Heraldos del Evangelio visitan Hogar de la Esperanza en Paso Ancho




De profundis clamavi ad te Domine ....

El Salmista le rezaba a Dios diciendo: De las profundidades clame a ti Dios ......
Esa fue la oración que nos vino a la mente después de haber hecho nuestra visita evangelizadora al Hogar de la Esperanza, para los enfermos terminales de Sida, ubicado en Paso Ancho.
Siendo invitados por un grupo de señoras, allí fuimos recientemente, llevando la imagen de la Virgen. No sabíamos lo que nos esperaba. Apenas llegamos una de las organizadoras, Doña Flori, nos advirtió que seamos breves, no más de 5 minutos, por que esa gente no esta habituada a quedarse sentada para escuchar pláticas de fondo religioso y mucho menos rezar un rosario, pues todo indicaría que ni sabrían lo que eso era. De hecho teníamos delante de nosotros aproximadamente unas 30 personas. Personas que nunca habíamos visto, ni sabíamos de donde venían.
Confiando en la Madre de la Divina Gracia hicimos como de costumbre. Entramos con la Imagen de la Virgen, cantando es Maria la Banca Paloma. Y enseguida comenzamos a decirles unas palabras sobre donde realmente se encuentra la esperanza y quien es el autor de la vida terrenal y de la vida futura. Que nuestra vida terrenal es solo un comienzo, es pasajera y tiene poca importancia. Nuestra otra vida, la vida eterna, esa si es la importante y es esa nuestra gran esperanza. Esa vida esta en las manos del Creador, que es necesariamente bueno, y que todo depende de Él y no de nosotros. Por lo tanto nuestra esperanza está en sus manos y debemos alegarnos.
Y así fuimos adelante movidos por el interés de los oyentes que se fue haciendo cada vez mas palpable y que hizo con que los minutos pasasen con gran rapidez. La total falta de ilusión en la vida presente hacía con que las palabras fuesen directamente al corazón. Hasta la posición de las personas en sus sillas ya había cambiado y una misteriosa paz se apoderaba de cada uno. Ellos ahora estaban más sorprendidos de nosotros de lo que nosotros estábamos sorprendidos de ellos en el comienzo.
A cierta altura no nos quedaba otra cosa sino rezar. Y eso sin la menor oposición de nadie.
Les explicamos lo que era el Rosario. Rezamos una decena del Rosario. Algunos nunca habían oído hablar, otros reencontraban un viejo conocido desde hace mucho tiempo abandonado.
Unos y otros querían saber más. Alguien a esa altura dice "Nunca sentí tanta paz en mi alma". Otro levanta la mano y pregunta respetuosamente "¿Que hay que hacer para ganar la vida eterna?" Alguien pregunta sobre nuestro hábito y cuando lo usamos. Les decimos que siempre pero salvo cuado entramos en la piscina. Otra persona exclama "Es que ellos son Ángeles!"
Ya había pasado más de una hora.
Tanto católicos como no católicos, todos aceptan como recuerdo una estampita de la Virgen. Nos despedimos y nos piden que por favor volvamos, que no los abandonemos ...
Les mandamos algunas fotos para que todos recen por aquellos que están en las profundidades ...
Una semana después, Doña Myriam, una otra de las coordinadoras, nos dice que pidieron para rezar todos juntos el Rosario pero de esta vez las 5 decenas. Uno le pide a ella que por favor le escriba en un papel la oración que el Ángel de Portugal les enseño a los 3 pastorcitos para ser rezada entre cada decena "Oh Jesús mio, perdónanos de nuestras culpas, lleva todas las almas al Cielo especialmente las más necesitadas de tu misericordia"

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