¡Una luz resplandece en las tienieblas!
La más fulgurante de las luces brilla en las tinieblas y ofrece la verdadera Paz a la humanidad, sobre todo en nuestra era herida por guerras, catástrofes y amenazas. Junto a María, a José y a los pastores, adoremos en el pesebre al Niño Dios, el Príncipe de la Paz. 1 Por aquellos días salió un edicto de César Augusto, ordenando que se empadronase todo el mundo. 2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo Quirino gobernador de Siria. 3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. 4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, 5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. 6 Y mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, 7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en el mesón. 8 Había en la misma comarca unos pastores que dorm...