Inauguración de la librería “Benedicto XVI”


La voz de Cristo resuena por medio de la palabra del Papa, que no se cansa de hablar al hombre del tercer milenio. Lo ha recordado, al final de esta mañana, el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en la solemne inauguración de la Librería Internacional Benedicto XVI.

«También hoy – como bien sabemos – la Plaza de San Pedro está abierta a todos. Es un lugar donde tantos, que buscan al ‘Dios desconocido’ (Hch 17,23), encuentran la verdad, escuchando una palabra clara de una voz segura: es la palabra dLa voz de Cristo resuena por medio de la palabra del Papa, que no se cansa de hablar al hombre del tercer milenio. Lo ha recordado, al final de esta mañana, el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en la solemne inauguración de la Librería Internacional Benedicto XVI.

«También hoy – como bien sabemos – la Plaza de San Pedro está abierta a todos. Es un lugar donde tantos, que buscan al ‘Dios desconocido’ (Hch 17,23), encuentran la verdad, escuchando una palabra clara de una voz segura: es la palabra del Papa Benedicto XVI, en nuestro tiempo, que no se cansa de repetir al hombre del tercer milenio, a menudo inquieto e inseguro, a veces hasta angustiado y sin esperanza: ‘Lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar. El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por mano de hombres; ni es servido por manos humanas».

Tras recordar que este tercer punto de venta, que la Librería Editora Vaticana ha querido dedicar al amado Pontífice Benedicto XVI, después de la Librería Internacional Juan Pablo II y la Librería Internacional Pablo VI, el cardenal Bertone ha puesto de relieve la activa e intensa colaboración de la mencionada editora vaticana con el Servicio Fotográfico de L’Osservatore Romano y el Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, siempre al servicio de la Santa Sede y del Santo Padre.

Refiriéndose al local que acoge la Librería Internacional Benedicto XVI, que se encuentra en la Plaza Pío XII - junto a la Plaza de San Pedro - el cardenal Bertone ha puesto de relieve que la reestructuración a cargo del arquitecto Gianni Testa, quiere recordar la sensación que ofrece a todos «la Plaza de San Pedro – donde la columnata de Bernini parece no sólo abrazar la plaza, sino casi presentarla al mundo entero, junto con la religiosa majestuosidad y belleza de la Basílica en la que, como precioso cofre, se acogen y custodian religiosamente las reliquias del Príncipe de los Apóstoles».

«Hay un indudable enlace entre este local y la Plaza de San Pedro. Se ha querido expresamente hacer referencia a la Plaza, que con la Basílica del mismo nombre es el corazón del mundo católico. Para que sea cada vez más signo visible y elocuente de aquella antigua ágora donde se encontraban mujeres y hombres en sincera búsqueda de la verdad».

El cardenal Secretario de Estado de Benedicto XVI ha evocado los Hechos de los Apóstoles, en lo que se refiere al discurso de Pablo ante el Areópago, recordando que «somos linaje de Dios y no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra modelados por el arte y el ingenio humano, con el anhelo de poder ser colmados de alegría y de volverse creyentes» (cfr Hch 17,28-34):

«Queridos amigos, el local quiere ser eco de esta Plaza, donde en las celebraciones litúrgicas, en las audiencias de los miércoles y en las citas festivas del Ángelus – cada vez más concurridas - resuena iluminadora y confortadora la palabra del Papa y, por medio de él, vibra en el corazón de los que escuchan, ‘la Palabra que se hizo carne y vino a habitar entre nosotros’ la voz de Cristo. Podríamos decir que aquí se quisiera crear una plaza ulterior, conectada con la de San Pedro en la que, el que entra, pueda encontrar al Señor. Realizando así, en cierto sentido, lo que el Santo Padre Benedicto XVI dijo en Francia, hablando al mundo de la cultura. Hablaba del trabajo de investigación de los monjes, en los orígenes del monaquismo en Occidente».

Reiterando, en este contexto, que «la búsqueda de Dios requiere por intrínseca exigencia una cultura de la palabra», el purpurado ha señalado que esta nueva librería se propone como lugar de evangelización y de auténtica promoción humana, ofreciendo textos y subsidios que responde a las expectativas, a las exigencias y a los desafíos de la cultura contemporánea:

«He citado la analogía con los monjes porque, en la aldea globalizada de la posmodernidad, donde la secularización divide cada vez más al hombre de Dios y, por consiguiente, a los hombres entre sí, esta librería quiere representar la novedad siempre actual de la fe cristiana contenida en la inmutable Palabra de Dios, que – como subraya el Papa y como leemos en su mensaje al reciente Sínodo celebrado justo aquí cerca, el pasado mes de octubre – es palabra divina en la raíz de la historia humana. El hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios’ llevan en sí la impronta divina. Y por ello pueden entrar en diálogo con el Creador o, lamentablemente, pueden alejarse de Él y llegar incluso hasta rechazarlo por medio del pecado».

Señalando luego que «la inversión económica y humana que se ha requerido para esta librería tiene la única intención de brindar un servicio eminentemente pastoral, en cordial y convencida colaboración con el ministerio de Pedro», el cardenal Bertone ha hecho hincapié en los objetivos de este nuevo punto de venta de la Librería Editora Vaticana:

«En definitiva - y repito - esta librería quiere ser una ágora que haciendo de caja de resonancia a la ‘Palabra divina, eficaz, creadora y salvadora’ amplifica el magisterio del Sucesor de Pedro y de los Obispos y da voz a la cultura católica, para que incida en el tejido de la humanidad de hoy».

El cardenal Secretario de Estado de Benedicto XVI ha explicado asimismo que para esta inauguración se ha elegido la fecha de este 18 de noviembre, para destacar los lazos que esta librería quiere tener con el Sumo Pontífice. Pues hoy la liturgia nos invita a hacer memoria de la dedicación, realizada aquí en Roma, de las Basílicas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

El purpurado ha concluido su discurso poniendo de relieve la necesidad - cada vez más intensa hoy – de que junto a los lugares de culto se desarrollen también lugares de divulgación de la verdad, espacios de investigación y de profundización del mensaje cristiano, encarnado en la sociedad, para que se difunda e impregne en el mundo.el Papa Benedicto XVI, en nuestro tiempo, que no se cansa de repetir al hombre del tercer milenio, a menudo inquieto e inseguro, a veces hasta angustiado y sin esperanza: ‘Lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar. El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por mano de hombres; ni es servido por manos humanas».

Tras recordar que este tercer punto de venta, que la Librería Editora Vaticana ha querido dedicar al amado Pontífice Benedicto XVI, después de la Librería Internacional Juan Pablo II y la Librería Internacional Pablo VI, el cardenal Bertone ha puesto de relieve la activa e intensa colaboración de la mencionada editora vaticana con el Servicio Fotográfico de L’Osservatore Romano y el Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, siempre al servicio de la Santa Sede y del Santo Padre.

Refiriéndose al local que acoge la Librería Internacional Benedicto XVI, que se encuentra en la Plaza Pío XII - junto a la Plaza de San Pedro - el cardenal Bertone ha puesto de relieve que la reestructuración a cargo del arquitecto Gianni Testa, quiere recordar la sensación que ofrece a todos «la Plaza de San Pedro – donde la columnata de Bernini parece no sólo abrazar la plaza, sino casi presentarla al mundo entero, junto con la religiosa majestuosidad y belleza de la Basílica en la que, como precioso cofre, se acogen y custodian religiosamente las reliquias del Príncipe de los Apóstoles».

«Hay un indudable enlace entre este local y la Plaza de San Pedro. Se ha querido expresamente hacer referencia a la Plaza, que con la Basílica del mismo nombre es el corazón del mundo católico. Para que sea cada vez más signo visible y elocuente de aquella antigua ágora donde se encontraban mujeres y hombres en sincera búsqueda de la verdad».

El cardenal Secretario de Estado de Benedicto XVI ha evocado los Hechos de los Apóstoles, en lo que se refiere al discurso de Pablo ante el Areópago, recordando que «somos linaje de Dios y no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra modelados por el arte y el ingenio humano, con el anhelo de poder ser colmados de alegría y de volverse creyentes» (cfr Hch 17,28-34):

«Queridos amigos, el local quiere ser eco de esta Plaza, donde en las celebraciones litúrgicas, en las audiencias de los miércoles y en las citas festivas del Ángelus – cada vez más concurridas - resuena iluminadora y confortadora la palabra del Papa y, por medio de él, vibra en el corazón de los que escuchan, ‘la Palabra que se hizo carne y vino a habitar entre nosotros’ la voz de Cristo. Podríamos decir que aquí se quisiera crear una plaza ulterior, conectada con la de San Pedro en la que, el que entra, pueda encontrar al Señor. Realizando así, en cierto sentido, lo que el Santo Padre Benedicto XVI dijo en Francia, hablando al mundo de la cultura. Hablaba del trabajo de investigación de los monjes, en los orígenes del monaquismo en Occidente».

Reiterando, en este contexto, que «la búsqueda de Dios requiere por intrínseca exigencia una cultura de la palabra», el purpurado ha señalado que esta nueva librería se propone como lugar de evangelización y de auténtica promoción humana, ofreciendo textos y subsidios que responde a las expectativas, a las exigencias y a los desafíos de la cultura contemporánea:

«He citado la analogía con los monjes porque, en la aldea globalizada de la posmodernidad, donde la secularización divide cada vez más al hombre de Dios y, por consiguiente, a los hombres entre sí, esta librería quiere representar la novedad siempre actual de la fe cristiana contenida en la inmutable Palabra de Dios, que – como subraya el Papa y como leemos en su mensaje al reciente Sínodo celebrado justo aquí cerca, el pasado mes de octubre – es palabra divina en la raíz de la historia humana. El hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios’ llevan en sí la impronta divina. Y por ello pueden entrar en diálogo con el Creador o, lamentablemente, pueden alejarse de Él y llegar incluso hasta rechazarlo por medio del pecado».

Señalando luego que «la inversión económica y humana que se ha requerido para esta librería tiene la única intención de brindar un servicio eminentemente pastoral, en cordial y convencida colaboración con el ministerio de Pedro», el cardenal Bertone ha hecho hincapié en los objetivos de este nuevo punto de venta de la Librería Editora Vaticana:

«En definitiva - y repito - esta librería quiere ser una ágora que haciendo de caja de resonancia a la ‘Palabra divina, eficaz, creadora y salvadora’ amplifica el magisterio del Sucesor de Pedro y de los Obispos y da voz a la cultura católica, para que incida en el tejido de la humanidad de hoy».

El cardenal Secretario de Estado de Benedicto XVI ha explicado asimismo que para esta inauguración se ha elegido la fecha de este 18 de noviembre, para destacar los lazos que esta librería quiere tener con el Sumo Pontífice. Pues hoy la liturgia nos invita a hacer memoria de la dedicación, realizada aquí en Roma, de las Basílicas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

El purpurado ha concluido su discurso poniendo de relieve la necesidad - cada vez más intensa hoy – de que junto a los lugares de culto se desarrollen también lugares de divulgación de la verdad, espacios de investigación y de profundización del mensaje cristiano, encarnado en la sociedad, para que se difunda e impregne en el mundo.

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