domingo, 26 de abril de 2009

Al canonizar 5 beatos, el Papa explica centralidad de Eucaristía para todo cristiano


El Papa Benedicto XVI presidió hoy la Misa de canonización de 5 beatos: Arcangelo Tadini, Bernardo Tolomei, Gertrude Comensoli, Caterina Volpicelli y Nuno de Santa María Álvares Pereira. En su homilía, el Santo Padre resaltó la centralidad de la Eucaristía para la vida de todo cristiano, "perpetua y viviente heredad dejada a nosotros por el Señor en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre".

En la Basílica de San Pedro, el Pontífice explicó que "nutridos del Pan eucarístico, los santos que hoy veneramos, han llevado al cumplimiento su misión de amor evangélico en los distintos campos en los que han trabajado con sus peculiares carismas".

"Largas horas transcurría en oración ante la Eucaristía San Arcangelo Tadini, que, contemplando siempre en su ministerio pastoral a la persona humana en su totalidad, ayudaba a sus parroquianos a crecer humana y espiritualmente. Este santo sacerdote, hombre todo de Dios, estaba listo a dejarse guiar por el Espíritu Santo en toda circunstancia y estaba disponible a asistir las urgencias del momento para encontrarles remedio".

Benedicto XVI señaló luego que el ejemplo de este santo "nos recuerda que solo cultivando una constante y profunda relación con el Señor, especialmente en el Sacramento de la Eucaristía, podemos luego estar en capacidad de llevar el fermento del Evangelio a las distintas actividades laborales y a cada ámbito de nuestra sociedad".

Seguidamente el Santo Padre explicó que la vida de San Bernardo Tolomeo "fue una existencia eucarística, toda dedicada a la contemplación, que se traducía en humilde servicio al prójimo". Tras recordar que fue elegido por 27 años consecutivos como abad del monasterio en el que vivía y que falleció atendiendo a muchas personas enfermas de peste, convirtiéndose en un verdadero "mártir de la caridad", Benedicto XVI indicó que del ejemplo de este santo "viene a nosotros la invitación de traducir nuestra fe en una vida dedicada a Dios en la oración y al servicio del prójimo bajo el ejercicio de la caridad dispuesta incluso al sacrificio supremo".

Al referirse luego a San Nuno de Santa María, un militar portugués del siglo XV, el Papa destacó como este santo se "sentía instrumento del designio superior y estaba alistado en la militia Christi, es decir, en el servicio de testimonio que cada cristianos está llamado a dar en el mundo".

Tras resaltar su intensa vida de oración y su confianza en el auxilio divino, Benedicto XVI afirmó que San Nuno "se esforzaba por no ser obstáculo de la acción de Dios en su vida, imitando a Nuestra Señora, de quien era devotísimo y a quien atribuía públicamente sus victorias (…) Me siento feliz por aportar a la Iglesia entera esta figura ejemplar caracterizada por una presencia de una vida de fe y oración en contextos aparentemente poco favorables, siendo así prueba de que en toda situación, incluso en aquella militar y bélica, es posible vivir y realizar los valores y principios de la vida cristiana, sobre todo si sirve al bien común y a la gloria de Dios".

A continuación, el Pontífice explicó que el ejemplo de amor eucarístico de Santa Gertrude Comensoli "indica como preciso punto de referencia a Dios que en la Eucaristía se ha hecho nuestro compañero de viaje. Nos recuerda que 'la adoración debe prevalecer sobre todas las obras de caridad' porque es del amor por Cristo muerto y resucitado, realmente presente en el Sacramento Eucarístico, que nace aquella caridad evangélica que nos lleva a considerar hermanos a todos los hombres".

Al referirse finalmente a Santa Caterina Volpicelli, el Papa indicó que "para ser verdaderos educadores de la fe, deseosos de transmitir a las nuevas generaciones los valores de la cultura cristiana, es indispensable, como ella amaba decir, liberar a Dios de las presiones a las que lo han confinado los hombres".

Santa Caterina muestras, prosiguió el Santo Padre, "a sus hijas espirituales y a todos nosotros, el camino exigente de una conversión que cambie radicalmente el corazón y se traduzca en acciones coherentes con el Evangelio. Es posible así poner las bases para construir una sociedad abierta a la justicia y a la solidaridad, superando el desequilibro económico y cultural que subsiste en gran parte de nuestro planeta".

Al finalizar su homilía, el Papa Benedicto XVI pidió que al contemplar a estos cinco nuevos santos "nos dejemos atraer por su ejemplo, por sus enseñanzas, para que nuestra existencia se convierta en un canto de alabanza a Dios, sobre las huellas de Jesús, adorado con fe en el misterio eucarístico y servido con generosidad en el prójimo. Que nos obtenga realizar esta misión evangélica la maternal intercesión de María, Reina de los Santos, y estos cinco nuevos luminosos ejemplo de santidad, que celebramos hoy con alegría. ¡Amén!"

Suspensión de la celebración de la Santa Misa en el Distrito Federal



El Cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, es plenamente conciente de la misión que el Señor le ha confiado: apacentar al rebaño y procurar el bien de sus fieles, y el bien de las personas no sólo concierne a su salud espiritual sino también a su integridad corporal, por ello, profundamente, preocupado y entristecido por las victimas que ha provocado la epidemia de influenza porcina que azota a la ciudad de México y a diversas entidades del país, y en solidaridad responsable con las autoridades federales y locales, ha tomado la grave decisión de pedir a todos los sacerdotes -que prestan su ministerio en esta Iglesia Particular- con carácter de obligatorio, la suspensión de la Celebración Eucarística de este tercer domingo de Pascua de Resurrección en todas las parroquias, rectorías y templos de la Arquidiócesis de México, cuyo territorio comprende la demarcación política del Distrito Federal.



Esta decisión de excepción exime a los fieles cristianos del cumplimiento del precepto dominical, por lo que el Sr. Cardenal pide que se unan a la Eucaristía que él preside a través de la transmisión radiofónica que se hace cada domingo en la frecuencia de 1030 de AM, y estén atentos a la posibilidad de que algunas televisoras de alcance nacional se hagan solidarias con este noble propósito así como las misas transmitidas en los canales católicos de televisión, ya sea Mariavisión o El Sembrador.



La suspensión dominical del culto no incluye el cierre de los templos, pues es precisamente en estos momentos de aflicción que los fieles acuden confiados al amparo divino a través del cual Dios nos muestra su compasión y su infinita misericordia.



El Señor Cardenal invita a los fieles a realizar celebraciones de la Palabra en familia leyendo las lecturas y el evangelio del día, así mismo, convoca a la Arquidiócesis de México a un novenario de oración que iniciará el día de mañana domingo, pidiendo a la Santísima Madre de Dios, María de Guadalupe, que libre a la ciudad y al país de esta amenaza que se cierne sobre sus habitantes, como de manera prodigiosa lo ha hecho en el pasado, especialmente en la peste que sufrió esta misma ciudad en los años de 1554, 1695, 1736 y 1850.



Por otra parte, el cardenal Norberto Rivera Carrera, consciente de la obligación que tienen los sacerdotes de celebrar la Santa Misa, les pide que lo hagan en privado a fin de cumplir con su obligación y que a partir de este domingo, durante nueve días pongan la intención de su Eucaristía por la salud del pueblo mexicano.



El Arzobispo de México, una vez más pide a los fieles católicos estar muy atentos a las indicaciones de prevención que continuamente están dando las autoridades a fin de que siendo responsables ayuden a que este mal sea combatido con rapidez y eficiencia. Así mismo vuelve a instruir a Cáritas Arquidiócesis de México, los señores párrocos y rectores a que pongan a disposición de los fieles los dispensarios médicos y las medicinas correspondientes. El Señor Cardenal recuerda a los fieles que la fe es nuestra fuerza y la caridad nuestro deber primordial para con nuestros hermanos necesitados
Modificado el ( sábado, 25 de abril de 2009 )

viernes, 24 de abril de 2009

Obispo emérito de diócesis chilena atribuye que la cura de problemas renales fue un milagro


Villarrica (Chile).- El obispo emérito de La Araucanía, monseñor Sixto Parzinger, capuchino de 77 años, quien durante un año estuvo sometido a hemodiálisis y diálisis peritoneal (para eliminar las toxinas) por una grave falla renal originada en una endocarditis infecciosa, atribuyó a un milagro su sorpresiva e inexplicable mejoría, que terminó el mes pasado con su prolongado tratamiento médico.
Mons. Parzinger dejó atrás dos meses de hospitalización en Santiago y una rutina de tres hemodiálisis semanales durante 8 meses y de diálesis peritoneal cada seis horas por tres meses.
El prelado, quien este domingo entregó el obispado de La Araucanía a monseñor Francisco Javier Stegmeier, recordó que suspendió las sesiones de diálisis hace seis semanas y aseguró que ahora se siente bien.
Exámenes de laboratorio, según su médico tratante, el nefrólogo Luis Castillo, indican que los riñones de monseñor Parzinger se recuperaron.
"Es un caso clínico muy infrecuente. Desde el punto de vista de la medicina, la reversibilidad de la función de los riñones era cercana a cero. Sin embargo, él tuvo una recuperación sorprendente", explicó el médico.
"Es un milagro que ha obrado en mí. Es el poder de la oracion. Lo atribuyo a un siervo de Dios llamado George Finet, a quien me encomendé hace un año, cuando sus hermanos me pidieron que elevara a él mis plegarias", enfatiza el obispo. Alude al sacerdote francés, fallecido en 1990, que fundó los "Foyers de Charité" o casas de retiro silencioso en 1936. Está en proceso de beatificación, y monseñor Parzinger aportará su testimonio.
Fuente http://www.gaudiumpress.org/

domingo, 19 de abril de 2009

Campamento de los Heralos del Evangelio Semana Santa 2009





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Del viernes 3 al miércoles 8 de abril, se organizó un campamento-retiro con los jóvenes asistentes de las actividades de los Heraldos. Participaron también una importante delegación de Heraldos del Evangelio de Guatemala y Costa Rica.
El campamento comenzó con la Santa Misa en la casa de los Heraldos en Lomas de San Francisco, y a seguir fue la partida para la Posada del Ángel, en la localidad de Panchimalco, donde se desarrollaría el resto de las actividades.
El live motive, del campamento-retiro, fue la santidad. Se han abordado temas de suma importancia como, los enemigos del alma, la oración, los sacramentos, el valor del sufrimiento, la tentación, entre otros.
Todas las mañanas se comenzaba con la Celebración de la Eucarstía.
Juegos, rosario procesional con la imagen peregrina de Fátima, Via Crucis, círculos de estudios, teatros y fogatas, fueron algunos de las actividades que tanto han marcado a los jóvenes participantes.
El día miércoles 8 de abril, día de la clausura del campamento, tuvimos la alegría de compartir con los papás de los chicos participantes, la Santa Misa, almuerzo familiar y entrega de los recuerdos del Campamento-retiro de Semana Santa.

viernes, 17 de abril de 2009

Harvard apoya comentarios del Papa Benedicto XVI


A la pregunta de un periodista francés sobre la postura de la Iglesia en torno al SIDA, Benedicto XVI respondió que “no se puede resolver simplemente con la distribución de preservativos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”. La solución, añadió el Papa, se logrará con la “humanización de la sexualidad”.

Los días siguientes, portavoces de gobiernos europeos criticaron duramente estas palabras. El secretario general del Ministerio de Sanidad español “pidió al Papa entonar el ‘mea culpa’ porque está dando un mensaje contrario a la evidencia científica”.

Ahora, uno de los expertos más acreditados en investigación sobre prevención del SIDA da la razón a Benedicto XVI: “Las evidencias que tenemos apoyan sus comentarios. No podemos asociar mayor uso de preservativos con una menor tasa de SIDA”.

Son palabras del director del Proyecto de Investigación de Prevención del SIDA de Harvard, Edward Green, quien afirma también: “El Papa tiene razón. Nuestros mejores estudios muestran una relación consistente entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor (no menor) tasa de contagios de SIDA”.

“También me di cuenta de que el Papa dijo que la monogamia era la mejor respuesta al SIDA en África. Nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio”.

Es más, Green sostiene que el modelo en la lucha contra esta enfermedad sigue siendo el ugandés, donde el gobierno adoptó en los años 80 un programa que decía “quédate con tu pareja o sé fiel”.

Para Green es claro el proceso de Uganda, donde se instruye a la aborígenes para que no se hundan en la promiscuidad. Este terruño ha conseguido disminuir su tasa de infección en dos tercios porque ha impulsado la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad después de los esponsales. El analista reveló que los dos imperios africanos con las tasas más altas de contagio del orbe, son Botswana y Swazilandia, que han lanzado campañas para estimular a la fidelidad y a la monogamia.

“Allí, los programas han intentado modificar los comportamientos sexuales a un nivel más profundo”.

Resulta que el Papa tiene razón, lástima que ni los medios ni los políticos parece que están dispuestos a rectificar. Pienso que el problema es más de intereses que de salud.

jueves, 16 de abril de 2009

El Papa cumple 82 años “buscando llevar los hombres a Dios”


El Papa Benedicto XVI cumple este jueves 82 años, "buscando llevar a los hombres a Dios", según explicó el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el P. Federico Lombardi,SJ.

El Pontífice celebra su 82 cumpleaños en el palacio apostólico de Castel Gandolfo, a pocos kilómetros de Roma donde transcurre un breve período de descanso después de los ritos de Semana Santa.

El P. Lombardi expresó su felicitación al Papa manifestando el deseo de que "pueda continuar ejerciendo durante muchos años su ministerio, que es un ministerio profundo de ayuda a los hombres y mujeres para encontrar a Dios".

"El centro de su preocupación es llevar a los hombres a Dios y Dios a los hombres a través de un gran amor personal por Cristo", dijo el P. Lombardi; y señaló que "a pesar de la actitud crítica necesaria hacia tantos aspectos negativos de la cultura o de la mentalidad de hoy, en el fondo, el mensaje que se quiere dar es un mensaje de amor, un mensaje para el bien del ser humano y que es la reconciliación con Dios y con todos los habitantes de la tierra".

Joseph Aloysius Ratzinger, nombre de pila de Benedicto XVI, nació en Marktl am Inn (Baviera, Alemania) el 16 de abril de 1927. De 1946 a 1951, año en que fue ordenado sacerdote (29 de junio) e iniciaba su actividad de profesor, estudió filosofía y teología en la universidad de Munich y en la escuela superior de Filosofía y Teología de Freising. En el año 1953 se doctora en Teología con la disertación "Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de San Agustín". Cuatro años más tarde obtenía la cátedra con su trabajo sobre "La Teología de la Historia de San Buenaventura".

Tras conseguir el encargo de Dogmática y Teología Fundamental en la escuela superior de Filosofía y Teología de Freising, prosiguió la enseñanza en Bonn, de 1959 a 1969, Münster de 1963 a 1966 y Tubinga, de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de Dogmática e Historia del Dogma en la Universidad de Ratisbona y vicepresidente de la misma universidad. En 1962 aportó una notable contribución en el Concilio Vaticano II como consultor teológico del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia.

Pablo VI le nombró Arzobispo de Munich el 24 de marzo de 1977 y lo creó cardenal el 27 de junio de 1977. En 1981 Juan Pablo II le nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Fue también presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Pontificia Comisión Teológica Internacional y decano del Colegio Cardenalicio.

El 19 de abril de 2005, segundo día del cónclave, fue designado Papa.

En una entrevista concedida a Radio Vaticano a propósito del cumpleaños, el Padre Lombardi destacó que en solo un año "el Papa ha estado en América, en Estados Unidos, en las Naciones Unidas. Ha estado en Australia para la Jornada Mundial de la Juventud. En Francia y, finalmente, en África, hace pocas semanas".

"Ha recorrido cuatro continentes en un año y todos estos viajes han sido notables por la acogida, por la eficacia con que su mensaje ha sido recibido también de parte de públicos completamente distintos desde el punto de vista cultural y de su situación. Por ello diría que el Papa ha vivido la dimensión universal de su ministerio de forma extremadamente eficaz, en el curso de este año", señaló.

Momentos difíciles

Sobre los momentos delicados y difíciles en este último año de pontificado, el Padre Lombardi consideró discusiones con motivo de la remisión de la excomunión a los cuatro obispos ordenados por Marcel Lefebvre y el caso Williamson.

"¿Cómo lo vivió el Papa? Lo vemos con la Carta que él mismo escribió a los obispos de todo el mundo, que es un documento extraordinario, un documento muy personal, intenso, en que vemos cómo él afronta una situación de tensión dentro de la Iglesia y también en relación con la cultura circunstante. La afronta sustancialmente volviendo a poner en claro las prioridades de su pontificado, reconducir a los hombres a Dios y Dios a los hombres, y poniendo de relieve los criterios evangélicos con los cuales ha tomado esta iniciativa de la remisión de la excomunión, como un gesto de misericordia, inspirándose en las palabras del Evangelio: Reconcíliate con tu hermano. Diría que nos ha dado un testimonio muy intenso como hombre de fe, como pastor que guía la Iglesia con criterios de pura fe y gran caridad y responsabilidad espiritual en relación con el pueblo de Dios y de la humanidad de hoy", indicó.

Los obispos de Estados Unidos declaran no cristiana la terapia Reiki


Denuncian su utilización en instituciones católicas


WASHINGTON, domingo, 10 abril 2009 (ZENIT.org).- El Reiki, medicina alternativa japonesa, carece de credibilidad científica y está fuera de la fe cristiana, haciéndola inaceptable para las instituciones sanitarias católicas, indicaba la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

El 29 de marzo, la Conferencia publicaba las "Directrices para la Evaluación del Reiki como Terapia Alternativa", desarrolladas por su comité doctrinal, presidido por el obispo de Bridgeport, Connecticut, Mons. William Lori, y aprobadas por el comité administrativo el viernes 28 de marzo.

El documento observa que "la Iglesia reconoce dos clases de curación: la curación por la gracia divina y la curación que utiliza los poderes de la naturaleza", que "no se excluyen una a otra".

El Reiki, sin embargo, "no encuentra apoyo ni en los descubrimientos de la ciencia natural ni en la fe cristiana", explicaba.

Las directrices indican que esta técnica de curación "fue inventada en Japón a finales del ochocientos por Mikao Usui, que estudiaba los textos budistas".

El documento añade: "Según las enseñanzas del Reiki, la enfermedad es causada por alguna clase de disfunción o desequilibrio en la ‘energía vital' de uno. Un médico Reiki efectúa la curación colocando sus manos en ciertas posiciones sobre el cuerpo del paciente para facilitar el flujo del Reiki, la ‘energía vital universal', del médico Reiki al paciente".

Curación espiritual

Explica más adelante que la terapia tiene algunos aspectos de religión, siendo "descrita como una clase de curación ‘espiritual'", con sus propios preceptos éticos o "forma de vida".

El Reiki "no ha sido aceptado por las comunidades científica y médica como una terapia eficaz", observaban las directrices. "Estudios científicos serios atestiguan que el Reiki carece de eficacia, así como de una explicación científica plausible sobre cómo pudiera llegar a ser eficaz".

Tampoco la fe puede ser la base de esta terapia, afirmaban los obispos, puesto que el Reiki es diferente de la "curación divina conocida por los cristianos".

Explicaban que "la diferencia radical se puede ver de forma inmediata en el hecho de que el poder de curación del médico Reiki está a disposición del ser humano". Para los cristianos, afirmaban, "el acceso a la curación divina se hace a través de la oración a Cristo como Señor y Salvador", mientras que el Reiki es una técnica que se transmite de "maestro" a alumno, un método que "según parece producirá los resultados previstos".

Problemas insolubles

Las directrices establecen: "Para un católico creer en la terapia Reiki presenta problemas insolubles. En términos de curación de la salud física propia o de los demás, emplear una técnica que no tiene apoyo científico - ni incluso verosimilitud - es, por lo general, imprudente".

A nivel espiritual, el documento indica que "existen peligros importantes". Y explica: "Para usar el Reiki habría que aceptar, al menos de forma implícita, elementos centrales de la visión del mundo que subyace tras la teoría Reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural".

"Sin justificación ni de la fe cristiana ni de la ciencia natural, por tanto, un católico que ponga su confianza en el Reiki estaría actuando dentro del ámbito de la superstición, esa tierra de nadie que no es ni fe ni ciencia".

"La superstición corrompe el culto a Dios volviendo hacia una dirección falsa los sentimientos y la práctica religiosa. Aunque en ocasiones la gente cae en la superstición por ignorancia, es responsabilidad de todos los que enseñan en nombre de la Iglesia eliminar tal ignorancia tanto como les sea posible".

El documento concluye, "puesto que la terapia Reiki no es compatible ni con la enseñanza cristiana ni con la evidencia científica, no sería apropiado que instituciones católicas, como establecimientos sanitarios católicos y centros de retiros, o personas que representan a la Iglesia, como capellanes católicos, promuevan o proporcionen terapia Reiki".

En la red: Directrices: http://www.usccb.org/dpp/doctrine.htm

miércoles, 15 de abril de 2009

Cumpleaños 82 del Papa Benedicto XVI


Benedicto XVI comenzó a recibir hoy las felicitaciones de los feligreses durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, un día antes de cumplir 82 años.

Fieles en varios idiomas felicitaron al Pontífice y le desearon feliz cumpleaños, a lo que el Santo Padre respondia con sonrisas y gestos de gratitud. El Papa sin embargo celebrará su cumpleaños en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, cerca de Roma, a donde se ha retirado a descansar unos días, tras las festividades de la Semana Santa.

En una entrevista concedida a Radio Vaticano, el director de la sala de prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, recordó las principales etapas de este año, en el que el Papa ha viajado a cuatro continentes.

La primera visita apostólica tuvo lugar hace justo un año y fue a Estados Unidos. De hecho, el Papa celebró su 81 cumpleaños en la Casa Blanca, acompañado del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su familia.

El segundo viaje fue el de este verano a Sydney con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud; el tercero a Francia, con ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen de Lourdes (sur del país); y el cuarto, hace pocas semanas a África.

Lombardi también destacó la celebración del Sínodo de obispos, que tuvo lugar en el Vaticano el pasado mes de octubre y en el que 253 obispos y eclesiásticos de todo el mundo debatieron sobre el papel de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia.

En este último año, el Pontífice también ha tenido que hacer frente a la intensa polémica que desencadenó su decisión de levantar la excomunión a los obispos lefebvristas, poco después de que uno de ellos, monseñor Richard Williamson, minimizara el Holocausto judío, negando incluso la existencia de las cámaras de gas.

Entre las próximas citas del Pontífice, en cambio, resalta su visita a Tierra Santa, que tendrá lugar en mayo. Además de acudir a rezar, como "peregrino", la intención del Pontífice es hacer llegar su mensaje de "reconciliación, perdón y paz" a las poblaciones que viven en Oriente Medio, recordó Lombardi.

Sin embargo, el portavoz vaticano consideró que uno de los "carismas más extraordinarios" de Benedicto XVI se pone de manifiesto todos los días, a través de la "profundidad" de sus discursos, homilías y catequesis, que permanecerán para la posteridad como "patrimonio del pueblo cristiano".

martes, 14 de abril de 2009

Rescatan restos del Papa Celestino V enterrados en Basílica derrumbada por terremoto


La bóveda de la Basílica de Santa María di Collemaggio en L"Aquila se derrumbó sobre el lugar donde se encuentra la tumba que custodia los restos del papa Celestino V, como consecuencia del terremoto del pasado lunes y sus réplicas.

Las reliquias del Papa, que renunció a su cargo, se salvaron del terremoto de 1703 cuando el techo construido en 1287 aguantó los temblores, pero el seísmo del lunes y sus continuas réplicas han hecho precipitar la bóveda de la iglesia románica.

El relicario con los restos del papa Celestino V, que presidía el altar principal de la basílica de Collemaggio de la ciudad italiana de L'Aquila, uno de los templos más afectados por el seísmo, fue recuperado sin daño alguno y trasladado a lugar seguro.

La bóveda románica de Santa María di Collemaggio se derrumbó sobre el lugar donde se encuentra la tumba y se temió por la suerte de la urna que contiene los restos del Pontífice, el único que renunció al cargo.



Elegido Papa en 1294, el eremita Pietro del Morrone fue coronado en esa basílica con el nombre de Celestino V. Pero cien días después, harto de la pompa e intrigas pontificias, renunció, abandonó Roma y regresó a L'Aquila.



En una operación supervisada por el rector de la Basílica de Collemaggio, Nunzio Spinelli, bomberos, miembros de protección civil y de la guardia de Finanzas sacaron la urna de debajo de los escombros y la trasladaron a un lugar seguro del templo, que se alza en las afuera de L'Aquila, informó Fabio Carapezza Guttuso, responsable de la Comisión de Bienes Culturales de la ciudad.

La Basílica se convirtió en un importante centro de peregrinación religiosa en 1294 cuando Pietro del Morrone, un eremita de las montañas de los Apeninos, fue nombrado papa con el nombre de Celestino V, fundador de la orden de los Celestinos y canonizado en 1303.

El centro histórico de L"Aquila, capital de la región de Los Abruzos, donde se registran continuas réplicas se ha visto dañado por el terremoto del lunes que alcanzó una magnitud de 5,8 grados en la escala de Richter.

El Duomo (catedral) que da su nombre a la plaza central de la ciudad y que se mantuvo en pie en seísmos anteriores, ha sucumbido esta vez al terremoto y el edificio del siglo XIX ha sufrido graves daños y se encuentra parcialmente derrumbado.

La iglesia de las Almas Santas, considerada obra maestra del siglo XVIII ha sufrido derrumbamientos y la cúpula, realizada por Giuseppe Valadier, está completamente destrozada. Además su abadesa murió en el terremoto.

Las obras que datan de la dominación española en la ciudad -que fue parte del Reino de Nápoles de 1527 a 1738- han sido asimismo parcialmente destruidos por el sismo.

Parte de la Puerta de Nápoles, construida en 1548 en honor de Carlos V, se ha caído, mientras que la Fortaleza Española, un imponente castillo en la parte más alta de la ciudad y diseñada por el arquitecto valenciano Pirro Luis Scrivá, ha registrado ingentes derrumbamientos en el tercer piso.

Se han venido también abajo la cúpula de San Agustín, una de las iglesias más importantes del barroco en Los Abruzos, al igual que el campanario de la iglesia de San Bernardino, que databa de 1525.

sábado, 11 de abril de 2009

En Vigilia Pascual el Papa pide a cristianos ser fuente de agua viva para el mundo


En la emotiva liturgia de la Vigilia Pascual, el Papa Benedicto XVI llamó a los fieles a ser fuentes constantes de agua viva para el mundo, y aunque no se logre la estatura de los grandes santos de la historia, sí se alcance la santidad por medio de Cristo, de tal forma que el cristiano sea alternativa al “charco de agua putrefacta, o incluso envenenada”.

Durante la Vigilia Pascual, el Santo Padre recibió a cinco catecúmenos en la Iglesia por medio del batusimo, entre ellos una adulta de China.

Esta fue la homilía del Papa:

“Queridos hermanos y hermanas:

San Marcos nos relata en su Evangelio que los discípulos, bajando del monte de la Transfiguración, discutían entre ellos sobre lo quería decir «resucitar de entre los muertos» (cf. Mc 9,10). Antes, el Señor les había anunciado su pasión y su resurrección a los tres días. Pedro había protestado ante el anuncio de la muerte. Pero ahora se preguntaban qué podía entenderse con el término «resurrección». ¿Acaso no nos sucede lo mismo a nosotros? La Navidad, el nacimiento del Niño divino, nos resulta enseguida hasta cierto punto comprensible. Podemos amar al Niño, podemos imaginar la noche de Belén, la alegría de María, de san José y de los pastores, el júbilo de los ángeles. Pero resurrección, ¿qué es? No entra en el ámbito de nuestra experiencia y, así, el mensaje muchas veces nos parece en cierto modo incomprensible, como una cosa del pasado. La Iglesia trata de hacérnoslo comprender traduciendo este acontecimiento misterioso al lenguaje de los símbolos, en los que podemos contemplar de alguna manera este acontecimiento sobrecogedor. En la Vigilia Pascual nos indica el sentido de este día especialmente mediante tres símbolos: la luz, el agua y el canto nuevo, el Aleluya.

Primero la luz. La creación de Dios – lo acabamos de escuchar en el relato bíblico – comienza con la expresión: «Que exista la luz» (Gn 1,3). Donde hay luz, nace la vida, el caos puede transformarse en cosmos. En el mensaje bíblico, la luz es la imagen más inmediata de Dios: Él es todo Luminosidad, Vida, Verdad, Luz. En la Vigilia Pascual, la Iglesia lee la narración de la creación como profecía. En la resurrección se realiza del modo más sublime lo que este texto describe como el principio de todas las cosas. Dios dice de nuevo: «Que exista la luz». La resurrección de Jesús es un estallido de luz. Se supera la muerte, el sepulcro se abre de par en par. El Resucitado mismo es Luz, la luz del mundo. Con la resurrección, el día de Dios entra en la noche de la historia. A partir de la resurrección, la luz de Dios se difunde en el mundo y en la historia. Se hace de día. Sólo esta Luz, Jesucristo, es la luz verdadera, más que el fenómeno físico de luz. Él es la pura Luz: Dios mismo, que hace surgir una nueva creación en aquella antigua, y transforma el caos en cosmos.

Tratemos de entender esto aún mejor. ¿Por qué Cristo es Luz? En el Antiguo Testamento, se consideraba a la Torah como la luz que procede de Dios para el mundo y la humanidad. Separa en la creación la luz de las tinieblas, es decir, el bien del mal. Indica al hombre la vía justa para vivir verdaderamente. Le indica el bien, le muestra la verdad y lo lleva hacia el amor, que es su contenido más profundo. Ella es «lámpara para mis pasos» y «luz en el sendero» (cf. Sal 119,105). Además, los cristianos sabían que en Cristo está presente la Torah, que la Palabra de Dios está presente en Él como Persona. La Palabra de Dios es la verdadera Luz que el hombre necesita. Esta Palabra está presente en Él, en el Hijo. El Salmo 19 compara la Torah con el sol que, al surgir, manifiesta visiblemente la gloria de Dios en todo el mundo. Los cristianos entienden: sí, en la resurrección, el Hijo de Dios ha surgido como Luz del mundo. Cristo es la gran Luz de la que proviene toda vida. Él nos hace reconocer la gloria de Dios de un confín al otro de la tierra. Él nos indica la senda. Él es el día de Dios que ahora, avanzando, se difunde por toda la tierra. Ahora, viviendo con Él y por Él, podemos vivir en la luz.

En la Vigilia Pascual, la Iglesia representa el misterio de luz de Cristo con el signo del cirio pascual, cuya llama es a la vez luz y calor. El simbolismo de la luz se relaciona con el del fuego: luminosidad y calor, luminosidad y energía transformadora del fuego: verdad y amor van unidos. El cirio pascual arde y, al arder, se consume: cruz y resurrección son inseparables. De la cruz, de la autoentrega del Hijo, nace la luz, viene la verdadera luminosidad al mundo. Todos nosotros encendemos nuestras velas del cirio pascual, sobre todo las de los recién bautizados, a los que, en este Sacramento, se les pone la luz de Cristo en lo más profundo de su corazón. La Iglesia antigua ha calificado el Bautismo como fotismos, como Sacramento de la iluminación, como una comunicación de luz, y lo ha relacionado inseparablemente con la resurrección de Cristo. En el Bautismo, Dios dice al bautizando: «Recibe la luz». El bautizando es introducido en la luz de Cristo. Ahora, Cristo separa la luz de las tinieblas. En Él reconocemos lo verdadero y lo falso, lo que es la luminosidad y lo que es la oscuridad. Con Él surge en nosotros la luz de la verdad y empezamos a entender. Una vez, cuando Cristo vio a la gente que había venido para escucharlo y esperaba de Él una orientación, sintió lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor (cf. Mc 6,34). Entre las corrientes contrastantes de su tiempo, no sabían dónde ir. Cuánta compasión debe sentir Cristo también en nuestro tiempo por tantas grandilocuencias, tras las cuales se esconde en realidad una gran desorientación. ¿Dónde hemos de ir? ¿Cuáles son los valores sobre los cuales regularnos? ¿Los valores en que podemos educar a los jóvenes, sin darles normas que tal vez no aguantan o exigirles algo que quizás no se les debe imponer? Él es la Luz. El cirio bautismal es el símbolo de la iluminación que recibimos en el Bautismo. Así, en esta hora, también san Pablo nos habla muy directamente. En la Carta a los Filipenses, dice que, en medio de una generación tortuosa y convulsa, los cristianos han de brillar como lumbreras del mundo (cf. 2,15). Pidamos al Señor que la llamita de la vela, que Él ha encendido en nosotros, la delicada luz de su palabra y su amor, no se apague entre las confusiones de estos tiempos, sino que sea cada vez más grande y luminosa, con el fin de que seamos con Él personas amanecidas, astros para nuestro tiempo.

El segundo símbolo de la Vigilia Pascual – la noche del Bautismo – es el agua. Aparece en la Sagrada Escritura y, por tanto, también en la estructura interna del Sacramento del Bautismo en dos sentidos opuestos. Por un lado está el mar, que se manifiesta como el poder antagonista de la vida sobre la tierra, como su amenaza constante, pero al que Dios ha puesto un límite. Por eso, el Apocalipsis dice que en el mundo nuevo de Dios ya no habrá mar (cf. 21,1). Es el elemento de la muerte. Y por eso se convierte en la representación simbólica de la muerte en cruz de Jesús: Cristo ha descendido en el mar, en las aguas de la muerte, como Israel en el Mar Rojo. Resucitado de la muerte, Él nos da la vida. Esto significa que el Bautismo no es sólo un lavacro, sino un nuevo nacimiento: con Cristo es como si descendiéramos en el mar de la muerte, para resurgir como criaturas nuevas.

El otro modo en que aparece el agua es como un manantial fresco, que da la vida, o también como el gran río del que proviene la vida. Según el primitivo ordenamiento de la Iglesia, se debía administrar el Bautismo con agua fresca de manantial. Sin agua no hay vida. Impresiona la importancia que tienen los pozos en la Sagrada Escritura. Son lugares de donde brota la vida. Junto al pozo de Jacob, Cristo anuncia a la Samaritana el pozo nuevo, el agua de la vida verdadera. Él se manifiesta como el nuevo Jacob, el definitivo, que abre a la humanidad el pozo que ella espera: ese agua que da la vida y que nunca se agota (cf. Jn 4,5.15). San Juan nos dice que un soldado golpeó con una lanza el costado de Jesús, y que del costado abierto, del corazón traspasado, salió sangre y agua (cf. Jn 19,34). La Iglesia antigua ha visto aquí un símbolo del Bautismo y la Eucaristía, que provienen del corazón traspasado de Jesús. En la muerte, Jesús se ha convertido Él mismo en el manantial. El profeta Ezequiel percibió en una visión el Templo nuevo del que brota un manantial que se transforma en un gran río que da la vida (cf. 47,1.12): en una Tierra que siempre sufría la sequía y la falta de agua, ésta era una gran visión de esperanza. El cristianismo de los comienzos entendió que esta visión se ha cumplido en Cristo. Él es el Templo auténtico y vivo de Dios. Y es la fuente de agua viva. De Él brota el gran río que fructifica y renueva el mundo en el Bautismo, el gran río de agua viva, su Evangelio que fecunda la tierra. Pero Jesús ha profetizado en un discurso durante la Fiesta de las Tiendas algo más grande aún: «El que cree en mí ... de sus entrañas manarán torrentes de agua viva» (Jn 7,38). En el Bautismo, el Señor no sólo nos convierte en personas de luz, sino también en fuentes de las que brota agua viva. Todos nosotros conocemos personas de este tipo, que nos dejan en cierto modo sosegados y renovados; personas que son como el agua fresca de un manantial. No hemos de pensar sólo en los grandes personajes, como Agustín, Francisco de Asís, Teresa de Ávila, Madre Teresa de Calcuta, y así sucesivamente; personas por las que han entrado en la historia realmente ríos de agua viva. Gracias a Dios, las encontramos continuamente también en nuestra vida cotidiana: personas que son una fuente. Ciertamente, conocemos también lo opuesto: gente de la que promana un vaho como el de un charco de agua putrefacta, o incluso envenenada. Pidamos al Señor, que nos ha dado la gracia del Bautismo, que seamos siempre fuentes de agua pura, fresca, saltarina del manantial de su verdad y de su amor.

El tercer gran símbolo de la Vigilia Pascual es de naturaleza singular, y concierne al hombre mismo. Es el cantar el canto nuevo, el aleluya. Cuando un hombre experimenta una gran alegría, no puede guardársela para sí mismo. Tiene que expresarla, transmitirla. Pero, ¿qué sucede cuando el hombre se ve alcanzado por la luz de la resurrección y, de este modo, entra en contacto con la Vida misma, con la Verdad y con el Amor? Simplemente, que no basta hablar de ello. Hablar no es suficiente. Tiene que cantar. En la Biblia, la primera mención de este cantar se encuentra después de la travesía del Mar Rojo. Israel se ha liberado de la esclavitud. Ha salido de las profundidades amenazadoras del mar. Es como si hubiera renacido. Está vivo y libre. La Biblia describe la reacción del pueblo a este gran acontecimiento de salvación con la expresión: «El pueblo creyó en el Señor y en Moisés, su siervo» (cf. Ex 14,31). Sigue a continuación la segunda reacción, que se desprende de la primera como una especie de necesidad interior: «Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron un cántico al Señor». En la Vigilia Pascual, año tras año, los cristianos entonamos después de la tercera lectura este canto, lo entonamos como nuestro cántico, porque también nosotros, por el poder de Dios, hemos sido rescatados del agua y liberados para la vida verdadera.

La historia del canto de Moisés tras la liberación de Israel de Egipto y el paso del Mar Rojo, tiene un paralelismo sorprendente en el Apocalipsis de san Juan. Antes del comienzo de las últimas siete plagas a las que fue sometida la tierra, al vidente se le aparece «una especie de mar de vidrio veteado de fuego; en la orilla estaban de pie los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número que es cifra de su nombre: tenían en sus manos las arpas que Dios les había dado. Cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero» (Ap 15,2s). Con esta imagen se describe la situación de los discípulos de Jesucristo en todos los tiempos, la situación de la Iglesia en la historia de este mundo. Humanamente hablando, es una situación contradictoria en sí misma. Por un lado, se encuentra en el éxodo, en medio del Mar Rojo. En un mar que, paradójicamente, es a la vez hielo y fuego. Y ¿no debe quizás la Iglesia, por decirlo así, caminar siempre sobre el mar, a través del fuego y del frío? Considerándolo humanamente, debería hundirse. Pero mientras aún camina por este Mar Rojo, canta, entona el canto de alabanza de los justos: el canto de Moisés y del Cordero, en el cual se armonizan la Antigua y la Nueva Alianza. Mientras que a fin de cuentas debería hundirse, la Iglesia entona el canto de acción de gracias de los salvados. Está sobre las aguas de muerte de la historia y, no obstante, ya ha resucitado. Cantando, se agarra a la mano del Señor, que la mantiene sobre las aguas. Y sabe que, con eso, está sujeta, fuera del alcance de la fuerza de gravedad de la muerte y del mal – una fuerza de la cual, de otro modo, no podría escapar –, sostenida y atraída por la nueva fuerza de gravedad de Dios, de la verdad y del amor. Por el momento, se encuentra entre los dos campos de gravitación. Pero desde que Cristo ha resucitado, la gravitación del amor es más fuerte que la del odio; la fuerza de gravedad de la vida es más fuerte que la de la muerte. ¿Acaso no es ésta realmente la situación de la Iglesia de todos los tiempos? Siempre se tiene la impresión de que ha de hundirse, y siempre está ya salvada. San Pablo ha descrito así esta situación: «Somos... los moribundos que están bien vivos» (2 Co 6,9). La mano salvadora del Señor nos sujeta, y así podemos cantar ya ahora el canto de los salvados, el canto nuevo de los resucitados: ¡aleluya! Amén.”

viernes, 10 de abril de 2009

Jesús cambió el mundo muriendo, no matando, dice el Papa en el Via Crucis


Al concluir el solemne Via Crucis celebrado en el Coliseo Romano, el Papa Benedicto XVI se dirigió a los fieles presentes, así como a aquellos que siguieron la ceremonia vía radio o televisión, con una breves palabras en las que destacó que Jesús “ha cambiado el mundo no matando a otros, sino dejando que lo mataran clavado en una cruz”.

Estas fueron las palabras del Santo Padre:

“Queridos hermanos y hermanas:

Al terminar el relato dramático de la Pasión, anota el evangelista San Marcos: «El centurión que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: "Realmente este hombre era Hijo de Dios"» (Mc 15,39). No deja de sorprendernos la profesión de fe de este soldado romano, que había asistido a la sucesión de las varias etapas de la crucifixión. Cuando la oscuridad de la noche estaba por caer sobre aquel Viernes único de la historia, cuando el sacrificio de la cruz ya se había consumado y los que estaban allí se apresuraban para poder celebrar la Pascua judía a tenor de lo prescrito, las pocas palabras, escuchadas de los labios de un comandante anónimo de la tropa romana, resuenan en el silencio ante aquella muerte tan singular. Este oficial de la tropa romana, que había asistido a la ejecución de uno de tantos condenados a la pena capital, supo reconocer en aquel Hombre crucificado al Hijo de Dios, que expiraba en el más humillante abandono. Su fin ignominioso habría debido marcar el triunfo definitivo del odio y de la muerte sobre el amor y la vida. Pero no fue así. En el Gólgota se erguía la Cruz, de la que colgaba un hombre ya muerto, pero aquel Hombre era el «Hijo de Dios», como confesó el centurión «al ver cómo había expirado», en palabras del evangelista.

La profesión de fe de este soldado se repite cada vez que volvemos a escuchar el relato de la pasión según san Marcos. También nosotros esta noche, como él, nos detenemos a contemplar el rostro exánime del Crucificado, al final de este tradicional Via Crucis, que ha congregado, gracias a la transmisión radiotelevisiva, a mucha gente de todas partes el mundo. Hemos revivido el episodio trágico de un Hombre único en la historia de todos los tiempos, que ha cambiado el mundo no matando a otros, sino dejando que lo mataran clavado en una cruz. Este Hombre, uno de nosotros, que mientras es asesinado perdona a sus verdugos, es el «Hijo de Dios» que, como nos recuerda el apóstol Pablo, «no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo… se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,6-8).

La pasión dolorosa del Señor Jesús suscita necesariamente piedad incluso en los corazones más duros, ya que es el culmen de la revelación del amor de Dios por cada uno de nosotros. Observa san Juan: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna» (Jn 3,16). Cristo murió en la cruz por amor. A lo largo de los milenios, muchedumbres de hombres y mujeres han quedado seducidos por este misterio y le han seguido, haciendo al mismo tiempo de su vida un don a los hermanos, como Él y gracias a su ayuda. Son los santos y los mártires, muchos de los cuales nos son desconocidos. También en nuestro tiempo, cuántas personas, en el silencio de su existencia cotidiana, unen sus padecimientos a los del Crucificado y se convierten en apóstoles de una auténtica renovación espiritual y social. ¿Qué sería del hombre sin Cristo? San Agustín señala: «Una inacabable miseria se hubiera apoderado de ti, si no se hubiera llevado a cabo esta misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si Él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si Él no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si Él no hubiera venido» (Sermón, 185,1). Entonces, ¿por qué no acogerlo en nuestra vida?

Detengámonos esta noche contemplando su rostro desfigurado: es el rostro del Varón de dolores, que ha cargado sobre sí todas nuestras angustias mortales. Su rostro se refleja en el de cada persona humillada y ofendida, enferma o sufriente, sola, abandonada y despreciada. Al derramar su sangre, Él nos ha rescatado de la esclavitud de la muerte, roto la soledad de nuestras lágrimas, y entrado en todas nuestras penas y en todas nuestras angustias.

Hermanos y hermanas, mientras se yergue la Cruz sobre el Gólgota, la mirada de nuestra fe se proyecta hacia el amanecer del Día nuevo y gustamos ya el gozo y el fulgor de la Pascua. «Si hemos muerto con Cristo –escribe san Pablo-, creemos que también viviremos con Él» (Rm 6,8). Con esta certeza, continuamos nuestro camino. Mañana, Sábado Santo, velaremos orando con María, la Virgen de los Dolores, preparándonos así para celebrar, en la solemne Vigilia Pascual, el prodigio de la resurrección del Señor.

Desde ahora, deseo a todos una feliz Pascua en la luz del Señor Resucitado”.

jueves, 9 de abril de 2009

Benedicto XVI pide a católicos vivir a profundidad esta Semana Santa


El Papa Benedicto XVI dedicó la Audiencia General de hoy a hablar sobre la Semana Santa, "que para nosotros los cristianos es la semana más importante del año", y recordó a los católicos que estos días nos ofrecen "la oportunidad de vivir en profundidad los eventos centrales de la Redención, de revivir el misterio pascual, el gran misterio de la fe".

El Santo Padre explicó que Jesús "no quiso usar su ser Dios, su dignidad gloriosa y su potencia como instrumento de triunfo y signo de distancia entre nosotros". "Por amor, quiso "vaciarse de sí mismo" y hacerse nuestro hermano; por amor compartió nuestra condición, la de cada hombre y de cada mujer", indicó.

Benedicto XVI repasó las celebraciones centrales de estos días y explicó que la Misa del Crisma es como "un preludio al Triduo pascual, que comienza mañana" pues "en ella se renuevan las promesas sacerdotales pronunciadas el día de la ordenación".

Esta celebración "tiene este año un significado particular, pues es como una preparación al Año Sacerdotal, que he convocado con ocasión del ciento cincuenta aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, y que se inaugurará el próximo día 19 de junio. En la Misa del Crisma "se bendicen el óleo de los enfermos y el de los catecúmenos y se consagra el Crisma", indicó.

Asimismo, señaló que en la misa del Jueves Santo por la tarde, llamada "in Coena Domini", "la Iglesia conmemora la institución de la Eucaristía, el sacerdocio ministerial y el mandamiento nuevo -mandatum novum- de la caridad, dejado por Jesús a sus discípulos". Este día "constituye, por tanto, una invitación renovada a dar gracias a Dios por el don supremo de la Eucaristía, que hay que acoger con devoción y adorar con fe viva".

El Papa también afirmó que el Viernes Santo es el "día de la pasión y de la crucifixión del Señor. La muerte de Cristo recuerda el dolor y los males que gravan sobre la humanidad de todos los tiempos: el peso aplastante de nuestro morir, el odio y la violencia que siguen ensangrentando la tierra. La pasión del Señor sigue estando presente en los sufrimientos de los seres humanos".

Pero aclaró que "si el Viernes Santo es un día lleno de tristeza, también es un día muy propicio para reavivar nuestra fe, para consolidar nuestra esperanza y la valentía de llevar cada uno nuestra cruz con humildad, confianza y abandono en Dios, seguros de su apoyo y de su victoria".

Benedicto XVI destacó que "esta esperanza se alimenta en el gran silencio del Sábado Santo, en espera de la resurrección de Jesús". En este día, "la Iglesia vela en oración como María y junto a María, compartiendo sus mismos sentimientos de dolor y de confianza en Dios. Se recomienda justamente conservar durante toda la jornada un clima de recogimiento, que ayude a la meditación y a la reconciliación; se anima a los fieles a que se acerquen al sacramento de la Penitencia para poder participar renovados en las fiestas pascuales".

Refiriéndose a la solemne Vigilia Pascual, "madre de todas las vigilias", el Papa Benedicto XVI recordó que en ella "se proclama la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, y la Iglesia se alegra en el encuentro con su Señor. De este modo entramos en el clima de la Pascua de Resurrección".

Finalmente, el Santo Padre invitó a los fieles a "entrar con la Virgen María en el Cenáculo, permaneciendo a los pies de la Cruz, velando idealmente junto a Cristo muerto, aguardando con esperanza el alba del día luminoso de la resurrección".

miércoles, 8 de abril de 2009

El Papa se solidariza con víctimas de terremoto en Italia y expresa deseo de visitar zona


Al final de la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI manifestó su cercanía espiritual con las víctimas del terremoto que el lunes sacudió el centro de Italia, dejando hasta el momento 260 muertos, y expresó de su deseo de visitar la zona "en cuanto sea posible".

El Santo Padre renovó su "cercanía espiritual a la querida comunidad de L'Aquila y de los demás pueblos, duramente sacudidos por el violento fenómeno sísmico de los pasados días, que ha provocado muchas víctimas, numerosos heridos y enormes daños materiales".

El Papa destacó "la solicitud con la que las autoridades, fuerzas del orden, voluntarios y otros agentes están socorriendo a estos hermanos nuestros" porque "demuestra qué importante es la solidaridad para superar juntos pruebas tan dolorosas".

"Deseo decir una vez más a aquellas queridas poblaciones que el Papa comparte su pena y sus preocupaciones. Espero venir a veros en cuanto sea posible. El Papa reza por todos, implorando la misericordia del Señor por los difuntos y el consuelo materno de María y la esperanza cristiana por los supervivientes y los familiares".

El Papa Benedicto XVI saludó luego a más de cuatro mil estudiantes de 200 universidades que participan esta semana en Roma en el Congreso internacional UNIV, promovido por la prelatura del Opus Dei.

"Queridos amigos, os exhorto a responder con alegría a la llamada del Señor para dar un sentido pleno a vuestra vida: en el estudio, en las relaciones con los colegas, en la familia y en la sociedad. 'De que tú y yo -decía San Josemaría Escrivá- nos portemos como Dios quiere, no lo olvides, dependen muchas cosas grandes', una enseñanza importante que es necesario meditar", explicó.

Jueves Santo


La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció 'en la noche en que iban a entregarlo'. Y por otro lado, el mismo Señor Jesús nos da un testimonio idóneo de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los fieles cuando decide lavarle los pies a sus discípulos.

En este sentido, el Evangelio de San Juan presenta a Jesús 'sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía' pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.

San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.

La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, un día como hoy, la víspera de su pasión, "mientras cenaba con sus discípulos tomó pan..." (Mt 28, 26).

Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19).

Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11, 26).

De aquí que podamos decir que la Eucaristía es memorial no tanto de la Ultima Cena, sino de la Muerte de Cristo que es Señor, y "Señor de la Muerte", es decir, el Resucitado cuyo regreso esperamos según lo prometió Él mismo en su despedida: " un poco y ya no me veréis y otro poco y me volveréis a ver" (Jn 16,16).

Como dice el prefacio de este día: "Cristo verdadero y único sacerdote, se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya". Pero esta Eucaristía debe celebrarse con características propias: como Misa "en la Cena del Señor".

En esta Misa, de manera distinta a todas las demás Eucaristías, no celebramos "directamente" ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua.

Hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, "por alguien" y nada menos que por "nosotros y por nuestra salvación" (Credo). "Nadie me quita la vida, había dicho Jesús, sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla." (Jn 10,16), y hoy nos dice que fue para "remisión de los pecados" (Mt 26,28).

Por eso esta Eucaristía debe celebrarse lo más solemnemente posible, pero, en los cantos, en el mensaje, en los signos, no debe ser ni tan festiva ni tan jubilosamente explosiva como la Noche de Pascua, noche en que celebramos el desenlace glorioso de esta entrega, sin el cual hubiera sido inútil; hubiera sido la entrega de uno más que muere por los pobre y no los libera. Pero tampoco esta Misa está llena de la solemne y contrita tristeza del Viernes Santo, porque lo que nos interesa "subrayar"; en este momento, es que "el Padre nos entregó a su Hijo para que tengamos vida eterna" (Jn 3, 16) y que el Hijo se entregó voluntariamente a nosotros independientemente de que se haya tenido que ser o no, muriendo en una cruz ignominiosa.

Hoy hay alegría y la iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando él "gloria": es la alegría del que se sabe amado por Dios, pero al mismo tiempo es sobria y dolorida, porque conocemos el precio que le costamos a Cristo.

Podríamos decir que la alegría es por nosotros y el dolor por Él. Sin embargo predomina el gozo porque en el amor nunca podemos hablar estrictamente de tristeza, porque el que da y se da con amor y por amor lo hace con alegría y para dar alegría.

Podemos decir que hoy celebramos con la liturgia (1a Lectura). La Pascua, pero la de la Noche del Éxodo (Ex 12) y no la de la llegada a la Tierra Prometida (Jos. 5, 10-ss).

Hoy inicia la fiesta de la "crisis pascual", es decir de la lucha entre la muerte y la vida, ya que la vida nunca fue absorbida por la muerte pero si combatida por ella. La noche del sábado de Gloria es el canto a la victoria pero teñida de sangre y hoy es el himno a la lucha pero de quien lleva la victoria porque su arma es el amor.

Terremoto en Italia: la tragedia de las ciudades que se tornaron escombros


Italia (07-04-2009, Gaudium Press) 207 muertos y 15 desaparecidos. Más de 17 mil desabrigados. Cuatro decenas de cuerpos todavía no identificados. Este es el último balance del fuerte terremoto que alcanzó la región de Abruzzo, en el centro de Italia, en la madrugada del domingo para lunes. También sorprendida por el temblor, que se hizo sentir hasta Milán, equipe de Gaudium Press en Roma estuvo por las ciudades más alcanzadas por la tragedia. En estos lugares, pudo testificar los efectos de la considerada una de las peores catástrofes de la historia reciente de Italia.

El camino hasta Aquilla, capital de Abruzzo, fue largo. Las rutas que salen de Roma y llevan a la pequeña ciudad montañosa de 60 mil habitantes quedaron congestionadas en el comienzo de esta tarde de lunes. El movimiento era intenso, agravado principalmente por el aflujo de personas que partían en busca de noticias de parientes y amigos, voluntarios que se dislocaban para ofrecer ayuda y autos de rescate, de la defensa civil y de la policía, que tenían mucha prisa. Después de casi dos horas y media - en un trayecto que generalmente lleva la mitad del tiempo - y aprovechando el "vacuo" de la caravana de rescate, nuestra equipe finalmente llegó en Aquilla.

Aquilla fue una de las ciudades más afectadas por el temblor de escala 6,3 en escala Richter, donde decenas de edificios, incluyendo residencias estudiantiles, escuelas e iglesias, molieron por completo o tuvieron parte de sus estructuras severamente dañadas. El escenario encontrado remete a una película de posguerra: escombros, tiendas humanitarias, soldados, personas sentadas en el cordón de la vereda aguardando noticias de parientes soterrados, otras andando de un lado para el otro con una frazada en la cabeza y algunos pocos pertenencias agarrados a la mano, otras todavía apenas caminando, sin saber muy bien que hacer o adonde ir.

Como Carla Basile, moradora de Aquilla que le perdió a la hermana Ana y la madre, Giuliana, con la caída del edificio en que ambas vivían, con más 18 familias, en el centro histórico - la región que, junto de Aquilla est, concentra los mayores daños. Carla no vivía con ellas y estaba acompañada de una amiga que vino de Roma para ampararla. "El edificio no se volvió en ruina, simplemente se desintegró!", desahogó, muy nerviosa y emocionada.

Carla afirmó que un temblor de menor magnitud había sido sentido en la ciudad una semana antes. "Ellos podían haber emitido un alerta con anticipación", protestó, desesperada. Pero no, no podrían, Carla. A pesar de dos constantes monitoreo, geólogos afirman todavía no ser posible prevenir un terremoto con larga antecedencia.

No hay más casi nadie vivo de la familia de Carla. Su padre falleció hace algunos meses y una prima perdió una batalla contra el cáncer el año pasado contó la amiga a nuestra equipe. Interrogada sobre sus perspectivas, Carla dice, poco convicta: "Que puedo hacer?! No sé, no tengo idea".

Pero convicción es lo que tiene María Filliverti. Su hija, Luciana, era una de las jóvenes que vivía en el edificio estudiantil que fue al piso. Aguardando el trabajo de los equipos de rescate, sentada en la vereda frente al edificio, la señora María dice que le esperaba a su hija en casa para el feriado de Pascua. "Ella ya tenía su pasaje, y faltaba apenas un examen, que haría esta mañana", dice la moradora de San Giovanni Rotondo, en el sur de la península. Indagada por la pregunta sobre cuántos años tenía su hija, retrucó, rectificando: "Tenía no, tiene. Ella va a salir de acá en seguida.". No se importó con no responder a la pregunta.

Menos mal para las monjas Adelaide, Lydia, Liberata, Lucia y Maria Pia. Todas las cinco religiosas se salvaron de la erosión de su residencia, el Pontificio Instituto Maestre Pie Filippini, que también es una escuela maternal y fundamental de la ciudad. Por haber ocurrido de madrugada (3h30), las criaturas no estaban en el local la hora del temblor. Las hermanas dijeron que salían corriendo lo más rápido que podían cuando vieron las paredes cedieren y los objetos cayeren. Todavía de pié en frente al Instituto, ni se dan cuenta de la suerte que tuvieron: el local ahora es un edificio desigual, sin techo y con un frontispicio de ladrillos expuesto que más parece una muralla alverjado.

Campo

Los trabajos de rescate continúan durante todo el día, pero los bomberos y la defensa civil estiman que, con el frio y la lluvia, que empezó a caer al final de la tarde de ayer en la región, eventuales sobrevivientes que todavía no fueron localizados en los escombros pueden morir por hipotermia.

Una grande área descampada en un declive que lleva al centro histórico de la ciudad, la zona más afectada en Áquila, está sirviendo de base para las equipes de rescate, que montaron tiendas humanitarias en el local y abrigos para sobrevivientes y desalojados. Fuerzas-tarea de ciudades vecinas y también de Roma - inclusive el cuerpo de bomberos del Vaticano - fueron dislocadas a la región para ayudar en los trabajos de rescate. La Cruz Roja también mantiene en el local bases de apoyo humanitario.

Allí también el escenario es desolador. Muchos desabrigados esperan en una fila bajo lluvia y frío para buscar su "cena" servido por la tienda de la Cruz Roja. En otra área del local, las tiendas son más grandes y azules. Es el área "hospitalera" del campo, donde personas esperan por atendimiento y otras procuran por noticias de parientes.

El noticiero estuvo también en distritos vecinos, como Onna y Paganica. En Onna casi todo fue al piso. La equipe de Gaudium llegó al local poco tiempo después de las equipes de rescate, cuando ya había oscurecido. Muchas residencias permanecían inaccesibles e intocadas por la Defensa Civil. El distrito fue el más devastado. No hay luz eléctrica, agua potable. Casas desmoronaron completamente. Muchas calles están intransitables debido a los escombros.

En la aislada Paganica, por poco pedazos de una iglesia de la cual solamente restó la imagen principal de Nuestra Señora, no alcanzaron una residencia vecina. El morador, dueño de un establecimiento comercial que quedó totalmente destruido, afirmó a la prensa que nunca antes había visto fenómeno tan devastador. "Debemos haber hecho algo de muy grave", dijo.

Alerta

Toda la región de Abruzzo todavía está en alerta para nuevos temblores, como lo ocurrido esta mañana, de cerca de 4 grados en la escala Richter. El primero-ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunció la liberación de una verba de 30 millones de euros, para la reconstrucción de las ciudades y apoyo a los desabrigados...

Arzobispo indio a cargo de meditaciones del Via Crucis del Papa Benedicto XVI


Mons. Thomas Menamparampil, Arzobispo de Guwahati (India), señaló que su elección para escribir las meditaciones del Via Crucis que el Papa Benedicto XVI presidirá este Viernes Santo en el Coliseo de Roma expresa "la cercanía del Santo Padre a la comunidad cristiana en India, víctima de agresiones por único motivo de profesar la fe en Cristo, y todavía presa de la tensión y el miedo".

"Me he dedicado a la reflexión personal para llevar a cabo este encargo tan precioso en unos dos meses, mientras desarrollaba los intensas actividades de evangelización y formación en el territorio de la diócesis y fuera", relata el Arzobispo.

En entrevista concedida a la agencia vaticana Fides, el Prelado comenta que "a menudo me encontraba en aldeas aisladas, sin estructuras y sin corriente eléctrica. A veces he escrito notas en unas hojas, durante la noche. He intentando sumergirme en la persona de Jesús y, mientras viajaba a causa del trabajo pastoral, he palpado personalmente la agonía de la humanidad de hoy, viendo tantas personas sufrir por enfermedades, hambre, miseria".

En estos tiempos difíciles, prosigue "he tratado de dejarme conducir por la esperanza: a pesar de las trágicas situaciones que encontramos, como cristianos estamos llamados a compartir la esperanza con los débiles y los que sufren. Ésta es nuestra misión".

Además, "he buscado ver el problema del mal, que es parte del combate espiritual de todo cristiano, yo mismo incluido. He tratado de dar respuesta a la pregunta: ¿por qué sufren los inocentes? Y he dirigido la mirada a la Cruz, al Cristo inocente que sufrió por nosotros".

Mons. Menamparampil explicó también que en estas meditaciones ha utilizado algunos elementos de la cultura india, como el concepto de "ahimsa", que es mucho más profundo de la "no-violencia", y que expresa el modo en que Cristo afrontó y sufrió su Pasión, con serenidad y fuerza de ánimo; además del de la armonía y la "convivencia de las diferencias", recordando la presencia los cristianos allí donde son minorías.

martes, 7 de abril de 2009

Templarios custodiaron Sábana Santa, confirma experta

Barbara Frale, una experta italiana estudiosa de la desaparecida Orden los Templarios, precisó en un reciente artículo que estos caballeros medievales custodiaron durante un siglo la Sábana Santa, para que ésta no cayera en manos de los herejes del medioevo como los cátaros.

En su nuevo libro que será publicado dentro de poco, titulado "Los templarios y la Síndone de Cristo", Frale da a conocer los detalles que sustentan esta afirmación a partir de sus estudios en el Archivo Secreto Vaticano que hace poco dio a conocer el "Proceso contra los templarios".

En este proceso, explica la experta italiana, aparece una historia en la que se relata que en el año 1287 un joven de buena familia llamado Arnaut Sabbatier ingresó a la orden y tras su admisión fue llevado a un lugar privado del templo para que venerase la Sábana Santa besándole tres veces los pies. Según Frale, este desconocido episodio para los historiadores aporta más detalles a su investigación.

En 1978, prosigue Frale "un historiador de Oxford, Ian Wilson, reconstruyó las peripecias históricas de la Síndone, precisando que ésta fue robada de la capilla de los emperadores bizantinos durante el tremendo saqueo consumado durante la cuarta cruzada en 1204" y comparaba este dato con el hecho que los templarios "adoraban secretamente un misterioso 'ídolo' en el que se apreciaba a un hombre barbado".

Barbara Frale precisa después que "gracias a una serie de indicios, el autor (Wilson) sugería que el misterioso 'ídolo' venerado por los templarios no era otro que la Síndone de Turín, colocada en una urna especial que estaba hecha de modo que solo se pudiera ver el rostro, venerada en absoluto secreto en cuanto su misma existencia al interior de la orden era un hecho muy comprometedor: el objeto había sido robado durante un horrible saqueo, sobre cuyos autores el Papa Inocencio III había declarado la excomunión, así como para el tráfico de reliquias el Concilio Lateranense ya había sancionado la misma pena en 1215".

Para Wilson, precisa Frale, los "años oscuros" de los que no se sabe nada de la Sábana Santa, corresponden a aquellos en los que fue "custodiada en absoluto secreto por los templarios".

En resumen, dice luego la experta italiana, "los templarios se procuraron la Síndone para conjurar el riesgo de que su propia orden sufriera la misma contaminación herética que estaba afligiendo a gran parte de la sociedad cristiana de su tiempo: era el mejor antídoto contra todas las herejías", como la de los cátaros que afirmaban que Cristo no tenía un cuerpo humano ni sangre, no había sufrido la Pasión, no había muerto ni resucitado.

Por ello, tener una reliquia con huellas de sangre, que se podía "ver, tocar y besar", continúa Frale en un artículo de L'Osservatore Romano, era algo que "para el hombre del medioevo no tenía precio, algo mucho más poderoso que un buen sermón", algo que los Papas entendieron bien, "por lo que se comprende iniciativas como la de Inocencio III que promovió el culto a la Verónica o la de Urbano IV que solemnizó el milagro (eucarístico) de Bolsena instituyendo la fiesta del Corpus Domini".

"Este libro –una reconstrucción de corte histórico-arqueológico que no entra en cuestiones teológicas– representa la primera parte de un estudio dedicado a la Síndone que se complementará con un segundo volumen en preparación de imprenta: La Síndone de Jesús Nazareno", concluye.

Otros libros de Barbara Frale son "La última batalla de los templarios. Del código de obediencia militar a la construcción del proceso por herejía" (2001), "El Papado y el proceso a los templarios. La inédita absolución de Chinon a la luz de la diplomacia pontificia" (2003), "Los Templarios" (2007); y "Noticias históricas sobre el proceso a los templarios" (2007).

Brasil: Tercer aniversario del Fondo Misericordia


SAO PAULO,(7/04/2009).- El Fondo Misericordia ha cumplido el tercer aniversario en su labor de prestar ayuda material a las comunidades de la Iglesia en sus tareas evangelizadoras. Este proyecto durante sus tres años de existencia ha auxiliado a un incontable número de brasileños, ya sea en la construcción y reformas de seminarios, iglesias y conventos, ya sea en el mantenimiento de hospitales, asilos y guarderías; incluso en la compra de vehículos y embarcaciones que facilitan la acción misionera y, también, en la distribución de alimentos a comunidades más carentes.
Desde su inicio, hace tres años, el Fondo Misericordia ha destinado recursos a más de cuarenta ciudades de diferentes Estados brasileños. Sólo en el año 2008 fueron beneficiadas diez arquidiócesis, dieciocho diócesis, dos prelaturas, cuarenta y nueve parroquias, veintitrés conventos, tres congregaciones de vida consagrada, cinco entidades de beneficencia, un hospital, una escuela, ocho guarderías y una asociación cultural.
El Fondo Misericordia -creado y administrado por los Heraldos del Evangelio- recurre a la generosidad de los colaboradores y afiliados de la Asociación y se les expone las apremiantes necesidades de las instituciones religiosas, las parroquias y las entidades consideradas de interés social. Con el fin de garantizar la ideoneidad de cada proyecto presentado éste debe contar con la respectiva autoridad religiosa del lugar.
"La propuesta más reciente surge con miras a favorecer al asilo Hogar Nuestra Señora de las Mercedes, de la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, localizado en la ciudad de San Cayetano del Sur. Esta institución acoge a un gran número de personas ancianas y sin recursos y que, en muchos casos no tienen familia", dice el Padre Lorezo Ferronatto, EP uno de los directores del Fondo Misericordia.

domingo, 5 de abril de 2009

Papa participa en entrega de la Cruz peregrina en vistas a la JMJ Madrid 2011


Este mediodía, miles de fieles y peregrinos se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical junto al Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana resaltó el valor de la Cruz peregrina de las Jornadas Mundiales de la Juventud, describiéndola como "símbolo de agradecimiento" por lo dones recibidos en estas experiencias eclesiales.

En sus palabras introductorias el Pontífice abordó varios temas: Primero, con ocasión de la IV Jornada para la Sensibilización sobre las minas Antipersonas alentó "a los países, que aún no lo han hecho, a firmar estos importantes instrumentos del derecho internacional humanitario a los que la Santa Sede siempre ha dado su apoyo”.

“Quisiera también recordar con gran pena a nuestros hermanos africanos que hace pocos días encontraron la muerte en el Mar Mediterráneo, mientras trataban de llegar a Europa. No podemos –continuó el Papa- resignarnos ante tales tragedias. Al tiempo que rezo por las víctimas, para que el Señor las acoja en su paz, quisiera observar que este problema, ulteriormente agravado por la crisis global, encontrará solución solo cuando las poblaciones africanas, con la ayuda de la comunidad internacional, puedan liberarse de la miseria y de las guerras”.

Finalmente, el Santo Padre dirigió un particular saludo a los 150 delegados que en los días pasados “han participado en el encuentro internacional sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud, organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos”.

Comienza así el camino de preparación para el encuentro de jóvenes que se realizará en agosto del 2011 en Madrid y cuyo tema será: ‘Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe’”.

Tras estas palabras tuvo lugar la entrega de la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, de parte de jóvenes australianos a sus coetáneos españoles. “Esta entrega –dijo Benedicto XVI- asume un valor altamente simbólico con el que manifestamos inmensa gratitud a Dios por los dones recibidos en el encuentro en Sidney y por los que nos concederá en el de Madrid”.

Previamente, los jóvenes, junto a miles de fieles, habían participado de la celebración del Domingo de Ramos presidida por el Santo Padre en la Plaza de San Pedro.