martes, 19 de marzo de 2013

San José, el hombre a quien Dios le llamaba padre

Dios siempre elige lo más hermoso

Dios Todopoderoso –para el que “nada es imposible” (Lc 1, 37) y que todo lo gobierna con sabiduría infinita– posee lo que pudiéramos llamar “su única limitante”: al crear no puede hacer nada que no sea bello y perfecto, o que no se destine a su gloria. Cuando determinó la Encarnación del Verbo desde la eternidad, el Padre quiso que la llegada de su Hijo al mundo estuviera revestida con la suprema pulcritud que conviene a Dios, no obstante los aspectos de pobreza y humildad a través de los cuales habría de mostrarse. Dispuso que naciera de una Virgen, concebida a su vez sin pecado original y reuniendo en sí misma las alegrías de la maternidad y la flor de la virginidad. Pero, para completar el cuadro, se imponía la presencia de alguien capaz de proyectar en la tierra la “sombra del Padre”. Fue la misión que Dios destinó a san José, el que bien merece las palabras dichas por la Escritura sobre su ancestro David: “El Señor se ha buscado un hombre según su corazón” (1 Sam13, 14).

Varón justo por excelencia

Tomando en cuenta el axioma latino nemo summus fit repente (“nada grande se hacede repente”) y aquella certera frase de Napoleón, “la educación de un niño empieza cien años antes de nacer”, es probable que en vista de su misión y de su rol como educador del Niño Dios, José haya sido santificado en el claustro materno al igual que san Juan Bautista en el vientre de santa Isabel; una tesis defendida por muchos autores y que puede sintetizarse en las palabras de san Bernardino de Siena: “Siempre que la gracia divina elige a alguien para un favor especial o para algún estado elevado, le concede todos los dones necesarios para su misión; dones que lo adornan abundantemente”.


El Evangelio traza la alabanza de José en una sola y breve frase: era justo. Tal elogio, a primera vista de un laconismo desconcertante, no es nada mediocre. El adjetivo “justo”, en lenguaje bíblico, designa la reunión de todas las virtudes. El Antiguo Testamento llama justo al mismo que la Iglesia concede el título de santo: justicia y santidad expresan la misma realidad.

El mismo silencio de las Escrituras a su respecto revela una faceta primordial de su perfección: la contemplación. San José es el modelo del alma contemplativa, más ansiosa de pensar que de actuar, aunque su oficio de carpintero le hiciera consagrar bastante tiempo al trabajo. Vemos realizada en él la enseñanza de santo Tomás: la contemplación es superior a la acción, pero más perfecta es la unión de una y otra en una misma persona.

Al serrar la madera, fabricar un mueble o un arado, José conservaba siempre su espíritu orientado al aspecto más sublime de las cosas, considerándolo todo bajo el prisma de Dios. Sus gestos reflejaban la seriedad y la altísima intención con que siempre actuaba, y esto contribuía a la excelencia de los trabajos ejecutados.

Su humilde condición de trabajador manual no le quitaba su nobleza, antes bien, reunía admirablemente ambas clases sociales. Como legítimo heredero del trono de David, mostraba en su porte y semblante la distinción y donaire propios de un príncipe, pero a ellos añadía una alegre sencillez decarácter. Más que la nobleza de la sangre, le importaba aquella otra que se alcanza con el brillo de la virtud; y esta última la poseía ampliamente.

Sin embargo, la Providencia lo destinaba al honor más alto que pueda recibir una criatura concebida en pecado original, colocándole en desproporción con el resto de los hombres. San Gregorio Nacianceno dice:“El Señor conjugó en José, como en un sol, todo cuanto los demás santos reunidos tienen de luz y esplendor”.

Todas las glorias se acumulaban en este varón incomparable,cuya existencia terrena avanzó en una sublimidad ignorada por sus conocidos y compatriotas, en silencio y oscuridad casi totales. Leer más…

Fuente: Revista Heraldos del Evangelio, Marzo/2007, n. 63, p. 18 a 25

 

En la misa de inicio del ministerio petrino, Papa habla del papel custodio de San José

Ciudad del Vaticano (Martes, 19-03-2013, Gaudium Press) Pocos ritos católicos hay más solemnes cuanto la misa de entronización de un Papa. Comparable tal vez a las exequias del propio Pontífice, ceremonia ésta que permanece en la memoria colectiva ciertamente por la grandiosidad que tuvieron los funerales de Juan Pablo II, seguidos por millones y millones de televidentes de todo el orbe.
A la misa de inicio del ministerio petrino de Francisco asistieron delegaciones de 134 países de todos los continentes, delegaciones que -de acuerdo al protocolo- no fueron invitadas, pues, según afirmaba ayer del portavoz vaticano, para esta ocasión "la Santa Sede no realiza invitaciones, y quien quiere puede venir". Si algún jefe de Estado "quiere venir puede hacerlo. Y si hay alguno incómodo, no fue invitado y no fue rechazado".
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El Pontífice en el Papa-móvil - Fotos: Gustavo Kralj / Gaudium Press

Antes de la misa, que inició a las 9:30 horas de Roma, el Papa salió por primera vez en el Papa-móvil, alrededor de las 8:47, y recorrió las calles habilitadas al interior de la Plaza de San Pedro, por donde la multitud lo acogía con entusiasmo.
Concelebraron junto con el Papa alrededor de l80 cardenales presentes en Roma, patriarcas y arzobispos orientales no cardenales, el secretario del Colegio de Cardenales Mons. Baldisseri, y dos sacerdotes, y los generales de los Franciscanos y de los Jesuitas. Banderas de innúmeros países hacían presencia entre la multitud de peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, muchas de ellas argentinas.
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Entre los actos más simbólicos de toda la ceremonia, el cardenal protodiácono Tauran entregó al Papa Francisco el Palio, de lana de cordero que se pone en torno al pecho y espalda. Este es similar al de los Arzobispos Metropolitanos salvo que las cruces son rojas y no negras, manifestando la disposición constante del Pastor a dar la vida por las ovejas a ejemplo de Cristo. El palio, junto con el anillo del pescador y el evangeliario, fueron los símbolos que recibió hoy el Papa Francisco.
Homilía
En la homilía el Pontífice resaltó la coincidencia de celebrar la eucaristía de inicio de su pontificado el día de la fiesta de San José y del onomástico de su predecesor Benedicto XVI, coincidencia que cuando apuntada suscitó los aplausos de los presentes en la Plaza de San Pedro.
Después de saludar a los presentes, el Papa trató sobre el papel de Santo Patriarca como custodio de la Virgen y de Jesús, custodia que se extiende también a la Iglesia como subrayó el beato Juan Pablo II. ¿Como ejercita José esta custodia? Con una presencia constante y con una fidelidad total, aunque en ocasiones el propio custodio no comprenda por entero la situación. Custodia que requiere una constante atención a Dios y a su proyecto y no al propio, y que encuentra el modelo perfecto en San José, que es custodio porque supo escuchar a Dios.
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¿Cómo se responde hoy a la vocación de Dios?, se preguntó el Papa. Con disponibilidad y con presteza. La custodia se ejerce también con caridad. Para custodiar, el custodio también debe cuidar de sí mismo, vigilar sus sentimientos y corazón, porque es de ahí que sale lo que construye, pero también lo que destruye.
Los cantos fueron interpretados por el coro de la Capilla Pontificia Sixtina, y la Academia Pontificia de Música Sacra, en latín.

lunes, 11 de marzo de 2013

El balcón papal ya está listo para la primera bendición Urbi et Orbe del próximo Papa

  217_20130311_GK-2.jpgDesde este lugar se anunciará al mundo el nombre del Sucesor de San Pedro con la célebre frase “Habemus Papam...”
Ciudad del Vaticano (Lunes, 11-03-2013, Gaudium Press) En las vísperas del Cónclave, los trabajadores de la Fabbrica Vaticana trabajaban en las primeras horas del lunes 11 de marzo en los preparativos de la Loggia di San Pietro, como se le llama al balcón papal en la Fachada de la Basílica más importante de la Cristiandad. Desde allí, el nuevo Papa dará su primera bendición "Urbi et orbi". La fórmula se basa en las antiquísimas proclamas del Imperio romano y en la actualidad es la bendición más solemne que imparte el Papa, y sólo él, dirigida a la ciudad de Roma y al mundo entero.
La bendición Urbi et orbi se imparte dos veces al año, por ocasión del Domingo de Pascua y el día de Navidad, 25 de diciembre, siempre desde el balcón central de la Basílica de San Pedro (llamado también Balcón de las bendiciones) adornado con cortinas y colgantes. Para ella, el Vicario de Cristo suele revestirse con ornamentos solemnes (mitra, báculo, estola y capa pluvial) y es precedido de cruz procesional, va acompañado de cardenales-diáconos y ceremonieros. Como sabemos, es impartida por el Papa el día de su elección en el momento en que se presenta ante Roma y el mundo como nuevo sucesor de San Pedro luego del anuncio tan esperado por millones de fieles en el mundo entero: "Habemus Papam..."

viernes, 8 de marzo de 2013

Cardenales definen fecha de Cónclave para el martes 12 de marzo

Ciudad del Vaticano (Viernes, 08-03-2013, Gaudium Press) La Sala de Prensa de la Santa Sede ha confirmado que los Cardenales, reunidos en las Congregaciones previas a la elección del próximo Pontífice definieron como fecha de inicio del Cónclave el próximo martes 12 de marzo.

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Los Cardenales ingresan a la Capilla Sixtina durante el último Cónclave, que eligió a Su Santidad Benedicto XVI.
Ese día, según está prescrito en las normas de la Constitución Apostólica Universi Dominici  Gregis, escrita por el Beato Juan Pablo II, los Cardenales electores se congregarán en la Capilla Sixtina bajo una reserva absoluta para efectuar las votaciones que definan el sucesor de Benedicto XVI.
Las normas prescritas para las votaciones garantizan un ambiente de oración y recogimiento, para el cual están previstas Eucaristías, oraciones y ritos contenidos en el Ordo Rituum Conclavis, que ya está en poder de los Cardenales (ver nota anterior).
La decisión sobre la fecha del Cónclave tuvo que esperar  la presencia de la totalidad de los Cardenales electores que tomarán parte en la elección, y se tenía prevista una definición en este sentido tras la llegada del Arzobispo de Ho Chi Mihn, Vietnam, Card. Jean-Baptiste Pham Minh Man.
El himno Veni Creator Spiritu, que invoca la presencia del Espíritu Santo, el solemne juramento de reserva sobre la información concerniente a la elección y las palabras "Extra Omnes" que señalan la salida de todos los presentes, serán el punto de partida de un proceso de elección caracterizado por el misterio y la acción de Dios que sólo podrá ser seguido por el mundo exterior a través del humo de la chimenea de la Capilla Sixtina. Una vez se produzca la "fumata blanca", miles de millones de católicos conocerán que ya tienen un nuevo Pontífice que continúe la dirección de la Iglesia universal en el tercer milenio.

lunes, 4 de marzo de 2013

En un ambiente "sereno, constructivo y positivo" concluyó primera congregación de Cardenales

Ciudad del Vaticano (Lunes, 04-03-2013, Gaudium Press) El portavoz de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, ha hecho un balance de lo que ha sido la primera Congregación de Cardenales, que ha tenido lugar esta mañana, desde las 9:30 am, en el Aula Nueva del Sínodo.
"Podría definir este primer encuentro como sereno, constructivo y positivo", ha afirmado el P. Lombardi.
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La Congregación fue presidida por el cardenal Decano Angelo Sodano, acompañado por el Camarlengo, el cardenal Tarcisio Bertone y por el Secretario del Colegio Cardenalicio, el arzobispo Lorenzo Baldisseri.
Tras la oración inicial "Veni Sancte Spiritus", seguida por la plegaria "Adsumus", tomó la palabra el cardenal Decano quien saludó a los presentes informándoles de los acontecimientos relacionados con la Sede Vacante y del desarrollo de las Congregaciones reguladas por la Constitución apostólica "Universi Dominici Gregis".
Los cardenales presentes
Esta mañana los cardenales presentes eran 142 sobre un total de 207 miembros del Colegio Cardenalicio. De los 115 cardenales que en este momento son electores, estaban presentes 103. "Faltan todavía -ha dicho el P. Lombardi- doce cardenales electores que llegarán entre esta tarde y mañana, ya que no vendrán ni el cardenal escocés O'Brien ni, por motivos de salud, el cardenal Darmaatmadja de Indonesia".
Juramento de secreto
Los cardenales reunidos han jurado el secreto de las deliberaciones sobre la elección del futuro Papa, después de que el Cardenal Decano del Colegio, Angelo Sodano, ha leído la fórmula común en lengua latina. Tras esta lectura, cada cardenal, según el orden de pertenencia (obispos, presbíteros y diáconos), ha pronunciado el juramento frente a un crucifijo y poniendo la mano sobre los Evangelios, lo que ha supuesto el acto más destacado del orden del día.
También se ha procedido al sorteo de los tres cardenales, entre los electores presentes en Roma, que ayudarán al Camarlengo durante los tres primeros días de las Congregaciones, como establece la Constitución Apostólica "Universi Dominici Gregis". Han resultado elegidos por el Orden de los Obispos el cardenal Giovanni Battista Re, por el Orden de los Presbíteros el cardenal Crescenzio Sepe y por el Orden de los Diáconos el cardenal Franc Rodé. Para el sorteo se extraen de tres bolsas, cada una perteneciente a un orden, los tres primeros nombres. El mandato dura tres días, pasados los cuales, es necesario repetir el sorteo.
Hoy por la tarde, según la tradición, el Predicador de la Casa Pontificia, Padre Raniero Cantalamessa, O.F.M. Cap, dirije la primera meditación al Colegio de los Cardenales.
También durante la reunión de esta mañana, el Cardenal Angelo Sodano propuso a los purpurados que se envíe un mensaje al Pontífice emérito que se redactará en las próximas reuniones.
Con información del Servicio de Información Vaticano


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