Audiencia de Benedicto XVI con el Patriarca y Catolicós de todos los armenios, Karekin II


Abrir los corazones al espíritu de comunión para fortalecer los vínculos de unidad entre los cristianos. Esta ha sido la exhortación de Benedicto XVI durante la audiencia esta mañana al Patriarca y Catolicós de todos los armenios, Karekin II.

El Papa ha presidido en la Sala Clementina, la celebración ecuménica de la hora media con la participación de Karekin II y una delegación de obispos y fieles armenios. Ha participado también en esta celebración, caracterizada por la alternancia de oraciones en latín y armenio, el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los cristianos.

“El Espíritu Santo puede abrir las puertas que se han cerrado, inspirar palabras que se han olvidado, reanudar relaciones que se habían roto”. En el contexto de la inminente solemnidad de Pentecostés, Benedicto XVI ha recordado que el Espíritu Santo reunió en una única voz todas las lenguas de las personas reunidas en Jerusalén, para profesar la fe. “El camino hacia la restauración de una plena y visible comunión entre todos los cristianos puede parecer larga y ardua”, ha añadido el Papa, manifestando además que “aunque se ha hecho mucho, todavía queda más por hacer para curar las profundas y dolorosas divisiones que desfiguran el cuerpo de Cristo”. No obstante el Espíritu Santo continúa guiando la Iglesia de formas sorprendentes y a menudo inesperadas. “Si nuestros corazones y nuestras mentes están abiertas al espíritu de Comunión, Dios puede hacer de nuevo milagros en la Iglesia, restaurando los lazos de la unidad”.

“En nuestro camino ecuménico se han conseguido grandes progresos aclarando las controversias doctrinales que nos han dividido, sobre todo en las cuestiones de Cristología”. De aquí nace la esperanza de que la Comisión conjunta para el diálogo teológico, de la que forma parte también la Iglesia Apostólica armenia pueda conducir hacia una comunión plena y visible y pueda llegar el día en el que nuestra unidad en la fe hará posible una común celebración de la Eucaristía”.

Benedicto XVI se ha referido también a la reciente historia de la Iglesia apostólica armenia, “escrita con los colores de la persecución y el martirio, de la oscuridad y la esperanza, de la humillación y el renacimiento espiritual”. Por esta razón, la renovada libertad de la Iglesia en Armenia ha sido una fuente de alegría para todos nosotros. Después el Papa ha elogiado “los extraordinarios resultados pastorales conseguidos en tan poco tiempo, tanto en Armenia como fuera de ella”, y ha elogiado el enorme esfuerzo de reconstrucción de la Iglesia llevado a cabo por Karekin II.

El Pontífice ha enumerado algunos de los retos afrontados estos años por la Iglesia apostólica armenia, como la educación de las nuevas generaciones, la formación del clero, la construcción de iglesias y centros comunitarios, la asistencia caritativa a los necesitados, la promoción de los valores cristianos,

“Gracias a la guía pastoral de Karekin II –ha dicho el Papa- la gloriosa luz de Cristo resplandece de nuevo sobre Armenia y de nuevo pueden oírse las palabras salvíficas del Evangelio”. Además Benedicto XVI ha recordado las cordiales relaciones del Catolicós Vasken I y Karekin I con Pablo VI y Juan Pablo II. Su compromiso en la unidad cristiana, ha evidenciado el Papa, ha abierto una nueva era de relaciones entre la Iglesia apostólica armenia y la católica


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