Frutos de Sydney 2008: Más vocaciones, conversiones y regreso de fieles


Aumento de vocaciones, conversiones y regreso de fieles son algunos de los frutos más palpables de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Sydney, Australia, celebrada en julio pasado y convocada por Benedicto XVI.

Así lo ha declarado al "Servizio Informazione Religiosa" (SIR) --la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana-- el mismo arzobispo de Sydney, el cardenal George Pell.

"Estamos registrando --afirmó-- un aumento de conversiones. Hace pocos días, un párroco me llamó para decirme que un total de 25 personas, jóvenes y adultos, decidieron hacerse católicos".

Este es un hecho significativo, dado que en Australia los católicos son una minoría. Incluso las vocaciones al sacerdocio están aumentando.

"El próximo febrero de 2009, siete jóvenes entrarán en el Seminario de Sydney, y ocho en el de Melbourne. Se acaba de realizar un curso para animadores espirituales, mientras que se multiplican los encuentros y retiros de asociaciones y movimientos", explica el arzobispo.

Uno de los aspectos de la Jornada Mundial más apreciado por los jóvenes fue el de las catequesis.

"Muchos siguen pidiéndolas y en numerosas parroquias se han convertido en una convocatoria fija. Los jóvenes no quieren sólo que se les diga lo que está bien y lo que está mal, sino entender también la doctrina de la Iglesia sobre temas de actualidad".

"Otro fruto de la Jornada Mundial -concluye el cardenal Pell- es una renovada atención a la pastoral aborigen, que trataremos de desarrollar durante 2009, con un encuentro nacional sobre el Espíritu Santo. Una de las líneas que estamos siguiendo es la educación gratuita para todos los niños aborígenes, desde la guardería hasta la enseñanza media, en las escuelas católicas de la archidiócesis, y ya contamos con un aumento en el número de matrículas".

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