lunes, 5 de julio de 2010

Papa habla a jóvenes de Sulmona sobre inteligencia y vocación

pope 7.jpgCiudad del Vaticano (Lunes, 05-07-2010, Gaudium Press)
Después de presidir la misa en la Plaza Garibaldi, el Papa Benedicto XVI dio seguimiento a su visita pastoral en la ciudad de Sulmona encontrándose con jóvenes del lugar en la Catedral de San Pánfilo, templo en homenaje al obispo de Sulmona del siglo VII, patrono de la ciudad.

El encuentro con los jóvenes fue parte de la programación oficial de la visita apostólica que el Sumo Pontífice hizo a la ciudad. El discurso del Papa fue basado en una serie de preguntas hechas por los jóvenes - que fueron representados por Francesca Orsetti y Cristian Di Sanza, en nombre de toda la diócesis de Sulmona. Al inicio de la homilía, el Santo Padre dijo al grupo que "aprender a usar bien la inteligencia y la sabiduría que Dios nos dio es la cosa más importante en este mundo".

Para Benedicto XVI, fue una oportunidad única de hablar a la juventud local sobre la importancia de la historia, la oración y la santidad en la vida del cristiano. La "¡memoria histórica es realmente una marcha más en la vida, porque sin memoria no hay futuro! El cristiano es alguien que tiene buena memoria, que ama la historia e intenta conocerla", dijo el Papa.

Aún sobre el conocimiento y la historia, Benedicto XVI recordó también "¡un tiempo en que se decía que la historia es maestra de vida!", pero lamentó que la "cultura consumista actual tiende a mantener al hombre en el presente, a hacerle perder el sentido del pasado". El Papa advirtió a los jóvenes contra este comportamiento, que "priva también de la capacidad de comprenderse a sí mismo, de percibir los problemas y de construir el mañana".

Cuestionado sobre las vocaciones, el Santo Padre dijo que "el secreto está en la capacidad y la alegría de distinguir, escuchar y seguir la voz" de Dios, que se realiza "en relación con Él a través de la oración". Así, Benedicto XVI invitó a los jóvenes a "aprender a vivir momentos de silencio interior durante el día para ser capaz de escuchar la voz del Señor".

Entretanto, el Papa explicó que "la oración debe ser verdadera, pues no es extraña a la realidad, sino que se abre al otro, porque el diálogo con Dios es garantía de verdad y libertad". El Sumo Pontífice alertó, también: "¡Si orar os enajena, os quita de vuestra vida real, estás atentos: no es una verdadera oración!" La oración ofrecida por la Iglesia "defiende del error, el orgullo y la presunción, de las modas y los conformismos y libera realmente".

Al mismo tiempo, el Papa observó que, si la "fe y la oración no resuelven los problemas, permiten enfrentarlos con luz y fuerzas nuevas, de manera digna del hombre, y también de forma más serena y eficaz", e invitó a los jóvenes a encontrar ejemplos en la vida de los diversos santos y beatos. El Santo Padre explicó que "ellos (los santos), iluminados por la Fe, han sabido encontrar soluciones creativas, siempre nuevas, para responder a las necesidades humanas concretas: la salud, la instrucción, el trabajo".

Por último, el Papa pidió a todos los jóvenes que no sean individualistas - "ni los monjes y los eremitas son individualistas". La "vida solitaria de oración y penitencia es siempre al servicio y para el bien de la Iglesia y la sociedad. Colocaos, con decisión, en el camino de la santidad - que está abierta para todos - porque esto os tornará también más creativos al buscar soluciones a los problemas que encontráis y en buscarlos juntos. He aquí otra señal que distingue al cristiano: no es nunca individualista".

Después del encuentro con los jóvenes el Santo Padre descendió hasta la Cripta de la Catedral para venerar las reliquias de San Pedro Celestino. Saliendo del protocolo, el Papa visitó también una prisión conocida como el "presidio de los suicidas", lugar que recibió este nombre porque once presos cometieron suicidio hace 10 años, donde conversó con algunos de los internos.

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