SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Ah! ¡Si las almas supiesen como las espero lleno de misericordia! ¡Soy el amor de los amores, y no puedo descansar sino perdonando! ¡Siempre estoy esperando con amor que las almas vengan a Mí! ¡Vengan!... ¡Échense en mis brazos! ¡No tengan miedo! Conozco el fondo de las almas, sus pasiones, su atracción por el mundo y los placeres. Sé desde toda la eternidad cuántas almas me han de llenar el corazón de amargura, y que para gran número, ¡mis sufrimientos y mi sangre serán inútiles! Mas, como las amé, así las amo... No es el pecado lo que más hiere mi Corazón... Lo que lo despedaza es que ellas no quieran refugiarse en Mí después de haberlo cometido. Sí, deseo perdonar, y quiero que mis almas escogidas den a conocer al mundo, cómo mi Corazón espera a los pecadores, transbordando de amor y de misericordia. También quiero mostrar a las almas que nunca rechazo mi gracia a ellas, ni aun cuando están cargadas de los más graves pecados, y que no las separo, entonces, de aquellas a quienes amo ...