En la Ascensión del Señor, el Papa nos recuerda la intensa presencia espiritual de María Santísima


En el rezo del Regina Coeli, el Papa ha recordado que la esperanza cristiana, fundada en Cristo no es una ilusión, sino que es un ancla en nuestra vida, un ancla que penetra el Cielo donde Cristo nos ha precedido. Y en este sentido lo que el hombre necesita más en estos tiempos en su existencia es un sólido anclaje.

Benedicto XVI ha centrado su alocución previa al Regina Coeli en la solemnidad de la Ascensión de Cristo al cielo, que al igual que en otros países se celebra hoy en Italia, pero que en Vaticano y en algunas naciones del mundo se celebro el pasado jueves, ciñéndose al Libro de los Hechos de los Apóstoles que sitúa este evento 40 días después de la Resurrección.

“Tras la Ascensión los primeros discípulos permanecen reunidos en el Cenáculo junto a la Madre de Jesús, en férvida espera del don de Espíritu Santo prometido por Jesús. En este primer domingo de mayo, mes mariano, revivimos esta experiencia también nosotros, sintiendo más intensamente la presencia espiritual de María. Y la Plaza de san Pedro se presenta hoy casi como un Cenáculo a cielo abierto, lleno de fieles, en gran parte socios de Acción Católica Italiana, a quienes me dirigiré después de la oración mariana del Regina Coeli”.

Y citando la Carta a los Hebreos, el Papa ha recordado que la esperanza cristiana, fundada en Cristo no es una ilusión, sino que es un ancla en nuestra vida, un ancla que penetra el Cielo donde Cristo nos ha precedido. Y en este sentido lo que el hombre necesita más en estos tiempos en su existencia es un sólido anclaje.

Después del rezo mariano el Papa se ha dirigido a los fieles en distintas lenguas, entre ellas el español.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de las Parroquias del Sagrado Corazón de Jesús, de Albacete, y de San Juan Bautista, de Fuensalida, en Toledo. En este día, en el que en algunos lugares se celebra la solemnidad de la Ascensión del Señor a la derecha del Padre, os invito a exultar de gozo por este gran misterio, que acrecienta nuestra esperanza de llegar también nosotros, como miembros de su cuerpo, donde nos ha precedido Él, que es nuestra Cabeza. Feliz domingo a todos


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