lunes, 5 de abril de 2010

"Personalmente, me rebelo": Cardenal Cipriani en la misa de Pascua de Resurrección


Lima (Lunes, 05-03-2010, Gaudium Press) En la celebración de la Pascua de Resurrección -ayer domingo en la Basílica Catedral de Lima- el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, a la par de convocar a los fieles a realizar una "sintonía con lo trascedente" meditando en la resurrección de Jesucristo, se refirió a los recientes ataques sufridos por el Santo Padre, y afirmó sentir dolor por quien ha hecho de su pontificado una constante defensa de la verdad.

"Personalmente, me rebelo. Y por eso, en tiempos especialmente duros, el coraje y el amor a Dios se ponen de pie; y eso es lo que les pido: unidos al Papa en la verdad, en el bien, en el amor", dijo el purpurado. Y continuó: "Elevo mi corazón a Dios para pedirle que lo apoye y le dé fortaleza, ya que se ha destapado una rebeldía frente a la verdad, frente a la bondad, frente al amor". En el mismo sentido invocó la protección de la Virgen María.

En la celebración estuvo presente el presidente peruano Alan García Pérez, el Ministro de Defensa, Rafael Rey, representantes de diversas congregaciones religiosas y numerosos fieles.

Sintonía con lo trascendente

En las palabras del Cardenal Cipriani, la resurrección de Cristo es surto de esperanza para todos los hombres: "Qué importante es que en el panorama de tu vida y de la mía, de tu hogar, de tu familia, de tus dolores y dificultades, siempre haya un fondo de esperanza, de entusiasmo porque el Señor ha resucitado, el bien ha vencido al mal", afirmó.

La resurrección de Jesús, además de confirmar la fe católica, hace que el hombre pueda incorporarse a la sintonía con lo trascendente. "Por eso, la presencia de Cristo Resucitado, esa música eterna y trascendente, le da una maravillosa respuesta al mundo", expresó el Cardenal.

Finalmente, el purpurado deseó a todos los fieles una Feliz Pascua de Resurrección, e instó otra vez a los presentes a ofrecer una especial oración por el Papa.

No hay comentarios: