lunes, 12 de septiembre de 2011

El Papa en Ancona pide a los sacerdotes que ayuden a las familias a ser profundamente cristianas

En la visita pastoral por ocasión del 25° Congreso Eucarístico Nacional italiano el Papa se encontró con los sacerdotes y las familias en la Catedral


Ancona (Lunes, 12-09-2011, Gaudium Press) "Sed acogedores y misericordiosos, también con aquellos que tienen más dificultad para cumplir los compromisos asumidos con el vínculo matrimonial y con aquellos que, infelizmente, fallaron". Con estas palabras el Santo Padre se dirigió ayer a los sacerdotes y las familias en el encuentro a ellos reservados en la Catedral de Ancona. Benedicto XVI deseó que se "supere una visión reductiva de la familia" presente en la realidad moderna.
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El Papa pidió a los sacerdotes ser "acogedores y misericordiosos, también con aquellos que tienen más dificultad para cumplir los compromisos asumidos con el vínculo matrimonial"
El Santo Padre inició el discurso recordando el valor de la familia, que debe ser "una riqueza para los esposos", también un "bien insubstituible para los hijos" y "lugar privilegiado de educación humana y cristiana", así como "fundamento indispensable de la sociedad" y la Iglesia. "Ninguna vocación -afirmó el Papa- es una cuestión privada, mucho menos aquella del matrimonio, porque su horizonte es toda la Iglesia". A los sacerdotes presentes en la Catedral el Pontífice pidió que "integrasen y armonizasen en la acción pastoral" para "una comunión eficaz y fraterna".
"También el sacerdote tiene una dimensión esponsal; es identificarse con el corazón de Cristo Esposo, que da la vida por su esposa", recordó el Papa pidiendo a los sacerdotes presentes que profundicen la propia fe con la oración y la eucaristía cotidiana.
"Queridos sacerdotes y queridos esposos -se dirigió el Pontífice a todos- sabed encontrar siempre en la Santa Misa la fuerza para vivir la pertenencia a Cristo y a su Iglesia, en el perdón, en el don de sí mismo y la gratitud".
La educación en la fe de las nuevas generaciones pasa también a través de vuestra coherencia. El Papa pidió a las familias que testimonien ante sus hijos la belleza exigente de la vida cristiana, con la confianza y la paciencia de quien conoce la potencia de la semilla lanzada al suelo.

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