“La vida monástica y su significado en la Iglesia y en el mundo de hoy”


Han iniciado esta mañana los trabajos de la Asamblea Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, que este año tiene como tema: “La vida monástica y su significado en la Iglesia y en el mundo de hoy”. El encuentro, en el Vaticano, que concluirá el próximo 22 de noviembre, se propone ante todo reafirmar el valor de la vida monástica que sigue siendo una insustituible riqueza para la vida de la Iglesia. Y al mismo tiempo, exhortar a los religiosos y religiosas para que ofrezcan un testimonio que haga brillar el primado de Dios, la comunión fraterna y la llamada a los bienes futuros.

El comunicado de la congregación destaca que actualmente la presencia monástica en la Iglesia es de 12 mil 876 religiosos residentes en 905 monasterios. Las comunidades monásticas están constituidas por término medio por unos 15 religiosos, principalmente ubicados en ambientes ciudadanos e involucrados en actividades pastorales de la iglesia local. En cuanto a la presencia monástica femenina, actualmente alcanza casi las 48 mil 500 religiosas, distribuidas en 3 mil 520 monasterios, la mayoría de los cuales se encuentra en Europa.

Ante este panorama, la plenaria de la Congregación para la Vida Consagrada y las Sociedades de vida apostólica pretende dirigir su atención a la realidad monástica femenina, pues en algunos casos las nuevas condiciones relativas a la vida consagrada, particularmente en Europa y Norteamérica, tienen consecuencias negativas en lo que se refiere a la vida de clausura, como es el descenso de las vocaciones, la edad avanzada de las religiosas o las dificultades en el discernimiento vocacional.

En la nota se destaca, que si bien es cierto que las vocaciones a la vida contemplativa femenina son proporcionalmente más numerosas de las que presentan los institutos femeninos de vida activa, el número no es suficiente como para poder asegurar la vitalidad y las posibilidades de supervivencia de todas las comunidades. No obstante, la congregación señala que existen realidades eclesiales en Asia, África y en parte de América Latina, en las cuales la vida monástica florece, hay vocaciones, las comunidades crecen y continúan abriéndose nuevas instituciones.

Los trabajos de la Plenaria fueron abiertos con la ponencia del cardenal Franc Rodé Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades apostólicas. En su relación el purpurado ha reconocido que la vida monástica atraviesa hoy una hora de gran dificultad, una hora no de decadencia espiritual, pero sí de pobreza y debilidad”, con comunidades “que se encaminan dolorosamente hacia una disminución y también a su fin”. Sin embargo, ha afirmado el prefecto, precisamente por su capacidad de fuerte atracción hacia las cosas del espíritu, las comunidades monásticas conservan una gran responsabilidad y de ellas la Iglesia espera “un testimonio límpido y fuerte de la presencia de Dios y de su cercanía que es amor para cada ser humano”.

El cardenal prefecto ha desarrollado en tres puntos su reflexión vivir el celibato y la vida de comunidad de manera radical, evitar el peligro del activismo y prestar atención a la formación para reencontrar una teología sapiencial. El purpurado esloveno ha concluido manifestando que a pesar de las dificultades, si el monaquismo “permanece fiel a su vocación de buscar a Dios en Cristo Jesús, puede alcanzar y hacer brotar de la vida la celebración, de manera que la fe celebrada sea fuerza para la transmisión de la fe, y la fe vivida sea surco de humanización y de cultura auténtica”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

“Costa Rica marcha por la vida y la familia”;

Oro, incienso y mirra, son nuestra libertad, nuestra oración y nuestro afecto hacia Dios

Símbolos del Adviento: La Corona