HOMILÍA DEL SEÑOR ARZOBISPO EN LA MARCHA POR LA FAMILIA


CATEDRAL METROPOLITANA, SAN JOSÉ
31 DE AGOSTO DEL 2008

+Mons. Hugo Barrantes Ureña.
Arzobispo Metropolitano.
1.- Un Tesoro:
Nos encontramos reunidos alrededor del altar del Señor, después de una entusiasta marcha, por las avenidas de la capital, para proclamar que la familia es el más hermoso tesoro y la más preciosa perla de nuestra sociedad.

La familia es uno de los dones más valiosos que Dios ha dado a la humanidad. No hay que ir a la Isla del Coco a buscar el tesoro; el tesoro son ustedes, queridas familias.

Estamos convencidos que no hay alternativa para la familia. La familia es la primera escuela de virtudes que todas las sociedades necesitan.

Para que la sociedad siga existiendo, es indispensable que siga existiendo también la familia. La familia es la célula primera y fundamental de la sociedad. La sociedad será lo que sea la familia.

Por eso hemos venido hoy aquí, al Parque Central, para proclamar a pulmón lleno nuestra fe en la familia.

Hay quienes piensan que pueden ser felices sin Dios, que pueden cambiar y mejorar el mundo sin Dios. Sin Dios, la familia se desmorona y se derrumba la sociedad.
Hoy nosotros proclamamos que sólo sobre la roca que es Cristo podremos construir un mundo nuevo. Si quitamos a Dios de la familia, la sociedad se quedará como un pobre peregrino sin norte, ni meta. Sin fe, las familias se quedan sin luz y amenazan en convertirse en agujeros negros.

La peor tentación es volver añicos los valores éticos y establecer estilos de vida que hoy se llaman “neo-paganos”.

Un aspecto grandioso de la familia es que es la primera evangelizadora en la fe. Los padres son, por un derecho originario, los primeros educadores de sus hijos. Y deben educarlos conforme a sus convicciones morales y religiosas. En la familia aprendemos quiénes somos y cuál es nuestra meta final. Es en la familia donde se nos entrega la brújula que guiará nuestro destino hacia el puerto de la salvación. Por lo mismo, los padres cristianos tienen el derecho de elegir qué educación quieren para sus hijos en las escuelas. Deben exigir que la enseñanza se ajuste a la doctrina de la Iglesia.

2.- Faro de luz:

Quiero insistir en que las familias cristianas son un símbolo especial en el mundo actual. Son un faro de luz en medio de la oscuridad. Son una fuente de agua en medio del desierto.

Cito un texto del Cardenal Daneels: “Durante los primeros siglos, se reconocía ante todo el testimonio de los mártires (…) Más tarde, son los monjes y las monjas los que entregaron a la sociedad su cultura, la liturgia, la enseñanza, los cuidados del cuerpo y del alma (…) Después, la credibilidad de la Iglesia se manifestó en el ámbito escolar y sanitario (…) Todo ello perdura, pero cada vez estoy más convencido de una cosa: hoy en día, es el testimonio de la familia cristiana el que le da credibilidad a la Iglesia. Es aquí donde nuestra civilización encontrará sus pozos de Jacob para saciar su sed y protegerse del calor”.

Las familias cristianas tienen que ser hoy pozos llenos de agua viva, donde otros beban. Tienen que ser misioneras, tienen que ser evangelizadoras, tienen que ir a los alejados, tienen que ser testigos de Dios en el mundo. Tienen que proclamar, con su testimonio, la buena noticia de la vida. No deben tener miedo de hacerlo. Hay que seguir el ejemplo del profeta Jeremías que siente la voz de Dios como fuego ardiente en sus entrañas. Por eso no le importan las persecuciones y proclama la Palabra de Dios a los cuatro vientos. Gracias, queridas familias, por haber caminado hoy en esta impresionante marcha, para proclamar su fe en la familia. Como Pedro y Juan ante el sanedrín han dicho: “No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” ( Hechos 4, 20).

3.- La cruz:

Hoy Cristo nos habla de la cruz en el Evangelio.

Un adagio del Talmud afirma: “La unión del hombre y la mujer es un milagro más grande que el del Mar Rojo”. Sí, la vida conyugal es un viaje y su duración es un prodigio. La unidad, la vida en pareja no transcurre sin dificultades, sin crisis, sin momentos que se superan, sin renuncias. Dentro de la fe, los esposos vivirán estas renuncias como parte de la participación en el misterio de la Cruz. La participación en el misterio de la muerte y la resurrección, la verdad según la cual es necesario morir para volver a nacer, reside en el corazón del sentimiento cristiano del matrimonio. Aquí se recoge una verdad universal: “Si el grano de trigo cae en tierra y no muere, queda solo, pero si muere, da mucho fruto”.

No olvidemos que en la cruz lo que cuenta no es el dolor, sino el amor. Sólo el amor da sentido al dolor. Cristo muere por amor, y ese amor nos salvó.

El matrimonio no es el cuento de Alicia en el país de las maravillas. Los que se casan deben recordar que no hay éxito cuesta abajo, ni felicidad verdadera que sea barata.

“El que quiere venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”, nos ha dicho Cristo en el Evangelio. Esto nos recuerda que la vocación del hombre a ser hijo de Dios choca siempre con las tendencias a satisfacciones superficiales y egoístas introducidas por el pecado.

Los esposos deben orar con frecuencia delante de la cruz. Deben pedir la gracia y la fuerza que vienen de la cruz, deben ponerse bajo la protección de la cruz y deben seguir a Cristo por el camino de la cruz.
Pero, hay que recordar que el madero clavado sobre el monte es la exaltación, es el triunfo de Cristo, es la hora de su glorificación. Pensemos que Jesús, levantado en el madero, es como una saeta que abre el camino de los hombres hacia Dios, que marca la senda de los matrimonios hacia la Salvación.

4.- Una preocupación compartida:

Quiero compartir con ustedes mi preocupación por algunos proyectos de ley que están en trámite en la Asamblea Legislativa. Hay aspectos en dichos proyectos que van contra la familia. Mi opinión al respecto no nace de una actitud discriminatoria. Lo hago como pastor y como maestro de la fe, iluminado por la Palabra de Dios. Como ciudadano me inspiran la Constitución Política y el Código de Familia, pues también son garantes de la defensa de la familia.

Considero que los siguientes cinco proyectos de ley van contra la dignidad y la existencia de la familia, tal como se entiende desde la fe cristiana y se refleja en nuestro ordenamiento jurídico.

A.- El proyecto de ley 16182 que es una reforma al Código de Familia, ampliando las uniones de hecho.

En esta reforma se amplia la unión de hecho de un hombre y una mujer a la unión de hecho que nace del encuentro de dos voluntades.

B.- El proyecto de ley 16390 que reforma el Código Civil y otras leyes que propone legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo y otorgarles los mismos derechos del matrimonio. Cuando se lee el texto y su articulado se desprende que es una homologación de derechos de estas personas a los de los cónyuges, lo cual es de suyo inconstitucional a la luz de la jurisprudencia constitucional.

C.- El proyecto de ley 16.687 que Reforma la Ley General de Salud, para incluir un capítulo de derechos sexuales y reproductivos.- El proyecto separa la sexualidad de la reproducción humana y dispone que cada ser humano es dueño absoluto de su propio cuerpo.

D.- El proyecto de ley 16970, Ley para la Prevención y Eliminación de la Discriminación, que pretende “normalizar” estilos de vida en contra de los valores cristianos.

E.- Y el proyecto 16978 que modifica el Código Penal, aumentando las penas por discriminación sobre orientación sexual.

Hago un llamado a los diputados católicos de nuestra Asamblea Legislativa, para que, ante estos proyectos, actúen fieles a su conciencia y no aprueben leyes que vayan contra la vida, el matrimonio y la familia.

El común denominador de estos proyectos son los “derechos sexuales”. La Iglesia está a favor de un sano goce de la sexualidad humana. En estos proyectos, con el término “derechos sexuales” se quiere imponer una concepción de la persona reducida a lo erótico, sin que esté acompañado por el amor “agape”.

También me preocupa un Manual de la Caja Costarricense de Seguro Social, llamado “La sexualidad y la Salud sexual preproductiva de las y los adolescentes con énfasis en prevención del VIH/SIDA”, dirigido a niños de 10 años hasta adolescentes de 19 años. Se introducen conceptos y prácticas a todas luces inconvenientes en esta etapa de crecimiento. Además, en ningún momento se toma la opinión a los padres.

Siento, una vez considerado todo lo anterior, que se quiere violar el derecho a lo que es sano, el derecho a la inocencia de los niños y las niñas ( que no es ignorancia ), el derecho a la familia. Se trata de una amenaza a la salud de la célula fundamental de la sociedad.

¿Qué Costa Rica queremos heredar a las futuras generaciones? ¡ Despertemos a tiempo! Es necesario generar un amplio diálogo y buscar estrategias para que la voz de los católicos sea escuchada, dentro del contexto de un Estado de derecho.

5.- Conclusión:

Si se atenta contra la familia se atenta contra Dios. Se rompen los lazos con Dios porque queremos ser libres, ser dueños de nosotros mismos, como en el paraíso quisieron ser libres Adán y Eva. Por la misma razón se atenta contra la familia, porque no se quiere obedecer, porque no se quieren compromisos. En muchos casos, se pretende un matrimonio a la carta, como si se tratara de un producto desechable. No se valoran los vínculos estables que aseguran el bien de la familia.

Tenemos que recomponer esos lazos con Dios; la familia es el lugar adecuado para restablecer el vínculo del ser humano con Dios.

Ustedes, esposos y esposas, un día colocaron en los dedos de sus manos los anillos, las alianzas matrimoniales, y prometieron amarse hasta que la muerte los separara. Les invito para que renueven hoy, en su corazón, la promesa de amor y fidelidad que hicieron el día de su boda y que, en esta Eucaristía, vivan su alianza con Dios.

Así es como vamos a continuar la gran revolución a favor de la familia. Empezando por vivir la santidad matrimonial. En esta lucha a favor de la familia contamos con armas poderosas: la oración, la Eucaristía, la Pastoral Familiar, los grupos y movimientos que trabajan a favor de la familia. Y sobre todo, la bendición de Dios y la protección de la Virgen. Este será el primer fruto de esta Marcha Arquidiocesana, hacer de cada familia un templo donde reinen la paz y el amor. ¡ La Familia es un tesoro, cuídala !

Que Dios nos bendiga a todos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

“Costa Rica marcha por la vida y la familia”;

Oro, incienso y mirra, son nuestra libertad, nuestra oración y nuestro afecto hacia Dios

Símbolos del Adviento: La Corona