El Arzobispado de Caracas exige la restitución de una capilla católica requisada para entrenar militarmente a niños de 8 a 14 años


A través de un comunicado, la Archidiócesis de Caracas exigió al Gobierno y al Componente de la Reserva de las Fuerza Armada Nacional, devolver la capilla Jesús de la Divina Misericordia, tomada por un "teniente de la reserva" para entrenar a niños de 8 a 14 años en las "Brigadas Infantiles y Juveniles de la Reserva".

Según explican en el comunicado firmado por Mons. Luis Armando Tineo y Mons. Nicolas Bermúdez, Obispos Auxiliares de Caracas, la capilla de “Jesús de la Divina Misericordia” fue bendecida el 16 de diciembre del 2000 por Mons. Nicolás y fue confiada a las Hermanas Misioneras Lauritas. Ya hace cuatro años fue invadida la modesta residencia de las religiosas. El pasado 7 de septiembre 2008 al terminar la celebración dominical un “Teniente de la Reserva” “ordeno a las hermanas y a la comunidad de fieles que debían desalojar la capilla porque en adelante sería destinada a la formación y entrenamiento de “Brigadas Infantiles y Juveniles de la Reserva”, integradas por menores de 8 a 14 años. Efectivamente según el testimonio de vecinos, la capilla esta siendo utilizada para actividades con menores hasta altas horas de la noche.

Por ello, la Arquidiócesis de Caracas, manifiesta “su más enérgica protesta por la ocupación de un lugar sagrado dedicado al culto religioso" a la vez que manifiesta su asombro y preocupación “por el evidente utilización de menores de edad para llevar a cabo esta inaceptable ocupación”.
En el comunicado los Obispos exigenA través de un comunicado, la Archidiócesis de Caracas exigió al Gobierno y al Componente de la Reserva de las Fuerza Armada Nacional, devolver la capilla Jesús de la Divina Misericordia, tomada por un "teniente de la reserva" para entrenar a niños de 8 a 14 años en las "Brigadas Infantiles y Juveniles de la Reserva".

Según explican en el comunicado firmado por Mons. Luis Armando Tineo y Mons. Nicolas Bermúdez, Obispos Auxiliares de Caracas, la capilla de “Jesús de la Divina Misericordia” fue bendecida el 16 de diciembre del 2000 por Mons. Nicolás y fue confiada a las Hermanas Misioneras Lauritas. Ya hace cuatro años fue invadida la modesta residencia de las religiosas. El pasado 7 de septiembre 2008 al terminar la celebración dominical un “Teniente de la Reserva” “ordeno a las hermanas y a la comunidad de fieles que debían desalojar la capilla porque en adelante sería destinada a la formación y entrenamiento de “Brigadas Infantiles y Juveniles de la Reserva”, integradas por menores de 8 a 14 años. Efectivamente según el testimonio de vecinos, la capilla esta siendo utilizada para actividades con menores hasta altas horas de la noche.

Por ello, la Arquidiócesis de Caracas, manifiesta “su más enérgica protesta por la ocupación de un lugar sagrado dedicado al culto religioso" a la vez que manifiesta su asombro y preocupación “por el evidente utilización de menores de edad para llevar a cabo esta inaceptable ocupación”.

En el comunicado los Obispos exigen a las autoridades competentes del Municipio Sucre, del estado Miranda, del Ejecutivo Nacional y del Componente de la Reserva de las Fuerza Armada Nacionales, “la inmediata devolución de la Capilla a la legítima autoridad de la Arquidiócesis de Caracas". Asi mismo exigen “el respeto a los derechos de los niños según las leyes nacionales e internacionales vigentes”. El texto concluye recordando que "las medidas oportunas que estamos exigiendo restablecerán la paz y la armonía en la comunidad afectada por los hechos que denunciamos”. a las autoridades competentes del Municipio Sucre, del estado Miranda, del Ejecutivo Nacional y del Componente de la Reserva de las Fuerza Armada Nacionales, “la inmediata devolución de la Capilla a la legítima autoridad de la Arquidiócesis de Caracas". Asi mismo exigen “el respeto a los derechos de los niños según las leyes nacionales e internacionales vigentes”. El texto concluye recordando que "las medidas oportunas que estamos exigiendo restablecerán la paz y la armonía en la comunidad afectada por los hechos que denunciamos”.

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