Para el Papa, el colonialismo todavía no terminó y África debe encontrar fuerza en las familias cristianas


Ciudad del Vaticano (Lunes, 05-10-2009, Gaudium Press) Sobre las negativas influencias de la cultura occidental, sobre la importancia del matrimonio construido en los valores cristianos, de los derechos de los niños, de la necesidad de una nueva evangelización. Para Benedicto XVI, esos son los tópicos que deben pautar las discusiones de los padres sinodales de la II Asamblea Especial para el África del Sínodo de Obispos, cuya apertura oficial fue realizada ayer de mañana por el Papa con una misa en la Basílica de San Pedro.

El tema del Sínodo, que continúa hasta el próximo día 25 de octubre en el Vaticano, es "La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, la justicia y la paz". 244 padres sinodales discutirán en asamblea las más urgentes cuestiones y problemáticas de la Iglesia Católica en el continente africano, tales como paz, inmigración, desafíos del cristianismo y diálogo con el mundo islámico.

El Sínodo es tradicionalmente abierto en la Basílica Vaticana de San Pedro, con la solemne celebración eucarística presidida por el Papa con los padres sinodales. El "Sínodo es el momento propicio para repensar la actividad pastoral y renovar la partida de la evangelización. Para tornarse luz del mundo y sal de la tierra es necesario siempre apuntar más a la ‘alta medida' de la vida cristiana, esto es, a la santidad", explicó el Papa al comienzo de su homilía a los participantes de la eucaristía.

"Con su obra de evangelización y promoción humana, la Iglesia puede ciertamente dar en África una gran contribución a toda la sociedad, que infelizmente conoce en varios de sus países pobreza, injusticias, violencias y guerras", dijo Benedicto XVI. La vocación de la Iglesia es "ser profecía y fermento de reconciliación entre los varios grupos étnicos, lingüísticos y también religiosos en el interior de las propias naciones y en todo el continente. La reconciliación, don de Dios que los hombres deben implorar y acoger, es fundamento estable sobre el cual se construye la paz, condición indispensable para el auténtico progreso de los hombres y la sociedad, según el proyecto de justicia deseado por Dios".

El Papa recordó además de la corrupción y la red de contravenciones generadas por la fuerte explotación de los recursos naturales en el continente. Los tesoros del África para la economía mundial son los recursos naturales, pero estos "lamentablemente se tornaron y continúan siendo motivo de explotación, conflictos y corrupción". Más importante, observa el Pontífice, es "el patrimonio: lo espiritual y cultural, del cual la humanidad tiene necesidad más aún que de materias primas".

Para la humanidad moderna "en crisis de fe y esperanza", África es un inmenso "pulmón espiritual". Pero también este "pulmón" puede enfermarse, advirtió Benedicto XVI. "El materialismo práctico y el fundamentalismo religioso, ‘mezclados con intereses políticos y económicos' son las patologías que atacan a la sociedad africana moderna y confirman la continuidad aún en los días actuales del colonialismo, de hecho no más en el plano político, sino a un nivel cultural".

Benedicto XVI no dejó de mencionar también la situación de los niños africanos, recordando que ellos "son gran parte, infelizmente bastante sufrida, de la población africana", y ratificó la posición de la Iglesia contra las prácticas del aborto y la misión por la difusión del cristianismo.

"Permanece naturalmente válida y actual la tarea primaria de la evangelización, si no de una nueva evangelización, que considere los rápidos cambios sociales de esta nuestra época y del fenómeno de la globalización mundial. Lo mismo se debe decir de la elección pastoral de edificar la Iglesia como familia de Dios", concluyó.

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