miércoles, 31 de diciembre de 2008

Hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011


El mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2009 debería hacerse público a comienzos del próximo año. Pero ya desde ahora han sido dados a conocer los temas de los tres próximos años en marcha hacia la JMJ de 2011 en Madrid.

El nuevo responsable de la sección de Juventud del Consejo Pontificio para los Laicos, el sacerdote francés Eric Jacquinet, nos presenta estos tres próximos temas y el espíritu con el que en la Santa Sede ya se está preparando el encuentro de la capital española que tendrá lugar del 16 al 21 de agosto de ese año.

El lema de la próxima JMJ, que se celebrará el Domingo de Ramos de 2009 en Roma y en cada diócesis, es: “Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo” (1Tm 4, 10).

El de la siguiente Jornada, que se celebrará también a nivel diocesano en el Domingo de Ramos del año 2010, será “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Mc 10, 17).

El de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011, que tendrá lugar en Madrid, será “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Cf. Col 2, 7).

–¿Qué dinámica siguen estos tres temas?



–Padre Eric Jacquinet: Cada uno de los temas tiene su propia lógica. El primero, para 2009, habla de la esperanza. El Papa invita a los jóvenes a entrar en la verdadera esperanza, la “gran esperanza”, que sólo Cristo puede dar. Y esta esperanza la recibimos en la Iglesia. Esto es vital para los jóvenes, en el contexto actual de crisis social y económica.

En principio porque la juventud es el tiempo de la esperanza por definición: es el tiempo de los proyectos y de la formación inicial para entrar en la vida. Además, pertenece a los jóvenes cristianos la misión de ser testigos de la esperanza ante sus contemporáneos. Y por último porque, en todas las épocas, la sociedad se ha beneficiado de la aportación de los jóvenes.

Basta mirar el impacto de los jóvenes monjes en la Europa medieval o el trabajo de un san Francisco de Asís. Más recientemente, el joven Frédéric Ozanam fundó las Conferencias de San Vicente de Paúl a la edad de veinte años. Numerosos jóvenes han participado en la vida de nuestro mundo. Lo hacían porque tenían una gran esperanza. Esta esperanza se encuentra en Cristo, el Dios viviente, como afirma san Pablo, tras hacer la experiencia en el camino de Damasco. Y, hasta su muerte, será un testigo apasionado de la misma.

El tema de 2010 parte de la pregunta de un joven rico a Jesús: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?”. En 2010, festejaremos el 25 aniversario de la bella carta de Juan Pablo II a los jóvenes (1985). Y esta carta era el comentario a este encuentro del joven rico –que representa en cierta manera a todos los jóvenes–, con Jesús. La pregunta concierne a la acción: “Qué debo hacer?”. Este tema llevará al compromiso cristiano en el mundo. Y el objeto de este compromiso es “obtener la vida eterna”. Así entendemos que este tema es la prolongación del precedente sobre la esperanza en la vida eterna.

Por último, el tema de la JMJ de Madrid, en 2011, lleva al arraigo en la fe en Cristo. El Papa anima regularmente a los jóvenes a cultivar una fe cristiana que se haga madura, sólida. Les exhorta a formarse, para “dar cuenta de la esperanza que está en ellos”.

Es pues todo un camino el que el Papa ofrece a los jóvenes cristianos hacia Madrid, durante tres años de preparación.

–¿Cómo ayudar a los jóvenes a vivir en nuestras diócesis?

–Padre Eric Jacquinet: El Papa dirigirá un mensaje a los jóvenes sobre cada uno de estos temas. El próximo mensaje se publicará a principios de 2009. ¡Que lo lean los jóvenes! El Papa les escribe. Que intercambien sobre este importante texto. Además, el Papa anima a los jóvenes de las diócesis a organizarse cada año para vivir la JMJ de su país, en torno al Domingo de Ramos, o en otro momento. Se exhorta por tanto a los responsables de la pastoral juvenil a organizar algo, según sus posibilidades. Pero los jóvenes no deben esperar pasivamente las propuestas. ¿No pueden también hacer proyectos, presentar propuestas a sus obispos, a sus sacerdotes, a sus responsables?

–¿La fórmula de la JMJ tiene todavía futuro o se agota?

–Padre Eric Jacquinet: Los ecos de las últimas JMJ en Colonia y Sydney muestran que la fórmula está lejos de agotarse. Por el contrario, se desarrolla y toca cada vez más a las nuevas generaciones de jóvenes. Los grandes encuentros internacionales tienen una forma general semejante: una semana en una metrópoli, con la presencia del Papa, delegaciones de casi todos los países, catequesis por la mañana, un festival de la juventud que ofrece expresiones diversas de la fe, un Vía Crucis, tres intervenciones del Santo Padre, siendo la cumbre la vigilia del sábado y la misa de clausura del domingo.

Antes de esta semana, numerosos grupos hacen escala en una diócesis acercándose a lo que también es muy importante: la acogida de las familias y parroquias renueva a los jóvenes peregrinos y también a las diócesis de acogida. Todo esto produce muchos frutos, por la gracia del Espíritu Santo. Estos frutos están ligados también al hecho de que los jóvenes se preparan durante varios meses a la JMJ, y a que sus grupos continúan después. Y se constata que, durante todos estos años desde 1986, las JMJ han formado a generaciones de jóvenes, hoy empeñados en la Iglesia, con una cosecha de vocaciones sacerdotales y religiosas, ¡aparte de las parejas casadas que se han conocido en la JMJ! Además, las JMJ han dado un impulso a la pastoral juvenil en muchos países del mundo. ¡La fórmula de la JMJ tiene pues todavía un brillante porvenir!

Benedicto XVI entre los hombres mas admirados en Estados Unidos


Una encuesta para un importante periódico estadounidense reveló que el Papa Benedicto XVI se encuentra entre los personajes mas admirados en Estados Unidos, cuarto en la lista y primero como extranjero.

Barack Obama es el hombre más admirado en Estados Unidos, en la primera ocasión en la historia que los estadunidense dan mayor aceptación a un presidente electo que a su mandatario en funciones, según un sondeo de Usa Today-Gallup.

Obama, quien se convertirá en el primer presidente estadunidense afroamericano el mediodía del 20 de enero próximo, es la figura más admirada del país, seguido en un distante segundo lugar por el presidente George W. Bush y en tercero por el senador John McCain.

Un 32 por ciento de los estadunidenses consideran a Obama como el hombre más admirable; sólo cinco por ciento piensa lo mismo de Bush y tres por ciento de McCain.

El Papa Benedicto XVI aparece en cuarto sitio, y el reverendo Billy Graham y Bill Clinton como quinto y sexto en la lista respectivamente.

Paradójicamente sólo una persona ha recibido más apoyo que Obama, el propio presidente George W. Bush en 2001, quien era el hombre más admirado para el 39 por ciento de los estadunidenses después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Pero sólo un presidente estadunidense ha tenido menos popularidad que Bush al final de su mandato: Harry Truman en 1952.

Sólo un extranjero se encuentra en la lista de las cinco personas más admiradas por los estadunidense: el Papa Benedicto XVI.

Otra figura religiosa, el pastor evangélico Billy Graham que ha dado apoyo espiritual a varios presidentes estadunidenses, es mencionado tambien en la lista.

Entre las mujeres, Hillary Clinton aparece como la más admirada para los estadunidenses, con el 20 por ciento, seguida de la gobernadora de Alaska Sarah Palin con 11 por ciento, de la animadora Oprah Winfrey con ocho por ciento, de Condoleezza Rice con siete y de Michelle Obama con tres por ciento.

Hillary Clinton ha ocupado el peldaño de la mujer más admirada de Estados Unidos en 13 de los últimos 16 años, según el sondeo. En contraste, es el primer año para Sarah Palin, quien adquirió notoriedad nacional gracias a que fue elegida compañera vicepresidencial de John McCain.

El sondeo fue realizado del 12 al 14 de diciembre y tiene un margen de error de más o menos tres puntos porcentuales.

martes, 30 de diciembre de 2008

Intenciones de oración de Benedicto XVI para Enero de 2009


IUDAD DEL VATICANO. La Intención General del Apostolado de la Oración del Papa Benedicto XVI para el mes de Enero de 2009 es: “Para que la familia sea, cada vez más, un lugar de formación en la caridad, de crecimiento personal y de transmisión de la fe”.
Su intención misional es: “Para que, conscientes de la necesidad de una nueva Evangelización en esta época de profundas transformaciones, las diversas confesiones cristianas se empeñen en anunciar la Buena Nueva y en caminar hacia la plena unidad de todos los cristianos, para ofrecer así un testimonio más creíble del Evangelio”.

Urgente llamamiento de Benedicto XVI por la paz en Tierra Santa



Después del Ángelus, el Papa Benedicto XVI hizo un llamamiento por el fin de la violencia en Tierra Santa y pidió a la comunidad internacional que haga todo lo posible por ayudar a israelíes y palestinos a solucionar el conflicto actual.

“La Tierra Santa, que en los días de Navidad ocupa el centro de los pensamientos y de los afectos de los fieles de todo el mundo - dijo el Santo Padre -, se ha visto golpeada de nuevo por un estallido de inaudita violencia”. “Estoy profundamente apenado por los muertos, los heridos, los daños materiales, los sufrimientos y las lágrimas de las poblaciones víctimas de esta trágica cadena de ataques y de represalias" , afirmó. “¡La patria terrena de Jesús - exclamó - no puede seguir siendo testigo de tanto derramamiento de sangre, que se repite sin fin! Imploro el fin de la violencia, que hay que condenar en todas sus manifestaciones, y la reanudación de la tregua en la franja de Gaza. Pido una prueba de humanidad y de sabiduría en todos aquellos que tienen alguna responsabilidad en esta situación, pido a la comunidad internacional que haga todo lo posible por ayudar a los israelíes y a los palestinos a salir de este callejón oscuro y a no resignarse -como decía hace unos días en el mensaje “Urbi et Orbi”- a la lógica perversa del enfrentamiento y de la violencia, sino a privilegiar el camino del diálogo y de la negociación”. “Confiamos a Jesús, Príncipe de la Paz - concluyó - nuestra ferviente oración por estas intenciones y a El, a María y a José, decimos: “¡Oh familia de Nazaret, que tanto has padecido, dona al mundo la paz”. Dónala hoy sobre todo a Tierra Santa!”.

El español Fernando Saenz Lacalle, arzobispo de San Salvador, se jubila

Le sucede José Luis Escobar Alas

Con fecha 27 de diciembre de 2008, el Papa Benedicto XVI ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de San Salvador (República de El Salvador), presentada por su hasta ahora titular, el español José Luis Escobar Alas

Sáenz Lacalle, miembro de la prelatura del Opus Dei, sucedió en 1995 a Arturo Ribera Damas, sucesor a su vez del asesinado Oscar Arnulfo Romero. Sáenz Lacalle, que había sido obispo ordinario castrense de este país centro americano, nació en Cintruénigo (Navarra) el 16 de noviembre de 1932, era sacerdote desde el 9 de agosto de 1959 y obispo desde 6 de enero de 1985.

El hasta ahora obispo de San Vicente, José Luis Escobar Alas, es el nuevo arzobispo metropolitano de San Salvador. Cumplirá 50 años el próximo 10 de marzo. Nació en una localidad de esta archidiócesis y fue sacerdote diocesano de San Vicente, diócesis que ha regido como obispo desde 2005, más otros tres años previos como obispo auxiliar. Se licenció en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

2.215.000 personas se encontraron con el Papa en el Vaticano en 2008


Estas estadísticas no reflejan los encuentros con Benedicto XVI en sus tres viajes internacionales ni en los cuatro dentro de Italia.

Más de medio millón lo hicieron en las 42 audiencias generales de los miércoles, siendo octubre el mes con mayor número de visitantes: 107.000. Cerca de un cuarto de millón de personas participaron en audiencias especiales, casi la mitad (117.000) en mayo. Más de trescientas mil lo hicieron en celebraciones litúrgicas, sobre todo, en marzo (135.000), que en 2008 coincidió con la Semana Santa. Por fin, más de un millón cien mil asistieron al rezo dominical del Ángelus. Fue diciembre el mes con mayor número de personas participantes (250.000). Estos datos no incluyen las personas que asistieron a los distintos actos de los tres viajes internacionales de Benedicto XVI (Estados Unidos de América, Australia y Francia) ni de los otros cuatro realizados en Italia. Se refieren solo a los encuentros del Papa con los fieles en el Vaticano. En 2007 el número de participantes fue superior: 2.830.000.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Misa y Concierto Navideños con los Heraldos del Evangelio


Los Heraldos del Evangelio les invita a que los acompañen a la Misa y Concierto de Villancicos en la Iglesia de San Rafael de Escazú, San José, a las 6:00 p.m.

Una gran misa en favor de la “familia” en el centro de Madrid


Un millón de personas celebraron hoy en la madrileña Plaza de Colón la fiesta de la Sagrada Familia, convocada por el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, según confirmaron agencias de noticias europeas

Desde Roma, el papa Benedicto XVI se dirigió a los participantes con un mensaje retransmitido por pantallas gigantes. “Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen”, declaró el Papa durante la tradicional oración del Ángelus desde el Vaticano.

El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, lanzó una llamada contra el aborto, invitando a las familias a vencer “la cultura de la muerte”, que convierte “los sacrificados por la sobrecogedora crueldad del aborto” en nuevos “Santos Inocentes”, día que se conmemora este domingo en España.

Este encuentro sigue a una ceremonia del mismo tipo organizada el 30 de diciembre de 2007 en un contexto de tensas relaciones con el Gobierno por varias leyes recibidas de manera hostil por la jerarquía católica en España.

El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, volvió este domingo a tratar el tema del matrimonio entre homosexuales, legalizado en 2005 por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, criticando el hecho de “llamar matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo”, cuando la “familia” está constituida por la “unión estable por amor de un varón y de una mujer”.

En el trascurso de la Homilía de la Santa Misa celebrada hoy a mediodía en la madrileña Plaza de Colón, con motivo de la celebración de la fiesta de la Sagrada Familia, Rouco Varela agradeció “las luminosas y estimulantes palabras” que el Papa Benedicto XVI dirigió desde la Plaza de San Pedro de Roma, en el marco del rezo dominical del Angelus, a los congregados en Madrid.
“El Papa, extraordinariamente sensible a las necesidades humanas y espirituales de la familia en estos momentos tan críticos por los que atraviesa la humanidad, ha querido alentarnos a todos los presentes, pero de un modo muy especial a las familias que formáis esta magna Asamblea eucarística, a ser testigos valientes e incansables del Evangelio de la Familia, con obras y palabras, en la Iglesia y en el mundo, porque del bien integral de la familia depende la suerte de toda la familia humana”, dijo el también presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Varón y mujer
Rouco insistió en que el modelo de vivir en familia es la Sagrada Familia de Nazareth: “la posibilidad de vivir la familia en la integridad y belleza de su ser como comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos”.
Así, constató, que la celebración en la Plaza de Colón tiene como objetivo preservar “este modelo de la verdadera familia, cuya actualidad no pasa nunca”. En este punto recordó las palabras de Juan Pablo II acerca de que “`El futuro de la humanidad pasa por la familia! ” y las de Benedicto XVI sobre que la familia “es la principal agencia de paz”.
“Estamos convencidos, por la gracia de Dios -la gracia que a todos se ofrece y que a nadie rechaza, a no ser que ella misma sea rechazada- de que no sólo es posible concebir, ordenar y vivir el matrimonio y la familia de forma muy distinta a la que en tantos ambientes de nuestra sociedad está de moda y que dispone de tantos medios y oportunidades mediáticas, educativas y culturales para su difusión, sino que, además, es la que responde a las exigencias más hondas y auténticas de amor y de felicidad que anidan en el corazón del hombre”, aseveró.
El cardenal saludó a las “familias venidas de todos los rincones de España, junto a las familias madrileñas” en nombre de los obispos y sacerdotes presentes y agradeció que respondieran a su invitación para celebrar “eucarísticamente” el día de la Sagrada Familia en la Plaza de Colón “lugar vinculado por tantos y tan memorables acontecimientos a la más reciente historia de la Iglesia en España”.
A renglón seguido se acordó de los abuelos, los niños y los jóvenes, los matrimonios, los padres y madres de familia “que llenáis con vuestros hijos la Plaza de Colón en este día tan señalado para las familias cristianas de España”.
Amor de un padre y de una madre
Concretamente, aseguró que los niños “necesitan de sus padres”. “Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios”, agregó.
También tuvo palabras para la realidad del aborto y señaló que “estremece el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad” de esta práctica, que calificó como “una de las lacras más terribles de nuestro tiempo tan orgulloso de sí mismo y de su progreso”.
Concretamente, coincidiendo la Fiesta de la Sagrada Familia con el Día de los Santos Inocentes -que recuerda la orden de Herodes de matar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea) con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret- aseguró que los no nacidos sobre los que se cometió un aborto “son los nuevos ‘Santos Inocentes’ de la época contemporánea”.
También quiso el prelado acordarse hoy de los niños pobres para lo que hizo hincapié en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero del 2009 del Papa Benedicto XVI ‘Compartir la pobreza, Construir la paz’, en el que “llama la atención de la comunidad internacional sobre el dramatismo de los datos que se refieren a la pobreza de los niños y de cómo es a ellos a quienes golpean en primer lugar las situaciones de pobreza de sus familias: ‘Cuando la pobreza afecta a una familia -nos dice el Papa-, los niños son las víctimas más vulnerables: casi la mitad de quienes viven en pobreza absoluta son niños’”.
Dificultades en el camino de la familia
Finalmente, el cardenal se refirió a las muchas dificultades de toda índole -económicas, sociales, jurídicas y culturales, morales y espirituales- que se interponen en el camino de la plena realización de la vocación de esposos y de padres cristianos en las actuales circunstancias e insistió en que para afrontarlas hay que mirar y seguir el modelo de la Sagrada Familia de Nazareth, “siempre luminoso y siempre actual”.
Así, dijo a los esposos presentes, es un “reto formidable” vivir en la actualidad el matrimonio “como os lo pide la voluntad de Dios”, dado que “la cultura del relativismo egoísta, del interés y de la competencia de todos contra todos, y la cultura de la muerte son muy poderosas”.
“El lenguaje de la creación es claro e inequívoco respecto al matrimonio: un varón y una mujer, el esposo y la esposa que se aman para siempre y `dan la vida! “, declaró Rouco, quien consideró, recordando el discurso de Navidad del Papa Benedicto XVI a la Curia Romana, que “es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo”, refiriéndose al valor insustituible de la ley natural como garantía del bien de la persona humana y de la familia.
Finalmente, el cardenal instó a los presentes a “vivir el matrimonio y la familia como la Sagrada Familia de Nazareth”, a “dar testimonio ante el mundo de la alegría honda y duradera que trae la familia cristiana” y a, como urgente, “vencer la cultura de la muerte con la cultura de la vida”. “`No hay duda! `el futuro de la humanidad pasa por la familia, la familia cristiana! “, concluyó.

Pide Benedicto XVI a comunidad internacional llevar diálogo a Medio Oriente


Pido a la comunidad internacional que no deje de intentar ninguna vía para ayudar a los israelíes y los palestinos a salir de este callejón oscuro y a no resignarse a la lógica perversa del enfrentamiento y de la violencia , dijo el Pontífice durante el tradicional rezo del Angelus

El papa Benedicto XVI instó hoy a la comunidad internacional a que ayude a solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos, privilegiando siempre la vía del diálogo y de las negociaciones.

“Pido a la comunidad internacional que no deje de intentar ninguna vía para ayudar a los israelíes y los palestinos a salir de este callejón oscuro y a no resignarse a la lógica perversa del enfrentamiento y de la violencia” , dijo el Pontífice durante el tradicional rezo del Angelus.

Desde el balcón de su habitación en San Pedro del Vaticano, Benedicto XVI imploró “el fin de la violencia, a la que hay que condenar en todo tipo de manifestación, y la reanudación de la tregua en la franja de Gaza” .

“Pido una muestra de humanidad y de sabiduría en todos aquellos que tienen responsabilidad sobre la situación” , añadió.

El llamamiento del Papa se produce al día siguiente de que Israel iniciase un bombardeo masivo en Gaza que, hasta al momento, ha causado 282 muertos y 900 heridos.

“Estoy profundamente apenado por los muertos, los heridos, los daños materiales, los sufrimientos y las lágrimas de las poblaciones víctimas de este trágico sucederse de ataques y de represalias” , afirmó.

“La patria terrenal de Jesús no puede seguir siendo testimonio de tanto derramamiento de sangre, que se repite sin fin” , agregó Benedicto XVI, quien rogó a la Sagrada Familia que ayude a llevar la paz a Tierra Santa.

Según el Papa, Tierra Santa, que “se ha visto golpeada de nuevo por un estallido de inaudita violencia” , está estos días en el centro de los pensamientos y los corazones de los fieles católicos de todas partes del mundo.

domingo, 28 de diciembre de 2008

HOY LOS SANTOS INOCENTES


Preciosa y sustanciosa la poesía que trae como Himno litúrgico el Oficio de Lecturas de hoy. Él da la síntesis de esta festividad con todos sus matices: "Oye, ansioso y turbador, el rey tirano, que ha nacido en Belén el rey de reyes, el que viene a cambiar todas las leyes, y a remover el corazón humano." Con la nueva, exclamó loco de saña: "Si este pequeño vive soy depuesto. Ministro, empuña el sable, vete presto." Las cunas con la sangre riega y baña. ¿Qué aprovecha delito tan extraño? ¿De qué sirven a Herodes sus maldades? Ejemplo son de tantas crueldades, en que el hombre se ciega haciendo daño. Jesús, tú que escapaste de su espada, ayuda a quienes hoy huir no pueden, no dejes que los hombres hoy se queden, hundidos en violencia despiadada. Sabes, Señor, que Herodes todavía, reina de los hombres en el corazón; convierte, Cristo, esta violencia mía, en pacífica siembra de tu amor".

Los Magos van a Herodes a pedirle información sobre el recién nacido Rey de los judíos. San Mateo nos cuenta, con riqueza de detalles, este acontecimiento. Los Santos Padres han cantado en sus Homilías preciosas este grito que, como el que dio Raquel en Roma, "fue un llanto y lamento grande, llorando las madres a sus hijos, sin querer ser consoladas porque ya no existen". Así lo cantó Jeremías siete siglos antes de que esto sucediera. Ellos son "inocentes" y mueren por el Gran Inocente, por el que viene a "quitar los pecados del mundo".

El Obispo de Hipona, San Agustín, cantó así a estos Niños Inocentes: "La inocencia alcanza la dicha de morir por la justicia. Estos Niños inocentes son las flores de los Mártires y las primeras coronas de la Iglesia católica, que el ardor de la más violenta pasión hizo brotar en el invierno de la infidelidad y que arrastró el huracán de la persecución".

Y San Pedro Crisólogo se dirige a ellos felicitándolos: "Habéis sido bautizados con vuestra sangre, como vuestras madres lo fueron con sus lágrimas que derramaron por vuestro martirio. ¡Vosotros sois los verdaderos mártires de la gracia, que habéis confesado la fe sin hablar y que habéis muerto y triunfado sin conocer el premio ni el mérito de vuestra victoria! ¡Sólo la inocencia, sólo los corazones puros, han podido merecer esta distinción!"

Nuestro poeta Prudencio cantó ya en la antigüedad: "¡Felices sois, primicias de los mártires, a quienes el perseguidor de Cristo os arrebató en el umbral mismo de la vida, como el torbellino arrebata los tiernos capullos de los rosales! Vosotros sois las primeras víctimas de Cristo, rebaño tierno de los Inocentes; delante de la misma ara del Cordero, jugáis ingenuos con vuestras palmas y coronas...".

El obispo San Quodvultdeus comenta la fiesta de hoy: "Herodes, matas el cuerpo de los niños, porque el temor te ha matado a ti el corazón. Crees, que si consigues tu propósito, podrás vivir mucho tiempo, cuando precisamente quieres matar a la misma Vida. Pero aquél, fuente de gracia, pequeño y grande, que nace en el pesebre, aterroriza tu trono; actúa por medio de ti, que ignoras sus designios y libera las almas de la cautividad del demonio... Los niños sin saberlo mueren por Cristo... ¡Oh gran don de la gracia! ¿De quién son los merecimientos para que así triunfen los niños? Todavía no hablan, y ya confiesan a Cristo. Todavía no pueden entablar batalla valiéndose de sus propios miembros, y ya consiguen la palma de la victoria".

Interceded por todos los que cobardemente abandonan la fe. Haced que crezca ésta de día en día en todo el mundo.

P. Lombardi: condena los ataques a Gaza


El Vaticano condenó hoy los ataques aéreos israelíes contra la Franja de Gaza y lamentó "las numerosas víctimas inocentes".

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, manifestó su temor a que los ataques produzcan aún más odio en la región, informó DPA.

"(La organización radical islámica) Hamas es prisionera de la lógica del odio. Israel (es prisionero) de la lógica de que la violencia es la mejor respuesta al odio", sostuvo. "Tenemos que encontrar otra solución, aun cuando parezca imposible", dijo a Radio Vaticano.

Lombardi señaló que la reacción israelí al lanzamiento de cohetes caseros por parte de organizaciones palestinas tras la expiración del cese del fuego el 19 de diciembre era "esperada", pero añadió que la dimensión de los ataques y el número de víctimas "impresiona".

El papa Benedicto XVI, que en su mensaje de Navidad reclamó la paz entre israelíes y palestinos, tiene previsto visitar Tierra Santa en mayo de 2009, según comentó hace poco el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal.

Fiesta de la Sagrada Familia


Dios quiso nacer dentro de una familia y así ha santificado la familia humana
En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era.

Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Por eso nosotros veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos.

¿Cómo era la Sagrada Familia?

María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara, tal como lo hacen todos los buenos padres por sus hijos.

José era carpintero, Jesús le ayudaba en sus trabajos, ya que después lo reconocen como el “hijo del carpintero”.

María se dedicaba a cuidar que no faltara nada en la casa de Nazaret.

Tal como era la costumbre en aquella época, los hijos ayudaban a sus mamás moliendo el trigo y acarreando agua del pozo y a sus papás en su trabajo. Podemos suponer que en el caso de Jesús no era diferente. Jesús aprendió a trabajar y a ayudar a su familia con generosidad. Él siendo Todopoderoso, obedecía a sus padres humanos, confiaba en ellos, los ayudaba y los quería.

¡Qué enseñanza nos da Jesús, quien hubiera podido reinar en el más suntuoso palacio de Jerusalén siendo obedecido por todos! Él, en cambio, rechazó todo esto para esconderse del mundo obedeciendo fielmente a María y a José y dedicándose a los más humildes trabajos diarios, el taller de San José y en la casa de Nazaret.

Las familias de hoy, deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia: sencillez, bondad, humildad, caridad, laboriosidad, etc.

La familia debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor hermosa y delicada. Enseñar a los niños el camino hacia Dios, llevar estas almas al cielo. Esto se hace con amor y cariño.

“La familia es la primera comunidad de vida y amor el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.” (Juan Pablo II, Encuentro con las Familias en Chihuahua 1990).

El Papa Juan Pablo II en su carta a las familias nos dice que es necesario que los esposos orienten, desde el principio, su corazón y sus pensamientos hacia Dios, para que su paternidad y maternidad, encuentre en Él la fuerza para renovarse continuamente en el amor.

Así como Jesús creció en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres, en nuestras familias debe suceder lo mismo. Esto significa que los niños deben aprender a ser amables y respetuosos con todos, ser estudiosos obedecer a sus padres, confiar en ellos, ayudarlos y quererlos, orar por ellos, y todo esto en familia.

Recordemos que “la salvación del mundo vino a través del corazón de la Sagrada Familia”.
La salvación del mundo, el porvenir de la humanidad de los pueblos y sociedades pasa siempre por el corazón de toda familia. Es la célula de la sociedad.

Oración
“Oremos hoy por todas las familias del mundo para que logren responder a su vocación tal y como respondió la Sagrada Familia de Nazaret.
Oremos especialmente por las familias que sufren, pasan por muchas dificultades o se ven amenazadas en su indisolubilidad y en el gran servicio al amor y a la vida para el que Dios las eligió” (Juan Pablo II)

“Oh Jesús, acoge con bondad a nuestra familia que ahora se entrega y consagra a Ti, protégela, guárdala e infunde en ella tu paz para poder llegar a gozar todos de la felicidad eterna.”

“Oh María, Madre amorosa de Jesús y Madre nuestra, te pedimos que intercedas por nosotros, para que nunca falte el amor, la comprensión y el perdón entre nosotros y obtengamos su gracia y bendiciones.”

“Oh San José, ayúdanos con nuestras oraciones en todas nuestras necesidades espirituales y temporales, a fin de que podamos agradar eternamente a Jesús. Amén.”

Benedicto XVI prepara su peregrinación a Tierra Santa


Abriendo espacio a la paz, en medio de nuevas amenazas
Benedicto XVI, que debería peregrinar a Tierra Santa el próximo mes de mayo, ha implorado repetidamente paz para esa región en esta Navidad.

Durante la misa del Gallo de Nochebuena, en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el pontífice dedicó un pasaje de su homilía al pueblo de Belén y al país "en el que Jesús ha vivido y que tanto ha amado".

"Roguemos para que allí se haga la paz --exhortó--. Que cesen el odio y la violencia. Que se abra el camino de la comprensión recíproca, se produzca una apertura de los corazones que abra las fronteras".

"Qué venga la paz que cantaron los ángeles en aquella noche", afirmó.

Al presentar su mensaje de Navidad a la prensa, su beatitud Fouad Twal, patriarca latino de Jerusalén, anunció la intención del Papa de visitar Jordania, Israel y los territorios palestinos el próximo mes de mayo.

El pontífice volvió a hablar de la tierra de Jesús durante su mensaje navideño, pronunciado ante los miles de peregrinos que llenaban la plaza de San Pedro.

"Que la luz divina de Belén se difunda en Tierra Santa, donde el horizonte parece volverse a oscurecer para israelíes y palestinos", afirmó.

Poco después felicitaba por la Navidad hablando tanto en árabe como hebreo.


sábado, 27 de diciembre de 2008

Evangelio del domingo 28 de diciembre de 2008


Lc 2, 22-40
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentado al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» . Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: - «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: - «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. y a ti, una espada te traspasará el alma.» Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

HOY SAN JUAN EVANGELISTA


Juan significa: "Dios es misericordioso".

Este apóstol tuvo la inmensa dicha de ser el discípulo más amado por Jesús. Y se ha hecho muy famoso por haber compuesto el cuarto evangelio.

Nació en Galilea. Era hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor. Su oficio era el de pescador. Parece que fue uno de los dos primeros discípulos de Jesús, junto con Andrés. Los dos eran también discípulos de Juan Bautista y un día al escuchar que el Bautista señalaba a Jesús y decía: "Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", se fueron detrás de Él. Jesús se volvió y les dijo: "¿Qué buscan?". Ellos le respondieron: "Señor: ¿dónde habitas?". Y Jesús les dijo: "Vengan y verán". Y se fueron con él y estuvieron en su compañía toda la tarde recibiendo sus enseñanzas. Durante toda su vida, jamás Juan podrá olvidar el día, la hora y el sitio en que se encontró por primera vez con Jesucristo. Fue el momento más decisivo de su existencia.

Juan estaba después un día con su hermano Santiago, y con sus amigos Simón y Andrés, remendando las redes a la orilla del lago, cuando pasó Jesús y les dijo: "Vengan conmigo y los haré pescadores de almas". Inmediatamente, dejando a su padre y a su empresa pequeña, se fue con Cristo a dedicarse para siempre y por completo a extender el Reino de Dios.

Juan evangelista hizo parte, junto con Pedro y Santiago, del pequeño grupo de preferidos que Jesús llevaba a todas partes y que presenciaron sus más grandes milagros. Los tres estuvieron presentes en la Transfiguración, y presenciaron la resurrección de la hija de Jairo. Los tres presenciaron la agonía de Cristo en el Huerto de los Olivos. Junto con Pedro, fue este apóstol encargado por Jesús de prepararle la Última Cena.

Al ver la mamá de Santiago y Juan que Jesús los prefería tanto, y aconsejada por ellos dos, que eran bien orgullosos, se atrevió a pedirle al Señor una gracia muy especial: que cuando él empezara a reinar, nombrara a Juan primer ministro y a Santiago ministro también. Jesús le respondió que el señalar los primeros puestos en el Reino de los cielos le correspondía al Padre Celestial, y que estos ya estaban determinados para otros. Los demás apóstoles se indignaron contra estos dos vanidosos, pero Jesús aprovechó aquella ocasión para recordarles que en el Reino de los cielos ocuparán los primeros puestos los que se hayan dedicado a prestar servicios humildes a los demás.

A Juan y su hermano Santiago les puso Jesús un sobrenombre: "Hijos del trueno". Y esto se debió a que un día fueron los apóstoles a pedir hospedaje en un pueblo de samaritanos (que odiaban a los judíos) y nadie les quiso proporcionar nada. Entonces estos dos hermanos, que eran violentos, le propusieron a Jesús que les mandara a aquellos maleducados samaritanos alguno de los rayos que tenía desocupados por allá en las nubes. Jesús tuvo que regañarlos porque no habían comprendido todavía que Él no había venido a hacer daño a ninguno, sino a tratar de salvar a cuantos más pudiera. Más tarde estos dos hermanos tan vanidosos y malgeniados, cuando reciban el Espíritu Santo, se volverán humildes y sumamente amables y bondadosos.

En la Última Cena tuvo el honor de recostar su cabeza sobre el corazón de Cristo.

Juan Evangelista fue el único de los apóstoles que estuvo presente en el Calvario al morir Jesús. Y recibió de Él en sus últimos momentos el más precioso de los regalos. Cristo le encomendó que se encargara de cuidar a la Madre Santísima María, como si fuera su propia madre, diciéndole: "He ahí a tu madre". Y diciendo a María: "He ahí a tu hijo".

El domingo de la resurrección, fue el primero de los apóstoles en llegar al sepulcro vacío de Jesús. Se fue corriendo con Pedro (al oír la noticia de que el sepulcro estaba vacío), pero como era más joven, corrió a mayor velocidad y llegó primero. Sin embargo por respeto a Pedro lo dejó entrar a él primero y luego entró él también y vio y creyó que Jesús había resucitado.

Después de la resurrección de Cristo, cuando la segunda pesca milagrosa, Juan fue el primero en darse cuenta de que el que estaba en la orilla era Jesús. Luego Pedro le preguntó al Señor señalando a Juan: "¿Y éste qué será?". Jesús le respondió: "Y si yo quiero que se quede hasta que yo venga, a ti qué?". Con esto algunos creyeron que el Señor había anunciado que Juan no moriría. Pero lo que anunció fue que se quedaría vivo por bastante tiempo, hasta que el reinado de Cristo se hubiera extendido mucho. Y en efecto vivió hasta el año 100, y fue el único apóstol al cual no lograron matar los perseguidores.

Después de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés, Juan iba con Pedro un día hacia el templo y un pobre paralítico les pidió limosa. En cambio le dieron la curación instantánea de su enfermedad. Con este milagro se convirtieron cinco mil personas, pero los apóstoles fueron llevados al tribunal supremo de los judíos que les prohibió hablar de Jesucristo. Pedro y Juan les respondieron: "Tenemos que obedecer a Dios, antes que a los hombres". Los encarcelaron, pero un ángel llegó y los libertó. Otra vez los pusieron presos y les dieron 39 azotes a cada uno. Ellos salieron muy contentos de haber tenido el honor de sufrir esta afrenta por amor al Señor Jesús, y siguieron predicando por todas partes.

Juan, para cumplir el mandato de Jesús en la cruz, se encargó de cuidar a María Santísima como el más cariñoso de los hijos. Con Ella se fue a evangelizar a Éfeso y la acompañó hasta la hora de su gloriosa muerte.

El emperador Dominiciano quiso matar al apóstol San Juan y lo hizo echar en una olla de aceite hirviente, pero él salió de allá más joven y más sano de lo que había entrado, entonces fue desterrado de la isla de Patmos, donde fue escrito el Apocalipsis.

Después volvió otra vez a Éfeso donde escribió el Evangelio según San Juan, que es el libro que lo ha hecho tan famoso. Este libro tiene un estilo elevadísimo e impresionantemente hermoso. Agrada mucho a las almas místicas, y ha convertido a muchísimos con su lectura.

A San Juan Evangelista lo pintan con un águila al lado, porque es el escritor de la Biblia que se ha elevado a más grandes alturas de espiritualidad con sus escritos. Ningún otro libro tiene tan elevados pensamientos como en su evangelio.

Dice San Jerónimo que cuando San Juan era ya muy anciano se hacía llevar a las reuniones de los cristianos y lo único que les decía siempre era esto: "hermanos, ámense los unos a otros". Una vez le preguntaron por qué repetía siempre lo mismo, y respondió: "es que ese es el mandato de Jesús, y si lo cumplimos, todo lo demás vendrá por añadidura".

San Epifanio dice que San Juan murió hacia el año cien, a los 94 años de edad. Poco antes había ido a un monte tenebroso a convertir a un discípulo suyo que se había vuelto guerrillero, y lo logró convertir volviéndolo bueno otra vez. Dicen los antiguos escritores que amaba mucho a todos pero que les tenía especial temor a los herejes porque ellos con sus errores pierden muchas almas.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Pide Benedicto XVI liberar a todos los secuestrados del mundo


Benedicto XVI señaló a este 26 de diciembre como la memoria litúrgica de San Esteban, el primer mártir de la cristiandad muerto apedreado a las afueras de Jerusalén pocos años después de la crucifixión de Cristo.

El Papa Benedicto XVI urgió hoy a liberar a todos los secuestrados del mundo y abogó especialmente por las religiosas italianas plagiadas en octubre pasado por un grupo armado en Kenia.

‘Invito a todos a rezar sin olvidarse los numerosos secuestros de personas en otras partes del mundo de los cuales no siempre se tiene clara noticia: pienso en los secuestrados por motivos políticos y por otras razones en América Latina, Medio Oriente y África’, dijo.

Antes de bendecir a una multitud en la Plaza de San Pedro del Vaticano, aseguró que en la atmósfera navideña se advierte ‘más fuerte la preocupación’ por cuantos se encuentran en situaciones de sufrimiento y de dificultades graves.

Recordó en particular a las dos consagradas María Teresa Olivero y Caterina Giraudo, pertenecientes al movimiento misionero contemplativo ‘Padre de Foucauld’, secuestradas junto a un grupo de colaboradores locales en El Waq, al norte de Kenia.

‘Desearía que en este momento sientan la solidaridad del Papa y de toda la Iglesia; el Señor, que naciendo ha venido a darnos el regalo de su amor, toque el corazón de los plagiarios y conceda cuanto antes a estas nuestras hermanas de ser liberadas’, apuntó.

El obispo de Roma auguró que puedan recuperar su libertad para volver a su ‘desinteresado servicio’ a los más pobres. ‘Nuestra solidaria oración sea en este momento para todos ellos de íntima y espiritual ayuda’, añadió.

Benedicto XVI señaló a este 26 de diciembre como la memoria litúrgica de San Esteban, el primer mártir de la cristiandad muerto apedreado a las afueras de Jerusalén pocos años después de la crucifixión de Cristo.

Su ejemplo, añadió, recuerda que el nacimiento de Cristo ha traído a la humanidad la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, de la luz de la verdad sobre las tinieblas de la mentira.

‘Alabamos a Dios porque esta victoria permita también hoy a tantos cristianos de no responder al mal con el mal, sino con la fuerza de la verdad y del amor’, afirmó.

HOY SAN ESTEBAN, PRIMER MARTIR DE LA IGLESIA


Es el "Protomártir del Cristianismo". Ya bastaría con este honroso título para ser celebrado como hace la liturgia en el día más próximo a Jesucristo, por quien derramó generosamente su sangre.

El Maestro lo había dicho: "Bienaventurados los que sufren persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos". "Bienaventurados seréis cuando os persigan y calumnien y os lleven a los tribunales por mi causa". Esteban recitaba continuamente estas palabras del Señor... Y también aquellas otras: "Os entregarán a los tribunales y a las sinagogas y os azotarán... y creerán que hacen un servicio cuando os maten".

San Lucas nos ha dejado unas páginas maravillosas de la personalidad y martirio de nuestro Santo: "Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo". Era el principal de los siete diáconos elegidos por los Apóstoles para que se encargara de la parte material de la naciente Iglesia. Ellos eran los responsables de la limosna para atender a los pobres, a las viudas y a los huérfanos, sobre todo. Esteban se distinguía entre todos los demás por su gran corazón y por los prodigios que el Señor Jesús obraba por su medio.

Era natural que los enemigos del Nazareno quisieran quitárselo de en medio, ya que les resultaba demasiado molesto. Por ello diversos grupos se confabularon en esta común empresa, pero entre todos no podían hacerle callar, ya que "era extraordinaria la sabiduría y el espíritu con que hablaba". ¿Qué hacer? Recurrir a la calumnia como hicieran unos años antes contra el Maestro: "Habla mal contra Moisés y los Profetas... No para de hablar contra el pueblo y la ley".

Lo cogieron preso y lo llevaron ante el Sanedrín. Al verlo, todos quedaron sobrecogidos de los rayos de luz que salían de su rostro. Parecía "el de un ángel". El sumo sacerdote le preguntó: "Esteban ¿es verdad lo que éstos dicen contra ti?" Y con enorme valentía contestó Esteban: "Padres y hermanos, escuchad" y les indicó que era judío como ellos, que amaba a su pueblo como ellos o más que ellos, pero que sobre aquel amor estaba la verdad. Les hizo un recuento rápido de la historia de Israel, que era la historia del amor de Dios para con su pueblo, pero que ahora había sido todo coronado por medio de la venida del Mesías anunciado y esperado, y con gran valentía, les dice sin miedo: "¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ... Ahora vosotros habéis perseguido y asesinado al Justo. Recibisteis la ley por manos de los ángeles y no la habéis observado". Esteban lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús al pie a la derecha de Dios y dijo: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre al pie de la derecha de Dios".

"Dando un grito estentóreo se taparon los oídos y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y, con estas palabras, expiró".

Buen testamento para toda la posteridad éste de Esteban: Sus palabras eran una repetición de las del Maestro. Su gesto generoso, también. A Esteban le seguirán legiones de niños, jóvenes, hombres y mujeres de toda raza y nación que sellarán su amor a Jesucristo siguiendo el ejemplo de este intrépido protomártir.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Celebra Benedicto XVI misa de Navidad y pide por los niños del mundo



El Papa señaló que es necesario hacer a un lado las tinieblas ante más de cinco mil fieles, que se reunieron en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Benedicto XVI urgió este jueves a acabar con los abusos contra los niños presas de la guerra, la violencia, la pornografía y odio, durante la misa de Nochebuena en el Vaticano.

“Pensemos en aquellos niños a quienes se les niega el amor de los padres, a los niños de la calle, a los niños utilizados brutalmente como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, en lugar de ser portadores de reconciliación y paz”, dijo.

El obispo de Roma rezó también por los niños “heridos en lo más profundo del alma” al ser víctimas de la industria de la pornografía y todas las otras formas “abominables de abuso”.

Durante la homilía de la tradicional Misa de Gallo, ante más de cinco mil personas en la Basílica de San Pedro, el pontífice recordó que Dios se hizo niño, y por ello cada infante del mundo recuerda el pesebre de Belén y “reclama nuestro amor”.

Apuntó que el bebé nacido de María en un pobre portal hace más de dos mil años debe llevar a los hombres a hacer todo lo posible poner fin a la tribulación de los pequeños que sufren en la actualidad.

“Solamente a través de la conversión de los corazones, solamente por un cambio en lo íntimo del hombre se puede superar la causa de todo este mal, se puede vencer el poder del maligno”, aseguró.

“Sólo si los hombres cambian, cambia el mundo y, para cambiar, los hombres necesitan la luz que viene de Dios, de esa luz que de modo tan inesperado ha entrado en nuestra noche”, subrayó.

A lo largo del sermón, pronunciado en italiano, el líder religioso explicó cómo Dios se hizo hombre en forma de recién nacido, dependiente y débil, necesitado de amor, para no causar miedo a los seres humanos.

Destacó que Cristo al nacer se manifestó primero a las personas de baja condición, que en la gran sociedad eran más bien despreciadas: a los pastores que velaban sus rebaños en los campos de las cercanías de Belén.

Ellos, sostuvo, tuvieron un corazón abierto y vigilante, el único que es capaz de creer en el mensaje. “Sólo el corazón vigilante puede infundir el ánimo de encaminarse para encontrar a Dios en las condiciones de un niño en el establo”, añadió.

Según Benedicto XVI, la gloria de Dios es la paz porque donde está él, existe la paz. Jesús está, indicó, donde los hombres no pretenden hacer autónomamente de la tierra el paraíso, sirviéndose para ello de la violencia.

Jesucristo está, añadió, con las personas del corazón vigilante; con los humildes y con los que corresponden a su elevación, a la elevación de la humildad y el amor. A estos da su paz, porque por medio de ellos entre la paz en este mundo.

Al recordar al niño de Belén, pidió también la paz para esa localidad de los territorios palestinos; llamó a reflexionar sobre el país donde Jesús vivió y pidió rogar para que allí se conjure finalmente los conflictos.

“Que cesen el odio y la violencia. Que se abra el camino de la comprensión recíproca, se produzca una apertura de los corazones que abra las fronteras. Qué venga la paz que cantaron los ángeles en aquella noche”.

Mensaje de Navidad de Benedicto XVI y bendición Urbi et Orbi


Queridos hermanos y hermanas, renuevo el alegre anuncio de la Natividad de Cristo con las palabras del apóstol San Pablo: Sí, hoy «ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres».


Ha aparecido. Esto es lo que la Iglesia celebra hoy. La gracia de Dios, rica de bondad y de ternura, ya no está escondida, sino que «ha aparecido», se ha manifestado en la carne, ha mostrado su rostro. ¿Dónde? En Belén. ¿Cuándo? Bajo César Augusto durante el primer censo, al que se refiere también el evangelista San Lucas. Y ¿quién la revela? Un recién nacido, el Hijo de la Virgen María. En Él ha aparecido la gracia de Dios, nuestro Salvador. Por eso ese Niño se llama Jehoshua, Jesús, que significa «Dios salva».


La gracia de Dios ha aparecido. Por eso la Navidad es fiesta de luz. No una luz total, como la que inunda todo en pleno día, sino una claridad que se hace en la noche y se difunde desde un punto preciso del universo: desde la gruta de Belén, donde el Niño divino ha «venido a la luz». En realidad, es Él la luz misma que se propaga, como representan bien tantos cuadros de la Natividad. Él es la luz que, apareciendo, disipa la bruma, desplaza las tinieblas y nos permite entender el sentido y el valor de nuestra existencia y de la historia. Cada belén es una invitación simple y elocuente a abrir el corazón y la mente al misterio de la vida. Es un encuentro con la Vida inmortal, que se ha hecho mortal en la escena mística de la Navidad; una escena que podemos admirar también aquí, en esta plaza, así como en innumerables iglesias y capillas de todo el mundo, y en cada casa donde el nombre de Jesús es adorado.


La gracia de Dio ha aparecido a todos los hombres. Sí, Jesús, el rostro de Dios que salva, no se ha manifestado sólo para unos pocos, para algunos, sino para todos. Es cierto que pocas personas lo han encontrado en la humilde y destartalada demora de Belén, pero Él ha venido para todos: judíos y paganos, ricos y pobres, cercanos y lejanos, creyentes y no creyentes…, todos.


La gracia sobrenatural, por voluntad de Dios, está destinada a toda criatura. Pero hace falta que el ser humano la acoja, que diga su «sí» como María, para que el corazón sea iluminado por un rayo de esa luz divina. Aquella noche eran María y José los que esperaban al Verbo encarnado para acogerlo con amor, y los pastores, que velaban junto a los rebaños (cf. Lc 2,1-20). Una pequeña comunidad, pues, que acudió a adorar al Niño Jesús; una pequeña comunidad que representa a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad. También hoy, quienes en su vida lo esperan y lo buscan, encuentran al Dios que se ha hecho nuestro hermano por amor; todos los que en su corazón tienden hacia Dios desean conocer su rostro y contribuir a la llegada de su Reino. Jesús mismo lo dice en su predicación: estos son los pobres de espíritu, los afligidos, los humildes, los hambrientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por la causa de la justicia (cf. Mt 5,3-10). Estos son los que reconocen en Jesús el rostro de Dios y se ponen en camino, come a los pastores de Belén, renovados en su corazón por la alegría de su amor.


Hermanos y hermanas que me escucháis, el anuncio de esperanza que constituye el corazón del mensaje de la Navidad está destinado a todos los hombres. Jesús ha nacido para todos y, como María lo ofreció en Belén a los pastores, en este día la Iglesia lo presenta a toda la humanidad, para que en cada persona y situación se sienta el poder de la gracia salvadora de Dios, la única que puede transformar el mal en bien, y cambiar el corazón del hombre y hacerlo un «oasis» de paz.


Que sientan el poder de la gracia salvadora de Dios tantas poblaciones que todavía viven en tinieblas y en sombras de muerte (cf. Lc 1,79). Que la luz divina de Belén se difunda en Tierra Santa, donde el horizonte parece volverse a oscurecer para israelíes y palestinos; se propague en Líbano, en Irak y en todo el Medio Oriente. Que haga fructificar los esfuerzos de quienes no se resignan a la lógica perversa del enfrentamiento y la violencia, y prefieren en cambio la vía del diálogo y la negociación para resolver las tensiones internas de cada País y encontrar soluciones justas y duraderas a los conflictos que afectan a la región. A esta Luz que transforma y renueva anhelan los habitantes de Zimbabwe, en África, atrapado durante demasiado tiempo por la tenaza de una crisis política y social, que desgraciadamente sigue agravándose, así como los hombres y mujeres de la República Democrática del Congo, especialmente en la atormentada región de Kivu, de Darfur, en Sudán, y de Somalia, cuyas interminables tribulaciones son una trágica consecuencia de la falta de estabilidad y de paz. Esta Luz la esperan sobre todo los niños de estos y de todos los Países en dificultad, para que se devuelva la esperanza a su porvenir.


Donde se atropella la dignidad y los derechos de la persona humana; donde los egoísmos personales o de grupo prevalecen sobre el bien común; donde se corre el riesgo de habituarse al odio fratricida y a la explotación del hombre por el hombre; donde las luchas intestinas dividen grupos y etnias y laceran la convivencia; donde el terrorismo sigue golpeando; donde falta lo necesario para vivir; donde se mira con desconfianza un futuro que se esta haciendo cada vez más incierto, incluso en las Naciones del bienestar: que en todos estos casos brille la Luz de la Navidad y anime a todos a hacer su propia parte, con espíritu de auténtica solidaridad. Si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo se encamina a la ruina.


Queridos hermanos y hermanas, hoy «ha aparecido la gracia de Dios, el Salvador» (cf. Tt 2,11) en este mundo nuestro, con sus capacidades y sus debilidades, sus progresos y sus crisis, con sus esperanzas y sus angustias. Hoy resplandece la luz de Jesucristo, Hijo del Altísimo e hijo de la Virgen María, «Dios de Dios, Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero… que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo». Lo adoramos hoy en todos los rincones de la tierra, envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Lo adoramos en silencio mientras Él, todavía niño, parece decirnos para nuestro consuelo: No temáis, «no hay otro Dios fuera de mí» (Is 45,22). Venid a mí, hombres y mujeres, pueblos y naciones; venid a mí, no temáis. He venido al mundo para traeros el amor del Padre, para mostraros la vía de la paz.


Vayamos, pues, hermanos. Apresurémonos como los pastores en la noche de Belén. Dios ha venido a nuestro encuentro y nos ha mostrado su rostro, rico de gracia y de misericordia. Que su venida no sea en vano. Busquemos a Jesús, dejémonos atraer por su luz que disipa la tristeza y el miedo del corazón del hombre; acerquémonos con confianza; postrémonos con humildad para adorarlo. Feliz Navidad a todos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Benedicto XVI ante la Navidad: "La fiesta se puede organizar, la alegría no"


En estos días de Navidad, llenos de adornos y regalos, Benedicto XVI ha dejado un consejo para descubrir su sentido: "La fiesta se puede organizar, la alegría no".

Fue una de las constataciones a las que llegó en el discurso que dirigió el 22 de diciembre a los miembros de la Curia Romana en la tradicional audiencia de intercambio de felicitaciones con motivo del nacimiento del Niño Jesús

"La fiesta es parte integrante de la alegría --afirmó el Santo Padre--. La fiesta se puede organizar, la alegría no".

"Sólo puede ofrecerse como don; y, de hecho, se nos ha dado en abundancia: por eso nos sentimos agradecidos".

Citando a Friedrich Nietzsche, el sucesor de Pedro afirmó: "la habilidad no está en organizar una fiesta, sino en traer a personas capaces de poner alegría".

"Así como Pablo califica la alegría fruto del Espíritu Santo del mismo modo también Juan, en su Evangelio, ha unido íntimamente el Espíritu y la alegría. El Espíritu nos da la alegría. Y es la alegría".

"La alegría es el don en el que todos los demás dones están resumidos -afirmó el obispo de Roma--. Es la expresión de la felicidad, del estar en armonía consigo mismos, algo que sólo puede derivarse de estar en armonía con Dios y con su creación".

"Forma parte de la naturaleza de la alegría el irradiarse, tener que comunicarse", añadió.

La misión de la Iglesia, explicó, "no es más que el impulso por comunicar la alegría que se nos ha dado".

"Que siempre esté viva en nosotros y, después, que se irradie en el mundo en sus tribulaciones: este es mi auspicio para finales de este año", confesó.

El Nacimiento de los barrenderos de Roma

Los barrenderos de Roma han reconstruido en miniatura la Palestina de tiempos de Jesús en un Belén artístico situado a pocos metros del Vaticano.

Este Belén comenzó a ser realizado por el señor Giuseppe Ianni, hace 36 años.

“Al inicio era pequeño. Las casas del primer año eran de cartón, de arcilla. Después me vino la idea de reconstruir la ciudad de Belén de hace 2000 años, con las construcciones típicas de entonces: hice los acueductos, los caminos empedrados, como era entonces. He leído mucho el Evangelio para tomar ideas, he leído mucho tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento”.

En estos 35 años el Nacimiento ha sido visitado por un millón y medio de personas, entre quienes se encuentra la Madre Teresa y tres papas. Juan Pablo II lo visitaba en Navidad, como también ha hecho Benedicto XVI. Ahora bien, para el señor Ianni, la alegría más grande se la dan los pequeños.

“Son los niños que vienen de las escuelas, con tanta alegría. El Nacimiento da mucha alegría a los niños, y los niños me dan mucha alegría a mí, y a todos nosotros, los barrenderos, naturalmente”.

«Nada aquí no se ofrece nada, sólo la oración. Pues no hay que contaminar el Nacimiento con el dinero. Entonces les sugiero que tragan una piedra y así les diréis a vuestros nietos: «También yo llevé una piedra». En todos estos años se han engarzado 1.800 piedras de todas las partes del mundo. No sólo de Italia, sino del mundo entero. Mire, es como si fuera la unión de todos los pueblos ante Jesús. Es algo maravilloso”.

martes, 23 de diciembre de 2008

El Papa subraya la importancia de conocer el pasado cristiano de Occidente


El Papa Benedicto XVI ha subrayado la importancia de "conocer el pasado histórico" de las comunidades cristianas, no sólo por interés científico, sino ante todo eclesial.

De hecho, la arqueología cristiana debe "preocuparse por ofrecer una contribución provechosa al conocimiento y profundización de la fe cristiana", explicando cómo "los contenidos de la misma fe inmutable han sido acogidos y traducidos en vida cristiana según las cambiantes condiciones históricas, sociales y culturales", explicó el pasado sábado, durante la audiencia concedida a los miembros del Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana.

El Papa insistió en que este "redescubrimiento de las propias raíces" supone un importante servicio no sólo cultural y científico, sino de cara a la construcción de la sociedad actual.

"La difusión de la cultura artística e histórica en todos los sectores de la sociedad proporciona a los hombres de nuestro tiempo los medios para reencontrar sus propias raíces y para tomar de ellas los elementos culturales y espirituales que le ayuden a edificar una sociedad de dimensiones verdaderamente humanas", afirmó.

En este sentido, el pontífice auguró que esta labor "prosiga e incluso se intensifique la búsqueda de las raíces cristianas de nuestra sociedad", pues "todo hombre, toda sociedad necesita una cultura abierta a la dimensión antropológica, moral y espiritual de la existencia".

Acercarse a la historia de la Iglesia

El Papa explicó también a los presentes que para comprender la historia de la Iglesia hay que acercarse a ella no sólo con métodos científicos, sino también teológicos, comprendiendo la naturaleza de la realidad que se está estudiando.

"Cuando se trata de describir la historia de la Iglesia, que es signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano, la paciente investigación del arqueólogo no puede prescindir de penetrar también en las realidades sobrenaturales, sin renunciar sin embargo al análisis riguroso de los restos arqueológicos", afirmó.

En este sentido, prosiguió, "no es posible una visión completa de la realidad de una comunidad cristiana, por antigua o reciente que sea, si no se tiene en cuenta que la Iglesia está compuesta de un elemento humano y de un elemento divino".

Por ello invitó a los arqueólogos a "dejarse conquistar por la verdad investigada en sus fuentes antiguas, con un ánimo libre de pasiones y prejuicios".

Al mismo tiempo, les recordó la naturaleza científica de la arqueología cristiana, que no puede prescindir del "estudio riguroso y paciente de las fuentes históricas".

"Ofrecéis la oportunidad, a quien elige esta disciplina, de internarse en una realidad compleja, la de la Iglesia de los primeros siglos, para 'comprender' el pasado haciéndolo presente a los hombres de hoy", añadió.

El Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana fue fundado en Roma en el año 1925 por el papa Pío XI, como centro de investigación y docencia que apoyara las ya existentes Pontificia Academia Romana de Arqueología y Comisión Pontificia de Arqueología Sagrada.

Entre otras actividades y cursos, el Instituto se dedica a la investigación sobre todo el amplio patrimonio paleocristiano de Roma y alrededores. La publicación más importante que emite es la "Revista de Arqueología Cristiana".

Felicitación de Navidad de Benedicto XVI a la Curia Romana


Esta mañana, en la Sala Clementina, tuvo lugar el tradicional encuentro del Santo Padre con los cardenales, arzobispos y obispos y miembros de la Curia Romana para el intercambio de felicitaciones navideñas.

El Papa comenzó su discurso recordando algunos de los aniversarios que han jalonado el 2008, como el de los 50 años de la muerte de Pío XII y de la elección al solio pontificio de Juan XXIII, el 40 aniversario de la publicación de la encíclica “Humanae vitae” y de los treinta años de la muerte de su autor, Pablo VI, pero también la inauguración, el 28 de junio en la basílica romana de San Pablo Extramuros, del Año Paulino, en la que participó el patriarca ecuménico Bartolomé I.

“El Año Paulino -afirmó el Santo Padre- es un año de peregrinación no solamente en el sentido de un viaje hacia los lugares paulinos, sino ante todo una peregrinación del corazón, con Pablo, hacia Jesucristo. En definitiva, Pablo también nos enseña que la Iglesia es Cuerpo de Cristo, que la Cabeza y el Cuerpo son inseparables y que no puede haber amor por Cristo sin amor por su Iglesia y su comunidad viviente”.


Benedicto XVI se refirió después a otros tres acontecimientos importantes del año, como la Jornada Mundial de la Juventud en Australia, “una gran fiesta de la fe”, los dos viajes apostólicos a Estados Unidos y a Francia, y el Sínodo de los Obispos, en el que “pastores procedentes de todo el mundo se reunieron alrededor de la Palabra de Dios levantada en medio de ellos”.


Si por una parte en el Sínodo, explicó el Papa, “nos dimos cuenta nuevamente de que Dios en esta Palabra se dirige a cada uno de nosotros” y “comprendemos que su Palabra está presente para que nos acerquemos unos a otros”, por otra, “esa Palabra ha plasmado una historia común y quiere seguir plasmándola”. Por eso “podemos entenderla plenamente solo en el “nosotros” de la comunidad instituida por Dios: siendo siempre conscientes de que no podremos agotarla completamente porque siempre tiene que decir algo nuevo a cada generación. (…) Dios, en el fondo, habla siempre en presente”.


Durante la asamblea sinodal fue muy importante, agregó, “experimentar que en Iglesia también hoy hay un Pentecostés, (…) que en ella están presentes los múltiples modos de la experiencia de Dios y del mundo, la riqueza de las culturas, y solamente así se revela la vastedad de la existencia humana y a través de ella, la vastedad de la Palabra de Dios”.


La “presencia de la Palabra de Dios, de Dios en el momento actual de la historia”, ha sido el hilo conductor de los viajes pastorales de este año, cuyo “verdadero sentido puede ser sólo el de servir a esta presencia”, subrayó el Santo Padre. “En esas ocasiones la Iglesia -observó-, se hace públicamente perceptible, con ella la fe es, por lo menos, la cuestión sobre Dios”.


Centrándose en la Jornada Mundial de la Juventud, que “se convierte cada vez más en tema de análisis, intentando comprender esta especie de “cultura juvenil”, el Papa recordó que algunos analistas las consideran como una “especie de festival rock modificado en sentido eclesial con el Papa como “estrella”. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esas jornadas “no consisten solamente en esa semana en la que se hacen visibles al resto del mundo” y que “hay antes un largo camino exterior e interior que lleva a ellas. La Cruz, acompañada por la imagen de la Madre del Señor, peregrina a través del mundo. (…) El encuentro con la cruz, que se toca y se lleva a cuestas, se vuelve un encuentro interior con Aquel que murió en la cruz por nosotros” y ese encuentro “suscita en lo más profundo de los jóvenes el recuerdo de Dios que quiso hacerse hombre y sufrir con nosotros. Y vemos a la mujer que nos dio como Madre. Las Jornadas solemnes son solo la culminación de un largo camino”.


El Papa se refirió a continuación a “cuatro dimensiones del tema “Espíritu Santo”. En primer lugar, “la fe en el Espíritu creador -dijo- es un contenido esencial del Credo cristiano. (…) En la fe sobre la creación se encuentra el fundamento último de la responsabilidad hacia la tierra, que no es simplemente nuestra propiedad, que podemos explotar según nuestros intereses y deseos. Es más bien un don del Creador”.


Tras poner de relieve que la Iglesia “no puede y no debe limitarse a transmitir a sus fieles únicamente el mensaje de la salvación”, el Santo Padre dijo que también “debe proteger al ser humano contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que haya como una ecología del ser humano, entendida en el modo justo. El hecho de que la Iglesia hable de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer no es una metafísica superada, y exige que este orden de la creación sea respetado. (…) Lo que a menudo se expresa y se entiende con el término “género” se resuelve en definitiva en la auto-emancipación del ser humano de la creación y del Creador”.


En segundo lugar, continuó, el Espíritu “habla, por decir así, también con palabras humanas, ha entrado en la historia; (…) es Palabra que viene a nuestro encuentro en los escritos del Antiguo y del Nuevo Testamento. (…) Leyendo la Escritura junto con Cristo aprendemos a escuchar en las palabras humanas la voz del Espíritu Santo y descubrimos la unidad de la Biblia”.


Benedicto XVI comentó que la tercera dimensión de la pneumatología “es la inseparabilidad de Cristo y del Espíritu Santo. La manera más hermosa en que se manifiesta es en el episodio de san Juan sobre la primera aparición del Resucitado a los discípulos: el Señor insufla sobre los discípulos y de este modo les dona el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el soplo de Cristo”.


“Como cuarta dimensión -dijo- emerge espontáneamente la conexión entre Espíritu e Iglesia”. En este contexto recordó que san Pablo “ha mostrado la Iglesia como Cuerpo de Cristo y precisamente como organismo del Espíritu Santo, en el que los dones del Espíritu Santo unen a los individuos en un cuerpo vivo”.

El Papa subrayó que “con el tema del Espíritu Santo (…) se hace visible toda la amplitud de la fe cristiana, una amplitud que de la responsabilidad por las cosas creadas y por la existencia del ser humano en sintonía con la creación conduce a través de los temas de la Escritura y de la historia de la salvación hasta Cristo. Y desde allí lleva a la comunidad viva de la Iglesia, en sus órdenes y responsabilidades, así como también en su inmensidad y libertad, que se expresa tanto en la multiplicidad de los carismas como en la imagen de Pentecostés de la multitud de las lenguas y de las culturas”.


“El Espíritu Santo nos otorga la alegría. Y El es la alegría”. Ésta “es la expresión de la felicidad, del estar en armonía consigo mismo, que solo es posible si se está en armonía con Dios y con su creación”.


El Papa terminó manifestando su “deseo al final de este año: Que la alegría esté siempre viva en nosotros, y que ilumine el mundo en sus tribulaciones”