Hoy Fiesta de Sor María Romero

SOR MARÍA ROMERO MENESES, FMA
Sor María Romero MenesesNació en Granada (Nicaragua) el 13 de Enero de 1902 y murió en Las Peñitas, León (Nicaragua) el 7 de Julio de 1977. Sus padres eran de origen español y muy ricos, por lo que se le ofrecía una vida llena de comodidades. En 1910, las misioneras de Don Bosco, hijas de María Auxiliadora (FMA), habían llegado a Nicaragua. Eran muy pobres, muy buenas y siempre sonrientes, punto de partida desde el cual el Espíritu Santo le infundió su vocación que la llevó a dejar atrás todo por El Señor.

A los 28 años realizó sus votos en la Congregación Salesiana de las FMA. En 1931, fue enviada al vecino país centroamericano de Costa Rica donde durante 46 años se dedicó a servir a los necesitados. Entre sus obras más importantes está la creación de la Casa María Auxiliadora, un hogar que alberga a personas que necesitan consuelo y que incluye una clínica para personas pobres sin seguro social, una escuela para niños de la calle. Otra obra es la Casa Maín, dedicada a acoger a mujeres jóvenes que viven en la calle.
La biografía oficial de Sor María Romero fue escrita por Sor Domenica Grassiano, FMA, y su título es "Con María Toda Para Todos Como Don Bosco".
Sin pretender ser escritora, Sor María acostumbraba a apuntar en un bloc de notas que llevaba consigo desde 1924, ciertos sentimientos que cobijaba en su alma, frases y pensamientos de muchos autores religiosos como San Juan de la Cruz , Santa Catalina de Siena, San Agustín, Santa Teresa de Jesús, etc. El libro "Escritos Espirituales" recoge las anotaciones de dicho bloc de notas.
Fue declarada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 18 de Diciembre del año 2.000. Su esperada beatificación se produjo en la Pascua de 2.002.
La apertura del proceso Diocesano de Sor María Romero se dio el 18 de noviembre de 1988. Durante los años 1988 y 1992, se llevan a cabo las sesiones declaratorias de los testigos citados por el Tribunal de la causa de Canonización, teniendo como sede del Tribunal la Casa Provincial de las FMA en San José. Los testigos llamados a dar testimonio de la fama de santidad de Sor María Romero fueron 50, y seis testigos de oficio.
El tribunal realizó 90 sesiones. Se efectuaron, además, 40 sesiones de estudio de documentos relativos a la sierva de Dios, presentados por el Vice Postulador para ser incluidos en el proceso. Los restos de Sor María Romero fueron trasladados, de León, a San José, Costa Rica y sepultados en el Cementerio General de San José, donde permanecieron hasta el 9 de noviembre de 1991. En esa fecha fueron trasladados a un Mausoleo construido en la Casa de María Auxiliadora por ella fundada.  
El 27 de Agosto de 1.968, la UMA (Unión de Mujeres Americanas) la nombró "mujer del año". En 1.976 le llegó otro reconocimiento, esta vez el Rotary Club de Costa Rica le otorgó una medalla de Oro.
Para muchos, fue todo un "Don Bosco" pero en femenino. En boca de su pueblo, fue una auténtica Santa y toda Latinoamérica, en especial Nicaragua y Costa Rica, celebró con un gran júbilo el día de su beatificación, que tuvo lugar el 14 de Abril de 2002 por parte del Papa Juan Pablo II.


El agua milagrosa
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El Señor dijo: "A los pobres los tendréis siempre..." (Mt 26,11). y también en San José se multiplican: vienen, reciben ayuda y vuelven cada vez en mayor número. A mediados de 1955 son un centenar los que reciben alimentos cada semana. Y los niños de los oratorios son casi cinco mil. Sor María sufre un instante de ansiedad por el futuro: "¿No era, quizá, una temeridad continuar aumentando los necesitados a los que semanalmente les daban víveres, sin contar con una cuota fija? Ahora se necesitan colones a millares" ¿Cómo hacer?
Viene a su mente el agua de Lourdes, que, nacida milagrosamente en aquel lejano suelo francés, continúa obrando milagros. "¿Por qué esta preferencia por Lourdes? -se queja a la Virgen-. Nosotros, desde tan lejos, no podemos aprovechar esta gracia...". ¿No son de Dios y de María todas las aguas caídas del cielo? Entretanto, expone la duda que la atormenta a la inspectora: ¿Cómo continuar con una obra cada día más compleja y que exige un chorro continuo de abastecimiento? La inspectora le responde: "Si tiene fe, continúe. El día que no tenga nada que dar, no dé y esté tranquila".

"Con aquella tranquilidad y aquella fe fui a arrodillarme a los pies de la Santísima Virgen y, sumergida en mi nada, pero con toda la confianza de una hija amante para con la mejor de las madres,le supliqué que me concediese para aquella obra, que era suya, un don por el que pudiera obtener no un milagro, sino milagros, como había hecho Don Bosco por medio de su bendición y nuestra Reina y Madre de misericordia, que se inclina con ternura maternal sobre los hijos que la invocan, aunque estén llenos de defectos, se inclinó sobre mí... y me dio un agua milagrosa para curar las enfermedades del cuerpo y del alma".
Desde aquel momento no se detendrá ya más el influjo de curaciones prodigiosas obtenidas con el agua, agua del grifo convertida en milagrosa por su fe, por su acuerdo con la Virgen. A los pocos días de aquella súplica, sor María, segura de haber sido escuchada, experimenta la eficacia del agua con un joven, Leonardo, uno de sus misioneros. Está en la cama con fiebre, tos y mal de garganta.
Su hermana le pide a sor María que lo haga sustituir para la clase de catecismo, pero ella le contesta: "Mándame a Leonardo...". Cuando llega el joven, todavía con fiebre, ella tiene a punto una jarra de agua en la que echa un puñado de medallas. Le dice: "Bebe un vaso de esta agua con fe, después vete a casa, acuéstate y mañana vete a dar el catecismo". Al día siguiente, Leonardo, totalmente curado, va a ejercer de misionero.
En este caso, se trata sólo de una gripe, sí, pero el medio ha funcionado y en seguida llegan también las grandes ocasiones. Por ejemplo esta: "La madre de una exalumna está gravísima; tiene una fístula cancerosa en la garganta, diabetes, anemia perniciosa y... ¡ochenta años de edad! Refiere sor María: "Le di el agua de María Auxiliadora para que tomara una cucharadita cada dos horas, rezando un avemaría... Conclusión: la fístula se cerró, la diabetes y la anemia perniciosa desaparecieron para siempre, gracias a Dios y a la Santísima Virgen.

Los pies de Marina

Marina es una muchacha que no tiene a nadie y ha sido admitida para siempre en la casa. Tiene los pies torcidos y como agarrotados, camina con dificultad. Por eso, sentada en la portería, vigila quién entra y quién sale. Ve entrar a mucha gente dolorida y salir con el consuelo de las palabras y de los signos de sor María, mientras ella sigue allí, con sus limitaciones.
Un día, cuando la sala de las audiencias queda vacía, Marina, arrastrándose con dificultad, entra, se quita los zapatos y pone sus pies sobre el estrado donde Sor María ha puesto los suyos durante horas y horas. Suplica: "María Auxiliadora, cúrame los pies aquí donde sor María pone los suyos". Algo se desata en sus pies. Camina con facilidad. Ya no permanecerá durante horas y horas sentada a la puerta, sino que hará recados por la ciudad, irá a todas partes, como todos. Sus pies se han desagarrotado milagrosamente.

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