lunes, 30 de mayo de 2011

"Ser católico quiere decir ser mariano", dijo Benedicto XVI a la congregación mariana de la cual hizo parte

Hace 70 años, en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Benedicto XVI entró al Sodalício Mariano. Hoy, el Pontífice recibió a miembros de la institución en audiencia. El Papa habló del aspecto mariano de América Latina 
Ciudad del Vaticano (Lunes, 30-05-2011, Gaudium Press) Fue con un cordial "Vergelt's Gott" ("Dios les pague") que el Papa Benedicto XVI, alemán, saludó en su lengua materna a una delegación de la "Marianische Männer-Congregation ‘Mariä Verkündung'" (Sodalício Mariano) de Ratisbona. El encuentro de esta mañana en la Sala de los Papas en el Palacio Apostólico en el Vaticano tuvo una circunstancia muy personal para el Pontífice, que fuera admitido en el sodalício hace 70 años.
La admisión en la Congregación mariana ocurrió para Joseph Ratzinger en una situación muy difícil, en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. La fecha fue para el Papa importante e "interior", como reconoció. Debido a la disolución de los seminarios bajo el régimen de Hitler, la Congregación mariana fue un lugar seguro para los fieles para encuentros durante la guerra.
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El joven sacerdote Ratzinger,
bendiciendo al pueblo
El Pontífice recordó el horror de aquellos años vividos en Alemania bajo el régimen nazi: "En aquella época, eran tiempos oscuros - había la guerra. Hitler había sometido sucesivamente a Polonia, Dinamarca, los Estados de Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), a Francia y en abril de 1941 - justamente en este período, hace 70 años - había ocupado la región de Yugoslavia y Grecia. Parecía que el continente estaba en las manos de este poder que, al mismo tiempo, tornaba incierto el futuro del cristianismo."
Benedicto XVI reafirmó la importancia y el significado de la devoción mariana. "Desde siempre fue claro que la catolicidad no puede existir sin un comportamiento mariano, que ser católico quiere decir ser mariano".
A partir de su experiencia como teólogo y como Papa, él subrayó que las visitas "Ad Limina" de los obispos, por ejemplo, muestran que "principalmente en América Latina" hay personas que "pueden confiarse a la Madre, pueden amar a la Madre y, a través de la Madre, después aprenden a conocer, a comprender y a amar a Cristo".
Para los fieles, "María es la gran creyente" porque "cogió la misión de Abraham de ser creyente, concretó la fe de Abraham en la fe en Jesucristo, indicando así a todos nosotros la vía de la fe, el coraje de confiarnos a aquel Dios que se da en nuestras manos, la alegría de ser sus testigos; y después su determinación para permanecer firme cuando todos huyeron, el coraje de estar cerca del Señor cuando él parecía perdido y de tornarse aquel testimonio que llevó a la Pascua", observó el Papa al final del discurso recordando la teología sobre la Madre de Dios.
El próximo día 29 de junio serán conmemorados 60 años de las ordenación sacerdotal que Joseph Ratzinger recibió junto a su hermano Georg, y la primera misa celebrada en la época, separadamente, por los hermanos Ratzinger en la iglesia parroquial de San Oswald en Marktl am Inn.

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