Amor maternal de María inspira al hombre a convertirse a Dios, dice Benedicto XVI


Tras finalizar la Eucaristía por el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen de Lourdes, el Papa Benedicto XVI presidió el rezo del Ángelus en el que destacó que "el amor maternal de la Virgen María desarma cualquier orgullo; hace al hombre capaz de verse tal como es y le inspira el deseo de convertirse para dar gloria a Dios".

El Santo Padre explicó que la oración del Ángelus "nos ofrece la posibilidad de meditar unos instantes, en medio de nuestras actividades, en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios. A mediodía, cuando las primeras horas del día comienzan a hacer sentir el peso de la fatiga, nuestra disponibilidad y generosidad se renuevan gracias a la contemplación del 'sí' de María".

"Ese 'sí' limpio y sin reservas se enraíza en el misterio de la libertad de María, libertad plena y total ante Dios, sin ninguna complicidad con el pecado, gracias al privilegio de su Inmaculada Concepción", prosiguió.

Tras precisar que la condición de Inmaculada no aleja a la Virgen María de los hombres y mujeres sino que la hace más cercana a todos, Benedicto XVI afirmó que en Lourdes como en todos los santuarios marianos del mundo "multitudes inmensas llegan a los pies de María para confiarle lo que cada uno tiene de más íntimo, lo que lleva especialmente en su corazón. Lo que, por miramiento o por pudor, muchos no se atreven a veces a confiar ni siquiera a los que tienen más cerca, lo confían a Aquella que es toda pura, a su Corazón Inmaculado: con sencillez, sin fingimiento, con verdad. Ante María, precisamente por su pureza, el hombre no vacila a mostrarse en su fragilidad, a plantear sus preguntas y sus dudas, a formular sus esperanzas y sus deseos más secretos".

"El amor maternal de la Virgen María desarma cualquier orgullo; hace al hombre capaz de verse tal como es y le inspira el deseo de convertirse para dar gloria a Dios", precisó.

Luego de explicar que María es escuela de encuentro con Dios, el Papa subrayó que en la Madre de Dios "la Iglesia puede ya contemplar lo que ella está llamada a ser. En Ella, cada creyente puede contemplar desde ahora la realización cumplida de su vocación personal. Que cada uno de nosotros permanezca siempre en acción de gracias por lo que el Señor ha querido revelar de su designio salvador a través del misterio de María".

"Santa María, tú que te apareciste aquí, hace ciento cincuenta años, a la joven Bernadette, ‘tú eres la verdadera fuente de esperanza’. Como peregrinos confiados, llegados de todos los lugares, venimos una vez más a sacar de tu Inmaculado Corazón fe y consuelo, gozo y amor, seguridad y paz. Muéstrate como una Madre para todos, Oh María. Danos a Cristo, esperanza del mundo. Amén", concluyó el Papa.

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