentará la fe de su pueblo, "una fe sembrada ya en los albores del cristianismo, y que fue germinando y creciendo al calor de innumerables ejemplos de santidad, dando origen a tantas instituciones de beneficencia, cultura y educación".
"Fe que inspiró al genial arquitecto Antoni Gaudí a emprender en esa ciudad, con el fervor y la colaboración de muchos, esa maravilla que es el templo de la Sagrada Familia. Tendré la dicha de dedicar ese templo, en el que se refleja toda la grandeza del espíritu humano que se abre a Dios".
El Papa se refirió luego a los muchos santos que en España han construido el rico patrimonio de valores humanos y espirituales que posee y recordó que Juan Pablo II en Santiago de Compostela "exhortó al viejo Continente a dar nueva pujanza a sus raíces cristianas, también yo quisiera invitar a España y a Europa a edificar su presente y a proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos".
"Una España y una Europa no sólo preocupadas de las necesidades materiales de los hombres, sino también de las morales y sociales, de las espirituales y religiosas, porque todas ellas son exigencias genuinas del único hombre y sólo así se trabaja eficaz, íntegra y fecundamente por su bien".
Finalmente el Papa agradeció en gallego, la lengua local, y renovó su "cariño y cercanía a los amadísimos hijos de Galicia, de Cataluña y de los demás pueblos de España. Al encomendar a la intercesión de Santiago Apóstol mi estancia entre vosotros, suplico a Dios que sus bendiciones alcancen a todos. Muchas gracias".

martes, 2 de noviembre de 2010

Sacrificio de católicos en Irak debe ser semilla de paz, dice el Papa Benedicto XVI

En el mensaje enviado al Arzobispo siro-católico de Bagdad, Mons. Athanase Matti Shaba Matoka, para las exequias de los 58 asesinados en la masacre perpetrada por extremistas musulmanes en la catedral católica de esta ciudad en Irak, el Papa Benedicto XVI señaló que el sacrificio de estos hermanos debe ser semilla de paz y aliento para trabajar por el bien común.

En el texto enviado por las exequias celebradas este martes, el Santo Padre manifiesta estar "profundamente conmovido por la violenta muerte de tantos fieles y de los sacerdotes Tha'ir Saad y Boutros Wasim. Deseo en ocasión del sacro rito de las exequias, hacerme espiritualmente partícipe, mientras rezo para que estos hermanos y hermanas sean acogidos por la misericordia de Cristo en la Casa del Padre".

Seguidamente el Papa recuerda que "desde hace años este amado país sufre indecibles penas y también los cristianos se han convertido en objeto de ataques brutales que, en total desprecio por la vida, inviolable don de Dios, quieren minar la confianza y la convivencia civil".
"Renuevo mi llamado para que el sacrificio de estos hermanos y hermanas nuestros pueda ser semilla de paz y verdadero renacimiento y para que quienes tienen en el corazón la reconciliación, la fraterna y solidaria convivencia, encuentren motivo y fuerza para trabajar por el bien", prosigue Benedicto XVI.

"A todos vosotros, queridos hermanos e hijos, llegue mi confortadora Bendición Apostólica, que con agrado extiendo a los heridos y a vuestras familias así tan duramente probadas", concluye el mensaje.

lunes, 1 de noviembre de 2010

LAS ALMAS DEL PURGATORIO


¡Que bella fiesta! Es como si todos los Santos y Bienaventurados se celebraran en una sola fiesta. De un lado, la Iglesia militante, sobre la tierra, ruega a la Iglesia triunfante del cielo, y por otro lado, ruega por la Iglesia purgante del purgatorio. Y las tres Iglesias son una única Iglesia.
La caridad, más fuerte que la muerte, las une del cielo a la tierra y de la tierra al purgatorio. Y es
por el mismo sacrificio que agradecemos a Dios, la gloria con la cual llena los santos del cielo
e imploramos la misericordia para los santos del purgatorio, santos todavía no perfectos
.
La Iglesia triunfante del cielo, la Iglesia militante de la tierra y la Iglesia purgante del purgatorio, paciente, son sólo una misma Iglesia; que la caridad, más fuerte que la muerte las une del cielo a la tierra y de la tierra al purgatorio. Son como tres partes de una sola y misma procesión de santos, procesión que avanza de la tierra al cielo.
1.jpg
Iglesia de San Pedro – Sevilla – España
Las almas del purgatorio participarán de aquella procesión algún día. Sí, porque todavía no tienen bien blanca la vestimenta para la fiesta, la ropa nupcial todavía tiene manchas, aquellas manchas que sólo el sufrimiento limpia.
Entonces, como los contemporáneos de Noé, aquéllos que hicieron penitencia solamente en el momento del diluvio, fueron encerrados en prisiones subterráneas, hasta que Jesucristo les apareció, anunciándoles la libertad, cuando fue su descenso a los infiernos.
Como los fieles de la Iglesia triunfante, los fieles de la Iglesia militante y los fieles de la Iglesia purgante y paciente, son miembros de un mismo cuerpo – que es Jesucristo – y tanto unos como los otros participan, se interesan, se entristecen por la gloria, por los peligros, por los sufrimientos de unos y de otros, así como los miembros del cuerpo humano. Veamos un ejemplo: el pie está en peligro de salud y sufre dolores: todos los miembros del cuerpo sufren la conmoción. Los ojos lo miran, las manos lo protegen, la voz pide auxilio, para apartar el mal o el peligro. Una vez apartados del mal, se alegran todos los miembros.
Lo mismo ocurre con el cuerpo vivo de la Iglesia universal. Y vemos a los héroes de la Iglesia militante, a los ilustres Macabeos, asistidos por los ángeles de Dios y por los santos de Dios, especialmente por el gran sacerdote Onias y por el profeta Jeremías, rogar y ofrecer sacrificios por esos hermanos que murieron por amor a Dios, pero que tenían uno o varios pecados.
Al día siguiente, después de una victoria, Judas Macabeo y los suyos aparecieron para retirar a los muertos y depositarlos en el sepulcro de sus antepasados y encontraron sobre las túnicas de los que estaban muertos cosas que habían sido consagradas a los ídolos de Jamnia, que la ley prohibía tocar a los judíos. Por esto, fue manifestado a todos que por eso habían sido muertos. Y todos alabaron el justo juicio del Eterno, que descubre lo que esta escondido y le suplicaron que fuese olvidado el pecado cometido.
Judas exhortó al pueblo a que se preservase del pecado, teniendo ante sus ojos y recordando cómo habían sucumbido los que habían pecado. Y, después de haber hecho una colecta, envió a Jerusalén dos mil dracmas de plata, para que fuese ofrecido un sacrificio por los pecados de los muertos, actuando muy bien, pensando que estaba en la resurrección. Pues si no tuviese esperanza que los que habían sucumbido resucitarían un día, sería superfluo y necio rogar por los muertos.
Judas, sin embargo, consideraba que una gran misericordia estaba reservada a los que duermen en la piedad. ¡Santo y piadoso pensamiento! Fue por esto que ofreció un sacrificio de expiación por los difuntos, para que fuesen libres de los pecados.
Estas son las palabras y reflexiones de la Sagrada Escritura, según el texto griego y las mismas, más o menos, en el latino.
Nuestro Señor mismo advirtió, con toda claridad, que hay un purgatorio, cuando nos recomienda en San Mateo y San Lucas: “Conciliaos con vuestros enemigos (a la ley de Dios y la conciencia) en cuanto estés en el camino para ir al príncipe, no sea que este enemigo os entregue al juez, juez y verdugo, y que seas sometido a una prisión. En verdad os digo, de ella no saldréis, mientras no paguéis hasta la última donación".
Según estas palabras, queda claro que hay una prisión de Dios, donde se es arrojado por deudas con su justicia, y donde no se sale – sino cuando todo estuviera pagado.
Nuestro Señor, en San Mateo, también nos dice: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, sin embargo, la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada, ni en este siglo ni en el futuro.” Donde vemos que otros pecados pueden ser perdonados en este siglo y no en el futuro, como el libro de los Macabeos lo dice expresamente, los pecados de aquellos que murieron por la causa de Dios.
Del mismo modo, en el sacrificio de la misa, la Santa Iglesia de Dios recuerda a los santos que reinan con Él en el cielo, con el fin de agradecer por la gloria y encomendarnos a su intercesión. Por otro lado, suplica a Dios que se acuerde de los servidores y servidoras que nos precedieron en el otro mundo con el sello de la fe y les permita permanecer en el refresco de la luz y la paz.
2.jpg
  María, Madre de Misericordia, intercede por aquellas
almas que esperan la liberación.


Nuestra Señora del Purgatorio –
Iglesia de Santa Brígida – Montreal
La creencia del purgatorio y oración por los muertos se encuentra en todos los doctores de la Iglesia, así como en el acta de los mártires, especialmente en las actas de San Perpetuo, escritas por él mismo.
Todos los santos oraron por los muertos. San Odilon, abad de Cluny, en el siglo XI, tenía un celo particular sobre lo que respecta a la restauración de las almas del purgatorio. Fue movido por la compasión, pensando en los sufrimientos de las almas del purgatorio que, adelantándose a la Iglesia, ordenó rezar por las almas, habiendo destinado para ese fin un día especial. Así es como San Odilon alentó tal institución, comenzando por las tierras que simpatizaban con el sacerdocio. (...)
En cuanto al purgatorio, nada se conoce con seguridad. Sin embargo, lo que se lee en las revelaciones de Santa Francisca de Roma, revelaciones que la Iglesia autoriza creer, sin entretanto, ser obligatorias.
En una visión, la santa fue conducida al infierno y al purgatorio, que igualmente está dividido en tres zonas o esferas, una sobre la otra.
Al entrar, Santa Francisca leyó esta inscripción:
Aquí es el purgatorio, lugar de esperanza, donde se hace un intervalo.
La zona inferior es toda de fuego, diferente al infierno, que es negro y tenebroso. Esta zona tiene llamas grandes, muy grandes y rojas. Y las almas allí son iluminadas interiormente por la gracia. Porque conocen la verdad, así como la determinación del tiempo.
Aquellos que tienen pecados graves son enviados a este fuego por los ángeles y se quedan ahí conforme al tamaño de los pecados que cometieron.
La santa dijo que, por cada pecado mortal no expiado, en aquel fuego el alma se quedaría por siete años.
A pesar que en esta zona o esfera inferior las llamas de fuego envuelven todas las almas, atormentan sin embargo a unas más que a otras, según sean más graves o más leves los pecados.
Fuera de ese lugar del purgatorio, a la izquierda, están los demonios que hicieron que aquellas almas cometiesen los pecados que ahora expían. Criticándolas, pero no infligen cualquier otro tipo de tormento.
¡Pobres almas! Las hace sufrir más, mucho más, la visión de esos demonios que el propio fuego que las envuelve. Y, con tal sufrimiento, gritan y lloran, sin que, en este mundo, alguien pueda hacerse esa idea. Lo hacen, entretanto, humildemente, porque saben que lo merecen, que la justicia divina está con razón. Son gritos como que afectuosos y que les traen algún consuelo. No porque sean apartados del fuego. No, la misericordia de Dios, tocada por aquella resignación de las almas que sufren, les lanza una mirada favorable, mirar que les alivia el sufrimiento y les deja entrever la gloria de la bienaventuranza, a donde pasarán.
Santa Francisca Romana vio un ángel glorioso conducir a aquel lugar a un alma que le había sido confiada a su protección y esperarla afuera a la derecha. Y que los sufragios y las buenas obras que los parientes, amigos, o quien sea hacían especialmente por la intención de esa alma, movidos por la caridad, son presentadas por los ángeles de la guarda a la divina majestad. Y los ángeles, comunicando lo que por ellas hacemos, se alivian, alegran y confortan. Los votos y las buenas obras que hacen los amigos, por caridad, especialmente por los amigos del purgatorio, beneficia especialmente a quien los hace, debido a la caridad. Y ganan las almas y ganamos nosotros.
Las oraciones, los sufragios y las limosnas hechas caritativamente por las almas que ya están en la gloria y que ya no las necesitan, se revierten a las almas que todavía están necesitadas, beneficiando a nosotros también.
¿Y los sufragios que se hacen a las almas que se encuentran en el infierno? No aprovechan ni a uno ni a otro – ni a las del infierno, ni a las del purgatorio, únicamente a quien los hace.
La zona o región media del purgatorio está dividida en tres partes: la primera, llena de una nieve excesivamente fría; la segunda, de brea fundida, mezclada con aceite hirviendo; la tercera, de ciertos metales fundidos, como oro y plata, transparentes. Treinta y ocho ángeles reciben allí las almas que no cometieron pecados tan graves como para merecer la región inferior. Las reciben y las transportan de un lugar a otro con gran caridad: no son los ángeles de la guarda, son otros, que para tal efecto, fueron obligados por la divina misericordia.
3.jpg
 Santa Francisca Romana
Santa Francisca no habla, o no fue autorizada a decirlo por su superior, sobre la parte más elevada del purgatorio.
En los cielos, los ángeles fieles tienen jerarquía: tres filas y nueve coros. Las almas santas, que se elevan de la tierra, ocupan en los coros y las órdenes que Dios les indica, según sus méritos. Es una fiesta para toda la milicia celestial, pero especialmente para el coro donde el alma deberá regocijarse eternamente en Dios.
Lo que Santa Francisca vio en la bondad de Dios la dejó profundamente impresionada, sin que pudiese hablar de la alegría que había en su corazón. Frecuentemente, en los días de fiesta, sobre todo después de la comunión, cuando meditaba sobre el misterio del día, su espíritu, arrebatado al cielo, veía el mismo misterio celebrado por los ángeles y por los santos.
Todas las visiones que tenía Santa Francisca Romana, las sometió a la Santa Madre Iglesia. Y, por la misma madre – la Iglesia – fue Francisca canonizada, sin que nada censurable se encontrara en las visiones que tuvo.
Nosotros os saludamos, almas que os purificáis en las llamas del purgatorio. Compartimos vuestros dolores, el sufrimiento, principalmente aquel dolor inmenso y torturante de no poder ver a Dios.
¡Ay de nosotros! Sin duda que hay entre vosotros parientes y amigos nuestros: sufrirán, talvez por nuestra culpa. ¿Quién dirá que no les hemos dado, en ésta o aquella ocasión, motivos para pecar? Les falta poco tiempo para ser completamente puras. ¿Qué pasará con nosotros que velamos tan poco por nosotros mismos? Almas santas y sufridoras, ¡que Dios nos libre de nunca olvidaros!
Todos los días, en la misa y en las oraciones, nos acordaremos de todas ustedes. Acordáos, pues, también de nosotros. Acordáos especialmente cuando estuvieres en el cielo. ¡Allá os deseamos ver! ¡Como en el cielo deseamos vernos con ustedes! Así sea.
(Vida de los Santos, Padre Rohrbacher, Volumen XVIII, Pág. 111 a 118 y 129 a 137)

*********
¿Qué misterioso paraje es este, entre la tierra y el Cielo, cuyos “habitantes” piden vehementemente nuestra ayuda y también pueden beneficiarnos?
Carlos Werner Benjumea
Muéstrate conciliador con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel.
"Te lo aseguro: no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo” (Mt 5,  25-26).
Jesús hablaba a los apóstoles acerca de los castigos que esperan a los pecadores después de la muerte. Antes se había referido al fuego de la gehena –el Infierno–, una prisión eterna. Pero aquí habla de una cárcel de la que se puede salir, siempre que se haya pagado la deuda hasta el último céntimo.
4.jpg
  San Odilón instituyó en el
calendario litúrgico cluniacense
la “Fiesta de los Muertos".


(Vitral del Museo de Cluny)
Esa prisión temporal –un estado de purificación para los que mueren cristianamente sin alcanzar la perfección– es el Purgatorio. Prisión misteriosa y temible, pero donde reina la esperanza y los quejidos de dolor se mezclan con himnos de amor a Dios.
Estimado lector, aquí tenemos un asunto del que poco se habla pero cuyo conocimiento es vital para nosotros y nuestros seres queridos que dejaron esta vida.
Lo invito a repasar conmigo diversos aspectos de este importante tema.
La fiesta de difuntos
El 2 de noviembre, la sagrada liturgia se acuerda de forma especial de los fieles difuntos. Después de regocijarse el día anterior, en la fiesta de Todos los Santos, por el triunfo de sus hijos que ya alcanzaron la Gloria del Cielo, la Iglesia dedica su maternal desvelo a los que sufren en el Purgatorio y claman con el salmista: “Saca mi alma de la cárcel para que pueda alabar tu nombre. Me rodearán los justos en corona cuando te hayas mostrado propicio a mí” (Sal 141, 8).
La génesis de esta fiesta está en la orden benedictina de Cluny, cuando su quinto abad san Odilón, instituyó en el calendario litúrgico cluniacense la “Fiesta de los Muertos”, dando a sus monjes la ocasión de interceder por los difuntos y ayudarlos a entrar en la bienaventuranza.
A partir de Cluny esta fiesta se fue extendiendo entre los fieles hasta su inclusión en el Calendario Litúrgico de la Iglesia, volviéndose una devoción habitual del mundo católico.
Quizás el lector, como gran número de fieles, acostumbrará visitar el cementerio en aquel día, para recordar y elevar una plegaria por familiares y amigos fallecidos. Sin embargo, muchos cristianos no dan oídos a la llamada de su corazón, que los mueve a sentir añoranza de sus seres queridos y aliviarlos con una oración. Ya sea por falta de cultura religiosa o de quien las incentive y oriente, muchas personas ni siquiera ven la necesidad de rezar por las almas de los fallecidos.
A muchas otras la realidad del Purgatorio les causa extrañeza y antipatía.
Pues bien, por amor a las almas que esperan verse libres de sus manchas para entrar al Paraíso, para estimular en nosotros la caridad hacia estos hermanos necesitados de nuestra intercesión y también para nuestro provecho, indaguemos el “por qué” y “para qué” de la existencia del Purgatorio.
Purificación necesaria para entrar al Cielo
Sabemos que la Iglesia Católica es una. Lo confesamos en el Credo.
Sin embargo, sus miembros están en lugares diversos, como enseña el Concilio Vaticano II. Algunos “peregrinan en la tierra, otros, ya difuntos, se purifican, mientras otros son glorificados” (Lumen Gentium, 49).
Entre la tierra y el Cielo puede tener cabida, en el itinerario del alma fiel, una estación intermediaria de purificación. El Catecismo de la Iglesia nos enseña que por ella pasan los que “mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados".
5.jpg
  Las almas en ese estado se “purifican”, dice San Francisco
de Sales, “voluntariamente, amorosamente, porque
así Dios lo quiere” y “porque están seguras de
su salvación, tiene una esperanza inigualable".
En virtud de lo cual “sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en el Cielo” (CIC, n.  1030).
Este estado de purificación nada tiene que ver con el castigo de los condenados al Infierno. Pues las almas del Purgatorio tienen la certeza de haber conquistado el cielo, aunque su entrada en él sea aplazada en virtud de los residuos del pecado.
La primera epístola a los Corin­tios hace referencia al examen a que serán sometidos los cristianos, los que, habiendo recibido la fe, deben continuar en sí mismos la obra de su santificación. Cada uno será medido respecto de la perfección que haya logrado: “Si sobre este cimiento uno edifica con oro, plata, piedras preciosas o madera, heno, paja, su obra quedará de manifiesto; pues en su día el fuego lo revelará y probará cuál fue la obra de cada cual. Aquel cuya obra subsista recibirá la recompensa, y aquel cuya obra sea consumida sufrirá el daño. Él, no obstante, se salvará, pero como quien pasa a través del fuego” (1 Cor 3, 12-15).
“Se salvará”, dice el apóstol, excluyendo el fuego infernal, del que ya nadie puede salvarse, y refiriéndose al fuego temporal del purgatorio.
Haciendo mención de este y otros trechos de la Escritura, la Tradición de la Iglesia nos ha hablado de un fuego purificador, como explica san Gregorio Magno en sus Diálogos: “Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, como lo afirma Aquel que es la Verdad al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos colegir que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, y otras en el siglo futuro".
¿Por qué existe el Purgatorio?
¿Acaso Dios es tan riguroso que no tolera ni la más mínima imperfección, limpiándola con terribles penas? Es una pregunta que puede hacerse con facilidad.
En primer lugar debemos considerar que después de nuestra muerte no seremos juzgados según nuestro criterio personal, pues “la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, porque el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón” (1 Sam 16, 7) Estaremos ante la presencia de un Juez sumamente santo y perfecto, y en su Reino “nada impuro puede entrar” (Ap 21, 27) En efecto, ante la presencia de Dios, de su Luz purísima, el alma percibe en sí cualquier pequeño defecto, juzgándose ella misma indigna de tal majestad y grandeza. Santa Catalina de Génova, gran mística del siglo XV, dejó una obra muy profunda sobre la realidad del Purgatorio y del Infierno.
Explica lo siguiente: “Digo más: en lo que a Dios concierne, veo que el paraíso no tiene puertas y que puede entrar y salir quien quiera, porque Dios es todo misericordia y sus brazos están siempre abiertos para recibirnos en la gloria; pero la divina Esencia es tan pura –infinitamente más pura de lo que la imaginación pueda concebir– que el alma, viendo en sí misma la más ligera imperfección, prefiere arrojarse ella misma en mil infiernos antes que presentarse sucia en presencia de la divina Majestad. Sabiendo entonces que el purgatorio ha sido creado para purificar, ella misma se precipita en él y encuentra ahí una gran misericordia: la destrucción de sus faltas".
¿Qué son estas manchas que deben purificarse en la otra vida? Son resquicios de apego exagerado a las criaturas, es decir, las imperfecciones y los pecados veniales, así como la deuda temporal de los pecados mortales ya perdonados en el sacramento de la Reconciliación.
Todo esto disminuye el amor a Dios en el alma.
A causa de esta afección desordenada se establece un estado de desorden en nuestro interior, alejándonos del mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas.
Esta es la causa, como nos explica Santo Tomás, por la cual, antes de acceder a la Gloria Celestial “la justicia de Dios exige una pena proporcional que restablezca el orden perturbado” (Suma Teológica, Supl., q.  71, a. 1) Las almas se sujetan a este castigo incluso con alegría, en plena conformidad con la voluntad del Señor.
6.jpg
“Quien muera con el Escapulario no padecerá el fuego
del infierno”. No obstante, para beneficiarse de este
privilegio, es necesario usar el Escapulario con recta intención.
Su único deseo es verse limpias y poder configurarse con Cristo.
San Francisco de Sales nos dice que las almas en este estado “se purifican voluntariamente, amorosamente, porque Dios así lo quiere” y “porque están seguras de su salvación, con esperanza inigualable".
La pena del Purgatorio
Los dolores sufridos en ese lugar de purificación son “tan intensos que la mínima pena del Purgatorio excede a la mayor de esta vida” (Suma Teológica, Supl., q. 71, a. 2). Incluso así, san Francisco de Sales pondera que “el Purgatorio es un feliz estado, más deseable que temible, ya que las llamas que hay en él son llamas de amor".
¿Cómo entender que ese terrible sufrimiento esté al mismo tiempo traspasado de amor? Verdaderamente, el mayor tormento de las almas del Purgatorio –la “pena de daño”– es causado por el amor. Dicha pena consiste en el aplazamiento de la visión de Dios. El hombre, creado para amar y ser amado, descubre al abandonar esta tierra la inefable belleza de la Luz divina, y a ella tiende con todas sus fuerzas, como el ciervo sediento corre en dirección a la fuente de las aguas. Sin embargo, viendo en sí el defecto del pecado, queda privado temporalmente de tan pura presencia.
Entonces, lejos de Aquel que es la suprema y única felicidad, el alma padece sufrimiento incalculable.
A nosotros, todavía peregrinos en este valle de lágrimas, nos cuesta entender la inmensidad de tal dolor. Vivimos sin ver a Dios aunque creamos en él. Somos como ciegos de nacimiento, nunca hemos visto el Sol de Justicia, que es Dios, y aunque sintamos su calor, no podemos hacernos idea de su resplandor y grandeza.
Sin embargo, las almas benditas del Purgatorio, al abandonar el cuerpo inerte, disciernen la inefable y purísima belleza de Dios, sin que la puedan poseer inmediatamente. Santa Catalina de Génova emplea una metáfora muy expresiva para explicar este dolor: “Supongamos que en el mundo entero no hay más que un solo pan para saciar el hambre de todas las criaturas, y que con sólo verlo quedan satisfechas.
El hombre saludable tiene el instinto natural de alimentarse.
Imaginémoslo capaz de abstenerse de los alimentos sin morir, sin perder la fuerza ni la salud, pero sintiendo que su hambre crece más y más.
Pues bien, sabiendo que sólo aquel pan podrá satisfacerlo y que mientras no lo obtenga su hambre no se aliviará, sufrirá penas intolerables que serán tanto más grandes mientras más lejos se halle del pan".
A pesar de todo, las almas del Purgatorio poseen la certeza de que algún día se saciarán plenamente con ese Pan de la Vida, que es Jesucristo, nuestro amor, y en eso difiere su sufrimiento del de los condenados al infierno, que nunca podrán acceder a la Mesa del Reino de los Cielos.
Esperanza y desesperanza es la diferencia fundamental entre ambos lugares.
Disposición de las almas en el Purgatorio
Por eso existe en las almas del Purgatorio un matiz de alegría en medio del dolor. De forma brillante lo explica el Papa Juan Pablo II en la alocución del 3 de julio de 1991: “Aunque el alma deba sujetarse, en el paso rumbo al Cielo, a la purificación de las últimas escorias mediante el Purgatorio, ella ya está llena de luz, de certeza, de alegría, porque sabe que pertenece para siempre a su Dios".
Y santa Catalina de Génova afirma: “Tengo por cierto que en ningún otro lugar, exceptuando el cielo, puede hallarse el espíritu en una paz semejante a la que gozan las almas del Purgatorio".
Esto se debe a que el alma queda fija en la disposición que tenía al momento de morir, o sea, a favor o en contra de Dios. La libertad humana cesa con la muerte, y habiendo muerto en la amistad con Dios, el alma del Purgatorio se amolda con toda docilidad a su santa voluntad. Esta es la raíz de una paz tan profunda en medio de terribles sufrimientos.
Santa Teresa de Jesús, por ejemplo, aconseja con vehemencia: “Esforcémonos por hacer penitencia en esta vida. ¡Qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha, y no ha de ir al Purgatorio!” Sin embargo, su discípula santa Teresita del Niño Jesús formula de manera sorprendente su actitud frente al Purgatorio: “Si tuviera que ir al purgatorio me sentiré muy dichosa; haré como los tres hebreos en la hoguera, caminaré entre las llamas entonando el canto del amor".
Una actitud no se contrapone a la otra, más bien se completan. Incluso si tuviéramos que pasar por un sitio tan doloroso, conservemos una confianza ilimitada en la bondad divina.
7.jpg
 "Aunque el alma deba sujetarse, en el paso rumbo
al Cielo, a la purificación de las últimas escorias
mediante el Purgatorio, ella ya está llena de luz,
de certeza, de alegría, porque sabe que pertenece
para siempre a su Dios”. (Juan Pablo II)
De cualquier modo, la Santa Iglesia coloca maternalmente a nuestra disposición las indulgencias, para librarnos de las penas del purgatorio. Pero esta temática puede quedar para otro artículo.
Ayudemos a las benditas almas
No debemos pensar sólo en nuestro destino personal; preguntémonos también cómo ayudar a las almas que allí están en espera de su liberación. Ellas no pueden hacer nada por sí mismas, pues están privadas de alcanzar méritos, y dependen de nosotros. Interceder por ellas es una bellísima y valiosa obra de misericordia, pues en cierto modo, nadie hay más desamparado que estas benditas almas.
La costumbre de rezar por las almas de los difuntos viene del Antiguo Testamento.
Diversos Padres de la Iglesia fomentaron también esta práctica, como san Cirilo de Jerusalén, san Gregorio de Nisa, san Ambrosio y san Agustín. El Concilio de Lyon enseñaba en el siglo XIII: “para aliviar estas penas, [a las almas] les aprovechan los sufragios de los fieles vivos, es decir, el sacrificio de la Misa, las oraciones, limosnas y otras obras de piedad que, según las leyes de la Iglesia, han acostumbrado hacer unos fieles por otros".
¡Cuán bella es la devoción a las benditas almas del Purgatorio! Agradable a Dios, y nos aprovecha también a nosotros, transportándonos a la verdadera dimensión cristiana de la existencia, que nos hace vivir en contacto y comunión con lo sobrenatural, con lo futuro en el sentido más pleno de la palabra. ¡Cuánto nos serán agradecidas estas pobres almas al recibir nuestro interés y nuestro auxilio! Podrán ser nuestros parientes, o hasta nuestros padres. Quizás sea incluso alguien a quien no conozcamos, pero de quien recibiremos una afectuosísima acogida en la eternidad. En el Cielo, y mientras todavía estén en el purgatorio, rezarán con ahínco por nosotros, porque Dios así se los permite.
A modo de conclusión, quisiera hacer una propuesta al lector: ore por estas almas necesitadas, ofrezca la Santa Misa, dé limosna, bríndeles sacrificios y haga que otros se vuelvan devotos fervorosos de las benditas almas.
¿Sabe quién será el más beneficiado? ¡Usted mismo!
Fuentes documentales sobre el Purgatorio
La doctrina católica sobre el Purgatorio fue definida en especial durante en los Concilios de Florencia (1438-1445) y de Trento (1545-1563) tomando como base la Escritura (2 Mac 12, 42-46; 1 Cor 3, 13-15) y la Tradición, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1030-1031).
La Constitución Dogmática Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II, aborda la cuestión en su número 50.
En su solemne profesión de fe titulada Credo del Pueblo de Dios, realizada el 30 de ju­nio de 1968, el Papa Pablo VI incluye a las almas “que deben purificarse todavía en el fuego del Purgatorio” (n. 28).
El Papa Juan Pablo II se refiere al Purgatorio en varios documentos: - Mensaje al Cardenal Penitenciario Mayor de Roma, 20/3/98; - Carta al obispo de Autum, Châlon y Mâcon, Abad de Cluny, 2/6/98; - Audiencia General del 22/7/98; - Audiencia General del 4/8/99; - Mensaje a la Superiora General del Instituto de las Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio, 2/9/2002.
Revista Heraldos del Evangelio, Nov/2006, n. 59, pag. 34 a 37

Indulgencia plenaria en el día de los muertos
- Aplicable solamente en favor de las almas del purgatorio:
8.jpg
El día 2 de noviembre, cuando la Iglesia conmemora el día de los muertos, los fieles católicos que visiten piadosamente una iglesia o un oratorio podrán solicitar indulgencia plenaria para las almas del purgatorio.
La indulgencia podrá ser obtenida el propio día de los muertos o con el consentimiento de un obispo, en el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos. Esta indulgencia está incluida en la Constitución apostólica Indulgencia doctrina, en la norma número 15.
Para obtener cualquier indulgencia plenaria son necesarios algunos requisitos: rezar un Padre Nuestro, un credo, un ave maría y un gloria por las intenciones del Santo Padre. Además de estas oraciones por el Sumo Pontífice, debe ser hecha una confesión sacramental y una comunión eucarística.
Con una sola confesión sacramental se pueden ganar muchas indulgencias plenarias; en cambio, con una sola comunión eucarística y con una sola oración por las intenciones del Sumo Pontífice solamente se puede ganar una indulgencia plenaria.
Las tres condiciones pueden cumplirse algunos días antes o después de la ejecución de la obra prescrita; sin embargo, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se haga la obra. 
Cada fiel puede rezar otra oración, según su devoción y piedad por el Romano Pontífice.