María Auxilio de los Cristianos, rogad por nosotros!

Etimológicamente significa “princesa de las aguas, en lengua siria y espejo o iluminación” en lengua hebrea.

Ya en la antigua Iglesia de Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas llamaban a la Virgen Auxiliadora. San Juan Damasceno, en el 749, propagó la jaculatoria de María Auxiliadora, rogad por nosotros.

En la batalla de
Lepanto, en el siglo XVI, cuando los musulmanes invadía Europa de forma intolerante para la religión, el Papa Pío V llamó a los príncipes católicos en defensa de la religión católica.

Formaron un gran ejército con el que derrotaron a los musulmanes el 7 de octubre de 1572.

En la fecha de hoy, la Iglesia conmemora una vez más, a la Santísima Virgen, bajo su advocación de María, Auxilio de los Cristianos. La historia del establecimiento de la fiesta de María Auxiliadora se remonta a la Revolución Francesa, la cual había asestado un duro golpe a la Iglesia y desquiciado completamente a la religión cristiana. Cuando Napoleón Bonaparte asume el poder, restableció el catolicismo en Francia: anula las leyes revolucionarias de proscripción, permite a los sacerdotes regresar a sus iglesias y devuelve catedrales, parroquias y seminarios a obispos. Sin embargo, embriagado por sus triunfos y ambición desordenada, comenzó a exigir al Papa Pío VII algunas cosas que el Pontífice no podía conceder, dando lugar a nuevos conflictos con la Iglesia.El Papa fue hecho prisionero en el castillo de Fontainebleau por el emperador francés y durante los cinco años que estuvo preso, dedicaba especialmente una parte del tiempo de su
s oraciones a María Santísima, Auxilio de los Cristianos para que protegiese a la Iglesia perseguida, desgobernada y desamparada. Fue entonces cuando el Papa hizo la promesa a la Virgen:" Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica".Los ruegos del Papa fueron escuchados y en 1814 Napoleón firma su abdicación. En 1815, cuando la Iglesia había recuperado su posición y poder espiritual, el Papa para manifestar el agradecimiento de todo el orbe católico a la Virgen María, bajo su advocación de Auxilio de los Cristianos y como un expreso reconocimiento de la infalible protección de la Madre de Dios, instituyó la fiesta de María Auxiliadora en el día 24 de mayo para perpetuar el recuerdo de su entrada triunfal a Roma al volver de su cautiverio en Francia.

Napoleón decía:"Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados". En los campos fríos de Rusia comprobó que sus palabras eran falsas. El Papa volvió a su sede de Roma el 24 de mayo de 1814.

Pero el gran apóstol y propagador de esta devoción mariana fue, sin duda, san Juan Bosco
y la Familia Salesiana que él fundó al final del siglo XIX.Toda su vida está íntimamente unida a la Virgen Auxiliadora. El 9 de junio de 1868 consagró en la industrial ciudad de Turín un gran templo con el título de María Auxiliadora.
Su construcción empezó con muy poco dinero. Pero debido a los milagros que se obraban en aquella basílica, la gente se volcó dando limosnas. D. Bosco solía decir:" Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Virgen".Y todavía, en la solemne novena que tiene lugar cada año del 15 al 24 de mayo, la Familia de D. Bosco repite a menudo:" Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros".Es un título tan popular que entra, según cuentan los numerosos misioneros salesianos, en todos los países y continentes.

Se llama "Auxiliadora" porque nos trae un importante "auxilio" de Dios.El título de "María Auxilio de los Cristianos", expresa la mediación de María respecto de la humanidad.Como Madre del Redentor, por fuerza y mérito de la corredención, Ella es la ayuda de la humanidad necesitada de redención; lo es también de cada individuo, porque es la Madre espiritual de todos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Oro, incienso y mirra, son nuestra libertad, nuestra oración y nuestro afecto hacia Dios

Símbolos del Adviento: La Corona

¿Puede un ateo convertirse al Catolicismo sin mediar argumentación alguna?