Benedicto XVI Celebró en santuario mariano de Pompeya

Benedicto XVI viajó al santuario de la Virgen del Santo Rosario de Pompeya, en Nápoles (sur de Italia), que su antecesor Juan Pablo II había visitado en dos ocasiones (1979 y 2003), y donde celebró una misa ante miles de personas.
Benedito XVI viajó en helicóptero, en su viaje número 18 por Italia, hasta Pompeya, donde se encuentra un conocido y visitado santuario mariano dedicado a la oración del Rosario.

Allí el Papa ofició una ceremonia ante miles de personas y rezó, como ya había hecho Juan Pablo II, la tradicional oración creada por el beato Bartolo Longo (1841-1926), fundador de este santuario, en la que se implora para "que las naciones extraviadas, Europa y el mundo entero vuelvan arrepentidas al corazón de Dios".

Durante la homilía de la ceremonia, el Papa recordó especialmente a aquellos quienes se encuentran en "duras condiciones de pobreza y de grandes estrecheces sociales y económicas" e invitó a los fieles a "discernir siempre la voluntad de Dios y no caer en el conformismo de la mentalidad mundana".

EL Pontífice dedicó parte de su homilía al fundador del santuario, el beato Bartolo Longo, y promotor de múltiples iniciativas de caridad en esta ciudad napolitana, que demuestran, dijo, que "la historia de la Iglesia está llena de experiencias de este tipo. Experiencias de fraternidad, que muestran el rostro de una sociedad diversa".

"La fuerza de la caridad es irresistible, es el amor lo que hace seguir adelante al mundo", añadió Benedicto XVI, que exhortó a los cristianos a ser "el motor de renovación religiosa y social al servicio de los más pobres y para que los últimos sean respetados".

EL Papa se detuvo en la historia de Bartolo Longo, que cuando era estudiante estuvo "influido por filósofos inmanentistas y positivistas, que le habían alejado de la fe y convertido en un militante anticlerical" ante de que se convirtiese.

Y advirtió a los fieles de que "hoy en día siguen existiendo tendencias parecidas" como las que influyeron sobre el beato.

También destacó la importancia del rezo del Rosario, que dijo, es una "oración accesible a todos: grandes y pequeños, laicos y clérigos, cultos y poco instruidos".

"El Rosario es un arma espiritual en la lucha contra el mal, contra cualquier violencia, por la paz en los corazones, en las familias, en la sociedad y en el mundo", agregó.

El viaje de Benedicto XVI a Pompeya concluirá con el rezo del Rosario en el santuario a las 15.00 GMT, tras el que volverá al Vaticano.

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