La búsqueda de la belleza no puede separarse de la verdad y la bondad, dice el Papa


Verum, Bonum Pulchrum
En su mensaje al Arzobispo Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, con motivo de la sesión pública anual de las Academias Pontificias, el Papa Benedicto XVI resalta la inseparable relación que existe entre la búsqueda de la belleza y la búsqueda humana de la verdad y la bondad.

En el mensaje para la sesión de este año cuyo tema es: "Universalidad de la belleza: estética y ética confrontadas", el Santo Padre subraya que "la necesidad y la urgencia de un diálogo renovado entre estética y ética, entre belleza, verdad y bondad nos la replantea no solamente el debate cultural y artístico actual sino también la realidad cotidiana".
"En diversos ámbitos –explica el Papa– brota dramáticamente la escisión y a veces el contraste entre las dos dimensiones: la de la búsqueda de la belleza, reducida a forma exterior, a apariencia de perseguir a toda costa y la de la verdad y la bondad de las acciones efectuadas con un fin determinado".

Por ello, precisa, "una búsqueda de la belleza que fuera ajena a la búsqueda humana de la verdad y la bondad se transformaría, como sucede desgraciadamente, en puro esteticismo y, sobre todo, para los más jóvenes, en un itinerario que lleva a lo efímero, a la apariencia o incluso a una fuga hacia paraísos artificiales que esconden el vacío y la inconsistencia interior".

El Santo Padre recuerda luego que en varias ocasiones ha reafirmado "la necesidad de una ampliación de los horizontes de la razón para comprender la estrecha conexión entre la búsqueda de la belleza y la búsqueda de la verdad y la bondad", por ello, "si esta necesidad es válida para todos lo es todavía más para el creyente, para el discípulo de Cristo llamado a 'dar testimonio' a todos de la belleza y la verdad de su fe".

La belleza de las obras que los creyentes cumplen para "rendir gloria al Padre" siguiendo el mandato de Cristo "manifiesta y expresa en una síntesis excelente la bondad y la verdad profunda del gesto, al igual que la coherencia y la santidad de quien lo lleva a cabo. Nuestro testimonio debe nutrirse de esta belleza y para ello hace falta saber comunicar con el lenguaje de las imágenes y los símbolos para llegar eficazmente a nuestros contemporáneos".

Asimismo el Pontífice señala que en el reciente Sínodo los obispos han hecho hincapié en "el valor perenne de un bello testimonio para el anuncio del Evangelio, subrayando la importancia de saber leer y escrutar la belleza de las obras de arte, inspiradas por la fe para descubrir un itinerario singular que acerca a Dios y a su palabra".

Tras citar la Carta a los Artistas de Juan Pablo II que "invitaba a reflexionar sobre el fecundo diálogo entre la Sagrada Escritura y las diversas formas artísticas del que han brotado innumerables obras maestras", Benedicto XVI exhorta a los académicos y artistas recordándoles que su misión es "suscitar maravilla y deseo de lo bello, formar la sensibilidad y alimentar la pasión por todo lo que es expresión auténtica del genio humano y reflejo de la belleza divina".

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