L'Osservatore Romano recuerda legado de Juan XXIII a 50 años de su elección


En la nota editorial de L'Osservatore Romano (LOR) escrita por su director, Giovanni Maria Vian, se recuerda la elección de Juan XXIII como Pontífice ocurrida hace exactamente 50 años, el 28 de octubre de 1958; junto al rico legado de este Papa que convocó al Concilio Vaticano II y sentó las bases para la reforma de la Iglesia.

Al iniciar su artículo, Vian destaca que la elección como Papa del entonces Patriarca de Venecia, Cardenal Angelo Giuseppe Roncalli, "fue leída como la de un Papa 'de transición'. La expresión era conocida desde hacía algunos años para definir la candidatura del Purpurado en ambientes diplomáticos que luego se filtrara en la opinión pública haciendo referencia a su edad (tenía 77 años) y destacando al paso previsible a una nueva situación luego de un largo e importante pontificado como el de Pío XII".

El director de LOR recuerda luego que en 1925, con 44 años, fue ordenado obispo y escogió como lema "Obediencia y paz, una expresión que lo acompañaría toda la vida. Fue luego representante pontificio en Bulgaria y luego en Estambul". "Con su nombramiento a la sede de Venecia, llegó con el consistorio de 1953 la creación cardenalicia, que parecía la coronación de un recorrido eclesiástico ya importante", añade.

Vian relata cómo el Papa Roncalli pensó rápidamente siendo Papa, en "convocar a un concilio ecuménico, anunciado en los inicios de 1959 y abierto casi 4 años después de preparación: fue el Vaticano II, que sería luego el principal evento religioso de los novecientos".

"Mientras tanto el Pontífice, que había comentado que quería ser nuevamente 'el pastor de toda la grey', por los gestos y las palabras extraordinariamente populares se convertía en el 'Papa bueno', y conmovió a creyentes y no creyentes con su agonía pública que concluyera el 3 de junio de 1963", prosigue.

Vian comenta luego que "antes incluso de concluir el Concilio, nuevamente reconvocado, Pablo VI dispuso la introducción de la causa de canonización de sus dos predecesores, y en el año 2000 Juan Pablo II proclamó beatos a Pío IX –quien el mismo Papa Roncalli hubiera querido beatificar – y a Juan XXIII".

Finalmente, indica el director de LOR, "habían transcurrido 37 años desde su desaparición, el mismo intervalo entre la muerte y la beatificación de Pío X, otra figura venerada por el 'Papa bueno'. Que con su vida y su servicio pontificio ha mostrado como la tradición católica es una realidad ininterrumpida y abierta al futuro".

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