Delante del misterio de Dios, las enfermedades se tornan ocasiones de santificación, afirma Benedicto XVI


Roma (Martes, 15-12-2009, Gaudium Press) "La verdadera vida no es aquí, sino junto a Dios, donde cada uno de nosotros encontrará alegría si ha seguido humildemente los pasos del hombre más verdadero: Jesús de Nazaret, Maestro y Señor", dijo esta mañana el Santo Padre a los pacientes en el ‘Hospice Sacro Cuore', clínica situada en el barrio romano de Monteverde.
Benedicto XVI quiso encontrarse personalmente con cada uno de los 33 pacientes enfermos de cáncer en fase terminal, de Alzheimer y de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que se encontraban en el centro médico.

Al inicio de su visita, el Papa fue saludado por el presidente del "Circolo San Pietro", que sostiene el hospital, Duque Leopoldo Torlonia, y por el presidente de la Fundación Roma, Prof. Emmanuele F. M. Emanuele. Además de los pacientes, Benedicto XVI se encontró también con los médicos, los enfermeros, el ‘staff' sanitario y administrativo, y con los voluntarios del hospital romano.

El "Hospice Sacro Cuore" es una realidad en el sistema de salud en Roma, por la asistencia gratuita que ofrece a los enfermos de cáncer en fase terminal, a los enfermos de Alzheimer y de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), también en el régimen domiciliario", explicó al Santo Padre el presidente Emmanuele. El objetivo del tratamiento del centro es "apoyar al paciente y alejarlo del sufrimiento que prostra el cuerpo y el espíritu" y "ayudar a los enfermos a vivir la enfermedad con dignidad", pero, más que eso, afirma el médico, es una respuesta concreta a la creciente fuerza y a un cierto apelo por la eutanasia que la sociedad actual quiere imponer.

El presidente de la fundación resaltó que, en diferencia con lo que ocurre en muchos hospitales - donde "el desespero por el dolor es tan grande que hace a la persona desear que todo termine con la muerte, con la muerte provocada, con la eutanasia" - en centros como el Sacro Cuore "acontece un progresivo crecimiento humano y espiritual, también gracias al alivio del sufrimiento por los cuidados paliativos."

Palabras del Papa

Al encontrar a los pacientes, el Papa les dirigió algunas palabras de conforto y alivio. "Sabemos como algunas patologías graves producen inevitablemente en los enfermos momentos de crisis, de confusión y un enfrentamiento serio con la propia situación personal. Los progresos en las ciencias médicas muchas veces ofrecen los instrumentos necesarios para enfrentar este desafío, por lo menos relativamente a los aspectos físicos. Con todo, no siempre es posible encontrar una cura para cada enfermedad, y como consecuencia, en los hospitales y estructuras de salud del mundo entero, nos enfrentamos muchas veces con el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas incurables y en fase terminal", ponderó el Pontífice.

Hoy, según el Papa, prevalece un concepto diseminado de inmediatismo y "eficiencia" que acabaría por marginar a enfermos en situación irreversible, discriminándolos como un peso y un problema para la sociedad. Contraria a esa mentalidad, centros como este se comprometerían a ayudar a las personas enfermas a vivir la enfermedad con dignidad, ofreciéndoles gestos concretos de amor, de proximidad y de solidaridad cristiana, para ir al encuentro de su necesidad de comprensión, de conforto, de estímulo constante.

La enfermedad es una prueba muy dolorosa y singular, pero delante del misterio de Dios, se torna don y ocasión de santificación, dijo el Papa. "Cristo está siempre cerca de quien sufre y lo asocia a su cruz con una palabra de amor y ayuda a no encerrarse en el vacío del egoísmo que provoca el pecado y el alejamiento de Dios".

"A la luz de la fe - concluyó Benedicto XVI - podemos leer en la enfermedad y en el sufrimiento una particular experiencia de Adviento, una visita de Dios que de modo misterioso viene para liberar de la soledad, de la falta de sentido, y transformar el dolor en un tiempo de encuentro con Él, de esperanza y de salvación".

La estructura sanitaria de cuidados paliativos nació en Roma en 1998 con el nombre de "Hospice Sacro Cuore". Fue una iniciativa del "Circolo San Pietro" y de la "Fondazione Cassa di Risparmio" de Roma. La asistencia es toda gratuita y dirigida a los enfermos de cáncer en fase terminal y a los enfermos de Alzheimer y de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Hoy son más de treinta pacientes en la sede del hospital y noventa más asistidos domiciliariamente.

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