El Papa enaltece los valores cristianos del pesebre en el Ángelus del domingo de la "alegría"


Ciudad del Vaticano (Lunes, 14-12-2009, Gaudium Press) La verdadera alegría "es sentir que nuestra existencia personal y comunitaria es visitada y llenada por un gran misterio, el misterio del Amor de Dios. Para tener felicidad necesitamos no solamente de cosas, sino de amor y verdad". Así dijo el Papa Benedicto XVI a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro, al comienzo de la tarde de este domingo, para la oración del Ángelus.

El tercer domingo de Adviento es denominado por la liturgia de la Iglesia como "Gaudete" (¡Alegraos!), porque comienza con esta expresión, en latín, la introducción de los ritos de ese día, según las palabras del apóstol Pablo: "¡Alegraos! El Señor está cerca. ¡No tengáis alguna preocupación! Y la paz de Dios, que está por encima de toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos..."

La fecha es dedicada al tema de la alegría para los cristianos, que se alegran porque Dios se hizo hombre para realizar la misión de la salvación de toda la humanidad. La ocasión también es importante, especialmente en Roma, porque es cuando los romanos llevan al Ángelus sus hijos e hijas, todos portando "Bambinelli" - las imágenes del Niño Jesús que después son colocadas en los pesebres de las familias, las escuelas y las parroquias romanas - para recibir la bendición papal.

Con el tema de la verdadera alegría cristiana, el Papa habló, en su discurso que precede a la oración del Ángelus, que el "sentido y el gusto de la alegría cristiana, tan diferente de aquella del mundo", se encuentran en el Adviento, tiempo dado por la Iglesia para ayudar en este sentido.

El Papa expresó también su alegría por esta tradición romana de los "Bambinelli", organizada en este domingo por el Centro de Oradores Romanos, mantenida en los días de hoy. "Entretanto, no basta repetir un gesto tradicional, aunque sea importante. Es necesario intentar vivir en la realidad de todos los días aquello que el pesebre representaba, esto es, el Amor a Cristo, su humildad, su pobreza", explicó Benedicto XVI.

Así, el Pontífice recuerda el ejemplo de María y José que, en el sentido material, no eran afortunados, habiendo tenido a su primer Hijo en medio de grandes problemas. Aún así, resalta el Santo Padre, "son plenos de íntima alegría, porque se aman, se ayudan y sobre todo están seguros de que sus historias sirven a la Obra de Dios, que se hace presente en el pequeño Jesús".

Concluido su discurso y la recitación del Ángelus, el Papa pidió, antes de finalizar, por el alma de cuatro misioneros católicos que perdieron sus vidas mientras trabajaban en la difusión del mensaje de la Iglesia en África: P. Daniel Cizimya, P. Louis Blondel y P. Gerry Roche y la Hermana Denise Kahambu. "Fueron fieles testimonios del Evangelio, que supieron anunciar con coraje, aún poniendo en riesgo la propia vida", dijo el Papa, haciendo un nuevo apelo por la reconciliación y la paz en el continente africano.

Abordando la síntesis de su catequesis en diversas lenguas, el Papa dijo, en español:

"Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los Legionarios de Cristo, que ayer fueron ordenados sacerdotes, acompañados de sus familiares, amigos y miembros del Regnum Christi, así como a los fieles de diversas parroquias de Formentera, Zaragoza, Málaga y Valencia. En este tercer domingo de Adviento, y ante la presencia ya cercana del Señor Jesús, la liturgia nos invita con insistencia a la alegría. En Cristo se cumplen las palabras del profeta Sofonías a Israel: «El Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo». Exhorto a todos, y especialmente a los nuevos presbíteros, a proseguir, apoyados en la seguridad del amor infinito de Dios manifestado en Cristo, el camino de preparación espiritual para la Navidad, y celebrar así, con gozo y fruto abundante, el nacimiento del Salvador. Feliz domingo."

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