jueves, 10 de febrero de 2011

Radio Vaticana conmemora 80 años

Ciudad del Vaticano (Jueves, 10-02-2011, Gaudium Press) La historia de la radio es antigua. Comienza en 1893 cuando el padre, científico e ingeniero brasileño Roberto Landell de Moura prueba la primera transmisión de habla por ondas electromagnéticas, inalámbrica. Dos años más tarde, el científico italiano Guglielmo Marconi realizó tests de transmisión de señales inalámbricas a una distancia de 400 metros y después de dos kilómetros. Marconi también descubrió el principio del funcionamiento de la antena. Adelantándose al brasileño, Guglielmo registra en 1896 la patente de la invención de la radio.
El científico italiano Guglielmo Marconi (de pie, el segundo a partir de la izq.) y el Papa Pío XI, en la inauguración de la Radio
Prestigiado por tener el registro de tal hazaña y aprovechando el encanto del mundo con esta nueva manera de comunicarse, Marconi es convocado por el Papa Pío XI para implementar una radio en las dependencias del Vaticano, que tendría como principal objetivo hablar libremente, incluso más allá de las fronteras del Vaticano, principalmente sobre los peligros del totalitarismo.
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En la foto, detrás a la izq. del Papa Pío XI,
Guglielmo Marconi
Según relatos de la época, aquel día 12 de febrero de 1931 fue marcado por la ansiedad, nerviosismo y miedo. Marconi estaba angustiado pues no sabía ciertamente si el pedido del Pontífice funcionaría perfectamente. Sin embargo, Pío XI llegó y en un gesto cariñoso, sonrió, colocó la mano en el hombro del científico y de una manera paternal, le dio un abrazo.
Después, en su discurso, Marconi dice: "Tengo el honor de anunciar, que, en cuestión de apenas algunos segundos, el Sumo Pontífice, Papa Pío XI inaugurará la Estación de Radio del Vaticano. Las ondas de radio eléctrica transportarán a todo el mundo sus palabras de bendición y paz".
A las 16:49 horas se escuchan entonces, las primeras palabras del Papa en la radio. Pío XI escribió el texto en latín que decía: "¡Escuche, oh cielos lo que digo! Escuche, oh tierra, las palabras que vienen de mi boca. Escuchen, pueblos de tierras distantes".
Y se oyó realmente. Al día siguiente, el diario inglés "The News Chronicle" estampaba en su primera página: "Por primera vez, la voz de un Papa fue escuchada en Londres y por millones de otros fieles en el mundo. Cerca de 3.500 católicos estaban frente a la Catedral de Westminster a la espera de oír de la voz del Pontífice". Ya la editorial del "The New York Times" clasificó la transmisión como "un milagro de la ciencia y, no menos, un milagro de fe".
Desde entonces la Radio Vaticana viene prestando servicios importantes a todos los tipos de personas. Durante la II Guerra Mundial, envió cerca de 250 mil mensajes a prisioneros escritos por sus familias. En la Guerra de Kosovo, prestó este mismo tipo de auxilio en apoyo a las víctimas del conflicto.
Actualmente, ella es de gran ayuda para aquellos que no pueden practicar libremente su fe. Según el director de la Radio, Padre Federico Lombardi "hoy existen países de origen musulmán en el Oriente Medio donde los católicos son trabajadores extranjeros y no tienen siquiera la oportunidad de ir a la iglesia o oír el catecismo y, por este motivo, la transmisión de la misa en inglés u otra lengua es un gran servicio prestado por la radio".
El contenido del site de la Radio es preparado en 38 idiomas, muchos de ellos minoría como Somalí o Urdu. En los programas de radio son utilizadas regularmente, 45 lenguas. Este cuidado es para que todos se sientan más cerca del Sumo Pontífice. "Las noticias son elaboradas en diversos idiomas para llevar la voz del Papa y de la Iglesia a diferentes culturas", comenta el Padre Lombardi. Forman parte del cuadro de funcionarios de la emisora 355 personas de 59 nacionalidades diferentes, siendo la mayoría, laicos.
Para conmemorar los 80 años de la Radio Vaticana, una serie de eventos está siendo programada, entre ellos una exposición en el Museo del Vaticano y la publicación de un libro con los principales momentos de la radiotransmisora.
Gaudium Press / Luciano Baptista

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