Entrevista a Monseñor Francisco Chimoio, arzobispo de Maputo

Maputo (Mozambique).- Entrevistamos a Monseñor Francisco Chimoio, arzobispo de Maputo recién llegado de la Jornada Mundial de la Juventud, realizada en Sydney, quien encabezara la delegación mozambiqueña integrada por 35 personas.

Heraldos del Evangelio: Cuál es el mensaje que usted trae para los jóvenes de Mozambique y cuál es la meta que el Santo Padre puso en el Congreso Mundial de la Juventud de Sydney?

Mons. Francisco Chimoio -Antes que nada agradezco a todos, y quiero saludarles de modo muy especial. Nuestro viaje, con la delegación de Mozambique a Australia fue muy bueno, un tanto largo y cansador, pero valió la pena. Tuvimos la posibilidad de reunirnos con el Santo Padre, con jóvenes de otras diócesis y naciones. Éramos 400 obispos y unos 500 mil jóvenes, que concurrieron a aquellas lejanas tierras. Quedamos sorprendidos con la gran afluencia de visitantes, que superó todas nuestras expectativas. Debemos tomar en cuenta la gran distancia, pero que fue vencida por la voluntad que los jóvenes tuvieron de compartir su fé, su esperanza y su caridad.
El mensaje que marcó todo este encuentro con el Santo Padre fue que, cada joven en su pequeño mundo donde vive no se sienta como una isla, sea también parte integrante del pueblo cristiano en camino, o sea, tener conciencia de las responsabilidades de su vocación cristiana, de ser testigo de Jesús resucitado. Esto significa tener el corazón abierto, un corazón sincero, un corazón lleno de amor y un corazón disponible para acoger y hacer fructificar las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo. Creo que otro parte del mensaje que caló profundamente en los corazones de los jóvenes fue el deseo de ser dóciles al espíritu del Señor. El Papa recalcó el deber que todo cristiano tiene de transformar el ambiente en el cual vive. El cristiano, el católico no debe conformarse con la mentalidad de este mundo. Debe ser un rayo de luz en medio de tanta confusión. De crear condiciones para ser de hecho, pacíficos, para ser también anunciantes y sobre todo para ser discípulos de Jesús, quien pasó toda su vida haciendo el bien y nos enseñó el camino para llegar al Padre. Nuestro Señor nos hizo comprender que tenemos valor, que Dios nos considera seriamente y que debemos corresponer a esa bondad de nuestro Dios. Este es el mensaje, queridos hermanos, que nos va a orientar a lo largo de estos años que nos separan de la próxima Jornada Mundial de la Juventud.
Fuente: www.arautosemafrica.blogspot.com/

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