Con ayuda de Dios crisis matrimoniales purifican y maduran el amor, dice el Papa


El Papa Benedicto XVI explicó que cuando un matrimonio atraviesa por una crisis, los esposos se encuentran ante una oportunidad que, guiados por María y con la ayuda del Señor, "les ayudará a crecer", y permitirá que el amor se purifique, madure y se refuerce.

Al recibir esta mañana en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo a 300 participantes del encuentro internacional del movimiento Retrouvaille, cuyo objetivo es ayudar a los matrimonios en crisis, el Santo Padre señaló que cuando los esposos "atraviesan momentos difíciles o –como demuestra vuestra experiencia– incluso se han separado, si confían en María y se dirigen a Aquel que ha hecho de los dos 'una sola carne', pueden tener la certeza de que aquella crisis, con la ayuda del Señor, les ayudará a crecer, y que el amor se purificará, madurará y se reforzará".

Seguidamente, el Pontífice recordó que "realizáis un servicio 'contra-corriente'. Cada vez que una pareja entra en crisis encuentra tantas personas dispuestas a aconsejar la separación. También a los cónyuges que se han casado en el nombre del Señor se les propone con facilidad el divorcio, olvidando que el ser humano no puede separar lo que Dios ha unido".

Tras alabar la labor de esta institución nacida en 1977 como iniciativa del matrimonio de Guy y Jeannine Beland, Benedicto XVI resaltó que "vosotros no sois unos profesionales; sois esposos que a menudo han vivido en primera persona las mismas dificultades, las han superado con la gracia de Dios y el apoyo de Retrouvaille y han advertido el deseo y la alegría de poner, a su vez, la propia experiencia al servicio de los demás. Entre vosotros hay varios sacerdotes que acompañan a los esposos en su camino".

El Papa dijo también que las graves crisis conyugales "son una realidad que tiene dos caras. Por una parte se presenta, especialmente en su fase aguda y más dolorosa, como un fracaso; esta es la cara negativa". Sin embargo, dijo, "existe otra cara, que con frecuencia desconocemos, pero que Dios ve. Cada crisis –nos lo enseña la naturaleza– es un paso a una nueva fase de vida. En el momento de la ruptura, ofrecéis a la pareja una referencia positiva en la que confiar frente a la desesperación".

De este modo, "vuestros encuentros ofrecen una ayuda para no perderse del todo y superar poco a poco esta situación", precisó.

Finalmente el Santo Padre destacó la necesidad de realizar esta misión de ayuda a los matrimonios en crisis sin dejar de "alimentar continuamente la vida espiritual" y poniendo "amor en lo que hacéis, para que al estar en contacto con realidades difíciles, no se agote vuestra esperanza ni se reduzca a una fórmula".

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