"Hacer penitencia es gracia", afirma Benedicto XVI en misa junto a la Pontificia Comisión Bíblica


Ciudad del Vaticano (Jueves, 15-04-2010, Gaudium Press) En misa celebrada hoy junto a miembros de la Pontificia Comisión Bíblica, el Papa Benedicto XVI defendió la penitencia por parte de los clérigos como forma de enfrentar las críticas que la Iglesia Católica viene recibiendo actualmente, conforme reporta la agencia Ansa.

Según el Pontífice, ahora que la Iglesia está bajo ataque y que sus pecados son levantados por el mundo, es que se percibe que poder hacer penitencia es gracia. En este momento, "vemos cómo la penitencia es necesaria para reconocer aquello que está equivocado en nuestra vida", declara.

El Santo Padre afirmo también que, en los últimos tiempos, los cristianos evitaron mencionar la palabra penitencia por que la encontraban muy dura, pero, según el Pontífice, hacer penitencia es abrirse al perdón, prepararse para el perdón y dejarse transformar. "El dolor de la penitencia, o sea, de la purificación y la transformación es gracia porque es renovación; es obra de la Divina Misericordia", dice.

Primacía de la Obediencia a Dios

El elogio del Papa a la penitencia se dio al final de su pronunciamiento respecto de la "primacía" de la obediencia a Dios. "La obediencia a Dios que da libertad", dice.

Para Benedicto XVI, entretanto, en los tiempos modernos se teorizó la liberación del hombre también de la obediencia de Dios. "El hombre sería libre, autónomo y nada más". Pero esta autonomía, conforme el Papa, es una mentira, porque el ser humano no existe para sí mismo y por sí mismo, "porque colaborar y compartir las libertades es necesario, y si Dios no existe, si no es una instancia accesible al hombre, permanece como suprema instancia solamente el consenso de la mayoría", explica.

De esta forma, según el Santo Padre, la llamada autonomía no libera al hombre. Al contrario, lo prende en las amarras del consenso de la mayoría, genera un conformismo. "Un conformismo por el cual se torna obligatorio pensar como piensan todos, actuar como actúan todos. Y la sutil agresión contra la Iglesia o, también, menos sutil, muestra cómo este conformismo puede realmente ser una verdadera dictadura".

El Papa afirmó también que para obedecer antes a Dios que a los hombres se debe conocerlo verdaderamente y querer obedecerlo. "Que Él no sea pretexto para la propia voluntad, sino que sea realmente Dios que invita, en caso necesario, también al martirio", dice.

Por último, Benedicto XVI discurrió sobre la vida eterna. Según el Santo Padre, la Iglesia siempre habla de las cosas que son útiles para el mundo y muestra que el cristianismo ayuda a mejorarlo, pero que la meta sea la vida eterna esto nunca es dicho. "Entonces, debemos, al contrario, tener coraje, el coraje y alegría de afirmar que la vida eterna existe y que de ella viene la luz que ilumina este mundo", concluye.

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