Mañana se cumple el 50 aniversario de la muerte de Pío XII


Pío XII, el Papa que preparó el Concilio Vaticano II

Con motivo de la celebración, mañana 9 de octubre, del 50 aniversario de la muerte del Papa Pío XII, se suceden las declaraciones sobre la importancia de este pontífice para la vida de la Iglesia durante el siglo XX.

El diario L'Osservatore Romano se hace eco, en su edición de hoy, de sendas declaraciones a propósito de la importancia del magisterio del Papa Pacelli, por parte de monseñor Rino Fisichella, rector de la Pontificia Universidad Lateranense, y del cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado.

Según explica monseñor Fisichella, Pío XII supo “responder originalmente a las cuestiones de su tiempo”, y su magisterio es “clave” para entender el desarrollo posterior del Concilio Vaticano II.

De hecho, explicó, “en los documentos conciliares se pueden encontrar al menos 251 referencias explícitas a su magisterio”, no sólo a sus 43 encíclicas sino “a los numerosísimos y comprometidos discursos con los que afrontó los temas más controvertidos de su época”.

“Según declaró el cardenal Bea, una de las figuras más importantes del Concilio, 'deberán pasar decenas de años, por no decir siglos, antes de que la gigantesca obra de Pío XII sea estimada en su justo valor', pues su doctrina 'ha constituido el fundamento mismo del Concilio, abriéndose a todos los problemas de la humanidad contemporánea'”, citó el rector de la Lateranense.

Monseñor Fisichella citó por ejemplo la encíclica Munificentissimus Deus, que estableció el dogma de la Asunción. En ella, “Pío XII recogió la entera enseñanza bíblica, patrística y de la gran tradición teológica; la verdadera innovación, con todo, es la referencia a la fe viva del Pueblo de Dios”.

“La centralidad cristológica a la hora de establecer el dogma mariano”, añade, anticiparía las líneas fundamentales de la Lumen Gentium sobre el misterio de la Virgen María en la historia de la salvación.

Otro documento trascendental, relata monseñor Fisichella, fue la encíclica Divino afflante Spiritu, con la que “dio gran impulso a la lectura de la Sagrada Escritura y a la promoción de los estudios bíblicos”, especialmente con la descripción del “género literario”. “En una palabra, es suficiente tomar en las manos la Dei Verbum para verificar cómo mucho de este material confluyó en el magisterio conciliar”.

En tercer lugar, el prelado destaca la encíclica Mystici Corporis, un documento “innovador” que “recupera la visión paulina del 'Cuerpo místico de Cristo', con la que el Papa abría el camino para una visión de la Iglesia a la luz de la comunión que encontró su explicitación plena en la Lumen gentium”.

Otro documento relevante, añade monseñor Fisichella, fue la Humani generis, en la que “condena el relativismo teológico y filosófico”, y ofrecía la visión cristiana sobre la teoría de la evolución.

También el cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado vaticano, destacó la importancia de la enseñanza de Pío XII sobre los problemas de su tiempo. Destacó la encíclica Summi Pontificatus, en la que condenaba a “quienes se servían del Estado para perpetrar continuamente actos contrarios a la persona y la sociedad”.

“Se quiere hacer de Papa Pacelli un 'político' en guerra con dos ideologías consideradas comúnmente nefastas. Pío XII siempre pensó que no era la Iglesia la que tenía enemigos, sino que eran enemigos del hombre”, añadió el purpurado

“A través de sus muchas encíclicas, este Papa emanó importantes normas doctrinales, dio nuevo impulso a la actividad misionera y afirmó los derechos de la mujer en muchos campos, incluso el político y el judicial”.

El cardenal Bertone destacó también, como ha hecho ya en varias ocasiones, la labor del Papa Pacelli a favor de los hebreos perseguidos durante el Holocausto. “Es profundamente injusto extender un velo de prejuicio sobre la obra de Pío XII durante la guerra, olvidando no solo el contexto histórico, sino también la inmensa obra caritativa que promovió”, concluyó al respecto.

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