El Papa advierte a los jóvenes contra los “falsos dioses” que en vez de dar vida, traen la muerte


En el Ateneo, el Papa ha encontrado a un grupo de jóvenes con problemas de adaptación. Escuchó sus difíciles circunstancias de vida, y su lucha por salir adelante. Oró por y con ellos. Les dio palabras de estímulo… El pastor vino a Sydney también por estas ovejas. El Santo Padre ha querido advertir a los jóvenes contra los “falsos dioses, cualquiera que sea su nombre, la imagen o la forma que se les dé”, porque como ha subrayado Benedicto XVI están siempre asociados a la adoración de tres cosas: los bienes materiales, el amor posesivo y el poder”.

El Pontífice ha abordado uno a uno estos nuevos ídolos de nuestra sociedad, advirtiendo a los jóvenes contra su degeneración, y finalizando su advertencia con una misma frase “... una falsa divinidad. En vez de dar vida, traen la muerte”.

El primero de ellos, los bienes materiales, el Papa los ha descrito como buenos en sí mismos “pero, si somos codiciosos, si nos negamos a compartir lo que tenemos con los hambrientos y los pobres, convertimos nuestros bienes en una falsa divinidad. En nuestra sociedad materialista, muchas voces nos dicen que la felicidad se consigue poseyendo el mayor número de bienes posible y objetos de lujo. Sin embargo, esto significa transformar los bienes en una falsa divinidad. En vez de dar la vida, traen la muerte”.

En cuanto al amor auténtico, el Santo Padre ha dicho que evidentemente es algo bueno “pero que fácil es transformar el amor en una falsa divinidad”, pensando con frecuencia que se está amando cuando en realidad se tiende a poseer al otro o a manipularlo. “Qué fácil es ser engañado –ha advertido el Papa- por tantas voces que, en nuestra sociedad, sostienen una visión permisiva de la sexualidad, sin tener en cuenta la modestia, el respeto de sí mismo o los valores morales que dignifican las relaciones humanas. Esto supone adorar a una falsa divinidad. En vez de dar la vida, trae la muerte”.

Por último el poder que Dios nos ha dado de plasmar el mundo que nos rodea, que ha subrayado el Pontífice, es ciertamente algo bueno. Pero también “qué fuerte es la tentación de aferrarse al poder por sí mismo, buscando dominar a los otros o explotar el medio ambiente natural con fines egoístas. Esto significa transformar el poder en una falsa divinidad. En vez de dar la vida, trae la muerte”.

Por último el Papa ha resaltado la parábola del hijo pródigo y como muchos de estos muchachos habían experimentado personalmente lo que vivió aquel joven. “Tal vez, - les ha dicho el Santo Padre- habéis tomado decisiones de las que ahora os arrepentís, elecciones que, aunque entonces se presentaban muy atractivas, os han llevado a un estado más profundo de miseria y de abandono. El abuso de las drogas o del alcohol, participar en actividades criminales o nocivas para vosotros mismos, podrían aparecer entonces como la vía de escape a una situación de dificultad o confusión. Ahora sabéis que en vez de dar la vida, han traído la muerte”.

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