"El mundo necesita de la cruz, símbolo de esperanza para superar todos los males", dice Benedicto XVI en Nicosia


El Papa celebró este sábado, en la capital de Chipre, misa a sacerdotes, religiosos y católicos empeñados en la pastoral, a quien destinó palabras de aliento en su misión

Ciudad del Vaticano (Lunes, 07-06-2010, Gaudium Press) Todavía como parte de sus actividades en este sábado, por la programación del segundo día del viaje apostólico a Chipre, el Papa Benedicto XVI presidió una misa especial a sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, catequistas y miembros de los movimientos eclesiales católicos de Chipre.

La ceremonia fue realizada en la Iglesia de la Santa Cruz, en Nicosia, y el tema de la cruz de Cristo estuvo en el centro de la reflexión en la homilía de Benedicto XVI. "Un mundo sin la cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el cual la tortura y la brutalidad permanecerían sin freno, el débil sería explotado y la avidez tendría la última palabra", declaró el Papa.

"El hombre no puede salvarse a sí mismo de las consecuencias del propio pecado. No puede salvarse a sí mismo de la muerte. Solamente Dios puede liberarlo de su esclavitud moral y física" continuó.

El Papa explicó que la cruz, a pesar de haber sido "señal de sufrimiento, derrota y fracaso", representa "un definitivo triunfo del amor de Dios sobre todos los males del mundo". El Santo Padre observó que los cristianos podrían ser criticados por venerar un instrumento de tortura, pero la cruz no representa eso, sino "la completa transformación, la definitiva victoria sobre estos males" que la "tornan el símbolo más elocuente de esperanza que el mundo jamás vio".

La cruz de Cristo, continuó el Pontífice en la ceremonia que finalizó su segundo día en Chipre, es símbolo para "todos aquellos que sufren - los oprimidos, los enfermos, los pobres, los marginalizados, las víctimas de violencia", a quien da esperanza de transformar el "sufrimiento en alegría, el aislamiento en comunión, la muerte en vida".

Además, para el Santo Padre, el símbolo de la cruz no puede limitarse simplemente a un símbolo privado de devoción, ni de relevancia para algún grupo dentro de la sociedad o una filosofía.

A los fieles, Benedicto XVI pidió que "fuesen heraldos de la verdad salvadora que el mundo necesita oír", creíbles testigos de la fe en el mundo. Benedicto XVI alentó también a los sacerdotes y religiosos de Oriente Medio, que "están experimentando en estos momentos un particular llamado para conformar las propias vidas al misterio de la cruz del Señor", a continuar dando su testimonio de esperanza.

Los cristianos en Oriente Medio viven en minoría y "sufren privaciones por causa de las tensiones étnicas y religiosas. Muchas familias toman decisiones de irse y también los pastores son tentados a hacer lo mismo", dijo el Santo Padre, trazando un panorama sobre la situación y pidiendo a los religiosos, al concluir, que no se rindan en su misión.

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