lunes, 4 de julio de 2011

Beato Juan de Palafox es ejemplo de santidad para políticos

El articulista José Castellanos invitó a los políticos mexicanos a seguir el ejemplo del Beato Juan de Palafox, Obispo de Puebla, Arzobispo de México y Virrey de Nueva España, pues su vida virtuosa en el ejercicio del poder mostró que es posible "ser santo como político". En un artículo reproducido por el Servicio Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME), el miércoles pasado, Castellanos reconoció que el poder corrompe y que "ejemplos de la arbitrariedad hasta la ignominia abundan en México y en todo el mundo".
Sin embargo, destacó la vida de Mons. Juan de Palafox, beatificado el 5 de junio Burgo de Osma en Soria (España). "Fue educado y preparado en colegios de los jesuitas, paso por las universidades de Alcalá y Salamanca y su capacidad de jurista en las Cortes lo llevó a ocupar cargos públicos de primera importancia, como fiscal del Consejo de Guerra y del Consejo de Estado".
"Tenía una brillante carrera política por delante cuando comprendió lo pasajero de los bienes y honores terrenales, por lo que se decidió por la vida eclesiástica. Pero ello no lo salvó de seguir participando en la administración pública de su tiempo", afirmó.
Señaló que entre sus muchas obras como Virrey de Nueva España, protegió su jurisdicción de una probable invasión portuguesa, "metió en cintura a los alcaldes mayores y realizó una especial labor legislativa clarificando los procedimientos del derecho indiano".
"En suma, se destacó como pensador, fecundo escritor, comprometido mecenas de las artes, protector de los indígenas, político, jurista, editor, poeta y místico. Gobernó, enseñó y santificó".
Sin embargo, preguntó, "¿qué obtuvo a cambio? Enemigos, no sólo en la vida política sino también en la eclesiástica, por lo que retornó a España endeudado y casi como fracasado, pero fue nombrado Obispo de Osma en cuyo cargo murió en la miseria".
Castellanos reiteró que "ser buen político es posible. Ser santo como político, también. No es fácil para quienes anteponen lo ‘políticamente correcto’ frente a lo correcto políticamente. Engendra ingratitudes, pero produce bienes no sólo para quien así actúa, sino para los gobernados".
Indicó que en el caso de Mons. Juan de Palafox tuvieron que pasar más de trescientos años para que fueran reconocidas sus virtudes heroicas, "pues la virtud no es siempre popular, el orden no siempre obedecido y los rencores son capaces de sobrevivir por muchos años cuando se afectan intereses".
El artículo completo está en http://www.siame.mx/apps/aspxnsmn/templates/?a=4408&z=32 

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