Propone Benedicto XVI a la “generación digital” descubra la “verdadera amistad” en la red


El Papa Benedicto XVI dirige su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones de este año, que ha hecho público hoy la Santa sede en vísperas de la festividad de san Francisco de Sales, patrón de los periodistas, a los jóvenes de la generación digital.

Benedicto XVI es consciente de que “los jóvenes especialmente se han dado cuenta del enorme potencial de los nuevos medios para facilitar la conexión, la comunicación y la comprensión entre las personas y las comunidades”, un descubrimiento “impensable para las generaciones anteriores”.

“Los jóvenes -observa- se sienten a gusto en el mundo digital, que resulta sin embargo menos familiar a muchos de nosotros, adultos, que hemos debido empezar a entenderlo y apreciar las oportunidades que ofrece para la comunicación”.

El Papa pone de manifiesto los “beneficios que las nuevas tecnologías están aportando a las relaciones humanas”.

“Las familias pueden permanecer en contacto aunque sus miembros estén muy lejos unos de otros; los estudiantes e investigadores tienen acceso más fácil e inmediato a documentos, fuentes y descubrimientos científicos, y pueden así trabajar en equipo desde diversos lugares; además, la naturaleza interactiva de los nuevos medios facilita formas más dinámicas de aprendizaje y de comunicación que contribuyen al progreso social”.

El éxito de estas nuevas tecnologías, afirma el pontífice, tiene la raíz en la propia naturaleza humana, en el “anhelo de amistad” que todo hombre tiene dentro, y “son en el fondo manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás”.

En último término, este anhelo del hombre responde a la “llamada divina” que “está grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza del Dios de la comunicación y de la comunión”.

El Papa añade, sin embargo, que es necesario que estos medios promuevan “una cultura de respeto, diálogo y amistad”, que respete la “dignidad y el valor de la persona humana”, evitando “compartir palabras e imágenes degradantes para el ser humano, y excluir por tanto lo que alimenta el odio y la intolerancia, envilece la belleza y la intimidad de la sexualidad humana, o lo que explota a los débiles e indefensos”.

Pero sobre todo, el pontífice reflexiona sobre la amistad, tan en auge gracias a las nuevas redes sociales creadas por la teconología.

“La amistad es una de las más nobles conquistas de la cultura humana”, afirma, “una de las riquezas más grandes que puede tener el ser humano. Por tanto, se ha de tener cuidado de no banalizar el concepto y la experiencia de la amistad”, y no considerarla “un fin en sí misma”.

Por ello pone especialmente a los jóvenes en guardia contra el aislamiento social que a veces trae consigo el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías.

“Sería una pena que nuestro deseo de establecer y desarrollar las amistades on line fuera en deterioro de nuestra disponibilidad para la familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra realidad cotidiana”, advierte.

Por otro lado, el Papa señala que el acceso a las nuevas tecnologías debe ser universal, pues “sería un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicación no fueran accesibles a quienes ya están social y económicamente marginados, o si contribuyeran tan sólo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes”.

Evangelizar on line

El Papa dedica una parte del mensaje a los jóvenes católicos, a quienes pide que “lleven al mundo digital el testimonio de su fe”, como un nuevo “lugar de evangelización”.

“A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este ‘continente digital’”, añadió.

Explica que nadie como un joven puede hacer llegar el Evangelio a otro joven: “Vosotros conocéis sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones. El don más valioso que les podéis ofrecer es compartir con ellos la “buena noticia” de un Dios que se hizo hombre, padeció, murió y resucitó para salvar a la humanidad”.

“El corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus mensajeros!”, concluye el Papa.

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