Advierte Benedicto XVI a jóvenes contra ambición por bienes materiales


El Papa Benedicto XVI advirtió hoy que el ‘olvido de Dios’ provoca la soledad y la violencia entre los jóvenes a quienes puso en guardia contra la ambición por los bienes materiales.

En un adelanto de su mensaje para la XXIV Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará el próximo Domingo de Ramos, dijo que ‘hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente’.

El texto puso a la ‘cuestión de la esperanza’ en el centro de la vida de los seres humanos, sobre todo en la época contemporánea.

Añadió que en la actualidad todos advierten la necesidad de la esperanza, pero no de cualquiera sino de una esperanza ‘firme y creíble’ que responda a los ideales, sueños y proyectos de los adolescentes.

Según el Papa los jóvenes se cuestionan sobre el sentido de su vida, sobre el futuro, la felicidad, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte con ‘preguntas apremiantes’ que les hace medir con obstáculos ‘a veces insuperables’.

Consideró a la falta de trabajo, incomprensiones familiares, crisis en las relaciones de amistad y pareja, enfermedades o incapacidades, carencia de recursos a causa de la crisis económica como parte de estas dificultades.

‘La experiencia demuestra que las cualidades personales y los bienes materiales no son suficientes para asegurar esa esperanza que el ánimo humano busca constantemente’, estableció.

‘La política, la ciencia, la técnica, la economía o cualquier otro recurso material por sí solos no son suficientes para ofrecer la gran esperanza a la que todos aspiramos’, agregó.

Ratzinger afirmó que ‘la crisis de esperanza’ afecta a las nuevas generaciones que, en contextos socio-culturales faltos de certezas, de valores y puntos de referencia sólidos, debe afrontar dificultades al parecer superiores a sus fuerzas.

Así, dijo, los jóvenes viven ‘heridos por la vida, condicionados por una inmadurez personal frecuentemente consecuencia de un vacío familiar, de opciones educativas permisivas, y de experiencias negativas y traumáticas’.

Muchos, lamentó, consideran que la única salida posible es una ‘huída alienante’ hacia comportamientos peligrosos y violentos, hacia la dependencia de drogas y alcohol, o hacia otras formas de malestar juvenil.

‘A pesar de todo, incluso en aquellos que se encuentran en situaciones penosas por haber seguido los consejos de malos maestros, no se apaga el deseo del verdadero amor y de la auténtica felicidad’, ponderó.

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