Embajadores de 178 países junto a la Santa Sede se reúnen con Benedicto XVI


Ciudad del Vaticano (Martes, 12-01-2010, Gaudium Press) Durante la mañana de ayer lunes, el Papa Benedicto XVI se reunió con los 178 embajadores junto a la Santa Sede, en el Vaticano, para celebrar los tradicionales votos al inicio del nuevo año. Reunidos en la Sala Regia del Palacio Apostólico, el Santo Padre dedicó su discurso a las cuestiones de protección de la creación, la paz y la moralidad en el Occidente.

"El Sucesor de Pedro mantiene sus puertas abiertas a todos y con todos desea tener relaciones que contribuyan al progreso de la familia humana", declaró Benedicto XVI a todos los embajadores presentes.

El Pontífice confirmó que "¡la Iglesia está abierta a todos, porque, en Dios, existe para los otros!" y, para esto, "participa intensamente en el destino de la humanidad".

Medio Ambiente

Benedicto XVI, al referirse a su último Mensaje por el Día Mundial de la Paz dedicado al tema de la protección de la creación, subrayó sus preocupaciones por las "resistencias de orden económico y político en la lucha contra la degradación del ambiente".

"Existe la necesidad de un gran esfuerzo educativo para cambiar la mentalidad humana e instaurar nuevos estilos de vida", observó el Papa. En este contexto, el Pontífice lanzó nuevamente un apelo para que las próximas sesiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Bonn (Alemania) y en la Ciudad de México, se "llegue a un acuerdo para enfrentar tales cuestiones de modo eficaz".

Recursos naturales

Al hablar sobre la seguridad alimenticia, el Papa recordó su viaje a países africanos, efectuado en marzo del año pasado, y la realización del Sínodo para el África. En África, como en otros lugares, es necesario "adoptar opciones políticas y económicas capaces de asegurar formas de producción agrícola e industrial que respeten el orden de la creación y satisfagan las necesidades primarias de todos".

Benedicto XVI resaltó "que la salvaguarda de la creación implica una gestión correcta de los recursos naturales de los países y, en primer lugar, de aquellos que se encuentran económicamente desfavorecidos".

En este contexto, el Pontífice pide "a la comunidad internacional, una vez más, que no se resigne con el tráfico de drogas ni con los graves problemas morales y sociales que la sociedad misma genera".

Desarme

Benedicto XVI disertó también sobre las cuestiones del desarme que serán tema de la Conferencia de Examen del Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares a ser realizado el próximo mes de mayo, en Nueva York.

En este sentido, el Papa repitió el apelo para que se abandone "el camino de la violencia", común en muchos países del mundo como Sudán, Somalia y la República Democrática del Congo, cuyos conflictos son alimentados gracias a la exportación de armas.

Occidente y religión

El Santo Padre se refirió también al Occidente al comentar sobre el "desprecio en relación a la Religión", particularmente la cristiana que se encuentra bajo hostilidad de la política, cultura y medios de comunicación.

Benedicto XVI advirtió que el relativismo "se arriesga a concebir la laicidad únicamente en términos de exclusión, o mejor, de rechazo a la importancia social del hecho religioso", lo que acaba transformándose en "un camino sin salida".

El Papa deseó que el Tratado de Lisboa, recientemente aceptado y firmado por todos los miembros de la Unión Europea (EU), "mantenga con las Iglesias un diálogo abierto, transparente y regular" y "sepa siempre beber en las fuentes de la propia identidad cristiana".

Otros temas tratados

Además, al comentar sobre el fundamento biológico de la diferencia entre los sexos, Benedicto XVI advirtió que "la libertad no puede ser absoluta porque el Hombre no es Dios, sino imagen de Dios, su criatura". "Para el hombre, el camino a seguir no puede ser fijado por lo que es arbitrario o apetecible, sino debe, antes, consistir en la correspondencia a la estructura querida por el Creador", observó.

El Papa Benedicto XVI recordó, con satisfacción, el 25 º aniversario del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile que trajo "frutos de colaboración y prosperidad".

Sobre Irak, el Santo Padre exhortó a sus gobernantes y ciudadanos a "superar las divisiones, la tentación de la violencia y la intolerancia" para construir, juntos, el futuro del país.

El Papa recordó la necesidad de respeto, seguridad y libertad para las comunidades cristianas y citó a Pakistán, duramente fustigado por la violencia en estos últimos meses.

Aún respecto a la violencia contra los cristianos, el Pontífice recordó el atentado contra la comunidad copta egipcia ocurrido en los últimos días, precisamente cuando era festejada la Navidad.

En su conclusión, el Pontífice recordó que, por causa de "tanto sufrimiento en la humanidad", la expectativa de salvación, que dice respecto a toda la Creación, "aparece aún más intensa y está presente en el corazón de todos, creyentes y ateos". Y deseó:

"Que la luz y la fuerza de Jesús nos ayuden a respetar la ecología humana, conscientes de que ésta beneficiará la ecología ambiental, porque el libro de la naturaleza es único e indivisible. Podremos así consolidar la paz para las generaciones actuales y futuras".

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