Ángelus Dominical: El Papa se une a los Patriarcas y Líderes de las iglesias cristianas de Jerusalén


“Las dramáticas noticias que llegan de Gaza muestran cómo rechazar el diálogo lleva a situaciones que afectan de manera indecible a las poblaciones, una vez más víctimas del odio y de la guerra. La guerra y el odio no son la solución de los problemas. Lo confirma también la historia más reciente”. Recemos, pues, para que “el Niño Jesús en el pesebre inspire a las autoridades y a los responsables de los dos frentes, israelí y palestino, a una acción inmediata para poner fin a la actual trágica situación”.

Con este llamamiento, el Santo Padre Benedicto XVI ha expresado una vez más su deseo de paz para Tierra Santa, invitando -en su alocución tras el rezo mariano del Ángelus-, al diálogo y al fin del conflicto sobre todo en la franja de Gaza. “Los Patriarcas y los Líderes de las Iglesias cristianas de Jerusalén, en todas las Iglesias de Tierra Santa, invitan hoy a los fieles a rezar por el fin del conflicto en la franja de Gaza e imploran justicia y paz para su tierra. Me uno a ellos y pido también a vosotros hacer lo mismo, recordando, como ellos dicen, a las víctimas, a los heridos, a cuantos tienen roto el corazón, y a quienen viven en la angustia y en el temor, para que Dios les bendiga con el consuelo, la paciencia y la paz que provienen de Él”.
Así finaliza este enésimo llamamiento de Benedicto XVI en favor de la paz para estos pueblos que viven, por desgracia, tanto tiempo en continuo conflicto, en la misma tierra que vivió Nuestro Señor Jesucristo durante su vida terrena.

El Santo Padre en su alocución previa a la plegaria mariana, ha reflexionado sobre las palabras que el Evangelio de hoy nos propone del Prólogo de san Juan. Tras los días de agitación por las compras de regalos, por medio de este apóstol y evangelista, la Iglesia nos invita de nuevo a contemplar el misterio de la Navidad de Cristo, para acoger todavía más el significado profundo y la importancia para nuestra vida.

“En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”; Ésta es la novedad inaudita y humanamente inconcebible: “Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros”.

No es una figura retórica, ¡es una experiencia vivida! Ha sido Juan quién la ha referido, un testigo ocular, un humilde pescador que, desde joven atraído por Jesús de Nazaret, experimentó con los otros apóstoles el amor, hasta autodefinirse “el discípulo que Jesús quería”. Le vio morir en la cruz aparecerse resucitado, y recibir junto a los demás su Espíritu. De toda esta experiencia, meditada en el corazón, Juan sacó una íntima certeza: Jesús es la Sabiduría de Dios encarnada, es su Palabra eterna hecha carne mortal.

Todo hombre y toda mujer tienen necesidad de encontrar un sentido profundo para su propia existencia. Y por ello no bastan los libros, ni tampoco las Sagradas Escrituras. El Niño de Belén nos revela y nos comunica el verdadero “rostro” de Dios bueno y fiel, que nos ama y no nos abandona ni siquiera en la muerte. La primera en abrir el corazón y contemplar “la Palabra que se hizo carne” ha sido María, la Madre de Jesús. Una humilde muchacha de Galilea, y de esta manera se ha convertido en ¡“asiento de la Sabiduría”!

Como el apóstol Juan, cada uno de nosotros, ha finalizado diciendo el Papa, está invitado a “acogerla consigo”, para conocer profundamente a Jesús y experimentar el amor fiel e inagotable. “Éste es mi deseo para cada uno de vosotros, queridos hermanos y hermanos, al comienzo del año”, ha finalizado el Papa.

Tras el rezo del Ángelus y del responso por los fieles difuntos el Santo Padre en italiano ha saludado a los participantes en el Congreso internacional sobre “sistema preventivo de Don Bosco y derechos humanos”, organizado por los salesianos. También se ha dirigido de manera particular a los numerosos seminaristas, procedentes de diversos Países para un encuentro formativo del Movimiento de los Focolares.

Y en español ésta ha sido la exhortación del Santo Padre para los peregrinos de nuestra lengua presentes en la Plaza de san Pedro: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Queridos hermanos: como un eco de la fiesta de Navidad contemplamos hoy de nuevo a Jesucristo, el Verbo de Dios que se ha hecho carne y vino a habitar entre nosotros. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros, para que acogiendo con fe la Palabra de Dios en nuestro corazón lleguemos a vivir plenamente como verdaderos hijos de Dios ¡Feliz domingo!”.

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