Cardenal Gracias: La violencia anticristiana en la India es “una locura”

El arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar, amenazado de muerte
La violencia anticristiana en la India es "una vergüenza y una locura", denuncia el arzobispo de Bombay.

El cardenal Oswald Gracias, en una entrevista concedida ayer al diario vaticano L'Osservatore Romano. El purpurado afirmó que esta campaña de odio contra los cristianos es "inexplicable", una "vergüenza" y una "locura".

"En la India todas las personas de buena voluntad, sean cristianas, hinduistas o musulmanas, están horrrorizadas y estupefactas ante los actos diabólicos de caza a los cristianos para matarlos y destruir sus casas e Iglesias".

"No hay que ceder a la tentación de la resignación, y mucho menos a la de la venganza. Al final no será el fundamentalismo el que prevalezca. La oración, también por los que nos odian, es nuestra principal arma", añadió.

A pesar de la situación actual, el purpurado explicó que India "es un gran país en el que hay puestas muchas esperanzas: siempre lo he pensado así, y me conmoví cuando el Papa me lo repitió personalmente en el momento de crearme cardenal, en noviembre del año pasado".

Añadió que esta esperanza tiene un apoyo importante en el diálogo interreligioso, necesario para dar "esperanza a India y al mundo entero".

"La libertad religiosa es la primera de las libertades. Sólo un verdadero diálogo interreligioso permitirá eliminar cualquier posible causa de tensión y desacuerdo entre grupos religiosos y étnicos en India".

"El diálogo es vital, fundamental. La Iglesia nunca ha dejado de promoverlo", añadió. Un diálogo "que no debe ser empobrecido por el sincretismo, sino que debe desarrollarse en el respeto recíproco".

En este sentido, afirmó el cardenal Gracias, la Iglesia católica "continuará estando de parte de los pobres, de los enfermos, sin mirar si son hindúes, musulmanes o cristianos. Reafirmando el derecho a la vida para todos: es horrible que los recién nacidos sean asesinados si son de sexo femenino".

Los católicos, concluyó, "rezan y trabajan para que los problemas que tanto nos están haciendo sufrir sean extirpados de raíz, para que todos los indios puedan estar unidos, sin distinción, en la justicia. Tenemos un objetivo claro: que nadie se vaya a la cama con hambre, que no se ofenda ninguna dignidad, que no se niegue ningún derecho a las minorías, incluyendo la libertad religiosa, y que ningún pobre sea abandonado".

Amenazas de muerte

El cardenal Gracias se mostró, con todo, preocupado por la inacción de las autoridades locales de las regiones en las que se ha desatado la persecución, a pesar del apoyo a los cristianos mostrado por el gobierno de la nación.

En este sentido, los obispos se han dirigido al Primer Ministro indio, Manmohan Singh en varias ocasiónes para pedirle ayuda. En estos momentos, monseñor Raphael Cheenath, arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar (la diócesis más afectada por la violencia), espera ser recibido, junto con una delegación del clero católico.

Monseñor Cheenath, que estaba de viaje en el momento en que estalló la persecución, se ha visto imposibilitado para volver, tras haber recibido amenazas de muerte por parte de los extremistas.

"La semana pasada recibí una carta escalofriante en la que los grupos hinduístas me amenazaban, 'sangre por sangre y vida por vida'. En la carta dicen que seré asesinado si vuelvo a Orissa", explicó al servicio de prensa de la Conferencia Episcopal India. Hace dos días, la casa del obispo fue atacada con piedras.

El prelado añadió que no confía en el gobierno local, "que ha fracasado a la hora de proteger las vidas de los cristianos en los distritos de Kandhamal y Sambalpur".

Por su parte, el arzobispo de Bangalore, monseñor Bernard Moras, ha hecho público un comunicado a través de la agencia SAR, en el que "condena firmemente" la ola de violencia que está padeciendo su diócesis, y especialmente "la profanación de iglesias y de las especies eucarísticas" en varias parroquias el pasado domingo.


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