miércoles, 30 de junio de 2010

Benedicto XVI dedica catequesis de la audiencia general a San José Cafasso, formador de sacerdotes

En su discurso, el Papa pidió a los sacerdotes que se comprometan más con la Confesión y la dirección espiritual. Estuvieron en la audiencia de este miércoles los 38 nuevos arzobispos metropolitanos que ayer recibieron el palio de las manos del pontífice

Pope 1.jpgCiudad del Vaticano (Miércoles, 30-06-2010, Gaudium Press) Después de cerrar el ciclo de tres catequesis seguidas sobre Santo Tomás de Aquino, el Papa Benedicto XVI presentó hoy en la audiencia general un nuevo santo y teólogo de la historia de la Iglesia: San José Cafasso, sacerdote y formador de padres del siglo XIX. Este año se cumplen 150 años de la muerte del religioso.

San José Cafasso fue un sacerdote piemontés dedicado a la confesión, a la dirección espiritual y al apostolado dirigido particularmente a los pobres y a los presos. "El mensaje de San José Cafasso es vivo y actual. Él fue un formador de padres, entre los cuales Juan Bosco, un verdadero pastor con una rica vida interior, un profundo celo en el cuidado pastoral, fiel a la oración, comprometido con la catequesis, con la Confesión y con la Eucaristía", afirmó el Papa en su discurso.

Benedicto XVI destacó como los tres mayores "dotes" del religioso "la calma, la perspicacia y la prudencia", siendo una de sus principales banderas la defensa intransigente de los derechos humanos y del respeto por todos, como, por ejemplo, de los presos que el siglo XIX eran encarcelados en lugares inhumanos.

San José Cafasso "es un apelo a todos para intensificar el camino de la santidad y recuerda a los sacerdotes a dedicar tiempo para la confesión y a la dirección espiritual y a la atención a los humildes", dijo el Papa en la Plaza de San Pedro, a cerca de 9 mil fieles presentes. Además de los fieles, también se hallaban en la audiencia general de hoy todos los 38 arzobispos metropolitanos que recibieron ayer el palio de las manos del Papa.

En los saludos en diversas lenguas el Papa saludó a los nuevos arzobispos metropolitanos en portugués y en español. "Amados peregrinos de lengua portuguesa, en particular los que vinieron de Angola y de Brasil para acompañar a sus arzobispos que ayer recibieron el palio, símbolo de una especial unión con Cristo Buen Pastor y con su Vicario y Sucesor de Pedro en el gobierno del pueblo de Dios: saludo a los fieles de Lubango, con Mons. Gabriel Mbilingi, de Bélem do Pará, con Mons. Alberto Corrêa, y de Olinda y Recife, con Mons. António Saburido. A la Virgen María confío vuestras vidas, familias y diócesis, para todos implorando el precioso don de amor y de unidad sobre la roca de Pedro, al dar a vosotros la Bendición Apostólica".

Benedicto XVI dirigió también una salutación especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. A los jóvenes pidió, en la solemnidad de los Primeros Mártires Romanos, que "imiten aquel heroico testimonio evangélico" y que sean "fieles a Cristo en todas las situaciones de la vida".

Pope 3.jpgMons. André-Joseph Léonard

El Santo Padre recibe todavía hoy en audiencia privada al presidente de la Conferencia Episcopal Belga, Mons. André-Joseph Léonard, que, como nuevo arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, también recibió ayer el palio. El prelado encuentra al Papa para manifestar además sus sentimientos después de los acontecimientos en su sede arquiepiscopal la semana pasada, cuando fueron interrogados todos los Obispos belgas presentes en la reunión mensual. Para Benedicto XVI, será una oportunidad para saber mejor como sucedió todo.

lunes, 28 de junio de 2010

Iglesia de Costa Rica prepara Año Jubilar para conmemorar el hallazgo de Nuestra Señora de los Ángeles



San José (Lunes, 28-06-2010, Gaudium Press) Hace 375 años, en lo que es hoy la ciudad de Cartago, en Costa Rica, una humilde mulata encontró sobre una piedra la imagen tallada de la Madre de Dios, quien llevaba cargado en su brazo izquierdo al niño Jesús y medía aproximadamente 20 centímetros.

Con motivo del aniversario de la manifestación de Nuestra Señora de los Ángeles -como fue bautizada la imagen, debido a que en la fecha de su aparición los franciscanos conmemoran la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles-, la Iglesia en Costa Rica celebrará este acontecimiento con un Año Jubilar, que comenzará el próximo 2 de agosto, y será una ocasión especial para que los costarricenses oren y pidan la intercesión de la patrona de su país.

Con el lema: "Siempre bajo tu protección", el jubileo de "La Negrita", como se le dice cariñosamente a la Madre de Dios en el país centroamericano, será un tiempo de gracia, y un tiempo "para recordar que hemos estado siempre bajo la protección de la Virgen María", como citó la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) en una información que dio a conocer en su página web.

En la información, la CECOR, también hizo una invitación especial a los fieles de su país: "Que este Año Jubilar sea un tiempo para renovar nuestro filial afecto a María Santísima. Celebrémoslo con el mismo gozo que invadió a Santa Isabel cuando recibió la visita de la Madre de Dios, pues nuestra Madre del Cielo nos sigue visitando".

Las actividades del Jubileo mariano

Para recibir con gozo las gracias de la fiesta mariana, la Iglesia en Costa Rica realizará diversas actividades durante el Año Jubilar. Entre las que se encuentran peregrinaciones a la Basílica Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, que fue construido en el lugar donde se manifestó la Madre de Dios, para lo cual se ha preparado una "guía del peregrino", que tiene como fin ayudar a preparar espiritualmente a quienes, durante este año, visiten la imagen de María.

También se programarán foros en las distintas ciudades de Costa Rica, en los que se reflexionará sobre el significado e importancia del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora, y se publicará un libro conmemorativo con fotografías que ilustran el contexto histórico en que se dio la manifestación.

Igualmente, en el marco del jubileo, se realizará en el 2011 un Congreso Mariano, el cual tendrá lugar en mayo, y el Jubileo Sacerdotal en junio.

Medalla conmemorativa

Asimismo, entre las actividades que la Iglesia en Costa Rica ha programado para el Año Jubilar, fue presentada, el pasado 2 de junio, una medalla conmemorativa de colección que tiene impresa la imagen de "La Negrita". La imagen mide 28 milímetros, es de color blanco y tiene impreso el motivo de los 375 años del hallazgo y el lema del Año Jubilar.

Con información de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) y de la Diócesis de Cartago.

Gaudium Press / Sonia Trujillo

domingo, 27 de junio de 2010

Benedicto XVI reflexiona sobre la libertad de quienes renuncian a todo para consagrarse a Dios

Este mediodía miles de fieles y peregrinos se reunieron en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana recordó las exigencias del llamado de Dios a consagrarse totalmente a Él y a su Plan como realidades que expresan la novedad y la prioridad absoluta del Reino de Dios que se hace presente en la persona de Cristo.

“Quien tiene la suerte de conocer a un joven o una joven que deja su familia, sus estudios o su trabajo para consagrarse a Dios, sabe bien de lo que se trata la llamada de Cristo, porque tiene delante un ejemplo viviente de la respuesta radical a la vocación divina”, dijo el Papa reflexionando sobre la vocación y sus exigencias.

Describió la experiencia de conocer a una persona que se ha donado a Dios como “una de las más bellas experiencias que se tiene en la Iglesia: ver, tocar con la mano la acción del Señor en la vida de las personas; experimentar que Dios no es una entidad abstracta, sino una Realidad tan grande y fuerte que llena en modo sobre abundante el corazón del hombre, una Persona viviente y cercana, que nos ama y exige ser amada”.

Analizando el Evangelio de hoy, el Santo Padre hizo notar diversas exigencias que acompañan la vocación: “El Evangelista Luca nos presenta a Jesús que mientras camina por la calle hacia Jerusalén, ve a algunos hombres, jóvenes probablemente, que le prometen seguirlo donde sea que vaya. A ellos Jesús se muestra muy exigente, advirtiéndoles que no tiene una lugar estable donde quedarse y que quien decide trabajar con Él en el campo de Dios no puede arrepentirse”.

“A otro –continúa el Papa- Cristo le dice: ‘Sígueme’, pidiéndole una rotura neta de los vínculos familiares. Estas exigencias pueden parecer muy duras, pero en realidad expresan la novedad y la prioridad absoluta del Reino de Dios que se hace presente en la persona de Cristo. Se trata de la radicalidad que es debida al Amor de Dios. Quien renuncia a todo, incluso a sí mismo, para seguir a Jesús, entra en una nueva dimensión de la libertad, que San Pablo define como un ‘caminar según el Espíritu’”.

Hacia el final de sus palabras introductorias el Papa invitó a “todos a contemplar el misterio del Corazón divino humano del Señor Jesús, para alcanzar la fuente misma del Amor de Dios. Quien fija la mirada en aquel Corazón atravesado y siempre abierto para amarnos, siente la verdad de esta invocación: ‘Tú Señor eres mi único bien’, y está listo a dejar todo para seguirlo”.

El Papa rezó el Ángelus, saludó en diversos idiomas a los presentes e impartió su Bendición Apostólica.

miércoles, 23 de junio de 2010

"La Piedad Popular es la expresión de este lenguaje de encuentro entre lo humano y lo divino"

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Santiago (Miércoles, 23-06-2010, Gaudium Press) "Una sociedad crece y se desarrolla cuando es capaz, no sólo de acrecentar sus índices económicos y de bienestar material, sino sobre todo cuando valora sus raíces, descubre su identidad y vive en los grandes valores y virtudes que la forjaron": Con estas palabras inició su intervención Mons. Marco A. Órdenes Fernández, Obispo de Iquique y responsable de la Sección Piedad Popular y Santuarios del Departamento de Misión y Espiritualidad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), durante la presentación del libro "Unidos por la fe", el pasado Lunes en la casa del embajador peruano en Chile, sesión que fue presidida por los cardenales Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago; y Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, junto al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno.

Para el obispo de Iquique, "la Piedad Popular es la expresión de este lenguaje de encuentro entre lo humano y lo divino. No es sólo el lenguaje del hombre hacia Dios, sino que es también el lenguaje de Dios hacia el hombre. En estas expresiones Dios se encuentra con los suyos, constituyendo estas hondas manifestaciones de la fe, una auténtica experiencia de la mística cristiana".


Algunos de los asistentes al acto, en primera instancia Mons. Órdenes

Monseñor Órdenes también recordó a ese propósito a los presentes -entre quienes se encontraban además de autoridades eclesiásticas y civiles, reconocidos empresarios chilenos y peruanos- lo afirmado en el documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, habida en Aparecida en mayo del 2007: "La decisión de partir hacia el santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza y la llegada es un encuentro de amor. La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio. También se conmueve, derramando toda la carga de dolor y de sus sueños. La súplica sincera, que fluye confiadamente, es la mejor expresión de un corazón que ha renunciado a la autosuficiencia, reconociendo que solo nada puede. Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual" (DA, 259)

La experiencia de la fe de los sencillos

"¿Cuál es contenido simbólico de las bellas y expresivas fotografías del libro ‘unidos por la Fe'? - se preguntó en el encargado de Piedad Popular del Celam. Precisamente esto: la experiencia de la fe de los sencillos que encuentran en la peregrinación a los santuarios, y en los ejercicios de piedad cristiana, el encuentro personal y comunitario con Jesucristo. Aquí, la Piedad Popular nos ayuda a vivir una auténtica experiencia de fe, que posee un profundo sentido de trascendencia, como también una poderosa confesión de fe en medio de realidades que intentan negar su valor y su presencia."

Asimismo "este libro también nos estimula a contemplar en el conjunto de las celebraciones religiosas que presenta, el vínculo de la Fe, en pueblos que tienen vocación de hermanos", resaltando el pasado y destino común de las naciones latinoamericanas, cuando muchas de ellas conmemoran por estos días bicentenarios de sus independencias.

En las palabras del obispo de Iquique no estuvo ausente una sentida loa a la Virgen Santísima, muy querida en estas tierras, y que es motivo común de culto en las devociones de la piedad popular: "Contemplando a la Señora del cielo, vestida en sus diversos hábitos, hemos colocado a sus pies nuestros pueblos, los tributos de nuestras banderas, con la historia de sus gozos y sufrimientos. La Madre del Señor, sigue marcando el alma de nuestra identidad cristiana, saludándola con fe y con emblemas de identidad en sus santuarios de Chapi, Las Peñas, la Tirana y tantos otros lugares, donde ella es Madre, Reina y Señora. En estos oasis de encuentro, todos nos descubrimos hermanos, porque queda en evidencia que todos somos en Dios ‘hijos y hermanos' ".

Gaudium Press / S. C.

martes, 22 de junio de 2010

VIII Encuentro del 'Apostolado del Oratorio' reúne a millares en Fátima, Portugal



El encuentro, promovido por los Heraldos del Evangelio, en la Iglesia de la Santísima Trinidad, en Fátima, aconteció en un clima de alegría y oración bajo la presidencia de Mons. Manuel Monteiro de Castro, Secretario de la Congregación para los Obispos


Fátima (Martes, 22-06-2010, Gaudium Press) Cerca de diez mil personas se reunieron recientemente en la ciudad Santuario de Fátima, en Portugal, para el VIII Encuentro del Apostolado del Oratorio del Inmaculado Corazón de María, promovido por los Heraldos del Evangelio. El encuentro ocurrió en la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Mons. Manuel Monteiro de Castro, Secretario de la Congregación para los Obispos, fue quien presidió la ceremonia. Antes de la Eucaristía, y en un gran momento de la celebración, tuvo lugar la entrada solemne de la imagen del Inmaculado Corazón de María y su coronación.

Mons. Manuel afirmó en su homilía que "nuestra historia, la historia de cada persona, está profundamente impregnada de la constante solicitud de Dios. Cada uno de nosotros es objeto de la predilección del Señor".

Refiriéndose al carisma de los Heraldos del Evangelio, el Arzobispo portugués citó al Papa Juan Pablo II para decir que "la llamada no dice respecto apenas a los pastores, los sacerdotes, los religiosos y religiosas, sino que se extiende a los fieles laicos: también los fieles laicos son personalmente llamados por el Señor, de quien reciben una misión para la Iglesia y el mundo".

"La actual situación social, económica, política y cultural reclama la acción de todos nosotros", agregó el prelado. Después de la misa, se realizó la adoración al Santísimo Sacramento y, por último, se proyectó un video que muestra las actividades realizadas, en los últimos doce meses, por los Heraldos del Evangelio en Portugal y en el Mundo.

De la actividad se hizo eco la Agencia Ecclesia, agencia de noticias de la Iglesia católica en Portugal (http://www.agencia.ecclesia.pt/cgi-bin/noticia.pl?tpl=&&image=80238)

lunes, 21 de junio de 2010

"Crucifijo es patrimonio religioso y cultural de Europa y expresión de libertad y democracia", dicen obispos europeos


Ciudad del Vaticano (Lunes, 21-06-2010, Gaudium Press) El crucifijo es un "patrimonio religioso y cultural" de los países europeos, y "expresión de libertad y democracia", afirmaron los obispos de Grecia y Eslovenia. Después de los prelados italianos, que se manifestaron el pasado jueves a través de la presidencia de la Conferencia Episcopal italiana, las conferencias episcopales de Grecia y Eslovenia, hablaron el viernes sobre el tema, en espera de la decisión final de la Corte Europea de los Derechos Humanos sobre la exposición de símbolos religiosos, en particular crucifijos, en lugares públicos, que se dice será el 30 de junio.

"En los países seculares de tradición cristiana, la exposición de símbolos religiosos no debería ser vetada, en particular en los lugares donde se forma la conciencia de los niños y los jóvenes. De lo contrario sería una contradicción y una negación del patrimonio religioso y cultural de un país", dijo la nota publicada el viernes por la Conferencia Episcopal de Grecia. Además, los obispos griegos desearon un recíproco respeto por las mayorías y minorías religiosas, para garantizar la coexistencia pacífica de todas las religiones y condenaron toda forma de fundamentalismo religioso.

"Una pequeña minoría no debería impedir a la gran mayoría el ejercicio de la propia fe religiosa, según las tradiciones del pueblo. De la misma forma, la mayoría no debe impedir lo mismo a la minoría", señaló la declaración.

Los obispos de Eslovenia, a su vez, recordaron que "el crucifijo es un símbolo que refleja no solamente la herencia religiosa, sino también cultural de las naciones europeas", cuya exposición fue "expresamente apoyada por convenciones y acuerdos europeos". Además, como otros símbolos religiosos en lugares públicos, "no sirven como forma de discriminación o exclusión, siendo una expresión más de libertad y democracia, también de respeto por la tradición secular de cada una de las naciones europeas".

Los obispos griegos ven la condena de Italia como el "inicio de una serie de procedimientos que se perfilan en el horizonte, y que se refieren al rechazo de algunos líderes políticos y representantes de la comunidad europea de reconocer en la Constitución europea las raíces cristianas del continente".

La Conferencia Episcopal de Eslovenia, por su parte, expresó en su nota el "apoyo" a los obispos italianos y a otros países europeos que se oponen a la anterior decisión de la Corte Europea de derechos humanos.

"Eslovenia, así como otros países europeos, está literalmente salpicada de iglesias, crucifijos y otras imágenes y símbolos religiosos en lugares públicos, que representan toda la herencia nacional y cultural del país", observaron obispos eslovenos, que clasificaron la remoción de "separación forzada de la identidad nacional de sus tradiciones espirituales y culturales".

viernes, 18 de junio de 2010

Voto Católico

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Para VOTAR como CATÓLICO hay que:

1. Decidirse a VOTAR y participar activamente en el proceso electoral.
2. Decidirse a dejar que la fe ilumine mis opciones políticas.
3. Informarse de la postura de los a candidatos.
4. Elegir primero según los 5 puntos “no negociables” de la Doctrina católica:
  • NO al aborto.
  • NO a la eutanasia.
  • SÍ al matrimonio exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer.
  • NO a la manipulación genética que significa el sacrificio de un embrión humano
  • NO a la clonación humana.
5. Optar por un candidato que promueva políticas que alienten la justicia, la creación y distribución del bienestar de manera concreta y realista.
6. Optar por un candidato que respete las raíces católicas de nuestra cultura mexicana.
7. Optar por un candidato que promueva una sana coexistencia y cooperación entre la Iglesia y el Estado.
8. Optar por un candidato que se preocupe por la difusión de valores.

miércoles, 16 de junio de 2010

Benedicto XVI presidirá ordenación de 14 nuevos sacerdotes el próximo sábado


Ciudad del Vaticano (Miércoles, 16-06-2010, Gaudium Press) El próximo sábado, el Papa Benedicto XVI presidirá en la Basílica Vaticana la ordenación presbiteral de 14 diáconos de la diócesis de Roma. La información fue divulgada ayer por la Sala de Prensa de la Santa Sede.

La ceremonia tendrá inicio a las 9:30 horas, y será concelebrada con el vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma, cardenal Agostino Vallini, obispos auxiliares y los superiores de los seminarios concernidos y los párrocos de los ordenandos.

La celebración de la ordenación presbiteral por el Papa ocurre el 12º domingo del tiempo "per annum".

lunes, 14 de junio de 2010

Dios escuchó nuestras oraciones, dice esposa de general rescatado en Colombia



En declaraciones a Caracol Radio tras conocer la liberación del general Mendieta, su esposa indicó: "soy la mujer más feliz del mundo. Estoy feliz, no sé qué hacer. Ahora es momento de abrazarlo. Voy a escuchar su cumpleaños con él. Dios escuchó mis ruegos. Gracias a Dios por este momento".

Por su parte, el general Mendieta, en sus primeras declaraciones agradeció al Presidente Uribe por la operación de rescate, a las fuerzas armadas y a distintos medios radiales y televisivos que apoyan la liberación de los secuestrados en Colombia.

"Mi Dios les pague por todos estos resultados", indicó.

Visiblemente emocionado y ahora que cumple su cumpleaños 53 este lunes 14, el general comentó: "salgo en este momento desconociendo muchas cosas de Colombia, del mundo, de todo, además de los 12 años de rezago académico, intelectual. A Dios gracias Adán Jara nos enseñó inglés y ruso y con eso nos dio entretenimiento cerebral para cada día, sobre todo en estos 16 meses que no tuvimos radio ni música".

Tras pedir que los secuestrados tengan una radio para poder sentirse acompañados, dijo también: "quiero escuchar noticias, programas de opinión, quiero escuchar la voz de la gente del mundo porque no teníamos voces en la selva. Quiero saber de ti amada esposa, quiero saber de ti amado hijo, quiero saber de ti amada hija, quiero saber de ti mundo entero".

El general Mendieta fue liberado junto al coronel Enrique Murillo, el sargento Arbey Delgado Argote y el coronel William Donato, quienes llegaron a Bogotá en un avión militar procedentes del departamento de Guaviare, donde se llevó a cabo la "Operación Camaleón" con la que las fuerzas armadas pusieron fin al secuestro que se inició en 1998.

Hay que recuperar la conciencia del pecado: Cardenal Rivera Carrera


Ciudad de México (Lunes, 14-06, Gaudium Press) La conciencia de pecado y el remordimiento, como un piloto que se enciende cuando existen problemas de espíritu: fueron esos los temas centrales del Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de México, en la homilía de la misa dominical en la Catedral de la capital mexicana.


Tras constatar que el pecado es inherente a la condición humana, el purpurado mexicano apuntó la "profunda transformación [que se está operando] en muchos cristianos en cuanto a su concepción religiosa y moral: para muchos hoy nada es malo, nada es inmoral y hasta parece que hemos suprimido de nuestro diccionario la palabra pecado", dijo. "Sin conciencia de la culpa ¿Cómo vamos a interesarnos por el perdón de Dios, si no nos consideramos culpables? ¿Cómo vamos a valorar la salvación de Cristo, si no nos sentimos necesitados de ella?".

Uno de los síntomas de que existe esa conciencia de la culpa es el remordimiento por las faltas cometidas. Entretanto, también la ausencia del remordimiento es un síntoma de la pérdida del sentido del pecado: "Nosotros y nuestra sociedad estamos mal cuando tenemos fundida esa luz roja, perdiendo el sentido de la culpa y del pecado y, en ocasiones, hasta empleando mecanismos de defensa, presentando como progresismo o amplitud de criterio aquello de lo cual tendríamos que avergonzarnos", adivirtió.

Si bien es malo tener escrúpulos cuando no se han cometido faltas reales, es peor, según el Arzobispo de México, carecer del sentido de culpa cuando hay verdadero pecado. Además, resaltó que de acuerdo a las Sagradas Escrituras, el reconocimiento de las faltas es la puerta de entrada para la obtención de la misericordia de Dios y la enmienda.

"Frente al perdón que siempre representa un regalo de Dios, los cristianos seremos deudores insolventes que lograrán alcanzar la reconciliación...el arrepentimiento y la conversión son necesarios para así no volver a cometer errores", recalcó el Primado de México.

Con información del SIAME

viernes, 11 de junio de 2010

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad...

La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre.

Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia, al celebrar ambas fiestas de manera consecutiva, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo del Corpus Christi.

Santa María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús.

Venerar su Inmaculado Corazón significa, pues, no sólo reverenciar el corazón físico sino también su persona como fuente y fundamento de todas sus virtudes. Veneramos expresamente su Corazón como símbolo de su amor a Dios y a los demás.

El Corazón de Nuestra Madre nos muestra claramente la respuesta a los impulsos de sus dinamismos fundamentales, percibidos, por su profunda pureza, en el auténtico sentido. Al escoger los caminos concretos entre la variedad de las posibilidades, que como a toda persona se le ofrece, María, preservada de toda mancha por la gracia, responde ejemplar y rectamente a la dirección de tales dinamismos, precisamente según la orientación en ellos impresa por el Plan de Dios.

Ella, quien atesoraba y meditaba todos los signos de Dios en su Corazón, nos llama a esforzarnos por conocer nuestro propio corazón, es decir la realidad profunda de nuestro ser, aquel misterioso núcleo donde encontramos la huella divina que exige el
encuentro pleno con Dios Amor.

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CONSAGRACIÓN de sí mismo a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada,

por las manos de María (SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT)

¡Sabiduría eterna y encarnada!
¡Amabilísimo y adorable Jesús,
verdadero Dios y verdadero hombre,
Hijo único del Eterno Padre
y de María siempre Virgen!
Te adoro profundamente
en el seno y en los esplendores de tu Padre,
durante la eternidad,
y en el seno virginal de María,
tu dignísima Madre,
en el tiempo de tu encarnación.
Te doy gracias de que te has anonadado,
tomando la forma de un esclavo,
para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.
Te alabo y te glorifico
porque has tenido la bondad
de someterte en todo a María,
tu Santa Madre,
con el fin de hacerme, por medio de Ella,
un fiel esclavo.
Pero, desgraciadamente,
¡ingrato e infiel como soy!,
no he observado los votos y las promesas
que con tanta solemnidad
te he hecho en mi Bautismo:
no he cumplido con mis obligaciones.
No merezco llamarme hijo tuyo, ni tu esclavo;
y, como no hay nadie en mí
que no merezca tus rechazos y tu cólera,
ya no me atrevo a acercarme por mí mismo
a tu santa y augusta Majestad.
Por eso he recurrido a la intercesión
y a la misericordia de tu Santísima Madre,
que me has dado como Medianera para contigo;
y es por medio de Ella que espero obtener de Ti
la contrición y el perdón de mis pecados,
la adquisición y la conservación de la Sabiduría.
Te saludo, pues, ¡María Inmaculada!,
vivo tabernáculo de la divinidad,
escondida en el cual, la eterna Sabiduría,
quiere ser adorada por los Ángeles
y por los hombres.
Te saludo, ¡Reina del Cielo y de la tierra!,
a cuyo imperio todo está sometido,
todo lo que está por debajo de Dios.
Te saludo, ¡seguro Refugio de los pecadores!,
cuya misericordia no faltó a nadie.
Escucha los deseos que tengo
de la divina Sabiduría,
y recibe para eso los votos y los dones
que mi bajeza te presenta.
Yo...
infiel pecador,
renuevo y ratifico hoy en tus manos
los votos de mi Bautismo:
renuncio para siempre a Satanás,
a sus seducciones y a sus obras,
y me doy enteramente a Jesucristo,
la Sabiduría encarnada,
para llevar mi cruz tras Él
todos los días de mi vida,
y para que yo le sea más fiel
de como lo he sido hasta ahora.
Te escojo hoy,
en presencia de toda la Corte celestial,
como Madre y Señora mía.
Te entrego y consagro, en calidad de esclavo,
mi cuerpo y mi alma,
mis bienes interiores y exteriores,
y el valor mismo de mis buenas acciones
pasadas, presentes y futuras,
dejándote un entero y pleno derecho
de disponer de mí y de todo lo que me pertenece,
sin excepción, según tu agrado,
a la mayor gloria de Dios
en el tiempo y en la eternidad.
Recibe, ¡Virgen bondadosa!,
esta pequeña ofrenda de mi esclavitud,
en honor y en unión con la sumisión
que la eterna Sabiduría
gustosamente quiso observar
para con tu maternidad;
en homenaje al dominio que ustedes, los dos,
tienen sobre este pequeño gusano
y miserable pecador;
y en acción de gracias por los privilegios
con los que la Santísima Trinidad
te ha favorecido.
Proclamo que desde ahora
quiero, como verdadero esclavo tuyo,
procurar tu honor y obedecerte en todo.
¡Madre admirable!, preséntame
a tu querido Hijo,
en calidad de eterno esclavo,
para que Él, que por Ti me rescató,
por Ti me reciba.
¡Madre de misericordia!, hazme la gracia
de obtener la verdadera sabiduría de Dios
y de colocarme, para eso,
en el número de las personas
a las que amas, instruyes, guías,
alimentas y proteges
como a hijos y esclavos tuyos.
¡Virgen fiel!, vuélveme en todo
un perfecto discípulo, imitador y esclavo
de la Sabiduría encarnada,
Jesucristo, Hijo tuyo,
tanto que por tu intercesión y con tu ejemplo
yo llegue a la plenitud de su edad en la tierra
y de su gloria en los Cielos. Amén.

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Firma .............................................................

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Ah! ¡Si las almas supiesen como las espero lleno de misericordia! ¡Soy el amor de los amores, y no puedo descansar sino perdonando!

¡Siempre estoy esperando con amor que las almas vengan a Mí! ¡Vengan!... ¡Échense en mis brazos! ¡No tengan miedo! Conozco el fondo de las almas, sus pasiones, su atracción por el mundo y los placeres. Sé desde toda la eternidad cuántas almas me han de llenar el corazón de amargura, y que para gran número, ¡mis sufrimientos y mi sangre serán inútiles! Mas, como las amé, así las amo...


No es el pecado lo que más hiere mi Corazón... Lo que lo despedaza es que ellas no quieran refugiarse en Mí después de haberlo cometido. Sí, deseo perdonar, y quiero que mis almas escogidas den a conocer al mundo, cómo mi Corazón espera a los pecadores, transbordando de amor y de misericordia.

También quiero mostrar a las almas que nunca rechazo mi gracia a ellas, ni aun cuando están cargadas de los más graves pecados, y que no las separo, entonces, de aquellas a quienes amo con predilección. A todas las guardo en mi Corazón, para dar a cada una los socorros que su estado reclama. Quiero darles a comprender que no es por el hecho de estar en pecado mortal, que deben apartarse de Mí. ¡No juzguen que ya no hay remedio para ellas y que nunca más serán amadas como lo fueron otrora! ¡No, pobres almas, no son éstos los sentimientos de un Dios que derramó toda su sangre por vosotros!

¡Venid a Mí y no temáis, porque Yo os amo! Os purificaré en mi Sangre y os tornaréis más blancas que la nieve. Vuestros pecados serán sumergidos en las aguas de mi misericordia, y no será posible arrancar de mi corazón el amor que os tengo.

Vosotros que estáis sumergidos en el mal y que hace más o menos tiempo vivís errantes y fugitivos por causa de vuestros crímenes... Si los pecados de que sois culpados os endurecieron y cegaron el corazón; si para satisfacer vuestras pasiones, caísteis en los peores escándalos... ¡ah! Cuando vuestra alma reconociere su estado, y los motivos o los cómplices de vuestras faltas os abandonaren, no dejéis que de vosotros se apodere el desespero. Mientras el hombre tuviere un soplo de vida, podrá acudir aún a la misericordia e implorar perdón. Vuestro Dios no consentirá que vuestra alma sea presa del infierno.

Por el contrario, desea y con ardor, que de Él os aproximéis para perdonaros. Si no osáis hablarle, dirigidle a Él vuestras miradas y los suspiros de vuestro corazón, y en breve veréis que su mano bondadosa y paternal os conduce a la fuente del perdón y de la Vida!

Deseo que las almas crean en mi misericordia, esperen todo en mi bondad y no duden nunca de mi perdón. ¡Soy Dios, mas Dios de amor! Soy Padre, mas Padre que ama con ternura y no con severidad.


Mi corazón es infinitamente sabio, pero también infinitamente santo, y como conoce la miseria y la fragilidad humanas, se inclina hacia los pobres pecadores con misericordia infinita. Amo a las almas después de que cometieron el primer pecado, si humildemente vienen a pedir perdón. Las amo aún cuando lloraron su segundo pecado, y si esto se repitiere, no digo un billón de veces, sino millones de billones, las amo y les perdono siempre, ¡y lavo en la misma sangre tanto el último como el primer pecado!
No me canso de las almas, y mi Corazón siempre espera que vengan a refugiarse en Él por más miserables que sean. ¿No tiene un padre más cuidado con el hijo enfermo, que con los que tienen buena salud? Para con este hijo, no son mayores sus delicadezas y su desvelo. De igual manera, mi Corazón derrama sobre los pecadores su compasión y ternura, con más liberalidad que sobre los justos.

Denme su amor y nunca desconfíen del mío, y sobre todo, denme su confianza y no duden de mi misericordia. Es fácil esperar todo de mi Corazón!” (1)

Así habló el Divino Redentor. Así continúa hablándonos con el mismo entrañado e infinito amor de Padre y de Dios. Procuremos oírlo, esforcémonos por seguir su cariñoso llamamiento, de depositar en Él esa confianza completa de hijos que todo lo pueden alcanzar de las misericordias de un Corazón omnipotente.

Roguemos a María Santísima, Madre de este Sagrado Corazón, que interceda por nosotros junto a Él, a fin de que ese horno ardiente de caridad “nunca cese de iluminar el horizonte de la vida de cada uno de nosotros, encienda nuestros propios corazones y nos haga abrir las almas para su amor que es eterno y nunca se consume. El único amor capaz de transformar el mundo y la vida humana” (Juan Pablo II, Meditaciones de la Letanía del Sagrado Corazón de Jesús, Junio de 1985).


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LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
R/. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.
R/. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
R/. Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros .
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,

Corazón de Jesús, Hijo del eterno Padre,
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en las entrañas de la Virgen María,
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo de Dios,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, santuario del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo,
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, sagrario de la justicia y del amor,
Corazón de Jesús, lleno de amor y de bondad,
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza,
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, donde se encuentran todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Corazón de Jesús, donde habita toda la plenitud de la Divinidad,
Corazón de Jesús, en quien el Padre plenamente se ha complacido,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Corazón de Jesús, magnánimo con todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, saturado de oprobios,
Corazón de Jesús, lacerado por nuestros crímenes,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, atravesado por la lanza,
Corazón de Jesús, fuente de toda consolación,
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección,
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación,
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores,
Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en Ti,
Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en Ti ,
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R/. Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R/. Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R/. Ten piedad de nosotros.

V/. Jesús, manso y humilde de Corazón,
R/. Haz nuestro corazón semejante al vuestro.

Oración: Oh Dios, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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Sagrado Corazón, Eucaristía y Nuestra Señora

A fin de enfervorizarnos más en esa devoción, no es supérfluo resaltar el vínculo indisociable entre el Sagrado Corazón y el Sacramento de la Eucaristía. En éste, Jesús está realmente presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad. Por lo tanto, en Él se halla vivo y palpitante su Corazón adorable que convida a sí a todos los hombres. Es a través de la Eucaristía que Él realiza sus promesas, haciéndonos objeto de su insondable amor, conforme nos enseña el papa Juan Pablo II:

“La infinita majestad de Dios se oculta en el Corazón humano del Hijo de María. Este Corazón es nuestra alianza. Este Corazón es la máxima proximidad de Dios junto a la historia y a los corazones humanos. Este Corazón es la maravillosa condescendencia de Dios: el corazón humano que pulsa con la vida divina; la vida divina que pulsa en el corazón humano.

“ En la Santísima Eucaristía descubrimos con el sentido de la fe ese mismo Corazón –el Corazón de majestad infinita- que (en ella) continúa latiendo con el amor humano de Cristo, Dios-Hombre.

“¡Cuán profundamente sintió este amor el Santo Papa Pío X! ¡Cuánto deseó que todos los cristianos desde los años de la infancia se aproximasen de la Eucaristía, recibiendo la Sagrada Comunión: para que se uniesen a este Corazón, que es al mismo tiempo para cada uno de los hombres, Casa de Dios y Puerta del Cielo.

“Casa, una vez que a través de la comunión eucarística, el Corazón de Jesús extiende su morada a cada uno de los corazones humanos. Puerta, porque en cada uno de estos corazones humanos Él abre la perspectiva de la eterna unión con la Santísima Trinidad” (Meditaciones de la Letanía del Sagrado Corazón, junio de 1985).

Debemos pues ir al Santísimo Sacramento para encontrar al Sagrado Corazón, accesible ahí a todos, infatigable, prodigando las maravillas de su bondad, de su tiernísima compasión por la humanidad pecadora.

Mejor ilustración de ese vínculo no podríamos evocar, a no ser la que nos muestran las propias apariciones de Paray-le-Monial: en la mayoría de las veces, el Sagrado Corazón se reveló a Santa Margarita María, en una hora en que ésta, humilde y recogida en los bendecidos silencios de la capilla, oraba fervorosamente delante del Santísimo Sacramento.

Imitemos el edificante ejemplo de esta celosa hija de San Francisco de Sales, de esa alma electa que, por sus excelentes virtudes y obras, no cesó de glorificar y exaltar al divino Corazón de Jesús hasta el fin de su vida. Y, por esto mismo, mereció ser inscrita para siempre en el rol de los héroes de la fe.

Sí, procuremos seguir el camino trazado por Santa Margarita María, sin olvidarnos nunca de que debemos hacerlo implorando la omnipotente mediación de Nuestra Señora. Mejor intercesora no podríamos invocar, pues Ella es la Madre del Hombre Dios, Aquella que engendró y nutrió con su propia sangre al Corazón de Jesús, la que llevó encerrado en su claustro virginal esa fuente de amor infinito, cuyas pulsaciones baten desde entonces al unísono con las de su Corazón Inmaculado.

Ella es sobre todo la que supo corresponder de modo eximio, creciente e ininterumpido a las ardientes efusiones de la caridad de su divino Hijo, junto a quien no cesa de pedir por cada uno de nosotros. “A través del Inmaculado Corazón de María permanecemos en la alianza con el Corazón de Jesús, que es el más espléndido y perfecto tabernáculo del Altísimo” (Juan Pablo II, idem).

miércoles, 9 de junio de 2010

Un simple sacerdote




Pbro. Martín Lasarte


Soy un simple sacerdote católico uruguayo que hace 20 años vivo en Angola. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Me da un gran dolor por el profundo mal que sacerdotes que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos.

Veo en muchos medios de información la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes…

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a los medios de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía a hacerlo y las ONG’s no estaban autorizadas.

No ha sido noticia que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas;

Que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.

No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina; que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan hogares transitorios para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violados y buscan un refugio.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su Misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un asalto en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires a causa de una mina, visitando a su gente.

En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y ni de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre,que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos.

Pbro. Martín Lasarte, SDB
Angola

lunes, 7 de junio de 2010

"El mundo necesita de la cruz, símbolo de esperanza para superar todos los males", dice Benedicto XVI en Nicosia


El Papa celebró este sábado, en la capital de Chipre, misa a sacerdotes, religiosos y católicos empeñados en la pastoral, a quien destinó palabras de aliento en su misión

Ciudad del Vaticano (Lunes, 07-06-2010, Gaudium Press) Todavía como parte de sus actividades en este sábado, por la programación del segundo día del viaje apostólico a Chipre, el Papa Benedicto XVI presidió una misa especial a sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, catequistas y miembros de los movimientos eclesiales católicos de Chipre.

La ceremonia fue realizada en la Iglesia de la Santa Cruz, en Nicosia, y el tema de la cruz de Cristo estuvo en el centro de la reflexión en la homilía de Benedicto XVI. "Un mundo sin la cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el cual la tortura y la brutalidad permanecerían sin freno, el débil sería explotado y la avidez tendría la última palabra", declaró el Papa.

"El hombre no puede salvarse a sí mismo de las consecuencias del propio pecado. No puede salvarse a sí mismo de la muerte. Solamente Dios puede liberarlo de su esclavitud moral y física" continuó.

El Papa explicó que la cruz, a pesar de haber sido "señal de sufrimiento, derrota y fracaso", representa "un definitivo triunfo del amor de Dios sobre todos los males del mundo". El Santo Padre observó que los cristianos podrían ser criticados por venerar un instrumento de tortura, pero la cruz no representa eso, sino "la completa transformación, la definitiva victoria sobre estos males" que la "tornan el símbolo más elocuente de esperanza que el mundo jamás vio".

La cruz de Cristo, continuó el Pontífice en la ceremonia que finalizó su segundo día en Chipre, es símbolo para "todos aquellos que sufren - los oprimidos, los enfermos, los pobres, los marginalizados, las víctimas de violencia", a quien da esperanza de transformar el "sufrimiento en alegría, el aislamiento en comunión, la muerte en vida".

Además, para el Santo Padre, el símbolo de la cruz no puede limitarse simplemente a un símbolo privado de devoción, ni de relevancia para algún grupo dentro de la sociedad o una filosofía.

A los fieles, Benedicto XVI pidió que "fuesen heraldos de la verdad salvadora que el mundo necesita oír", creíbles testigos de la fe en el mundo. Benedicto XVI alentó también a los sacerdotes y religiosos de Oriente Medio, que "están experimentando en estos momentos un particular llamado para conformar las propias vidas al misterio de la cruz del Señor", a continuar dando su testimonio de esperanza.

Los cristianos en Oriente Medio viven en minoría y "sufren privaciones por causa de las tensiones étnicas y religiosas. Muchas familias toman decisiones de irse y también los pastores son tentados a hacer lo mismo", dijo el Santo Padre, trazando un panorama sobre la situación y pidiendo a los religiosos, al concluir, que no se rindan en su misión.

jueves, 3 de junio de 2010

Asamblea Legislativa de San Pablo, Brasil, homenajea a la Asociación Heraldos del Evangelio


El diputado Paulo Alexandre Barbosa promovió un solemne homenaje en la Asamblea Legislativa del Estado de San Pablo por ocasión de los 10 años de aprobación pontificia de los Heraldos del Evangelio




San Pablo (Lunes, 31-05-2010, Gaudium Press) Diez años de existencia como asociación de derecho pontificio es un marco que pide una especial conmemoración. Fue lo que llevó al diputado Paulo Alexandre Barbosa a promover un solemne homenaje en la Asamblea Legislativa del Estado de San Pablo, Brasil, para celebrar los diez años de aprobación pontificia de los Heraldos del Evangelio. Esta institución, formada principalmente por laicos, actúa en la Nueva Evangelización en cerca de 70 países, buscando ser un instrumento de santidad en la Iglesia y favoreciendo la más íntima unidad entre la vida práctica y la fé. Recientemente surgió en su seno un ramo sacerdotal y una sociedad de vida apostólica femenina.

La sesión solemne de homenaje fue realizada el día 28/5, en el plenario Juscelino Kubitschek.

También el concejal Gabriel Chalita, presente en el acto, exaltó el trabajo que la entidad desarrolla junto a los jóvenes "que necesitan tener un objetivo por qué vivir para no caer en la violencia".

Imposibilitado de estar presente, el ex-gobernador de San Pablo, Dr. Geraldo Alckmin envió un amable mensaje de saludo a todos los participantes del solemne acto. En ella se asoció a los representantes del pueblo paulista para homenajear a los Heraldos del Evangelio y enaltecer el trabajo realizado, "no en busca de beneficios personales, sino, sí, en una obra comunitaria inspirada por el más auténtico sentimiento cristiano, y que lleva la marca de la responsabilidad personal." Alabó, por último, el hecho de los Heraldos "consagrar sus vidas al ideal del bien servir, con mucho amor, desprendimiento y espíritu fraterno."

A su vez, Mons. João S. Clá Dias, E.P. hizo notar cómo este homenaje refleja la relación que debe existir entre la Iglesia y el Estado. Actúan en esferas separadas, pero ambos concurren armonicamente para el bien común.

Para sellar el homenaje con una señal de perennidad y distinción la Asamblea Legislativa ofreció al fundador de los Heraldos del Evangelio una artística placa conmemorativa.


CORPUS CHRISTI

Más que la Encarnación o la muerte en la Cruz, el amor de Dios para con los hombres manifestado en la Eucaristía ultrapasa nuestra capacidad de comprensión.

Hermana Clara Isabel Morazzani Arráiz, EP

Santissimo_1.jpg
María y Jesús caminan juntos. A través de Ella
queremos permanecer en diálogo con el Señor,
aprendiendo de este modo a recibirlo mejor.
(Benedicto XVI, homilía de 11/9/2006)

Corría el año de 1264. El Papa Urbano IV ordenó que se convocara una selecta asamblea que reuniese a los más famosos maestros de teología de aquel tiempo. Entre ellos se encontraban dos varones conocidos no sólo por el brillo de la inteligencia y pureza de su doctrina, sino por la heroicidad, sobre todo, de sus virtudes: Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura.

La razón de la convocatoria se relacionaba con una reciente bula pontificia en la que se instituía una fiesta anual en honor al Santísimo Cuerpo de Cristo. Para que esta conmemoración tuviese un gran esplendor, deseaba Urbano IV que se compusiera un Oficio, como también lo propio a la Misa a ser cantada en esa solemnidad. Así, solicitó a cada uno de aquellos doctos personajes que elaboraran una composición y se la presentasen en unos días, con el fin de escoger la mejor.

Célebre se hizo el episodio ocurrido durante la sesión. El primero en exponer su obra fue fray Tomás. Serena y calmamente, desenrolló un pergamino y los circundantes oyeron la declamación pausada de la Secuencia compuesta por él:

Lauda Sion Salvatorem, lauda ducem et pastorem in hymnis et canticis (Loa, Sión, al Salvador, alaba a tu guía y pastor con himnos y cánticos)… Admiración general.

Fray Tomás concluía: ...tuos ibi commensales, cohæredes et sodales, fac sanctorum civium (admítenos en el Cielo entre tus comensales y haznos coherederos en compañía de los que habitan la ciudad de los santos).

Fray Buenaventura, digno hijo del Poverello de Asís, sin titubear rasgó su composición; y los demás lo imitaron, rindiéndole tributo de esta manera al genio y la piedad del Aquinate. La posteridad no llegó a conocer las demás obras, sublimes sin duda, pero inmortalizó el gesto de sus autores, verdadero monumento de humildad y modestia.

Origen de la fiesta de “Corpus Christi"

Varios motivos condujeron a que la Sede Apostólica diese este nuevo impulso al fervor eucarístico, haciendo extensiva a toda la Iglesia una devoción que ya se venía practicando en ciertas regiones de Bélgica, Alemania y Polonia. El primero de ellos se remonta a la época en que Urbano IV, entonces miembro del clero belga de Liège, examinó cuidadosamente el contenido de las revelaciones con las que el Señor se dignó favorecer a una joven religiosa del monasterio agustino de Mont-Cornillón, cercano a aquella ciudad.

En 1208, cuando tenía sólo 16 años, Juliana fue objeto de una singular visión: un refulgente disco blanco, semejante a la luna llena, que tenía uno de sus lados oscurecido por una mancha. Tras algunos años de oración, le fue revelado el significado de aquella luminosa “luna incompleta”: simbolizaba la Liturgia de la Iglesia, a la cual le faltaba una solemnidad en alabanza al Santísimo Sacramento. Santa Juliana de Mont-Cornillón había sido elegida por Dios para comunicar al mundo ese deseo celestial.

Pasaron más de veinte años hasta que la piadosa monja, dominando la repugnancia que procedía de su profunda humildad, se decidiera a cumplir su misión y relatara el mensaje que había recibido. A pedido suyo, fueron consultados varios teólogos, entre ellos el P. Jacques Pantaleón —futuro Obispo de Verdún y Patriarca de Jerusalén—, que se mostró entusiasmado con las revelaciones de Juliana.

Algunas décadas más tarde, y ya habiendo fallecido la santa vidente, quiso la Divina Providencia que el ilustre prelado fuese elevado al Solio Pontificio en 1261, escogiendo el nombre de Urbano IV.

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Qué sería de la Iglesia sin la Eucaristía? Sería un museo
dotado de cosas antiguas y preciosas, pero sin vida.
(...) Por esto Jesucristo en la Eucaristía es el corazón
de la Iglesia (...) (Mons. Antonio Augusto dos Santos
Marto, Obispo de Leiria-Fátima)

Se encontraba este Papa en Orvieto, en el verano de 1264, cuando llegó la noticia de que, a poca distancia de allí, en la ciudad de Bolsena, durante una Misa en la iglesia de Santa Cristina, el celebrante —que sentía probaciones en relación a la presencia real de Cristo en la Eucaristía— había visto como la Hostia Sagrada se transformaba en sus propias manos en un pedazo de carne, que derramaba abundante sangre sobre los corporales.

La crónica del milagro se difundió rápidamente en la región. El Papa, informado de todos los detalles, pidió que llevaran las reliquias a Orvieto, con la debida reverencia y solemnidad. Él mismo, acompañado por numerosos cardenales y obispos, salió al encuentro de la procesión que se había organizado para trasladarlas a la catedral.

Poco después, el 11 de agosto del mismo año, Urbano IV emitía la bula Transiturus de hoc mundo, por la que se determinaba la solemne celebración de la fiesta de Corpus Christi en toda la Iglesia. Una afirmación contenida en el texto del documento dejaba entrever un tercer motivo que contribuiría a la promulgación de la mencionada festividad en el calendario litúrgico: “Aunque renovemos todos los días en la Misa la memoria de la institución de este Sacramento, aún estimamos conveniente que sea celebrada más solemnemente, por lo menos una vez al año, para confundir particularmente a los herejes; pues en el Jueves Santo la Iglesia se ocupa de la reconciliación de los penitentes, la consagración del santo crisma, el lavatorio de los pies y otras muchas funciones que le impiden dedicarse plenamente a la veneración de este misterio".

Así, la solemnidad del Santísimo Cuerpo de Cristo nacía también para contrarrestar la perjudicial influencia de ciertas ideas heréticas que se propagaban entre el pueblo en detrimento de la verdadera Fe.

En el siglo XI, Berengario de Tours se opuso abiertamente al Misterio del Altar al negar la transubstanciación y la presencia real de Jesucristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en las sagradas especies. Según él, la Eucaristía no era sino pan bendito, dotado sólo de un simbolismo especial. A principios del siglo XII, el heresiarca Tanquelmo esparcía sus errores por Flandes, principalmente en la ciudad de Amberes, afirmando que los sacramentos y la Santísima Eucaristía, sobre todo, no poseían ningún valor.

Aunque todas esas falsas doctrinas ya estuvieran condenadas por la Iglesia, algo de sus ecos nefastos aún se sentían en la Europa cristiana. Así que Urbano IV no juzgó superfluo censurarlas públicamente, de manera que les quitase prestigio e inserción.

La Eucaristía pasa a ser el centro de la vida cristiana

A partir de este momento, la devoción eucarística florecía con gran vigor entre los fieles: los himnos y antífonas compuestos por Santo Tomás de Aquino para la ocasión — entre ellos el Lauda Sion, verdadero compendio de teología del Santísimo Sacramento, llamado por algunos el credo de la Eucaristía— pasaron a ocupar un lugar destacado dentro del tesoro litúrgico de la Iglesia.

Con el transcurso de los siglos, bajo el soplo del Espíritu Santo, la piedad popular y la sabiduría del Magisterio infalible se aliaron en la constitución de costumbres, usos, privilegios y honras que hoy acompañan al Servicio del Altar, formando una rica tradición eucarística.

Aún en el siglo XIII, surgieron las grandes procesiones que llevaban al Santísimo Sacramento por las calles, primeramente dentro de un copón cubierto y después expuesto en un ostensorio. También en este punto el fervor y el sentido artístico de las diferentes naciones se esmeraron en la elaboración de custodias que rivalizaban en belleza y esplendor, en la confección de ornamentos apropiados y en la colocación de inmensas alfombras de flores a lo largo del camino que recorrería el cortejo.

Los Papas Martín V (1417-1431) y Eugenio IV (1431-1447) concedieron generosas indulgencias a quien participase en las procesiones. Más tarde, el Concilio de Trento —en su Decreto sobre la Eucaristía, de 1551— subrayaba el valor de estas demostraciones de Fe: “Declara además el santo Concilio que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos".1

El amor eucarístico del pueblo fiel no se restringió solamente a manifestaciones externas; al contrario, eran la expresión de un sentimiento profundo puesto por el Espíritu Santo en las almas, en el sentido de valorar el precioso don de la presencia sacramental de Jesús entre los hombres, conforme sus propias palabras: “Y yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). El misterio del amor de un Dios que no sólo se hizo semejante a nosotros para rescatarnos de la muerte del pecado, sino que quiso permanecer, en un extremo de ternura, entre los suyos, escuchando sus pedidos y fortaleciéndoles en sus tribulaciones, pasó a ser el centro de la vida cristiana, el alimento de los fuertes, la pasión de los santos.

Corpo de Deus - Procissao em Lisboa_1.jpg
«Al llevar la Eucaristía por las calles y plazas, queremos
sumergir el Pan bajado del cielo en lo cotidiano de
nuestra vida; queremos que Jesús camine donde
nosotros caminamos, que viva donde vivimos»
(Papa Benedicto XVI – Ángelus 18-6-2006)

San Pedro Julián Eymard, ardiente devoto y apóstol de la Eucaristía, expresaba en términos llenos de unción esta celestial “locura” del Salvador al permanecer como Sacramento de vida para nosotros:

"Se comprende que el Hijo de Dios, llevado por su amor al hombre, se haya hecho hombre como él, pues era natural que el Creador estuviese interesado en la reparación de la obra que salió de sus manos. Que, por un exceso de amor, el Hombre Dios muriese en la Cruz, se comprende también. Pero lo que no se comprende, aquello que espanta a los débiles en la Fe y escandaliza a los incrédulos, es que Jesucristo glorioso y triunfante, después de haber terminado su misión en la tierra, quiera permanecer aún con nosotros, en un estado más humillante y aniquilado que en Belén o en el Calvario".2

"He deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros"

La Eucaristía es el mayor y más sublime de todos los Sacramentos. Aunque el Bautismo merezca, en cierto modo, estar en primer lugar para introducirnos en la vida divina, al hacernos hijos de Dios y partícipes de su naturaleza, la Eucaristía lo supera en cuanto a la sustancia, pues se trata del verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

El momento mismo y las circunstancias solemnes en que fue instituido indican la importancia y veneración que Cristo quería infundir en las almas de sus discípulos mediante este admirable Sacramento. Para ello había reservado Él las últimas horas que le quedaban de convivencia con los Apóstoles antes de caminar hacia la muerte, pues “las últimas acciones y palabras que hacen y dicen los amigos en el momento de separarse, se graban con más profundidad en la memoria, imprimiéndose con más fuerza en el alma".3

En aquellos instantes —se podría afirmar— su adorable Corazón latía con santa celeridad por realizar, en el tiempo, aquello que desde la eternidad había contemplado su ciencia divina. Sus palabras “he deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros antes de mi Pasión” (Lc 22, 15), traslucen claramente los inefables anhelos del amor de Dios Encarnado por todos los hombres, la “multitud de hermanos” (Rm 8, 29), por quienes iría a ofrecerse esa misma noche.

El deseo del Divino Maestro era que el misterio de su Cuerpo y Sangre se perpetuase por los siglos futuros: “Haced esto en memoria mía” (Lc 22, 19). Hemos de considerar, no obstante, que ya mucho antes de la Encarnación la Providencia divina había multiplicado los símbolos y figuras que permitirían a los hombres comprender y amar mejor este Sacramento.

A este respecto, dice Santo Tomás de Aquino: “Este Sacramento es especialmente un memorial de la Pasión de Cristo; y convenía que la Pasión de Cristo, por la que Él nos ha redimido, tuviese una prefigura para que la Fe de los antiguos fuera encaminada hacia el Redentor".4

Melquisedec: símbolo y prenuncio del Supremo Sacerdote

Uno de los signos más remotos de la Eucaristía aparece en el capítulo 14 del Génesis, con ese personaje fascinante y misterioso que salió al encuentro de Abraham para bendecidlo —cuando regresaba de su victoria contra los reyes— ofreciéndole pan y vino. Melquisedec, “rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo” (Gn 14, 18), reunía en sí las glorias de la realeza, la santidad sacerdotal y el carisma profético.

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La Eucaristía es el más alto icono de la Belleza
de Dios revelada en Cristo, porque es la presencia
real de lo “más bello entre los hijos de los
hombres”, la verdadera belleza en persona.
(Mons. Antonio Augusto dos Santos Marto,
Obispo de Leiria-Fátima)

Era el símbolo mismo de Aquél que más tarde proclamaría ante Pilatos: “Yo soy rey” (Jn 18, 37) y sobre quien todos comentaban: “Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros” (Lc 7, 16). Pero en lo que Melquisedec se mostraba más plenamente como imagen de Cristo, fue en la posesión de un sacerdocio superior al de Aarón, según se narra en la Carta a los Hebreos: “Y si la perfección se daba por el sacerdocio levítico […] ¿qué necesidad hubo después de que se levantase otro sacerdote nombrado según el orden de Melquisedec, y no según el de Aarón? Y aun esto se manifiesta más claro; supuesto que sale a luz otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, establecido, no por ley de sucesión carnal como Aarón, sino por el poder de su vida inmortal; como lo declara la Escritura diciendo: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec” (Hb 7, 11. 15-17).

Cuando Jesucristo baja a la tierra ya no ofrece pan y vino como otrora lo hiciera Melquisedec, sino el sacrificio puro de su Cuerpo y Sangre: “Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: ‘Aquí estoy'” (Sal 39, 7-8). Así, Él llevó a la plenitud aquello que Melquisedec tan sólo había preanunciado.

El Cordero entregado a la muerte por los pecados del pueblo

En el libro del Éxodo abundan las figuras que nos acercan a la Eucaristía. Las encontramos, sobre todo, en la cena pascual prescrita a Moisés por el mismo Dios hasta en los mínimos detalles, en la que los israelitas debían inmolar un cordero sin defecto y comerlo con panes ácimos al atardecer.

Sobre ello nos enseña el Doctor Angélico: “En este Sacramento se pueden considerar tres cosas: lo que es ‘sacramentum tantum', o sea, el pan y el vino; lo que es ‘res et sacramentum', o sea, el verdadero cuerpo de Cristo; y lo que es ‘res tantum', o sea, el efecto de este Sacramento. [...] Pero el cordero pascual prefiguraba este Sacramento en estos tres aspectos. En lo que se refiere al primero, porque se comía con pan ácimo, según la norma de Ez 12, 8: ‘Comerán carne con pan ácimo'. En lo que se refiere al segundo, porque todos los hijos de Israel lo inmolaban el día 14 de la luna, lo cual era figura de la pasión de Cristo, quien por su inocencia se llama cordero. Y en lo que se refiere al efecto, porque la sangre del cordero pascual protegió a los hijos de Israel del ángel exterminador y los libró de la servidumbre egipcia".5

El pan sin levadura —con el que los judíos deberían comer la carne del cordero— representaba también la integridad del Cuerpo de Cristo, concebido en las entrañas purísimas de María, sin ninguna mácula de pecado, y que después de haber muerto no llegó a experimentar la corrupción, como lo anunciaría David: “No me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro” (Sal 15, 10).

Por eso el Salvador escogió la noche de la Pascua, principal fiesta judaica, para dejar a la humanidad su legado de amor, para que comprendieran que Él mismo es el Cordero inmaculado que había sido entregado a la muerte para quitar los pecados del mundo, por cuya sangre sería apartada la sentencia de condenación que pesaba sobre nosotros desde la caída de Adán y Eva.

Aquella ofrenda que los israelitas, reunidos en Jerusalén, inmolaban a la sombra de una figura profética, el Señor la llevaba a la perfección rodeado por un puñado de discípulos en el exiguo ambiente del Cenáculo. Sin embargo, aquello que por las circunstancias Jesús se vio obligado a realizar en la oscuridad, los Apóstoles deberían decirlo sin tapujos, en el momento oportuno, y proclamarlo a los cuatro vientos (cf. Mt 10, 27), de manera que el Sacrificio de la Nueva Alianza sustituyese definitivamente a los sacrificios antiguos y en adelante fuera celebrado diariamente sobre los altares de la tierra entera. Se cumpliría de esta forma las palabras del Espíritu Santo pronunciadas por la boca de Malaquias: “Desde la salida del sol hasta su ocaso, mi Nombre es grande entre las naciones y en todo lugar se presenta a mi Nombre un sacrificio de incienso y una ofrenda pura” (Ml 1, 11).

A respecto de este pasaje profético, Alustrey comenta: “Estos, pues, son los caracteres del nuevo culto vaticinado por Malaquías: universalidad absoluta de tiempos y lugares, limpieza objetiva de la víctima en sí, incapaz de ser manchada con indignidad alguna del oferente; excelencia insigne, de la que seguirá una gran glorificación de Dios entre las gentes".6

Alimento que repone fuerzas y da vigor

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"Quien come mi Carne y bebe mi
Sangre, tiene vida eterna" (Juan 6, 54).

Otra imagen de gran expresividad es la del maná, al que el propio Jesús alude en el sermón sobre el Pan de Vida, referido en el capítulo sexto de San Juan. Este alimento tenue y granulado como la escarcha (cf. Ex 16, 14), que contiene en sí todos los deleites (cf. Sb 16, 20), que nutrió al pueblo elegido durante su largo viaje por el desierto, es también símbolo del Pan del Cielo, prenda de la resurrección futura, que alimenta a todo cristiano, dándole las gracias y fortaleza necesarias para atravesar el desierto de esta vida y llegar a la Tierra Prometida, es decir, a la Patria Celestial.

" El maná que Dios hacía caer cada mañana —comenta San Pedro Julián Eymard— sobre el campamento de los israelitas, contenía todos los gustos y propiedades; reponía las fuerzas perdidas, daba vigor al cuerpo y era un pan muy suave. También la Eucaristía, prefigura del maná, contiene todo tipo de virtudes; es medicina contra nuestras enfermedades, fuerza contra nuestras flaquezas cotidianas, fuente de paz, de gozo y felicidad".7

La mesa revestida de oro

Finalmente, de nuevo en el Éxodo, encontramos una prefigura más de este divino Sacramento cuando Dios le dio orden a Moisés de que hiciera una mesa de madera revestida de oro puro, donde fueran puestos permanentemente ante el Señor los panes sagrados o panes de la proposición.

Aquellos panes, “cosa santísima” (Lv 24, 9) que sólo a los sacerdotes les estaba permitido comer, exigían la pureza ritual del cuerpo (cf. 1 S 21, 4-5) y debían ser consumidos “en el recinto sagrado” (Lv 24,9). A nosotros se nos exige, si queremos aproximarnos a la mesa de la Eucaristía, una purificación mucho mayor que aquella prescrita en la Ley mosaica: “El que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación” (1 Co 11, 27-29).

Por otra parte, si los panes de la proposición estaban reservados exclusivamente a Aarón y a sus sacerdotes, Nuestro Señor Jesucristo, el verdadero Pan de la proposición, se ofrece como alimento a todos los fieles, sin excepción, y le da a los hombres un privilegio que a los ángeles —por su naturaleza— no les es dado gozar. “¡Cosa admirable! Los pobres, los siervos y los humildes comen a su propio Señor” —canta el himno Sacris Solemnis, también compuesto por Santo Tomás de Aquino para la fiesta de Corpus.

La mesa de oro sobre la cual se encontraban los panes contiene otro simbolismo muy elevado: es la prefigura de la Madre de Dios, en cuyo seno ha sido formado el Cuerpo de Jesús. Sobre esto comenta el P. Jourdain: “María es la mesa mística magníficamente adornada y hecha de madera incorruptible, que Dios ha preparado para los que se complacen en la meditación de las cosas divinas. Ella es la mesa santa y sagrada, que lleva el Pan de Vida, Jesucristo Nuestro Señor, el sustentáculo del mundo".8

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La Eucaristía es la salud del alma y del cuerpo, remedio de
toda enfermedad espiritual, cura los vicios, reprime las
pasiones, vence o enflaquece las tentaciones, comunica
gracias mayores, confirma la virtud naciente, confirma
la fe, fortalece la esperanza, inflama y dilata la caridad.
(Imitación de Cristo, Tomás de Kempis)

Podríamos mencionar muchos otros signos en el Antiguo Testamento sobre el Sacramento de la Eucaristía: Abraham que ofrece a su hijo Isaac en sacrificio (cf. Gn 22, 1-13); el pan cocido sobre piedras calientes por el que Elías recobró las fuerzas para andar durante cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al Horeb, el monte de Dios (cf. 1 R 19, 5-8); la multiplicación de los panes obrada por el profeta Eliseo para alimentar a cien personas (cf. 2 R 4, 42-44); etc.

Preparación próxima para la revelación de la Eucaristía

En el Nuevo Testamento encontramos tres señales insignes por las cuales el Salvador fue preparando a las almas para el gran misterio cuya manifestación había reservado para la víspera de su Pasión.

Primero, la transmutación del agua en vino, en las bodas de Caná de Galilea, cuyo efecto nos lo es relatado por San Juan: “Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él” (Jn 2, 11). Más tarde, la multiplicación de los panes, con la cual Jesús sació a más de cinco mil personas que lo habían seguido hasta el desierto (cf. Mt 14, 15-21). A este segundo milagro siguió otro, pocas horas después: estando los discípulos en la barca, en medio del mar agitado, vieron que Jesús se acercaba a ellos andando sobre las aguas (cf. Mt 14, 24-33). A través de estos prodigios, el Divino Maestro quiso demostrar el poder absoluto que poseía sobre el vino y el pan, como también sobre su propio Cuerpo.

Ejemplos tan hermosos nos muestran como el Creador, en cuanto divino Pedagogo, había ido preparando pasa a paso a las mentes para la revelación del Sacramento de la Eucaristía, eterno testimonio de su amor y de su deseo de permanecer entre nosotros.

¡Arrodillémonos delante del Tabernáculo!

¿Cuáles deberían ser nuestra actitud y nuestros sentimientos al considerar el extremo de bondad que Dios hecho Hombre tiene hacia la criatura rescatada por su Sangre y no la abandonó, habiéndose encarnado, sino que se ha mantenido presente, asistiendo y amparando a todos los que a Él quisieran acercase?

Arrodillémonos delante del Tabernáculo o delante, aún mejor, del Ostensorio, entreguemos a Jesús Sacramentado todo nuestro ser —nuestro cuerpo con todos sus miembros y órganos, nuestro alma, con sus potencias, sus cualidades e incluso con sus propias miserias— y ofrezcámosle a Dios Padre la divina Sangre de su Hijo, derramada en la Cruz en reparación de nuestras faltas.

De modo análogo a los rayos del sol que nos dejan, incidiendo sobre la cara, colorado y moreno, así también, ante el Santísimo Sacramento nuestra alma recibe una renovada infusión de gracias, invitándonos al abandono total en las manos de Jesús, por medio de María. Nuestras almas irán transformándose, así, rumbo a la santidad a la cual Dios nos ha llamado.

Y si en algún momento, las dificultades de la vida nos hiciesen sentir desánimo o aridez, acordémonos de estas elocuentes palabras del padre Faber:

" Muchas veces, cuando el hombre se deja llevar por la desesperación y es asaltado con preguntas, dudas, desánimos e incertidumbres, en considerar su vida, y se siente rodeado de enemigos que aúllan a su alrededor como fieras furiosas, viene entonces un impulso, que es una gracia, y lo conduce a arrodillarse ante el Santísimo Sacramento y, sin hacer esfuerzo, he aquí que todos aquellos clamores se hunden en el silencio. El Señor está con él: el oleaje se aquietó, la tempestad se calmó en un instante, sin embarazo, el viaje va a terminar en el punto buscado. No ha sido necesario sino mirar a la faz de Jesús, las nubes se dispersaron y la luz se hizo. El esplendor del Tabernáculo reaparece como el sol".9 ²

1 DENZINGER-HÜNERMANN, n. 1644.
2 EYMARD, San Pedro Julián. Obras Eucarísticas, “Eucaristía”. 4. ed. Madrid: 1963, p. 65.
3 ALASTRUEY, Gregorio. Tratado de la Santísima Eucaristía. 2. ed. Madrid: BAC, 1952, p. 19-20.
4 AQUINO, S anto Tomás de. 4 Sent., dist. 8, q. 1, a.2 apud: ALASTRUEY, Op. Cit., p. 7.
5 AQUINO, Santo Tomás de. Suma Teológica III, q. 73, a. 6, Resp.
6 ALASTRUEY, Op. cit., p. 286.
7 EYMARD, Op. cit., p. 272.
8 JOURDAIN, Z.-C. Somme des Grandeurs de Marie. Paris: Hippolyte Walzer Ed., 1900, t. I, p. 467.
9 FABER, Frederick William. O Santíssimo Sacramento. Petrópolis: Vozes, 1929, p. 217.

(Revista Heraldos del Evangelio, Junio/2009, n. 90, p. 24 a 31)